sábado, 30 de agosto de 2014

EL CARISMA FUNDACIONAL ES LA CLAVE


Todos los que valoramos el aporte humano, espiritual, intelectual, cultural y apostólico de la vida religiosa, queremos que pueda seguir existiendo y desarrollándose en medio de la realidad actual; sin embargo, nos encontramos con que muchas órdenes y congregaciones están despareciendo a un ritmo acelerado, aunque otras -afortunadamente- continúan creciendo. Ante esto, conviene preguntarse, ¿cómo salir de la crisis? Y la respuesta es muy sencilla y, al mismo tiempo, compleja: volver al carisma fundacional, a las raíces tal y como lo pidió el Concilio Vaticano II. No se trata de “resucitar” a los fundadores, sino de mantener vivo el espíritu que los animó. Pueden variar las formas, pero nunca el fondo. Quienes han querido reinventar la esencia basados en criterios más sociológicos que evangélicos, están en peligro de extinción. ¿La razón? Un programa social o meramente activista no atrae como para consagrar la vida. En cambio, el carisma, como fruto de la acción real del Espíritu Santo, tiene una “chispa” que fascina, enamora y plantea la posibilidad de dejarlo todo para unirse a un instituto. Algunas congregaciones han conseguido nuevas vocaciones a partir de espacios de voluntariado pero que, además de estar relacionados con la necesaria acción social, se ven enriquecidos por espacios fuertes de oración personal y comunitaria. No es ayudar por ayudar, sino hacerlo viendo a Cristo en los destinatarios. Cuando se tiene dicho ángulo de visión, el carisma aparece y conquista.

Se podrán hacer una y mil planeaciones pastorales, pero si falla la puesta en práctica de la propia identidad, todo termina en un rotundo fracaso. Por ejemplo, si una congregación nació para fines educativos, en la medida en que sean fieles a esos ejes rectores, estarán expresando adecuadamente el carisma fundacional. A lo mejor comenzaron solamente con escuelas primarias y hoy la realidad exige darle prioridad a las preparatorias o licenciaturas. Pues bien, eso sí que puede cambiar, variar, adaptarse, porque las estructuras necesitan siempre una puesta al día, pero el caso es que continúen educando. Si, de pronto, dejan las escuelas para meterse en proyectos que bien pueden ser desarrollados por una ONG cualquiera o se sustituye la liturgia de las horas por los viajes astrales, no habrá poder humano que levante el número de vocaciones, porque solamente Cristo, expresado en el carisma que les dio vida, puede dar paso a una nueva etapa de promoción y crecimiento vocacional, en el que la calidad y la cantidad sean dos puntos posibles.

Ahora bien, además de dar a conocer el carisma del instituto y ofrecer acompañamiento en el descubrimiento de la propia vocación, hay que llevar a cabo un trabajo previo de evangelización. La antesala de la promoción vocacional, tiene que ser necesariamente el anuncio del evangelio. Si no se conoce a Cristo, ¿quién va a querer seguirlo? Es como si nos quisiéramos casar con una mujer que nunca hemos visto ni en fotografía. Por lo tanto, en lugar de seguir añorando las glorias pasadas o subrayando lo mal que está la situación, conviene dar pasos tendientes a superar los desafíos del momento presente y el carisma fundacional es la mejor carta que nos queda por jugar a todos los que nos interesamos en esta tarea. Por ejemplo, rechazar la liturgia bien celebrada es un síntoma de secularización hacia dentro. Sobre este punto, hay que darle el uso de la voz a un pensamiento del Papa emérito Benedicto XVI: “En el trato que le demos a la liturgia se decide el destino de la fe y de la Iglesia”.

El carisma viene de Dios y eso es lo que lo vuelve atractivo, capaz de marcar un antes y un después. El reto es redescubrirlo para poderlo proponer a las nuevas generaciones a partir de las plataformas que se tengan. Preguntarse, ¿cuál es la esencia que nos distingue de las demás espirituales y que, al mismo tiempo, nos hace ser Iglesia? El cambio o, mejor dicho, la reforma hacia el origen es una necesidad. Así como en tiempos de Teresa de Ávila hubo que hacerlo, ahora toca llevar a cabo una hazaña parecida. Vale la pena y la situación así lo exige. La vida religiosa es un tesoro para todos.

