Algunas disposiciones suponen ya un
riesgo jurídico para sus propietarios.
Activistas por la «igualdad animal» muestran
cadáveres durante una concentración en Madrid. Fuente: Youtube.
Ya no es
novedad que, ante la opinión pública, suscite
más inquietud la suerte de un animal que la de un ser humano. Es difícil
olvidar el caso de fieras responsables de muertes de personas, como el león Cecil o la tigresa Avni, o el
más reciente de la perra Sota, abatida
por un policía municipal de Barcelona a quien estaba mordiendo.
Violencia
animalista ante el Ayuntamiento de Barcelona en una protesta por la muerte de
una perra que estaba mordiendo a un policía municipal.
Pero ya
no es solo una cuestión de escándalo mediático: la "igualdad"
entre las mascotas y los hombres se está incorporando poco a poco a la
legislación, como denuncia Anne
Hendershott en Crisis
Magazine: Anne
Hendershott es profesora de Sociología en la Universidad
Franciscana de Steubenville.
En muchas
de las ciudades más grandes de California, las mascotas están sustituyendo a
las personas. En un artículo reciente titulado "San Francisco Asks: Where Have All
the Children Gone?", el New York Times informa
de que la ciudad californiana ostenta el índice más bajo de niños entre las
cien ciudades más grandes de América. El artículo presenta a una joven pareja
de San Francisco "en su piso situado en el
límite del distrito Castro, donde viven con un ser agotador de siete años de
edad al que le conceden todo y llevan a todas partes: su terrier escocés llamado Olive". El año
pasado, el porcentaje de niños en San
Francisco disminuyó hasta el 13%, más bajo incluso que el de Nueva York
con su 21%.
Para un
número cada vez más alto de parejas, las
mascotas ocupan el lugar de los hijos que han decidido no tener. Las
mascotas mimadas tienen cada vez mayor estatus. Y protección. California se ha
convertido, además, en el último estado que proporciona protección legal a las mascotas implicadas en casos de divorcio,
permitiendo que los tribunales decidan en "el
mejor interés" de las mascotas que, incluso, pueden tener sus propios abogados
defensores de oficio asignados por el tribunal.
Según una investigación llevada
a cabo por la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Michigan,
32 estados, Washington DC y Puerto Rico han promulgado leyes que incluyen
disposiciones de medidas cautelares
para las mascotas en casos de violencia doméstica. El Animal Legal
Defense Fund, que acaba de publicar su 12º Informe Anual,
que hace un ránking de la fortaleza de las leyes de protección animal de cada
estado, revela que cada vez más estados ofrecen protección legal a las
mascotas.
Los
estados mejor clasificados exigen altos
niveles de atención a los animales e inmunidad civil para los
veterinarios que informen de crueldad o negligencia hacia ellos. Veintidós
estados han instituido prohibiciones basadas específicamente en la raza, según
las cuales los ayuntamientos no pueden declarar ilegales ciertos perros
basándose solamente en su raza. Illinois, Oregon, California, Maine y Rhode
Island han sido identificados como los "mejores
cinco" estados para los animales, mientras que Dakota del Norte,
Utah, Wyoming, Iowa y Kentucky han sido nombrados los "peores"
en términos de protección animal. Illinois es alabado por tener la
legislación estatal más exhaustiva de la nación en relación a los "estándares de cuidado básico". En
Illinois, si un veterinario -o cualquier ciudadano preocupado- cree que el
propietario de una mascota no está proporcionando el mejor nivel de cuidado a
su animal, puede ser acusado y se le
puede quitar a su mascota.
