El tema de los cuadros de san
Juan Crisóstomo merece algunas breves reflexiones más. Laurens era muy
anticlerical y por eso pinta un santo que roza el histerismo. No es que el
predicador muestre energía, sino que es violento. Pinta un Crisóstomo agresivo.
La segunda pintura, la de
Laurens, me gusta más. Me parece muy superior en el tratamiento de los colores,
en su arriesgadísima composición, en su esencialidad. Pero es la obra de un
anticlerical usando la falsa imagen de un santo.
Sea dicho de paso, me sorprendió
en el cuadro de Laurens lo mal pintado que está el rostro del emperador. Es un
resultado tan malo que no admite paliativos.
La figura de la emperatriz
Eudoxia, en el cuadro, sí que habla en su silencio. A mí me habla de una mujer
que hizo muchas cosas por la ortodoxia, por la recta fe, muchas cosas. Pero que
se ensoberbeció y que se revolvió contra un legítimo pastor.
A veces, tendemos a pensar en
términos de blanco o negro. Eudoxia no era el mal perfecto. Simplemente le
traicionó su ego al final y tomó decisiones gravísimas que implicaban graves
pecados. Por otra parte, desde que leí sus libros sobre el sacerdocio, san Juan
Crisóstomo no me ha sido una figura nada atractiva al ver cómo trata allí a uno
de sus antiguos amigos.
Tendemos a pensar que si alguien es santo, tendrá razón el santo en todo. Pero no me saqué el gusto amargo de los comentarios del Crisóstomo desde ese episodio del comienzo. Como tampoco me saqué nunca de mi memoria los de san Jerónimo respecto a san Agustín.
Tendemos a pensar que si alguien es santo, tendrá razón el santo en todo. Pero no me saqué el gusto amargo de los comentarios del Crisóstomo desde ese episodio del comienzo. Como tampoco me saqué nunca de mi memoria los de san Jerónimo respecto a san Agustín.
De san Juan Crisóstomo ya no es posible hacer un
retrato fidedigno. Las fuentes que nos hablan de él son tan elogiosas como lo
pueden ser con un santo. Pero, a veces, las cosas no son blanco y negro.
Ciertamente, Eudoxia hizo el mal, llevó a cabo lo torcido, hizo sufrir. Pero la
verdadera fotografía del rostro del Crisóstomo nos es tan desconocida como la
de la emperatriz. Nos tenemos que contentar con cuadros. También en la teología
dependemos de tal o cual pincel.
Post Data: Intentémonos no clavarnos los pinceles. Ni echar azul cobalto en el yogur de Masiá, o por lo menos no hacerlo premeditadamente.
Post Data: Intentémonos no clavarnos los pinceles. Ni echar azul cobalto en el yogur de Masiá, o por lo menos no hacerlo premeditadamente.
P.FORTEA
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