Carlos J. Díaz Rodríguez

EL ABUSO ESPIRITUAL CARISMÁTICO...


Tengo que reconocer que cuando, últimamente, alguna persona me pregunta sobre mi "filiación" espiritual, a veces me quedo unos instantes pensando. Supongo que se trata de una reacción inconsciente, pero, por otro lado, es algo que me ha hecho meditar. ¿Por qué? Bueno, se supone que es algo que debería estar claro: desde que me convertí, me he considerado a mí mismo como "un carismático", sin entrar en mayores complicaciones.

Hoy quisiera compartir con ustedes el porqué de esa vacilación inicial. Obviamente, se trata de apreciaciones subjetivas y personales. Reconozco con toda humildad que puedo estar equivocado, pero de todas formas voy a arriesgarme a escribir lo que sigue por si puede aportarle a alguien un poco de luz.

Ya hace más de dos años del último post que publiqué sobre el tema ("miseria y grandeza del movimiento carismático": 15 -6 -12). En él intentaba hacer una aproximación sencilla acerca de las grandes aportaciones que esta corriente de espiritualidad ha ofrecido a la Iglesia, y, por otro lado, resaltaba algunos peligros de la misma que, al menos para mí, comenzaban, ya por entonces, a ser evidentes.

Sobre estos últimos, no tengo en absoluto la certeza de un cambio de tendencia: creo más bien detectar una cierta radicalización de la misma. Ya sé que no es fácil resumir en un pequeño artículo algo tan complejo, sin caer en apreciaciones tópicas o superficiales, sin embargo voy a intentar describir algunos de los puntos de la "práctica" pentecostal en la España de hoy que me parecen más preocupantes.

Ante todo ¿qué es "ser carismático" en realidad? En tiempos (hablo de hace 30 o 40 años) esta orientación o corriente consistía en una apertura a la gracia divina, básicamente a través de tres cauces principales: la insistencia en la realidad actual de los dones del espíritu Santo, un estilo de oración extremadamente desenfadado (en el que la música, el movimiento y las actitudes desinhibidas tenían una gran importancia), y, por último, cierta teología, muy insistente en temas como la gracia y la misericordia, así como en la presencia del mal y sus manifestaciones en el mundo actual.

A medida que pasa el tiempo, y quizá debido a una cierta deformación profesional, tiendo a interpretar todo el fenómeno pentecostal (tanto católico como protestante) desde una perspectiva "revivalista". El mundo evangélico anglosajón considera habitual la presencia de períodos esporádicos y especiales de fervor a lo largo del tiempo, animados por poderosas manifestaciones espirituales y con frecuencia localizados geográficamente. De ahí la relevancia otorgada al fenómeno del "avivamiento": ese lugar y momento determinado en el que dichas manifestaciones suelen tener una presencia más palpable y contundente.

Por mi parte, creo con firmeza en la existencia de ciertos momentos en la Historia en los que el Señor interviene de una manera especial, y me parece lógico que los dones extraordinarios de su Espíritu tengan en ellos un protagonismo equivalente. No obstante me parece muy problemático el deseo de "perpetuar" ese estilo de vida revivalista cuando el "kairós" ha pasado ya. ¿Por qué?, Porque la dinámica de la vida cotidiana cristiana, sencillamente no es especial. Es cierto que conozco algunas iglesias evangélicas y algunos grupos católicos que consideran que la dimensión sobrenatural, expresada a través de la vivencia de "milagros" (entendiendo por tales suspensiones momentáneas de las leyes de la naturaleza), debe ser algo común y frecuente en la vida de todo cristiano. Disiento. Y si lo hago, ¡no es porque no me gustaría que fuera así!, sino porque toda la evidencia de la tradición cristiana, la experiencia de los santos, y, en general, cuanto sabemos de teología espiritual, nos lleva por el camino contrario. Ese camino es el de la cotidianidad, el del seguimiento de Cristo... El camino de la comunidad y la Iglesia, del discipulado y el compromiso.

