El agnosticismo de algunos puede emerger como una nube que obnubila el pensamiento desde el silencio de Dios y puede ser un postizo con sello de modernidad.
La
explicación ultima de su agnosticismo la sitúan muchos protagonistas en la
remota infancia y en no sé qué tremebundas predicas colegiales con un
inevitable infierno al fondo.
Ahí
quedan agotadas definitivamente todas las «búsquedas»
religiosas de muchos de muchos de nuestros agnósticos.
«Para tener objeciones contra la fe, hay que haber llegado al fondo de la misma y no pararse en lo que son las degradaciones. Un verdadero anticlerical solo puede serlo quien conoce a fondo la Iglesia verdadera y es capaz de poner en cuestión su pretensión de verdad»
(Olegario González de Cardedal)
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