sábado, 9 de octubre de 2021

CONMEMORAMOS EL COMBATE DE ANGAMOS

 Aprovechando la fecha en que conmemoramos el Combate de Angamos, cuando uno escucha sobre este episodio bélico en el marco de la Guerra con Chile, el primer nombre que salta a la palestra, con todos los honores, es sin duda el de Miguel Grau Seminario (presente en esta línea llamada Perú Histórico en Alta Definición 5) y si uno también ha leído sobre las correrías del Huáscar y su entrega final, quizá recuerden a Enrique Palacios (PHAD 13), Elías Aguirre (PHAD 31) y Melitón Carbajal (PHAD 36) entre otros.

Pero la plana total del Huáscar no sólo estaba compuesta por aquellos grandes oficiales. La embarcación necesitaba de toda una plétora de personal marino para que funcionase como un solo organismo, siendo un total de casi 200 personas las que convivían sobre y bajo cubierta.

Por eso, en la presente entrega, vamos a hablar sobre uno de ellos, un valeroso grumete afroperuano llamado ALBERTO MEDINA CECILIA.

Nacido en el duro barrio de Malambo en el Rímac, en el año 1862, Alberto Medina o el Grumete Medina, como es más conocido, siente el llamado de las olas desde muy tierna edad, ingresando a la marina desde los 15 años de edad. Poco después y ya con la guerra en el horizonte, es elegido por Miguel Grau para que forme parte de la tripulación del Huáscar. Cuentan que la familia se opuso a que se embarcase e incluso le rogaron al Caballero de los Mares que lo deje en tierra debido a su corta edad, sin embargo, ante la férrea y obstinada determinación del pequeño, Grau decidió permitir su asistencia en el buque.

Medina estuvo a bordo del Monitor durante toda la campaña marítima desempeñándose como ayudante de artillero o “pasacartuchos”. Hay que resaltar que el grumete Medina era uno de los muchos afroperuanos que formaban parte de la variopinta tripulación peruana a quienes les decían los “Chivillos” o “Buitres” por su tez oscura (Dato: denominaciones que deben ser analizadas bajo el contexto histórico, cultural y social de la época), destacándose por su valor y coraje durante las hazañas del célebre monitor.

El 08 de octubre de 1879, culminado el Combate de Angamos, Alberto Medina es hecho prisionero y alejado para siempre del “Huáscar”, viendo con los ojos arrasados por las lágrimas como, aunque herido y humeante, la altiva figura del Monitor se desvanece en la bruma marina, recordando con dolor la muerte de su comandante, oficiales y muchos de sus camaradas cuyos cuerpos quedaros regados en la cubierta y entrañas del navío peruano.

Tiempo después, regresa al Perú luego de un canje de prisioneros y se enlista en la embarcación llamada “Chalaco” hasta que finalizó la guerra.

Al ser unos de los sobrevivientes del Combate de Angamos, gozó de gran popularidad en aquellos tiempos, asistiendo a cada aniversario del combate u otro tipo de conmemoraciones, siempre vestido con su uniforme de marino de la época. Pasaron las décadas y el ciclo natural de la vida fue reclamando a sus compañeros hasta que Medina, fue el último de la plana menor del Huáscar con vida (y penúltimo sobreviviente, siendo el último Manuel Elías Bonnemaison quien pronto será invitado a esta línea histórica).

Finalmente, el 10 de abril de 1948, don Alberto Medina Cecilia, el Grumete Medina, cerró sus ojos para siempre siendo enterrado en el Cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao. Luego de su fallecimiento, su nombre y legado fue gradual y lentamente olvidado hasta llegar a nuestros días, que estoy seguro que muy pocos habrán oído hablar de él.

Medina, además de representar a aquellos hombres y mujeres olvidados por la historia que combatieron en aquellos años difíciles que nos tocó vivir como nación, representa también a ese gran grupo humano afroperuano que, pese a las abismales diferencias sociales y sobre todo raciales que predominaban por aquellos tiempos (y cuyas taras algunos siguen arrastrando hasta ahora) y donde buena parte de la población los miraba con desdén y recelo, no dudaron en tomar los fusiles y darnos el mayor ejemplo de amor a la patria, actos de los que debemos sentirnos orgullosos hoy en día, pues aquí, en este hermoso país, “el que no tiene de inga, tiene de mandinga”.

Honor y gloria.

P.D. Fuente del Blog de Jonatan Saona y no olviden: Hoy a las 9:50 de la mañana, un minuto de silencio por nuestro héroe Miguel Grau Seminario y la tripulación del Huáscar.

Fuente: Soldado desconocido-Rabona

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