sábado, 29 de abril de 2023

JESUCRISTO, MUESTRA DE LA MISERICORDIA DEL PADRE

No te preguntes ya, oh hombre, por qué tienes que sufrir tú; pregúntate más bien por qué sufrió él.

Por: De los sermones de San Bernardo | Fuente: www.la-oracion.com

Dios, nuestro Salvador; hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. Demos gracias a Dios, pues por él abunda nuestro consuelo en esta nuestra peregrinación, en éste nuestro destierro, en ésta vida tan llena aún de miserias.

Antes de que apareciera la humanidad de nuestro Salvador, la misericordia de Dios estaba oculta; existía ya, sin duda, desde el principio, pues la misericordia del Señor es eterna, pero al hombre le era imposible conocer su magnitud. Ya había sido prometida, pero el mundo aún no la había experimentado y por eso eran muchos los que no creían en ella. Dios había hablado, ciertamente, de muchas maneras por ministerio de los profetas. Y había dicho: Sé muy bien lo que pienso hacer con ustedes: designios de paz y no de aflicción. Pero, con todo, ¿qué podía responder el hombre, que únicamente experimentaba la aflicción y no la paz? "¿Hasta cuándo - pensaba- irán anunciando: «Paz, paz», cuando no hay paz?" Por ello los mismos mensajeros de paz lloraban amargamente, diciendo: Señor, ¿quién ha dado fe a nuestra predicación? Pero ahora, en cambio, los hombres pueden creer, por lo menos, lo que ya contemplan sus ojos; ahora los testimonios de Dios se han hecho sobremanera dignos de fe, pues, para que este testimonio fuera visible, incluso a los que tienen la vista enferma, el Señor le ha puesto su tienda al sol.

Ahora, por tanto, nuestra paz no es prometida, sino enviada; no es retrasada, sino concedida; no es profetizada, sino realizada: el Padre ha enviado a la tierra algo así como un saco lleno de misericordia; un saco, diría, que se romperá en la pasión, para que se derrame aquel precio de nuestro rescate, que él contiene; un saco que, si bien es pequeño, está totalmente lleno. En efecto, un niño se nos ha dado, pero en este niño habita toda la plenitud de la divinidad. Esta plenitud de la divinidad se nos dio después que hubo llegado la plenitud de los tiempos. Vino en la carne para mostrarse a los que eran de carne y, de este modo, bajo los velos de la humanidad, fue conocida la misericordia divina; pues, cuando fue conocida la humanidad de Dios, ya no pudo quedar oculta su misericordia. ¿En qué podía manifestar mejor el Señor su amor a los hombres sino asumiendo nuestra propia carne? Pues fue precisamente nuestra carne la que asumió, y no aquella carne de Adán que antes de la culpa era inocente.

¿Qué cosa manifiesta tanto la misericordia de Dios como el hecho de haber asumido nuestra miseria? ¿Qué amor puede ser más grande que el del Verbo de Dios, que por nosotros se ha hecho como la hierba débil del campo? Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Que comprenda, pues, el hombre hasta qué punto Dios cuida de él; que reflexione sobre lo que Dios piensa y siente de él.

No te preguntes ya, oh hombre, por qué tienes que sufrir tú; pregúntate más bien por qué sufrió él. De lo que quiso sufrir por ti puedes concluir lo mucho que te estima; a través de su humanidad se te manifiesta el gran amor que tiene para contigo. Cuanto menor se hizo en su humanidad, tanto mayor se mostró en el amor que te tiene, cuanto más se abajó por nosotros, tanto más digno es de nuestro amor. Dios, nuestro Salvador -dice el Apóstol-, hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. ¡Qué grande y qué manifiesta es esta misericordia y este amor de Dios a los hombres! Nos ha dado una grande prueba de su amor al querer que el nombre de Dios fuera añadido al título de hombre.

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LUIS MARÍA GRIÑÓN DE MONTFORT, ESCLAVO DE MARÍA: ¿SON SUYOS EL TOTUS TUUS Y EL «A JESÚS POR MARÍA»?

 ¿QUIÉN ES EL GRAN SANTO MARIANO Y AUTOR DE LA CONSAGRACIÓN TOTAL A LA VIRGEN?

