(Continuación de ayer)
Soltera para siempre
Por: P. Horacio Bojorge S.J. | Fuente: Clínica del
Buen Amor
6.-
GUADALUPE
SOLTERA PARA SIEMPRE
“…mi vida va a seguir siendo de este modo, y tengo que aceptar este estado
de soltera para siempre. Hasta hace unos
días me negaba a reconocerlo, pero ahora
lo estoy aceptando. Tengo que pedir mucho
a Dios y a la Mater para que me dé la
santa paciencia y alegría. Siento que por
mí misma no lo voy a lograr, que es una
gracia y tengo que rogar para
recibirla...”
1. ESTIMADO PADRE:
Muchas gracias por su pronta y consoladora respuesta.
La convicción mía (quizás ilusa) de que él era mi futuro esposo me vino
en el mismo momento de escuchar en mi interior esas misteriosas palabras “sí, él, pero no para ahora”. Lo comprendí todo de
inmediato y sentí un estremecimiento en el alma. La tranquilidad todavía me
dura, pero la Eva que hay dentro de mí, que quiere que todo suceda ya y se
impacienta, me quita la paz. Creo que el Señor me quiere purificar en el
abandono a su santa voluntad. Sí, leí su libro y él también.
En su libro usted caracteriza a la mujer como la divina providencia y como una
diosa que no es diosa pero todo lo quiere controlar como si lo fuese. Yo soy
tal cual. Dios me está dando una gran lección con esto, tengo que dejar de
preocuparme del futuro, y vivir con amor el presente. Por haber querido
controlar o disponer todo en mi vida la ha afeado y he olvidado que el que hace
bellas todas las cosas en Cristo.
Unos de los reclamos de él es que él necesita que lleguen al interior de su
alma conocerlo profundamente. A mí esto me causa confusión porque creo
conocerlo, y nuestras charla son profundas. Por momento me da un poco de miedo
ir más allá, o puede ser que no me he dado cuenta de cómo hacerlo. Él tampoco
me da muchas pistas y he creído que como nuestras charlas son tan profundas...
Yo le dije un día, no somos adivinas y si bien nos damos cuenta de las cosas, hay
otras que se nos escapan. Él está pasando por un momento de prueba y de
cambios.
Desde hace tiempo siento en mi interior que hay un velo, como usted dice, que
no le deja verme, como si el amor que él busca fuera desde la carne, y a la vez
siento lo mismo con respecto de mí. Espero que el Señor no purifique a los dos
en este amor para poder ser dignos de los que Él quiera encomendarnos a los
dos.
Quiero ser paciente y esperar. Gracias padre por aclararme esta duda, no sabe
lo feliz que me hace. Seguro que lo voy a tener al tanto y le seguiré
consultando dudas.
Me acojo a su bendición y que el Señor haga su obra.
Guadalupe
MI RESPUESTA
Querida Guadalupe:
Es bueno que te des cuenta de la lucha interior por la que quieres esperar pero
no puedes esperar y quisiera que se diera todo ¡ya!,
según tu voluntad.
El alma de un varón, comparada con la de una mujer, es super simple. Por eso,
no es raro que el varón se sienta algo amedrentado ante el abismo y la
profundidad femenina, y prefiera que lo miren a él, por miedo a asomarse a
ella. Quedarse un poco afincado en una condición de niño que reclama que mamá
lo atienda.
Quizás lo que él tenga que superar, sea precisamente ese ego-centrismo, por el
cual quiere que la amiga se ocupe de él, y él aún no se anima a asomarse al
alma de la amiga, ni ponerle el oído. Quizás, el velo para verte, pueda ser un
velo de temor. Que no le deja verte, porque tiene miedo de verte.
La superioridad anímica de la mujer, a veces, amedrenta al varón, que entonces,
busca una mujer de apariencia más sencilla, más elemental, que no lo haga
sentirse amenazado por la superioridad espiritual de la futura esposa. Quiere
poder dominar, por miedo a ser superado y dominado. Quiere poder entrar en la
torre, sin encontrarse con la princesa.