Cuando los discípulos se obstinan en quedarse demasiado tiempo en el Tabor, deben reconocer que, al cabo de un rato, el Señor ya no está con ellos: permanecen solos con sus ilusiones. Cuando el fenómeno carismático intenta ser institucionalizado a través de ciertas prácticas (que supuestamente producen ciertos frutos) y todo ello se sistematiza alrededor de éstas, olvidando que el don no es nunca un fin en sí mismo sino una herramienta para el crecimiento espiritual de las personas y la misión, entonces ya estamos camino del desastre.

Nunca he podido entender el porqué de la insistencia de algunos grupos carismáticos en aspectos espiritualmente irrelevantes, como el hecho de hablar en "lenguas", o la promoción de prácticas claramente desaconsejadas por la Iglesia, como el "descanso en el Espíritu" (consultar al respecto el último de los protocolos de Malinas). Me cuesta aceptar la importancia que se da a ciertas funciones secundarias, como la de la música, y la espiritualización de las mismos (a veces se habla, por ejemplo, de "canciones ungidas o no"), o la creencia, casi mágica, de que, en cualquier oración realizada por una persona, las "palabras de conocimiento" o "sabiduría" tienen que darse profusamente (cuando no se buscan abriendo repetidas veces la Biblia al azar). No puedo entender el empeño en obtener sanidad física y espiritual como algo sistemático cada vez que se reza por alguien, o que a veces se busquen explicaciones disparatadas para no aceptar lo evidente: que la mayoría de las veces, tanto ahora como en los tiempos de Jesús, la gente no se cura sobrenaturalmente de sus dolencias.

Considero un abuso la espiritualización de toda realidad, la exageración de la presencia de realidades negativas o malignas, la falta de conocimiento o el desdén por las ciencias médicas y psicológicas profesionales, y, sobre todo la carencia, observada algunas veces, del más mínimo sentido común teológico. Considero incorrecto que una persona pueda liderar cualquier grupo de oración (con las prerrogativas sobre la vida cristiana de las personas que eso conlleva) sin una mínima formación humana y teológica, sin el designio y el contacto más o menos frecuente con el obispo, fuente y referente de toda comunión eclesial.

Y es que, tanto en la sala teología como en el recurso frecuente al Magisterio de la Iglesia se halla el mejor antídoto contra todo tipo de abusos, no solamente en relación con el movimiento carismático, sino de cualquier otra corriente espiritual católica. La tentación a vencer es, precisamente, la del "unilateralismo", ese error que el apóstol Pablo condena tan vehementemente en sus dos cartas a los Corintios. "El agua es para las flores": los dones son para la construcción de la comunidad y para la misión. El cultivo de los carismas sin su aplicación constante a aquellos aspectos que verdaderamente favorecen el crecimiento espiritual de las personas, como el discipulado y el servicio a los demás, siempre termina por producir situaciones anómalas: la historia de la Iglesia ofrece múltiples y lastimosos ejemplos de las mismas.

Un último abuso a evitar: el sentimentalismo. Es evidente que los hombres y las mujeres somos seres con y de sentimientos. No hay nada malo en ellos de por sí. El problema estriba cuando dichos sentimientos, o sensaciones, se hacen los dueños de la vida espiritual y fraternal, es decir de la relación con Dios y con los hermanos. Cuando esto sucede el fruto es inevitablemente el desengaño; la vivencia del Evangelio es una realidad hecha de decisiones y no de "sensaciones".

Recuerdo una ocasión en la que un sacerdote amigo expresó una dura opinión refiriéndose a un determinado grupo carismático: "como no quieren ocuparse de los pobres, buscan experiencias pseudo-espirituales cada vez más sofisticadas". A simple vista, una afirmación semejante puede parecer el típico prejuicio de un cristiano "social" a realidades que no entiende. Pero, conociendo el caso, debo concederle una buena parte de razón. Es cierto que una idea de la gracia y de la gratuidad malentendidas siempre nos permitirán justificarlo todo o casi todo. También lo es, sin embargo, que la palabra de Dios se muestra tajante en cuanto al compromiso, especialmente con los más desfavorecidos.

