Con él, la pareja
deja de convertirse en un objeto de simple deseo y pasa a constituirse en ese
alguien a quien amas.
Por: Silvana Ramos | Fuente: Catholic-link.com
Por: Silvana Ramos | Fuente: Catholic-link.com
Alguna vez he tenido la oportunidad de hablar
sobre la Planificación Natural de la
Familia con parejas que se preparan para el matrimonio. Al preguntar, a
modo de introducción, si creen que la PNF es posible en nuestros días, no pocas
veces la respuesta ha sido un no. Las parejas afirman que abstenerse de
tener relaciones sexuales durante varios días al mes es imposible. Otros
afirman que esto de “planificar” quita
espontaneidad y romanticismo y que estos dos ingredientes son fundamentales
para el crecimiento y solidez de la relación matrimonial. Y otros afirman
tajantemente que este método no es eficaz y que uno terminaría llenándose de hijos.
Bueno, efectivamente si es la primera vez que te
encuentras con esta opción o si no eres una persona que ha venido cultivando la
castidad, es un poco atemorizante, o mejor dicho, genera rechazo siquiera
hablar del tema, sobre todo en los varones. No es raro pensar: «Aquí vienen estos cristianos
con sus ideas raras sobre el sexo». Más
aún en un mundo hipersexualizado como el nuestro.
Para romper el hielo en una reunión así, alguna
vez se me ocurrió plantear la siguiente situación: Supongamos que te casas, y
en la noche de bodas tu esposa queda embarazada. Regresan del viaje de novios y
le comunican a toda la familia la gran noticia. Pasan los primeros días, llega
el primer control médico y resulta que las cosas no van tan bien. Es un
embarazo de riesgo. Entre las muchas precauciones que deben tomar, la
abstinencia sexual durante todo el embarazo es un requisito.
Llega el parto, y por ser un embarazo de riesgo
necesitó de una cesárea y además resulta que tu primer hijo tiene reflujo y
solo duerme en brazos de mamá los primeros tres meses, a esto le sumanos que “dormir” es un decir, el niño apenas y duerme
minutos cada dos horas. Tu esposa está exhausta, ganó varios kilos de más, no
se siente muy bien y por supuesto tú, que la ayudas con todo lo concerniente al
niño…también estás cansado. Haciendo un cálculo aproximado han pasado siquiera
8 meses desde la última vez que tu esposa y tú tuvieron relaciones sexuales.
Este no es un ejemplo poco común. Estamos expuestos a la abstinencia sexual
muchas veces en la vida y no tomamos conciencia de eso, o tal vez nos
pintan este período como un período de absoluto sufrimiento y miseria (siendo
exagerados). Si hacemos el ejercicio de retirar un poco de la mente todas estas
ideas de este mundo hipersexualizado, nos daremos cuenta que no se trata de
algo imposible, ni de algo inventado. Tal vez para muchos estos 8 o 9 o más
meses hayan sido duros pero más por la preocupación sobre la salud de la esposa
y del hijo que por la abstinencia misma. La motivación, el fin ha sido noble y
nos ha llevado a ejercer un pleno uso de la sexualidad, mediante la abstinencia, en la
búsqueda de un fin mayor: el bienestar de amado.
La virtud de la castidad, no se trata
simplemente de no tener relaciones sexuales cuando se es soltero y tenerlas
cuando se es casado. La castidad habla
de conocerse a sí mismo y ejercer un señorío propio. Saber que la
sexualidad es un don y usada rectamente es una puerta hacia la unión de por
vida, fiel y fecunda que constituye el amor conyugal.
El romanticismo y la espontaneidad, hay que
trabajarlos. Conocer a la otra persona y saber cuales son sus gustos y sus
momentos son el pilar para construirlos. No se trata de si puedo o no puedo
tener relaciones sexuales con mi esposo (a). Si nos fijamos bien, la relación
sexual viene a ser el culmen de un momento preparado con antelación que puede
durar días. Hablen con cualquier casado y verán que lo que nos venden las
pantallas y la publicidad, no es lo que sucede en la vida real.
Tampoco es real que la PNF no funcione, pero sí
requiere de un tiempo para aprender a utilizarla. Muchas veces el desprestigio
del método natural consiste en confundirlo con el “método
del calendario” o el “método del ritmo”.
Ésta incluye los métodos del “moco
cervical” y “método sintotérmico” desarrollados
por los médicos John y Evelyn Billings y James Brown. Para llevar este método
es recomendable instruirse con un profesional calificado.
La PNF en este sentido es una herramienta muy
buena que permite conocerse más como pareja, porque si ambos la siguen, la
pareja deja de convertirse en un objeto de simple deseo y pasa a constituirse
en ese alguien a quien amas. Las conversaciones al respecto del tema son
frecuentes. La creatividad se ve forzada a salir para construir y disfrutar de
los momentos juntos sin contacto sexual y el respeto por el bienestar de la
familia se hace concreto.
Recordemos que la PNF no es un método anticonceptivo, este no es su fin, de hecho
fue estudiado para permitir que parejas con dificultades de fertilidad puedan pocrear
naturalmente. Su fin es el de herramienta para que el matrimonio planifique
responsablemente el número de hijos en su familia de acuerdo a sus
posibilidades que pueden ser del tipo físicas, emocionales y hasta económicas
pero siempre abiertos a la fecundidad del amor.
La planificación de la familia es algo íntimo,
que solo le compete al matrimonio, y como tal ponerse de acuerdo y ver
qué es lo mejor para ellos de la mano de Dios.
«Si hay razones serias para
espaciar los hijos, razones derivadas de las condiciones físicas o sicológicas
de los esposos, o de, condiciones externas, la Iglesia enseña que es moralmente
permitido tomar en cuenta los ritmos naturales de la fertilidad humana, y
practicar el acto conyugal solamente durante los períodos infértiles, para así
regular la concepción, sin infringir los principios morales mencionados
antes» (Humanae Vitae, 16).
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