San Luis María Grignion de Montfort es conocido como el "esclavo de María" y el que propuso el "a Jesús por María".

El 28 de abril se celebra la fiesta de San Luis María Grignion [Griñón] de Montfort (1673-1716), santo francés y uno de los santos más marianos que existen. De su amor a la madre de Cristo creó toda una espiritualidad mariana que ha tenido gran influencia en la Iglesia, pese a no haber sido comprendido por muchos hermanos suyos en su tiempo.

Creó una congregación mariana, los Misioneros de la Compañía de María, pero sobre todo por sus escritos sobre la Virgen, en especial la consagración total a María que tantos millones de católicos han realizado en estos siglos. Suyo es además el famoso "Totus Tuus", que tomaría como lema San Juan Pablo II para su pontificado.

***

¿QUIÉN ES SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT?

San Luis María Grignion de Monfort dedicó su vida y sufrió numerosos padecimientos para conseguir justamente esto, que cada vez más personas volvieran su mirada a María y llegasen a Jesús a través de Ella. En su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen propuso un método de consagración a la Virgen que durante estos últimos siglos han seguido millones de fieles, entre ellos importantes santos. Este santo afirmaba que “a quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María”. Era tal la devoción que San Juan Pablo tenía por él que le tenía como gran referencia en relación con la Virgen y así quedó de manifiesto en su encíclica Redemptoris Mater y en la visita a su tumba durante su visita a Francia.

San Luis María nació en Montfort el 31 de enero de 1673 y desde muy niño sentía ese profundo amor a la Virgen, que tantos problemas le provocó incluso en su vida sacerdotal. Fue con 20 años cuando sintió la llamada vocacional. En el seminario de París fue bibliotecario y esto le permitió leer muchos más libros de la Virgen María aumentando así todavía más su amor a la madre de Cristo.

Sus compañeros y superiores no entendían esta devoción mariana tan arraigada de Luis por lo que fue mortificado, humillado y hasta insultado.  A los 27 años fue ordenado sacerdote, y escogió como lema “ser esclavo de María”. La animadversión contra él llevó a sus superiores a negarle que ejerciera la confesión y la predicación. Más adelante estuvo en un pueblo enseñando catequesis y después fue capellán del Hospital de Poitiers. Su naturalidad, simplicidad y sus enseñanzas marianas volvieron a provocar que fuera señalado. De vuelta a París sufrió más calumnias e incluso el obispo le mandó callar. Con el tiempo comprendió que Satanás no podía soportar la doctrina mariana que predicaba.

Por ello, San Luis decidió consultar al Papa Clemente XI para saber si estaba equivocado en sus enseñanzas. El Pontífice le recibió, escuchó y decidió otorgarle el título de Misionero Apostólico. De esta manera realizó cientos de misiones y retiros que se caracterizaron por el rezo del Santo Rosario, procesiones y cánticos a la Virgen, animando a retornar a los sacramentos. “A Jesús por María”, era su propuesta.

Este religioso falleció el 28 de abril de 1716 con tan sólo 43 años. Fue enterrado en la Iglesia de Saint-Laurent. 43 años después, la Beata María Luisa de Jesús, la primera de las “Hijas de la Sabiduría”, murió el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar que San Luis. Luego fue enterrada al lado de Montfort.

“Totus Tuus”, el lema de San Juan Pablo II tomado de San Luis María Grignion de Montfort

San Juan Pablo II era un gran devoto de la figura de este santo. Su marcado carácter mariano marcó enormemente primero a Wojtyla y más tarde ya siendo el Papa Juan Pablo II. En su encíclica Redemptoris Mater (1987) cita específicamente a San Luis María como ejemplo de “maestro de la espiritualidad mariana”.

“La espiritualidad mariana, a la par de la devoción correspondiente, encuentra una fuente riquísima en la experiencia histórica de las personas y de las diversas comunidades cristianas, que viven entre los distintos pueblos y naciones de la tierra. A este propósito, me es grato recordar, entre tantos testigos y maestros de la espiritualidad mariana, la figura de san Luis María Grignion de Montfort, el cual proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo”, señalaba el Papa santo.