Por todo eso, cuando alguien me pregunta "si soy carismático", tras el momento de vacilación referido al comenzar este artículo, mi respuesta es "sí". Sí, soy carismático como estoy seguro que lo fue Santa Teresa de Jesús, como lo fueron San Francisco, Ignacio de Loyola o el cardenal Suenens. Creo firmemente en la realidad y presencia permanente en la Iglesia de todos los dones del espíritu Santo, tal y como narran las Escrituras (y acepto hasta la última coma de cuanto he leído en los protocolos de Malinas). Si, por el contrario, lo que se espera de mi es el asentimiento o aprobación de una subcultura determinada, de esa concepción particular de la realidad pentecostal católica a la que he hecho referencia en las líneas que anteceden, entonces tengo que decir humildemente que "no". Así yo no puedo ser carismático, y lo digo porque estos fallos pueden darse en cualquier grupo o comunidad: ¡yo mismo los he cometido repetidas veces!

Por eso quiero terminar con esperanza, simplemente porque es lo que tengo en mi corazón. Puede que sea ingenuo, pero estoy convencido de que el caudal inmenso de riqueza que la experiencia pentecostal ha aportado a millones de personas está lejos de decir su última palabra: ahora es tiempo de cambiar y de crecer, de orar y de discernir.

Le pido al Espíritu Santo por líderes que sepan gestionar la herencia y dirigir los cambios: el futuro de la Nueva Evangelización en España está altamente involucrado en todo este proceso.

Un abrazo a todos.

Josue Fonseca

CUANDO UN GRAN RABINO CONSOLÓ CON LA CRUZ A UN SOLDADO MORIBUNDO Y MURIÓ EN BRAZOS DE UN JESUITA


Hace un siglo, al inicio de la Primera Guerra Mundial.

Sucedió hace justo un siglo, el 29 de agosto de 1914, y constituye uno de los acontecimientos más célebres de la "pequeña historia" de la Primera Guerra Mundial.

Hay quien los considera una leyenda patriótica piadosa destinada a fomentar la "unión sagrada" de los franceses, conjurados para revertir la humillante derrota ante Prusia de 1870.

Pero lo cierto es que hay un testigo presencial de la muerte del rabino Abraham Bloch, y así lo dejó por escrito, en una carta al doctor A. Chauvin, de Lyon, el padre Jamin, SJ, capellán del 14º Cuerpo de Ejército:

"He aquí algunos detalles de la muerte del señor Bloch, cuya pérdida deploramos. Antes de abandonar la granja, un herido, creyendo que era un sacerdote católico, le pidió besar un crucifijo. El señor Bloch encontró el crucifijo pedido y se lo dio a besar al herido. Tras haber cumplido este acto de caridad, salió de la granja acompañando a otro herido hasta el transporte más próximo. El obús le alcanzó a pocos metros de la carreta donde acababa de subir el herido. El obús le arrancó la pierna y le dejó sin sentido en el camino, cerca de la granja donde acababa de ayudar a trasladar a los pobres heridos. Sobrevivió un cuarto de hora, creo que sin conocimiento y sin sufrimiento, y no dijo más que unas palabras: «Tengo sed»".

El escritor e hispanista Maurice Barrés, en su libro de 1916 sobre Las diversas familias espirituales de Francia (publicado en español dos años más tarde), sitúa el hecho en Taintrux, aldea cercana a Saint-Dié, en los Vosgos, uno de los lugares donde el desgaste de la guerra de trincheras produjo más víctimas durante buena parte de la contienda.

El lugar donde murió Bloch albergaba unos ciento cincuenta heridos, y el que solicitó tener cerca una Cruz en sus últimos momentos era un soldado moribundo y ya casi ciego. El rabino, cuenta Barrés, murió en brazos del padre Jamin.

PERPETUA MEMORIA
Abraham Bloch había nacido en 1859 y había ejercido en los Vosgos catorce años, hasta 1897, cuando fue elegido gran rabino de Argel. En 1908 ocupó el mismo cargo en Lyon (donde le está consagrada una calle), y en 1913, ya con 54 años a sus espaldas, se enroló en el Ejército para el servicio religiosos de los militares judíos.

Su muerte se convirtió rápidamente en icónica, y estampas representando ese momento se imprimieron y difundieron con rapidez para ayudar al esfuerzo bélico de propaganda, y en 1934 se erigió en el enclave de los hechos un monolito de granito para perpetuar su memoria, que inauguró el ministro de Pensiones, Georges Rivollet, en un acto con representantes civiles y militares y también judíos y católicos.