Por eso, con la amiga que él reconoce superior, se anima a "coquetear" a desafiarla a que lo
interpretes. ¡Tú a él! cuando debería ser
él, quien fuese capaz de entenderte e interpretarte. Reclama que hagas tú lo
que tendría que animarse a hacer él contigo, pero aventuro a pensar que no se
anima por verte demasiado superior. Por eso te pide a ti que lo hagas con él. Y
en eso manifiesta su evaluación interior de su propia inferioridad y la
superioridad tuya.
La mujer no se da cuenta a veces de cuánto puede ella, con su naturaleza,
amedrentar al varón; de cuán superior puede verla él, y de cuánto le cuesta
vencer sus timideces con ella en el trato.
Por eso, quizás, él preferiría casarse con una mujer menos superior, menos
espiritual, que pudiera amar "desde la carne".
Que fuera más madre y menos esposa. En ese terreno piensa que sin ser
más, puede dirigirla poniéndola a satisfacer sus reclamos. Se engaña.
Quizás sea algo así lo que vela ante ti los ojos de ese chico, que teme menos a
la mujer según la carne, que a la mujer según el espíritu. Ésta le parece
demasiado superior. Está bien de amiga, en una relación recíprocamente no
comprometida, que se pueda tomar o dejar, pero bajo cuyo yugo no se pone el
cuello para que lo aten... ni siquiera para tirar juntos del mismo yugo. ¿Quizás teme que ella saldría corriendo y llevándolo de
arrastro, poniendo de manifiesto la propia debilidad que tanto humilla al varón
y teme tomar ante los ojos? Intuyo que por ahí que vaya, la veta, aún
carnal, de ese chico.
Que el Señor te ilumine para que desde esta amistad, que apunta a la
matrimonial (que ya es matrimonial antes del matrimonio, porque a él está
destinada) y que recibirá la asistencia de la gracia, lo ayudes a que él te
vaya perdiendo el miedo y a dejar de vivir a la defensiva contigo; a no seguir
prefiriendo encontrar una mujer subordinable a sus reclamos. A no temer tanto a
la que teme que podrá dominarlo... o que podrá ser demasiado superior,
demasiado exigente en la relación matrimonial, para lo bajo que, en el fondo, siente
de sí mismo. Hay una jactancia, una autosuficiencia, una soberbia propia del
varón que oculta el miedo ante la mujer.
Ante ella se siente amedrentado y amenazado por la "devoración"
de que teme lo haga objeto. No olvides que la primera mujer con que
trata un varón es ¡su madre! ¡La diosa madre, pero
la omniprovidente!
Mientras la niña se rebela más fácilmente contra su madre y se aparta y separa
de ella, el varón tiende a quedar bajo la impresión de la sobrehumanidad
omniprotectora y omniprovidente de la figura materna. Por un lado preferiría
casarse con una mujer tipo "hermana" antes
que con una superior tipo "mamá", una
supermadura... Por otro lado quisiera encontrar en la esposa la solicitud y la
servicialidad de su mamá, pero sin la sujeción sometedora.
Quiero referirme todavía a otro punto de tu mail
donde hablando de ti misma dices:
"Desde hace tiempo siento en mi interior que
hay un velo, como usted dice, que no le deja verme, como si el amor que él
busca fuera desde la carne, y a la vez siento lo mismo con respecto de mi.
Espero que el Señor no purifique a los dos en este amor"
Quiero referirme especialmente al "siento lo
mismo con respecto de mí". "Lo mismo" en que el amor "sea
desde la carne". Para el varón el "desde
la carne" significa desde la posesividad física sin respectiva
posesión espiritual por parte de la esposa. Para la esposa, "desde la carne" significa en realidad,
desde el alma, desde el deseo de ser amada y de poseer afectivamente al que la
ama. Ser la única para él.