Para
quienes consideramos a nuestras mascotas como miembros de la familia, el hecho
de que se refuercen los estándares de cuidado de los animales y que se amplíe
su protección nos parece una idea necesaria. Hay historias terribles de abuso
de animales a los que hay que proporcionar mayor protección. Pero, ¿es necesario llegar tan lejos? En Illinois, desde
luego, se ha llegado demasiado lejos. Bajo la ley Humane Care for
Animals, en Illinois (510 ILCS 70/3), el propietario de una mascota debe
proporcionar a cada uno de sus animales alimentos sanos y suficientes, un
cobijo adecuado y protección contra el mal tiempo; atención veterinaria
suficiente cuando sea necesaria; atención y trato humanos. Todo suena muy bien,
pero ¿quién define qué significa comida
"sana" para perros? ¿Y cuánta atención
veterinaria equivale a "suficiente"? ¿Acaso los propietarios de los perros están obligados a
proporcionar atención dental, acicalamiento, pedicura y masajes a su perro? ¿Y
qué decir de la atención "al final de la vida" de las mascotas? ¿Se
debe exigir a los propietarios de los perros que proporcionen quimioterapia,
cirugía costosa y amplios cuidados paliativos a su mascota para prolongar su
vida? O peor aún, ¿se le puede exigir al propietario de una mascota que acabe
con la vida de la misma si el veterinario cree que esta no tiene la calidad de
vida suficiente?
Spa
para perros: un negocio en auge, como todos los que se refieren al cuidado de
mascotas.
En Rhode
Island y en otros estados ha surgido un movimiento que quiere redefinir al
propietario de mascota como "tutor de
mascotas". De alguna manera, es otro paso hacia la equiparación de
las mascotas con las personas. Aunque puede parecer que los veterinarios apoyan
la equiparación de las mascotas con las personas, en realidad la American Veterinary Medical
Association lucha contra la idea de esta equiparación legal.
La asociación de veterinarios está preocupada porque la redefinición en algunos
estados de los propietarios de mascotas como "tutores
de mascotas" puede reducir la relación entre las mascotas y sus
propietarios. En cambio, los defensores de esta postura, como el grupo de
derechos de los animales In Defense of Animals, afirman que el "propietario" recalca en exceso su
estado de propietario de animales. Sin embargo, las asociaciones de
veterinarios mantienen que si se
definiera la función del "tutor" de
la mascota como se hace con el tutor de las personas, equiparándolas, se
limitaría la elección de los propietarios entre las diversas
posibilidades de atención sanitaria para sus mascotas. Además, los
veterinarios se encontrarían en una posición difícil, ya que tendrían que
determinar quién es responsable, en última instancia, de las decisiones del
propietario respecto al cuidado de su mascota.
Peor aún,
si tu perro es definido como persona legal y tu vecino te denuncia a los
servicios de protección animal por no pasear a tu perro lo necesario, o por no
hacerle hacer suficiente ejercicio, ¿podrían
los servicios de protección animal ir a
tu casa y quitártelo por negligencia?
El
profesor de Derecho de la Pepperdine University, Richard Cupp, está preocupado por la equiparación de las mascotas
como personas por una razón más
filosófica: los seres humanos son
únicos. Los seres humanos has sido dotados por su Creador con derechos
inalienables. Los animales no son seres humanos y nunca lo serán, no importa lo
mucho que los amemos y mimemos.
Considerar
a las mascotas como personas nos recuerda la gran novela distópica de P.D. James, Hijos de hombres (1992).
James
empieza su novela con la pregunta: ¿qué sucedería
en una sociedad estéril en la que ya no nacieran niños? La novelista
describe un mundo en el que las
mascotas han sustituido a los niños, y en el que la religión parece haber
perdido su significado. Y, sin embargo, en un débil intento de continuar
los ritos cristianos en su sociedad sin niños, las iglesias anglicanas tienen
elaboradas ceremonias de bautizo para los cachorros de las mascotas del
populacho, a los que visten con faldones y gorros de bautizo.
Alfonso
Cuarón dirigió en 2006 Hijos de los hombres, con Clive Owen y Julianne
Moore, basada en la novela de P.D. James.
Obviamente,
aún no hemos llegado al punto de que las iglesias
bauticen a las mascotas. Pero dado que en San Francisco las mimadas mascotas tienen sus propios
abogados y su agente del servicio de protección, puede que sea sólo
cuestión de tiempo antes de que se avancen estas peticiones.
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