En marzo de 1919, la Revue de Deux Mondes publicó un poema de Edmond Rostand (el autor de Cyrano de Bergerac) claramente inspirado en el suceso, donde añade, probablemente como licencia poética -pues no hay otra fuente que lo refleje- que un sacerdote católico cayó muerto bajo el bombardeo justo cuando se dirigía a atender al moribundo, y eso lanzó al rabino Bloch sobre el joven para a sustituirle: "Ve la Cruz, la toma, / se la lleva a su hermano cristiano, / y sobre este moribundo a quien asiste / cae y muerte, maravilloso deísta, / por un Dios que no es el suyo".

No en vano Barrés considera que en ese relato "la fraternidad encuentra espontáneamente su gesto perfecto: el viejo rabino presentando a un soldado que muere el signo inmortal de Cristo sobre la Cruz es una imagen que no perecerá".

LOS ABORTISTAS RECONVIERTEN SU PROPIO LENGUAJE: «¡DEJAD DE CONSIDERARLO "UNA DECISIÓN DIFÍCIL"!»


«¿Y qué si el aborto acaba con una vida?»

Desde hace algún tiempo los abortistas dan por perdida una de sus batallas: la consideración del no nacido como "no humano".

"Sí, es un niño, y sí, vamos a matarlo": así hay que transmitírselo a la madre, según la trabajadora de un abortorio, precisamente para que la negación de la evidencia no acabe volviéndose a favor de la vida.

En realidad nadie ha dudado nunca que desde el momento de la concepción existe una criatura nueva y distinta de la mujer que lo acoge en su seno. Pero antes de internet era posible para el poderoso lobby abortista impedir que periódicos y televisiones difundiesen como prueba imágenes de los fetos torturados y destrozados. Internet y la lucha persistente de las instituciones y organizaciones provida acabaron con esa imposición ideológica y acientífica. Los partidarios de que sea la mujer quien "decida" se encontraron con la dificultad de justificar que alguien pueda "decidir" matar a alguien (además indefenso, y que es además su hijo) y presentarlo además como un derecho humano.

NADA DE "DECISIÓN DIFÍCIL"
Tal es esa dificultad, que está en marcha una clara campaña tendente a obviar ese paso mediante el sencillo expediente de aceptar esa humanidad y personalidad del feto, y al mismo tiempo quitar toda relevancia moral a su eliminación. Dejad de llamar al aborto "una decisión difícil", pedía el 15 de agosto la feminista Janet Harris desde las páginas del Washington Post. Pero no se lo pedía a los partidarios de la vida, sino a sus propios compañeros de fatigas de la cultura de la muerte, desde Planned Parenthood (el emporio industrial del aborto) a Hillary Clinton.

"Cuando la comunidad pro-choice [pro-elección] califica el aborto como una decisión difícil, implica que las mujeres necesitan ayuda para decidir, lo que abre la puerta a las leyes paternalistas de consentimiento informado y estigmatiza el aborto y a las mujeres que lo necesitan", afirma. Y añade con frialdad: "Con frencuencia el aborto no es una decisión difícil. En mi caso, sin duda no lo fue".

Explica que se quedó embarazada de su novio a los 18 años, a mediados de los años ochenta, y lo tuvo claro: "Un embarazo no deseado habría descarrilado mi futuro, complicándome acabar el instituto y tener la vida independente y productiva que deseaba".

Nada "difícil", pues. Janet Harris entiende que los provida utilicen ese adjetivo porque suaviza la consideración sobre la mujer que ha cometido un "asesinato". Pero critica que lo utilicen los partidarios del aborto: "Es un reconocimiento tácido de que terminar un embarazo es un asunto moral que requiere un debate ético. Decir que decidir abortar es ´una decisión difícil´ implica un debate sobre si el feto debería vivir, y por lo tanto le otorga un estatus de ser. Pone el foco sobre el feto, más que sobre la madre". La cuestión es más sencilla, remata: "Para muchas es una simple elección, y a menudo la única solución práctica".