Creo que superar este "desde la carne" en
la mujer debe pasar por sanarse de la posesividad afectiva y dedicarse a
enaltecer al varón. No para arroparlo en amor de madre ni para inflarlo en vana
soberbia, sino para que pueda mirar a los ojos sus miedos, sus sentimientos de
inferioridad, sobrecompensados con mecanismos de defensa.
Ella debe ser admirada por su capacidad de amar y ayudada a vencer los miedos,
iras y tristezas que le amargan su amor.
El necesita ser sanado de las heridas que debe producirse en la lucha con la
tierra, con el mundo, con los demás hombres.
Ella debe comportarse como una dama y hacer de él un caballero...,
No pretendo que todas estas reflexiones se apliquen a tu situación. Son más
bien consideraciones generales que barajo como hipótesis para que veas si te
pueden abrir los ojos para la observación... Bendiciones y teneme al tanto.
Padre Horacio
2. QUERIDO PADRE:
¡Él es tal cual el hombre que Usted describe! Ya
lo había comentado yo con una amiga. Las mujeres que son fuertes y espirituales
lo amedrentan. Es algo que yo había notado hace tiempo. Pero no sé como
traspasar esta brecha, no quiero perderlo, es un hombre muy bueno, y en verdad
estoy enamorada, lo puedo asegurar porque he pasado por muchas pruebas, lo
conozco mucho, sus virtudes, y sus defectos. Deme un consejo, ¿cómo hago para mantener un vínculo con él desde la
lejanía?
Le cuento que el otro día le presentaros una chica que no tenía nada en común
con él. Ella juega al fútbol, habla sólo de fútbol. La chica no le gustó para
nada. No tienen punto en común él. Cuando lo contaba, riéndose, por lo rara de
la reunión, yo sentí mucha rabia y pensé: ¿por qué
busca tan lejos lo que tiene tan cerca?
Se lo digo porque esto me recuerda lo que usted me dice, de que busca una
mujer a la que pueda dominar. Con respecto a su mamá: ella
es una mujer muy fuerte y dominante, es una gran mujer pero ella suele tratar
de dominarlo.
Un detalle importante: él tiene un hermano gemelo,
con el que tiene una relación muy estrecha. Una de las causas de que se
volviera a ir a Buenos Aires es que quería separarse de su hermano, que también
lo dominaba. A mí me dolió mucho su partida, pero creo que es lo mejor para él.
Todo lo que me dice Usted de él y de mí es tal cual Usted nos describe.
Podría ponerle nuestros nombres al hombre y la mujer que describe en su libro "La casa sobre roca" ¡ja ja ja!
Ahora me encuentro en un problema: ¿qué hacer? Lo
que me viene a la mente en este momento es que tengo que seguir siendo su
amiga, y rezar mucho. Pero ¿qué me dice usted que
haga? Creo que es providencial que le haya escrito y que me pueda
aconsejar en esto.
Tengo miedo de que él siga de largo y no me vea. Que pase de largo sin ver el
amor que le tengo.
Con respecto a mí. Mi amor es muy posesivo, y como usted dice "deseo ser la única para él". Pero es
cierto que este desprendimiento por su partida me ha servido para desprenderme
y purificar mi amor. A pesar de que sea duro, acepto la purificaciones que Dios
me envía. Yo le pedí a mi Madre la Virgen que purificara mi amor hacia él.
Otra cosa se me viene a la mente. Él se sorprende de que yo siempre vea el lado
bueno de todo, incluso de las pruebas. La sensación es como que ante mi
fortaleza ante las contrariedades, él no tiene nada que hacer para protegerme.
Pero, entonces ¿qué hago? ¿Me hago la débil? ¿Cómo
encaro esta situación?
Padre hay algo de mi amigo que no le he dicho. Él es una persona muy
abierta, muy sociable, afable, cae bien a todos, tiene muchos amigos y amigas,
y busca comunicarse con todos, no le gusta estar solo, busca siempre compañía. ¿Podrá ser que ese deseo de ser entendido se lo plantee a
todas para ver quién lo pueda comprender?
Yo siento que en la relación estoy haciendo algo que no me compete, como si no
fuera natural a mí el tener que ir más allá en el conocimiento, será por eso
que si él no lo dice yo no me doy cuenta.