Sin embargo, la verdadera devoción de San Juan Pablo II por este santo se ve en el famoso “Totus Tuus”, su lema episcopal y el lema de un Pontificado histórico. Una expresión mariana de entrega a la Virgen tomada de San Luis María de Grignion.

El propio Papa explicaba la elección de este lema en 2002, en la carta Rosarium Virginis Mariae:  “Cuántas gracias he recibido de la Santísima Virgen a través del Rosario en estos años: Magnificat anima mea Dominum! Deseo elevar mi agradecimiento al Señor con las palabras de su Madre Santísima, bajo cuya protección he puesto mi ministerio petrino: Totus tuus!”.

Y entonces explicaba: “Es el principio iluminador expresado por el Concilio Vaticano II, que tan intensamente he experimentado en mi vida, haciendo de él la base de mi lema episcopal: Totus tuus. Un lema, como es sabido, inspirado en la doctrina de San Luis María Grignion de Montfort, que explicó así el papel de María en el proceso de configuración de cada uno de nosotros con Cristo”.

En la consagración a María que proponía el santo, el Totus Tuus era parte fundamental: "Soy todo tuyo oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es".

¿QUÉ ES LA CONSAGRACIÓN TOTAL A MARÍA, CONOCIDA COMO MÉTODO MONTFORTIANO?

En su libro Tratado sobre la verdadera devoción a la Santísima Virgen, San Luis María habla sobre la consagración total a María, un método ideado por él y que en estos siglos han realizado millones de creyentes. Con esta consagración, tal y como aseguraba el santo, quien la realiza se convierte en esclavo de la Virgen María.

La consagración o la santa esclavitud de Amor consiste en darse todo por entero, como esclavo, a María y a Jesús por Ella; y además, en hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María. Cuanto más se consagre un alma a María, tanto más se unirá a Jesucristo -y por tanto-, la perfecta consagración a Jesucristo no es otra cosa sino una perfecta y total consagración de sí mismo a la Santísima Virgen.

De este modo la consagración total a María que propone este santo debe realizarse coincidiendo con alguna fiesta mariana, un día dedicado a la Virgen. Los más usuales suelen ser la fiesta de la Anunciación (25 de marzo), la Inmaculada Concepción (8 de diciembre), 15 de agosto (Asunción de la Virgen), 2 de febrero (Purificación de María), 31 de mayo (la Visitación del Señor) o fechas importantes como Nuestra Señora de Lourdes (11 de febrero) o de Fátima (13 de mayo)...

Pero para realizar este acto de entrega el corazón debe estar bien dispuesto. San Luis María realizó una preparación previa de 33 días antes de la consagración como un camino del alma para llegar a la cima en la que espera la Virgen María, que a su vez guiará el camino hacia Jesús.

A su vez, esta preparación se divide en varias etapas: los 12 primeros días para vaciarse del espíritu del mundo, luego 7 días para realizar el conocimiento de uno mismo, otros siete para conocer a María, y otros siete más para conocer a Jesús.

Para cada uno de estos 33 días hay una serie de lecturas espirituales y oraciones que van preparando el corazón para esta consagración total a María que se producirá en un día dedicado a la Virgen.

¿CUÁL ES LA ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA QUE PROPONE SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT?

La oración propuesta por el santo para consagrarse totalmente a la Virgen dice así:

“¡Oh Jesús, sabiduría eterna y encarnada!, verdadero Dios y verdadero hombre, hijo único del Padre eterno y de María, siempre virgen! te adoro en la gloria del Padre, durante la eternidad y en el seno virginal de María, tu madre, en el tiempo de tu encarnación.

Te doy gracias porque, anonadándote, has venido al mundo, hombre entre los hombres y servidor del Padre, para librarme de la esclavitud del pecado.

Te alabo y glorifico señor, porque has vivido en obediencia amorosa a María, para hacerme fiel discípulo suyo. Desgraciadamente, no he guardado los votos y promesas de mi bautismo y no soy digno de llamarme hijo de Dios. Por ello, acudo a la misericordiosa intercesión de tu madre, esperando obtener por su ayuda el perdón de mis pecados y una continua comunión contigo, oh sabiduría encarnada.