VIDA HUMANA Y "ENTIDAD NO AUTÓNOMA"
Ésa es la razón de que se haya introducido en los últimos años con el impulso de la ONU la idea de los "derechos reproductivos de la mujer" y de que, como señala Wesley J. Smith en la revista de pensamiento conservadora y provida First Things, la estrategia legal de las entidades abortistas se centre en ellos y en su garantía por los estados, dado que cualquier medida de protección del no nacido, por mínima que sea si es eficaz, acaba cerrando abortorios por falta de rentabilidad, como está sucediendo en Estados Unidos.

De ahí que otra abortista, Mary Elizabeth Williams, columnista de cabecera en el portal informativo Salon.com, pudiese afirmar con tranquilidad, en un artículo titulado ¿Y qué si el aborto acaba con una vida? publicado a principios de 2013: "Creo que la vida empieza con la concepción. Y eso nunca me ha impedido ser pro-choice".

Williams empieza explicando lo difícil que esa para los abortistas ("pro-elección") situarse frente a los provida, pues a nadie le gusta figurar en el bando de los enemigos de la vida. Pero es que (afirma tras situar el debate de nuevo en términos de los derechos reproductivos), "he aquí la complicada realidad en la que vivimos: que no todas las vidas son iguales... Un feto puede ser una vida humana sin tener por ello los mismos derechos que la vida de la mujer en cuyo cuerpo reside. Ella es la que manda. Su vida [de ella] y lo que sea correcto para sus circunstancias y para su salud priman automáticamente sobre los derechos de la entidad no autónoma que hay dentro de ellas".

Es más. Critica la contradicción de las mujeres que se refieren a los "amasijos de células" que abortan, pero luego hablan de los "hijos" que tienen. Como el más granado antiabortista, Williams argumenta que "un feto no puede catalogarse como vida humana sólo si está destinado a nacer... ¿Acaso sólo eres humano cuando naces? ¿O sólo cuando eres viable fuera del útero?".

Pero, naturalmente, su visión es distinta a un provida: hay que aceptar el aborto a ciencia y conciencia de que se elimina a un ser humano: "Y que eso deje de amargar a quienes defendemos una libertad reproductiva sin límites".

UNA BUENA SONRISA


Peggy estaba nerviosa porque se acercaba la hora de la cena en que ella y su esposo iba a ser los anfitriones. Era la primera vez que tenían invitados para cenar después del nacimiento de su hijo Pete. Para colmar la tensión Peggy, entre los invitados estaba el nuevo jefe de su esposo Bill.

Percibiendo la tensión de sus padres, el bebé empezó a ponerse irritado y nervioso, lo que le produjo más frustración a Peggy. En un intento por consolar al pequeño, Peggy lo cargó y lo besó. Para su sorpresa, el bebé se sonrió y se rió, era la primera risa genuina que escuchaba de su hijo.

En un instante, la noche tomó un curso totalmente diferente. Peggy estuvo más calmada, así como su bebé. La cena fue todo un éxito.

¿Puede la risa de un pequeño cambiar todo un día? ¡Sí! También lo puede la risa entre dos adultos o la risa provocada por el recuerdo de algún suceso gracioso.

Cuando se sienta mucha tensión, no permita que explote enojado. Tómese una rato, si lo necesita, y busque un motivo para reír… ¡y verá como la tensión se desvanece!

Una buena sonrisa es la luz de una casa.

Proverbios 15:30
La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena nueva conforta los huesos.

"LAS MEJORES ORACIONES SON AQUELLAS...


"LAS MEJORES ORACIONES SON AQUELLAS QUE SALEN COMO UN FUERTE FLECHAZO DE NUESTRO CORAZÓN HACIA EL CIELO, SON ESAS ORACIONES PROFUNDAS E INTENSAS".

Orar es el oxígeno del espíritu, es la llave que hace que el reino de Dios se movilice. El acto de orar es el puente de manifestación del cielo con la tierra, del mundo espiritual al físico.

Orar no es mágico, no se trata de que cualquier cosa que pido se cumplirá. En verdad, la oración es algo que Dios necesita de nosotros para manifestar su voluntad, muchas veces Dios quiere manifestarse, pero encuentra un impedimento. Las cosas no se desatan correctamente desde nuestro lugar.