Otra cosa es que todos los que nos ven juntos ven que nos llevamos muy bien,
que somos como novios. Esa es la imagen que damos. Pero no por la proximidad
física sino por el modo como nos complementamos, ya sea en las ideas, como así
también en las cuestiones prácticas.
Una amiga íntima me dijo el otro día que
él me ha elegido sólo como amiga, no como mujer. Esto me turbó un poco, pero en
el fondo de mi alma está esa tranquilidad que me causan las palabras que le
comenté. Hay como una certeza interior. Es como si tuviera que esperar aunque
no vea cómo se pueda resolver esto. Pienso que Dios quiere que venza esta falta
de confianza en la Providencia, y yo quiero confiar. Quiero que Él destruya mi
voluntad, como las uvas en el lagar. No me importa sufrir porque quiero ser
toda de Dios. Mi amiga no sabe lo de las palabras que oí en mi interior, que
ese chico estaba destinado para mí, ni se las voy a comentar. Bueno Padre
quería comentarle esto. Doy gracias a Dios porque me lo ha puesto en mi camino.
Rece mucho por mi y por él. Gracias espero su respuesta
y mandarme su bendición.
Guadalupe
MI RESPUESTA
Querida Guadalupe:
Cuando a una le dijo Dios al oído interior: "será
pero todavía no": ¿Qué tiene que preguntar acerca de lo que tiene que
hacer? Debe más bien tranquilizar sus ansiedades y esperar, poniéndolo todo
en la mano del Señor. Dejar al chico en paz, y esperar que madure. Si uno anda
tanteando la fruta en el árbol a ver si está madura, la ablanda machucándola,
pero no la hace madurar. No lo machuques. Tendrás que esperar a que madure
solo. Dale tiempo. Necesita estar solo en Buenos Aires, hasta que empiece a
extrañar. Me imagino que tu terror es que allá va a encontrar otra...s. Y ¿dónde queda tu fe en lo que has oído en tu corazón? Si
das por nula la palabra de Dios, ¿cómo podrá
hablarte? Después te quejarás de que está mudo...
Basta pues de dejarte inquietar. Déjalo todo en la mano de Dios y dedícate a
vivir. Cosas prácticas para una eventual vida matrimonial con él o con quien
sea. Actos de fe prácticos en la palabra que has oído. Pongo ejemplos: clases de cocina, de economía doméstica, de cuidado del
bebé. Prepararte para la maternidad y ser ama de casa. Esos son actos de
fe prácticos. Te distraerán, te librarán de la obsesión y... de tus miedos...
Esos sí que son malos consejeros. Las hijas de Eva les creen más fácilmente a
los propios miedos que a las profecías, a las palabras e inspiraciones
interiores.
Quizás esas cualidades y apertura sociable de él sea para ti fuente de temores
e inquietudes, por si se le cruza otra. Renuncia a tener eso bajo tu control,
porque es imposible. Y déjaselo al Señor, porque para él es posible.
Jesús en ti confío. A ti te lo confío.
Creo que tampoco debes andar hablando con uno y otro de él y de ti. Basta.
Guárdatelo en el corazón. Háblalo con Jesús, con la Virgen, algún santo de tu
devoción y nadie más.
Sé mujer creyente y fuerte. Y déjalo a Él también golpearse y sanarse.
Eso es todo, repetido varias veces, para vaya calando en tu corazón...
Padre Horacio
Guadalupe siguió durante meses con problemas de salud y pasó por un estado
depresivo. Finalmente el chico se alejó totalmente de ella y ella perdió toda
esperanza de que ese vínculo pudiera llegar a algo. Durante todo ese tiempo
mantuvimos una correspondencia que no corresponde reproducir aquí. Pero sí lo
que sigue.
LUCHANDO CON LA TRISTEZA
3. ¡Hola
Padre! ¿Cómo está Usted?
Yo le cuento que no estoy muy bien.
