La sentencia de culpabilidad está recurrida
El cardenal
George Pell, ha sido condenado a seis años de prisión por cinco delitos de
pederastia contra dos menores. El juez Peter Kidd del Tribunal del estado de
Victoria precisó que el cardenal deberá cumplir tres años y ocho meses de la
condena antes de pedir libertad condicional.
(Agencias/InfoCatólica) El magistrado dijo que tomó en
cuenta diversos factores, incluidos la edad, el estado de salud, la posibilidad
de reincidencia o la conducta en los últimos años del cardenal, que se
enfrentaba a diez años de prisión por cada uno de los cargos.
«El período de cárcel que le impondré implica la
posibilidad de que no viva para que sea puesto en libertad», indicó Kidd, quien precisó que
la condena toma como base el delito más grave, la penetración oral de «J», el denunciante.
El juez añadió que durante los
hechos el cardenal, quien entonces era arzobispo de Melbourne, actuó con «sorprendente arrogancia» y que en el juicio «mantuvo su inocencia, que es su derecho», pero al mismo tiempo nunca mostró «remordimiento».
Pell fue detenido el 27 de febrero a la espera de
conocer su sentencia tras ser condenado por un jurado
por abusar sexualmente de dos niños de 13 años del coro de la catedral de St
Patrick's, en el este de Melbourne, en 1996.
«Los actos fueron sexualmente gráficos, ambas
víctimas estaban visiblemente y audiblemente angustiadas durante la ofensa», precisó el juez, al insistir
en que Pell era consciente de sus actos e incluso no reaccionó cuando uno de
los niños le pidió que los dejara ir.
El juez remarcó que Pell actuó
de forma consciente cuando agredió sexualmente semanas después a «J» en los pasillos de la catedral, y que ello
tuvo una carga premeditada y de «agresión física y
veneno».
Tras leer la sentencia, el
juez, quien remarcó que su decisión «no fue sencilla»,
pidió al cardenal que firmase el registro de agresores sexuales, en
donde permanecerá «de por vida».
Pell fue condenado después de
que en diciembre un jurado lo hallara culpable de los cinco cargos de los que
estaba acusado.
EL CARDENAL MANTIENE
SU INOCENCIA
El cardenal ha mantenido en
todo momento su inocencia. Sus abogados recurrieron la sentencia y la vista de
apelación tendrá lugar en la primera semana del próximo mes de junio.
Un buen número de juristas han
señalado la falta de consistencia de
las pruebas contra el cardenal, al que no se habría aplicado el
principio in dubio pro reo. Por ejemplo, se considera poco menos que
increíble que el purpurado pudiera obrar de la forma en que se le acusa en un
sitio tan público como la sacristía de un templo tras una Misa.








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