Te saludo pues, oh María Inmaculada, templo viviente de Dios: en ti ha puesto su morada la sabiduría eterna para recibir la adoración de los ángeles y de los hombres. 

Te saludo, oh reina del cielo y de la tierra: a ti están sometidas todas las criaturas. Te saludo, refugio seguro de los pecadores: todos experimentan tu gran misericordia. Acepta los anhelos que tengo de la divina sabiduría y mi consagración total.

Yo, ___________ consciente de mi vocación cristiana, renuevo hoy en tus manos mis compromisos bautismales. Renuncio a satanás, a sus seducciones, a sus pompas y a sus obras, y me consagro a Jesucristo para llevar mi cruz detrás de él, en la fidelidad de cada día a la voluntad del Padre. En presencia de toda la corte celestial, te elijo en este día por mi madre y maestra. Me entrego y consagro a ti, como tu esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis posesiones tanto internas como externas, incluso el valor de todas mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras, dejando en ti, entero y completo derecho de disponer de mí, y todo lo que me pertenece, sin excepción, de acuerdo a tu voluntad, para mayor gloria de Dios en el tiempo y en la eternidad.

Madre del Señor, acepta esta pequeña ofrenda de mi vida y preséntala a tu hijo; si él me redimió con tu colaboración, debe también ahora recibir de tu mano, el don total de mí mismo. En adelante, deseo honrarte y obedecerte en todo como verdadero esclavo tuyo.

¡Oh Corazón Inmaculado de María!, que yo viva plenamente esta consagración para prolongar en mí la amorosa obediencia de tu hijo y dar respuesta a la misión trascendental que Dios te ha confiado en la historia de la salvación. ¡Madre de misericordia!, alcánzame la verdadera sabiduría de Dios, y hazme plenamente disponible a tu acción maternal. Colócame así, entre los que tú amas, enseñas, guías, alimentas y proteges como hijos tuyos. ¡Oh virgen fiel!, haz de mí un auténtico discípulo e imitador de tu hijo, la sabiduría encarnada. Contigo, madre y modelo de mi vida, llegaré a la perfecta madurez de Jesucristo en la tierra y a la gloria del cielo, amén."

¿CUÁLES SON LAS 10 VIRTUDES PRINCIPALES DE LA VIRGEN SEGÚN SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT?

San Luis María Grignion de Monfort, en su Tratado de la Verdadera Devoción a María recuerda cuáles son las diez principales virtudes de Nuestra Señora que debemos imitar a modo de utilizarlas luego como “autopista hacia el cielo”. Son éstas:

-Profunda humildad

-Fe viva

-Obediencia ciega

-Oración incesante

-Negación de sí mismo

-Pureza absoluta

-Amor ardiente

-Paciencia heroica

-Amabilidad angelical

-Sabiduría celestial

Como dice el mismo San Luis María, “los mayores santos, los más ricos en gracia y virtud, serán quienes recen con mayor frecuencia a la Santísima Virgen, contemplándola como un perfecto modelo a imitar y como una ayuda poderosa”.

¿QUIÉNES SON LOS MISIONEROS DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA O MISIONEROS MONFORTIANOS?

El celo por anunciar el Evangelio caracterizó la vida de San Luis María Grignion de Montfort, que poco después de ser ordenado supo que debía fundar una congregación que llevase a Jesús y María a todo aquel que no lo conocía. El fruto fueron los Misioneros de la Compañía de María, conocidos popularmente como misioneros monfortianos. Se trata de una congregación religiosa presente hoy en una treintena de países y que tiene algo menos de 1000 miembros entre sacerdotes y hermanos.