Mi psicóloga me pidió que le escribiera, pero me he dejado estar. Le cuento: como Usted ya sabe estoy con depresión y con tratamiento
médico. Pero mi terapeuta me dice que mi estado, en parte, se puede
deber a una prueba espiritual.
Todo me causa desilusión, pena, hastío. Me siento como si no perteneciera a
este mundo. Extraño el Cielo, como si ya hubiera estado allí. Le pido al Padre
que me lleve con Él, este mundo es muy triste. Hace unas semanas que estoy en
un estado de sequedad, esa es la palabra me siento seca, y a la vez triste,
pero no es propiamente tristeza, es como si viera todo de color gris. Para mí
todo ha perdido su brillo. Vivo cada momento para Dios ofreciéndole este estado
por mis pecados y los de todo el mundo. Además, hay mucha gente que sufre
terriblemente, personas cercanas que yo ni sabía. Esto me ha llevado a ofrecer
este dolor por ellos.
Le cuento que la Psicóloga me había pedido que le escribiera a Usted y yo
no lo había hecho caso porque "no tenía
ganas". Me estoy acostumbrando a la idea de que mi vida va a seguir
siendo de este modo, y que tengo que aceptar este estado de soltera para
siempre. Hasta hace unos días me negaba a reconocerlo, pero ahora lo estoy
aceptando. Tengo que pedir mucho a Dios y a la Mater para que me dé la santa
paciencia y alegría. Siento que por mí misma no lo voy a lograr, que es una
gracia y tengo que rogar para recibirla.
Le cuento que varias veces he pensado que morir sería una solución, no pienso
en quitarme la vida, pero tengo miedo de que esta tentación aparezca.
Además, veo mi miseria y la rabia que hay en mi interior.
Le pido que rece mucho por mí, quisiera tener una vida interior estable, sin
estos altos y bajos, quisiera tener paz. Pero son muchos los pecados que tengo
que reparar, muchas las faltas de amor con que he ofendido al Señor.
Espero su respuesta y ruego su bendición.
Guadalupe
COMENTARIO DE EDIT
LILIANA:
Gracias por compartirnos estas vivencias de Guadalupe... La soledad
también es un Don, cuando uno aprende a aceptarla y comienza a crecer en ella,
al vivir la Comunión con Dios. Bendiciones. Edit
Liliana.
DE LA DEPRESIÓN AL GOZO
“… viví, desde mi paso por la secundaria, pendiente de encontrar un hombre
para formar un familia, en el fondo para
"ser querida", como dice Usted. Siento
que Dios me ha regalado la gracia de estar libre de este deseo. Nunca antes me había sentido tan libre de espíritu,
desapegada. En realidad estoy tan bien...
Todo lo que ha pasado en mi vida
ha sido para prepararme para esta gracia”
4. PADRE QUERIDO
Qué alegría me dio recibir su mail después de tanto tiempo.
Yo estoy bien. Sigo con la terapia psicológica y con los medicamentos de la
depresión.
Estoy bien, volví a vivir con mi padre, lo que me ha hecho mucho bien.
Tengo mucha tranquilidad en el alma, tengo paz, cosa que antes no tenía. Estoy
un poco guardada en mi casa. Vivo en un lugar tranquilo, le dedico mucho tiempo
a mis sobrinitos.
Le cuento que trato de crecer en la vida de oración. Dios me está regalando la
gracia del abandono a su voluntad y esto me da mucho descanso, aunque pongo
todavía resistencia. Trato de vivir el día a día lo mejor que pueda en la
presencia del Señor.
Me gusta la soledad donde me encuentro más íntimamente con Dios. Es como si la
mirada la tuviera dirigida hacia lo interior de mi alma.
Con respecto al hombre de mis sueños e ilusiones, hace bastante que no tengo
noticias suyas y está bueno. El tiempo y la distancia están ayudando a
olvidarlo. pero con respecto a este tema, viví, desde mi paso por la
secundaria, pendiente de encontrar un hombre para formar un familia, en el
fondo para "ser querida", como
dice Usted.