Siempre hubo problemas para entender la oración, desde la época de Jesús la gente necesitaba saber “cómo orar” los discípulos le pidieron a Jesús: “enséñanos a orar” (Lc. 11:1). Jesús dio el modelo de la oración del Padre nuestro y condenó a los religiosos por orar con palabrerío inútil (Mateo 6:7).

Lo que NO es la oración:

- No es un sacrificio religioso que tenemos que cumplir para que Dios nos quiera más. (referencias: Mt. 12:7 - Juan 4:24)

- No es un cronograma riguroso de tiempos, días y horarios que tenemos que establecer para realizar. Colosenses 2:16-23

- No es algo que tenemos que promover ante los demás. Mateo 6:5

- No es algo para “comprar” favores de Dios o lograr objetivos egoístas y codiciosos. Santiago 4:3

- No es un acto que se pueda manipular de ninguna manera. Gálatas 6:7

- No es algo que reemplace nuestra parte de trabajar y esforzarnos. 2 Tes. 3:10

¿Qué espera Dios de nuestra oración?

- Espera que sea nuestro primer recurso antes de confiar en cualquier otra cosa o persona.

- Espera que sea por consecuencia de nuestro amor por él.

- Espera que sea constante.

- Espera que sea con adoración en espíritu y en verdad.

- Espera que sea espontánea

Las mejores oraciones son aquellas que salen como un fuerte flechazo de nuestro corazón hacia el cielo, son esas oraciones profundas e intensas. Que salen desde lo más hondo de nuestro ser con un gran deseo y fervor sincero. No tiene tanto que ver con gritos fuertes, o con formas de hacerla; sino con intensa fe y necesidad.

La oración eficaz es la oración en el Espíritu (Stgo 5:16). No somos solo carne y hueso, somos en esencia espíritu y el Espíritu Santo de Dios se fusiona en uno con el nuestro al recibir a Jesús. Por eso él está vivo dentro de nosotros y nos llama, se mueve, nos impulsa, debemos ser sensibles a su voz (He 3:7-9).

“No hagan que se ponga triste el Espíritu Santo de Dios, que es como un sello de identidad que Dios puso en ustedes, para reconocerlos cuando llegue el día en que para siempre serán liberados del pecado”. Efesios 4:30

La inquietud, el llamado del Espíritu Santo en nuestro corazón, es algo a lo que tenemos que aprender a reaccionar siempre que suceda. Cuando tengas ese hambriento impulso por declarar algo delante de Dios, ese deseo, esa sed de tu espíritu que necesita buscar a Dios, o adorarlo, o pedir algo que necesites, ¡simplemente hazlo!. Hazlo donde estés, suelta tus palabras, abre tu corazón y tu boca, esa oración en el Espíritu Santo es un rompimiento del mundo espiritual.

1. ¿CUÁNDO UNA ORACIÓN ES RELIGIOSA?

Cuando la oración se hace para impresionar a otros

Según la biblia una oración es religiosa, farisea o inútil cuando tiene las siguientes características:

Son aquellas oraciones que hace un creyente para promover su propia espiritualidad, quieren que los demás los alaben por su supuesta espiritualidad y santidad. En realidad lo único que buscan es impresionar a quienes tienen cerca, es auto-promoverse. En el fondo buscan inflar su ego o sentirse superiores. Jesús condenó este tipo de prácticas hipócritas:

“Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ése será el único premio que ellos recibirán”. Mateo 6:16

Cuando nos gusta que la gente sepa que estamos ayunando es porque tenemos una actitud farisea.

Ayuna, ora o declara todo delante del Señor. No necesitamos que los demás se enteren de nada, de hecho, según nos dice este texto, que los que hacen eso, la única recompensa que tendrán será haberse auto promovido y recibir algo de adulación de los hombres, pero no recibirán ninguna otra recompensa de Dios.

“(...) Les aseguro que ése será el único premio que ellos recibirán”. Mateo 6:16

2. LA ORACIÓN QUE NO BUSCA A DIOS, SINO SÓLO SUS BENEFICIOS

Esta oración es cuando buscamos solo los beneficios de Dios, pero no lo amamos, ni lo deseamos en ninguna manera, ni tampoco estamos agradecidos por lo que él es e hizo por nosotros. Cuando buscamos solo “los panes y los peces”, pero no queremos obedecer a Dios, ni hacer su voluntad, esas oraciones no son contestadas.