La Compañía de María fue fundada en 1713 por este santo. Tal y como explica la propia congregación, para realizar su idea de las misiones parroquiales, como un medio para revitalizar la fe en los suburbios y en los campos más marginados, este todavía joven sacerdote quiso reunir a su alrededor sacerdotes para la predicación y administración de los sacramentos, y algunos hermanos laicos para la organización material, para liderar encuentros, celebraciones, procesiones y enseñar el catecismo a los pobres y niños marginados. Para muchos de estos últimos, esta fue una oportunidad para aprender a leer. Luis María había encontrado a un joven de 18 años llamado Mathurin Rangeard dispuesto a ayudarlo. Lo acompañó durante muchos años en las misiones parroquiales y se mantuvo fiel a él durante toda su vida, pero nunca hizo sus votos. Con el tiempo, otros hermanos se unieron al misionero: Gabriel, Louis, Nicolas y Philippe, así como dos sacerdotes: René Mulot y Adrien Vatel, y algunos auxiliares laicos como Jean, Jacques y Mathurin. Estos formaron el primer núcleo de la Compañía. 

ReL

A VUELTAS CON LA PESADILLA HECHA REALIDAD

 LUIS HIZO ESTE COMENTARIO AYER QUE ME ABRIÓ LOS OJOS:

Me encanta ver la pasión del padre en una verdadera lucha para conciliar la bondad de Dios con la existencia del Infierno.

Es cierto, es cierto. Ha expresado con economía de palabras lo que ha sucedido en mi alma desde los comienzos de mi fe. Y no solo con el tema del infierno, aunque el asunto de la condenación eterna se lleva la palma de todos los asuntos en que he tratado (y todos hemos tratado) de conciliar ambas cosas: la bondad y la dureza.

Creo en el dogma de la Iglesia sobre el infierno, creo en cada versículo de la Sagrada Escritura, pero tantas veces, en mi alma, he sentido la lucha de Jacob con el ángel.

Después de tantos años, estoy seguro: todo lo que enseña la Iglesia es verdad, todo lo que enseña la biblia es verdad. Ahora bien, podemos conciliar el dogma con la bondad sin que por ello salga resentida la verdad.

Podemos emplear toda la bondad posible, mientras no nos salgamos de la fórmula del dogma. ¿Hará Dios lo mismo? ¿No estaré excediéndome? Sin ninguna duda, no. Seguro que Dios usa de la máxima bondad, misericordia, compasión que le es posible sin romper principios que conoceremos en su momento y que veremos que eran muros infranqueables. Ese gran muro es la libertad humana para resistirse de un modo definitivo.

UN COMENTARIO A MI ÚLTIMA CHARLA SOBRE EL INFIERNO

Un comentarista hacía este interesante comentario a mi charla sobre Dios como arquitecto del infierno. Es un comentario profundo, que vale la pena meditar y dar una respuesta:

Padre, en su razonamiento (minuto 10:20), observo un error. Comenta que nadie puede cometer un mal infinito. Pero ello no es cierto. Si alguien contribuye como cooperador necesario para que un alma se condene, entonces su mal es infinito, porque el mal creado a esa alma es infinito. Dado que la existencia es material (finita) y espiritual (infinita), todo quien coopera necesariamente a la condenación eterna de un alma comete un mal infinito. Por tanto, es equitativo (y hasta misericordioso) que reciba un castigo infinito con un orden de magnitud que desconocemos.

Es cierto que parece que hay una diferencia esencial entre querer la muerte de una o diez personas, entre torturarles una hora o una semana, y buscar su sufrimiento sin fin por los siglos de los siglos. Esto segundo, desde un punto de vista teórico, parecería una diferencia radical; pero no lo es.

Cuando uno odia con todas sus fuerzas, busca provocar el mayor daño posible al otro. Normalmente, la voluntad que comete un asesinato o tortura piensa en hacer sufrir aquí y ahora, durante un mayor o menor tiempo, sin entrar en más consideraciones. Pero cuando se odia tanto, si uno pudiera elegir hacer sufrir para siempre, se escogería la opción de provocar dolor sin fin. A cierto nivel de odio tremendo, todos los que sufren ese furor escogerían la opción 2, la de provocar sufrimiento sin fin.

Pero, incluso en ese caso en que uno escogiera la opción 2, no estamos hablando de que la persona ha cometido un pecado de “peso” infinito, sino que desea que algo finito se prolongue sin fin. Con lo cual no hablamos de que en la balanza una iniquidad posee un peso infinito, sino de un grifo de odio que uno no quiere cerrar.