Siento que Dios me ha regalado la gracia de estar libre de este deseo. Nunca
antes me había sentido tan libre de espíritu, desapegada.
En realidad estoy tan bien. Creo que también ha ayudado el hecho de volver
con mi padre, el saberme amada por mi padre en tan plenificador, y eso lo
traslado a mi Padre Dios y ni le cuento la alegría que me da. Siento que nada
me falta. Todo lo que ha pasado en mi vida ha sido para prepararme para esta
gracia y agradezco todo lo sucedido. Además el nacimiento de mis sobrinos, de
Laurita, hija de mi hermana, y de Maximino, hijo de mi hermano, han ayudado
también. Estoy enamorada de ellos. Son dos cositas tan hermosas, siento un amor
por ellos que antes no había experimentado, y es tan plenificador.
Querido Padre soy muy feliz en estos momentos. La visión de la vida me ha cambiado,
ya no vivo pensando en lo que no tengo, sino que pongo la mirada en lo valioso
de todo lo que poseo, el vivir en gracia, tener mi familia, mis queridos
sobrinos, amigos queridos, el amor del Padre, y tantas otras cosas con las que
soy regalada todos los días.
Gracias por cuidarme con sus oraciones desde la lejanía. Disculpe la demora en
contestarle pero no estoy viendo mis correos muy seguido. Gracias otra vez, y
que pase una Santa Navidad y un próspero Año Nuevo. Que la Familia de Nazaret
lo guarde y lo colme de bendiciones. Un gran abrazo
grande y mándeme su bendición.
Guadalupe
BENDITA SEA ESTA EXPERIENCIA
“…creo que el demonio saca mucho provecho distrayéndonos con esta terrible
tentación.
Esa obsesión por encontrar el hombre para casarnos. Nos desvía la mirada del Verdadero Amor, el único que nos plenifica y nos hace felices. El demonio sabe todo el mal que hace al apartar nuestro corazón del Verdadero Amor…”
5. ¡HOLA QUERIDO PADRE! ¡GRACIAS POR ALEGRARSE CONMIGO!
Sí, yo no tengo ningún inconveniente
en que suba mi testimonio al Blog, al contrario, si este testimonio va a servir
a tantas mujeres que pasan por lo mismo, bendita sea esta experiencia.
Creo que el demonio saca mucho provecho distrayéndonos con esta terrible
tentación. Esta obsesión por encontrar el hombre para casarnos, el hombre que
nos quiera. La obsesión de ser queridas. Nos desvía la mirada del Verdadero
Amor, el único que nos plenifica y nos hace felices. El demonio sabe todo el
mal que hace al apartar nuestro corazón del Verdadero Amor. Yo no soy madre
físicamente pero el Señor me ha concedido ser madre espiritualmente de mis
sobrinitos, y esto ha contribuido a sanarme, porque me olvido de mí. El Padre
Leonardo Castellani dice que la mujer se santifica por la maternidad o por algo
semejante, y cuánta verdad tiene. La prueba es necesaria, y creo que el Señor
en su infinita bondad me ha bendecido sin yo merecerlo.
Padre Gracias por cuidarme con sus oraciones, le pido que lo siga haciendo.
Nada más le pido que cambie los nombres de este testimonio.
Le encomiendo a mi sobrina Laurita que hoy cumple un añito para que el Señor le
conceda, que el don de la fe que recibió en el bautismo, crezca y que llegue a
alcanzar en esta vida el grado de santidad que el Señor pensó para ella. Además,
le encomiendo a mi sobrinito Maximiliano que está con gastroenteritis, tiene
once meses, para que se ponga bien, hace varias semana que está sufriendo por
esto y no se recupera.
Otra vez gracias. Bendígame Padre.
Guadalupe
El 10 de marzo de 2010, me escribe Guadalupe. Ha recibido una gracia de
liberación por la que ahora encuentra su felicidad entregándose a amar a su
padre, hermanos, sobrinos y esos afectos le llenan el corazón. Ha descubierto
que es más feliz dar que recibir… amor.