Aun así, querido comentarista, te doy la razón en algo: un grifo de odio que uno rehúsa cerrar, aun siendo un pecado finito (pues su chorro es limitado), se trata de una iniquidad que tiene un carácter tal que bloquea la misericordia infinita para que esta actúe.

Ese pecado es finito, pero se transforma en obstáculo perfecto.

P. FORTEA

viernes, 28 de abril de 2023

REFLEXIONES

Al llegar a esta etapa de la vida, el león ya no puede cazar, no puede matar ni defenderse. Vaga y ruge hasta debilitarse, entonces, será rodeado por las hienas, mordisqueado y devorado. Ni siquiera lo dejarán morir para ser desmembrado.

La vida es corta, lo que sucede con el león, sucede también con nosotros los humanos.

No siempre seremos joven.

No siempre seremos el más fuerte.

No siempre estaremos en la cima.

No siempre seremos el jefe.

No siempre seremos el rey de la selva.

Mientras Dios y la vida nos de oportunidades, seamos humildes. Porque tarde o temprano, la vida nos pasará factura y vamos a cosechar justamente lo que sembramos.

#BellaVistaTV

DEMENCIA FRONTEMPORAL

Demencia frontemporal es una condición que lentamente apaga las neuronas, lo que lleva a la pérdida de memoria, la pérdida de frenos inhibidores y alucinaciones continuas, la pérdida del habla... pero seguimos adelante, tratando de estar cerca de ella, y esperando que el momento en que se olvide de nosotros sea lo más tarde posible.

Se llama el largo adiós.

El cerebro se "encoge" (así es como lo describió un médico). Y a medida que el cerebro muere lentamente, incluso el paciente cambia físicamente y finalmente olvida quiénes son sus seres queridos y se convierte en menos "el mismo". Los pacientes pueden terminar postrados en cama, incapaces de moverse, e incapaz de comer, beber o hablar con sus seres queridos.

Habrá personas que se desplazarán a través de este mensaje sin pasar por mucho porque - afortunadamente - la demencia o el Alzheimer no les ha tocado y no saben lo que es tener un ser querido que luchó o está luchando contra una gran batalla: Demencia o Alzheimer.

Al tratar de crear conciencia sobre esta cruel enfermedad, me gustaría ver a cualquiera de mis amigos pegar esto en su línea de tiempo.

Me conformo con 1.

Conozco a alguien que lo hará.

Chinga Edgard William

LA EUCARISTÍA ¿PRESENCIA REAL DE JESÚS?

Boletín N° 17 ¡Ser discípulos!, Aprende a defender tu Fe

Por: Por Martin Zavala M.P.D. | Fuente: defiendetufe.org

PREGUNTA:

Hola: La Iglesia Católica está mal porque dice que Cristo está presente en la Eucaristía pero eso no es cierto, solamente es un símbolo. Te aseguro que si yo llevo una hostia consagrada y la examino en un microscopio no voy a ver a Jesucristo. Además, la Biblia dice que hay un solo sacrificio y no muchos. No hacen falta misas...

RESPUESTA:
Saludos hermano. Por tu comentario seguramente que no eres católico. Gracias por tu e-mail y respondo a tus comentarios. eucaristía eucaristía eucaristía eucaristía eucaristía eucaristía

1.- PRESENCIA REAL DE JESUCRISTO: CUERPO Y SANGRE.

Cuando los católicos creemos en algo no es porque a alguien se le haya ocurrido sino porque seguramente tiene una fuerte fundamentación en la Biblia y en la Tradición apostólica.

En este caso la «presencia real de Jesucristo» en el Pan y Vino consagrado es un hecho que la Palabra de Dios nos muestra claramente. Leamos lo que Jesucristo dice:

«Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»
Jn 6,48-51

Esas son las palabras de Jesús en todas las Biblias del mundo: el Pan que yo les daré ES MI CARNE. Palabras textuales de Nuestro Señor. Ante este texto bíblico que es tan claro hay muchos hermanos evangélicos y otros que dicen que no es algo real, sino que Jesucristo estaba hablando simbólicamente.

Para comprobar que esto no era nada simbólico sino algo real, lo mejor no es dar nuestra opinión, sino dejar que la Biblia hable por sí misma y nos muestre cuál fue la reacción de las personas que estaban alrededor de Jesús cuando dijo esas palabras. Veámoslo en el siguiente punto:

2.- LOS TRES NIVELES DE FE: JUDÍOS, PROTESTANTES, CATÓLICOS.

El primer grupo que encontramos es el de los judíos reaccionando de esta manera:

«Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no viven de verdad. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él».
Jn 6,52-56

Si leyó usted atentamente, notará que la reacción de los judíos es de una gran incredulidad. Era normal, porque al oír las palabras de Jesús las entendieron literalmente como las oyeron. Jesucristo estaba hablando de comer su carne y beber su sangre.

Es como el primer nivel de Fe ante las palabras de Jesucristo. Nada de simbólico como hoy en día lo dicen muchos.

Tan real que por eso reaccionaron así. Para que les quedara claro que era algo real, Jesús les repitió a ellos cuatro veces la necesidad de comer su carne y beber su sangre.

El segundo grupo de diferente reacción es el siguiente:

«Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando vean al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...«El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y son vida.«Pero hay entre ustedes algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto les he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle. Jn 6,60-66

Qué tremendo es lo que nos dice la Biblia. Muchos de sus discípulos inmediatamente reaccionan diciendo que no, que esas palabras que Jesús había dicho sobre comer su carne y beber su sangre era «muy duras». Claro. Era algo real.

Nota mi querido hermano que este segundo grupo no era de judíos sino de discípulos de Jesús. Es decir, eran creyentes que habían aceptado antes las palabras de Jesús; creyentes que amaban a Dios y reconocían a Jesús como el Mesías; creyentes que ya habían oído antes de las promesas y exigencias del Reino; creyentes... sí, creyentes pero hasta un cierto nivel.

Para esos «discípulos» todo iba bien hasta que oyeron a Jesucristo hablar sobre «comer su carne y beber su sangre». Discípulos, pero a partir de ese momento, nos dice la Biblia en el verso 66, «se volvieron atrás y dejaron de seguirle»

Si es tremenda su reacción de rechazo a esas palabras de Jesús, más tremenda es la reacción de Jesucristo cuando ve que muchos de sus discípulos deciden abandonarlo por esas palabras. Léalo usted en su propia Biblia, en cualquier idioma y en cualquier versión. ¿Sabe qué hizo Jesús?: NADA.

No hizo nada y dejó tranquilamente que se marcharan. Como diciendo: «Si van a estar conmigo acepten mis palabras: "es mi cuerpo y es mi sangre", por más duras que sean, si no aceptan, váyanse» ... y los dejó ir.

Sin duda que esos discípulos son muy parecidos a muchos protestantes de hoy en día que aman y siguen a Jesús, pero al llegar a la presencia real, deciden no seguirle hasta ese nivel.

Pasemos rápidamente a ver el tercer grupo que nos muestra otro tipo de reacción y de nivel de Fe:

«Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren marcharse?» Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Hijo de Dios.»
Jn 6,67-69

Qué maravilloso e increíble es Nuestro Señor Jesucristo. Después de que se le van muchos, voltea, mira a los Apóstoles, que sin deberla ni temerla lo ven y les suelta la pregunta: ¿También ustedes quieren marcharse?

Lo hizo así porque Jesús aprovechó la ocasión para definir de una vez por todas quién iba a aceptar realmente sus palabras. Aun corriendo el riesgo de que algunos de sus apóstoles también se le fueran, lo hizo. Sus palabras: «comer mi carne y beber su sangre» eran tan reales e importantes que no se podía «negociar» con ello. Nuestro Señor las pondrá como condición para ser un auténtico discípulo al 100%.

Además, hay que resaltar que la reacción de ellos no es en grupo, como los judíos, ni como los que lo abandonaron. No. Aunque Jesús les pregunta a los doce, la respuesta es sólo de uno, representando a los doce: Pedro tomó la palabra y dio un SÍ personal y eclesial: «Tú tienes palabras de vida eterna».

¿Casualidad? No. Pedro, el primer Papa, la cabeza visible de la Iglesia; el pastor que Jesús nos dejaría, acepta las palabras de Jesús tal como son.