6. ¡HOLA PADRE!
Hoy estoy abriendo su mail... perdón por la demora en responderle, abro muy de
vez en cuando mi correo. Gracias a Dios este demonio del miedo a la soltería me
ha dejado, pero de vez en cuando regresa y me atormenta, pero el Señor se las
arregla y lo aleja pronto y me quedo tranquila.
Le cuento que ahora mi sobrinita está con problemas intestinales y le han hecho
los estudios para ver si es celíaca, los que van a estar esta semana. Mientras
tanto el pediatra le ha cambiado la leche por una deslactosada y se le ha
cortado la diarrea, espero que sea problema de la lactosa y nada más. Mi
sobrino, que tiene un año y dos meses está hermoso, ya camina como su
hermanita, son mis dos soles, me alegran la vida. Mi hermana M. está de 7 meses
de embarazo, no sabemos lo que es porque no se ha dejado ver, así que la
familia se agranda.
Le cuento que en febrero pasé un gran susto, mi hermano, papá de mi
sobrinita, sufrió un problema del corazón, estuvo muy grave en terapias, fue
muy difícil la situación. No sé si le conté que somos tres hermanos, mi mamá
murió de un infarto cuando yo tenía cinco años. Para mí, como para la familia
fue muy duro, yo pedía a Dios que no le pasara a mi sobrina lo que nos pasó a
nosotros. Gracias a Dios él está bien, pero los médicos no saben por qué le ha
pasado esto y si le puede volver a pasar, no lo han medicado, solo le han dicho
que haga vida sana.
Yo tengo miedo que le vuelva a pasar, lo pongo en las manos de Dios, que se
haga su voluntad. Sé que vivimos en el amor del Señor, y nos ama a cada uno de
modo infinito y quiere nuestra salvación. Pido todos los días para que el Señor
nos salve que nos guie por el camino que cada uno tiene marcado para llegar al
cielo.
Además, el esposo de mi otra hermana sufrió una quemaduras con agua
caliente del radiador del auto, que fueron bastante graves, gracias a Dios él
ahora está bien, pero fueron uno momentos de una gran angustia.
Ha sido un inicio de año con varias cosas, y vivo con miedo que les pase algo a
alguno de mis familiares, me pongo en las manos de Dios, pero la angustia
sigue, quisiera poder protegerlos a todos, pero yo no soy Dios, y Él los ama infinitamente más que yo y tiene un plan para cada
uno de nosotros, ve Padre, todavía está en mi esa mujer que quiere que todo
salga como ella quiere porque piensa que esa es la mejor forma en que pueden
suceder las cosas. La diferencia con la Guadalupe de ahora es que ésta trata
por todos los medios de silenciar a aquella, y que esta no se empeña en hacer
todo lo posible para que las cosas salgan como ella quiere. Lo de ahora es una
lucha pasiva, es abandono y confianza.
Bueno querido Padre gracias por sus oraciones, por sus
consejos, por tenerme presente en la Santa Misa, por su cariño, el que hace
mucho bien.
Me encomiendo a mis oraciones y a mi familia. Un abrazo grande. Bendígame.
Guadalupe
COMENTARIO DE VALERIA
Veo que ella está muy pendiente de sus sobrinos y del resto de su familia. A
pesar de que trata de vencer a Guadalupe que quiere que salga todo a su manera
y que por eso se queja un poco, ella de esa forma se realiza como mujer, aunque
no como casada, pero sí como madre espiritual.
Creo que el temor de
Guadalupe es el temor de muchas mujeres, temor por el que yo alguna vez también
pasé. Gracias a Dios hoy tengo mis energías abocadas al trabajo dentro de mi
comunidad, sacando provecho de mi soltería. Si Dios me concede que yo me case y
tenga una familia en el futuro, ya no podré hacer muchas de las cosas que hoy
hago por Él. Es de esta forma en la que yo espero hasta que encuentre a mi
futuro esposo. Ojalá ella no decaiga y pueda ser siempre fiel a Dios
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