Igualmente nosotros, católicos con una fe personal y unidos al sucesor de Pedro, tenemos el regalo de llegar al tercer nivel de fe. De ahí en adelante los católicos aceptaremos siempre las palabras de Jesús tal como son: «Comer mi carne, beber mi sangre».

3.- EL MANDATO DE JESÚS: HAGAN ESTO EN MEMORIA MÍA.

Veamos ahora cómo las palabras de Jesús no serían solamente para ese tiempo, sino un mandato para que los Apóstoles y sus sucesores lo hicieran por siempre:

«Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se los dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.»
Lc 22,19

Así que mi estimado hermano, la razón del por qué celebramos en la Iglesia Católica la Eucaristía es porque simplemente se trata de un mandato de Jesús.

4.- ACTUALIZANDO EL ÚNICO SACRIFICIO DE JESÚS EN LA CRUZ.

Además, cuando celebramos la Misa, no estamos pensando en ofrecer a Jesucristo varias veces repitiendo su sacrificio, como las sectas piensan.

No. Lo que nosotros pensamos es en «hacer presente el único e irrepetible sacrificio de Nuestro Señor». Tal como él lo dijo: «Hagan esto en memoria mía». Por eso, años después, el Apóstol Pablo dirá:

«Porque yo recibí del Señor lo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» Asimismo tomó la copa diciendo: «Esta copa es la sangre de la Nueva Alianza. Cuantas veces la beban, hagan esto en memoria mía.» 1 Cor 11,23-25

Más que un simple recuerdo o una repetición, para el Apóstol San Pablo y para nosotros, es un «hacer presente» la alianza que con su sangre selló nuestro SEÑOR.

5.- TAN REAL, QUE TIENE CONSECUENCIAS REALES.

Si al llegar a este punto todavía hubiera alguien que dude que se está hablando de «cuerpo y sangre» como algo real, veamos cuál es la conclusión del Apóstol en su discurso eucarístico:

«Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien, sin examinar su conciencia come y bebe el Cuerpo, come y bebe su propia condenación».
1 Cor 11,28

Tan real es el «cuerpo y sangre» para el Apóstol Pablo, que recibirlo indignamente es comer su propia condenación. Cuando alguien maltrata una foto de un artista no hay castigo, pero cuando es a la persona real sí que lo hay. Pablo lo está diciendo así, precisamente: como algo real.

6.- NI CON MICROSCOPIO, NI CON TELESCOPIO.

Un último aspecto que te quiero comentar, es que cuando nos escribiste me decías que si tú llevabas una hostia consagrada a un microscopio no ibas a ver a Jesucristo. Te respondo que si la llevas a un microscopio allí no verás a Jesús, pero si tomas un telescopio y miras al cielo, allí tampoco verás a Dios. Te pareces a uno de los primeros astronautas que fue a la luna y en tono de burla dijo: Fui al cielo y no mire a Dios.

Definitivamente olvidaste algo fundamental: A Dios no se le ve con los ojos físicos en el microscopio ni en el telescopio. A Dios se le encuentra con los ojos de la Fe, pues como el Apóstol Pablo dijo: «Nosotros andamos por Fe y no por vista» Rom 8,24-25 y creo que en ese aspecto no andas muy bien que digamos.

Ni modo. Como muchas veces dijo Jesucristo: «Que entienda, el que pueda».

De nuestra parte seguimos unidos al Apóstol Pedro aceptando el «cuerpo y la sangre de Jesucristo» y diciendo a Jesús:

«Señor, tú tienes palabra de vida eterna».

Y seguiremos Celebrando la Eucaristía con gozo:
«Hasta que vuelva».
1 Cor 11,28

DIOS TE BENDIGA E ILUMINE TU MENTE Y CORAZÓN.

Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.

Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana (Ef 4,13), la BIblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica (Mt 16,18).

Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted?

ORACIÓN DE LA FE

Yo creo, Señor; en Ti que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades que cree y espera mi Santa Madre la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia, fe en la que quiero vivir y luchar, fe en la que quiero morir.

Artículo cortesía de www.defiendetufe.org y librería MISION 2000