“No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará”. Gálatas 6:7

Dios quiere ser el centro constante de nuestra vida, y no solo un socorro en momentos de urgencia.

No importa que nos equivoquemos muchas veces en decisiones que tomemos, lo que siempre importa es que hagamos las cosas con buena conciencia delante de Dios, por lo demás, el nos guiará y corregirá.

3. ORACIONES CON OBSTÁCULOS

La biblia dice que cuando un esposo maltrata a su esposa, está poniendo obstáculos a su oración. En 1 Pedro 3:7 se nos enseña esto a los hombres:

“De la misma manera, ustedes, los esposos, sean comprensivos con ellas en su vida matrimonial. Hónrenlas, pues como mujeres son más delicadas, y además, son coherederas con ustedes del don de la vida. Así las oraciones de ustedes no encontrarán ningún estorbo”. 1 Pedro 3:7

¡Cuántas bendiciones llegarían a las familias y a los hombres, si tan solo los esposos cuidarán y fueran más atentos y delicados con su esposa!

Los hombres a veces creen que tienen que ser autoritarios con su familia, oprimiendo con el maltrato, la indiferencia, el hostigamiento y la brutalidad en las palabras, todo esto traerá un gran estorbo a las oraciones. Si cuidas a tu esposa y la amas de verdad, no solo con palabras, sino que la haces sentir ese vaso frágil, respetando sus deseos y cuidando su sentimientos, el cielo se abrirá sobre ti y las bendiciones de Dios fluirán.

Un consejo para los hombres: “Hablen bien de sus esposas y honrenlas delante de los demás”. El oído de Dios estará disponible para ti. (Ref. 1 Pedro 3:7).

4. ORACIONES QUE NO CONFÍAN EN DIOS.

Si oras debes confiar en Dios, aunque no entiendas tu situación. Si pones tu vida en las manos de Dios, él te mostrará el camino que debas tomar. Si cuando oras confías en él, aunque no entiendas, el se hará cargo de tu vida.

Si sientes que no tienes fe, entonces esa debe ser tu primera oración, pide a Dios que abra tu mente para comprender su palabra y ver su poder. Es un gran avance cuando se rompen las cadenas de incredulidad. Hay muchos niveles de fe, algunos por años se mantienen en un nivel muy escaso de fe, solo creen que Dios existe ,y que Jesús vino a la tierra para salvarnos, eso solo es lo que creen. Pero no pueden creer que Dios haga mucha más cosas entre nosotros. Sin embargo, cuando tus ojos se abren, vez que Dios estuvo en todos los momentos de tu vida, y comienzas a tener una lectura más espiritual de las cosas, puedes comprender el mundo espiritual más en profundidad, por lo tanto puedes creer y estar más confiado. Tres puntos principales para crecer en fe.

1. Desear un nuevo nivel de fe.

2. Leer la biblia con el corazón abierto y dispuesto.

3. Orar para que la incredulidad se nos quite. Renunciar a la incredulidad.

Hay cosas que requieran mucho de nuestra parte para que sucedan, y por eso hacemos las cosas por fe, porque la fe también es actuar (Sgo. 2:14). Y hay cosas que requieren paciencia y esperar una respuesta sobrenatural, y para ambas cosas se necesita fe genuina.

“Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver”. (TLA) Hebreos 11:1

Cuando un muchacho endemoniado no podía ser liberado, Jesús le preguntó a su padre:

—¿Puedes confiar en Dios? Para el que confía en él, todo es posible.

Enseguida el padre gritó:

—Sí, confío en Dios. ¡Ayúdame a confiar más en él! (Marcos 9:21-24) (TLA)

En conclusión, las claves son que nuestro corazón sea bueno y humilde, que sea sincero, temeroso de Dios y apartado del mal. De esta forma Dios puede confiarnos grandes cosas.

Repite esta oración: “Señor saca a la luz todo lo que no esté de acuerdo a tu voluntad en mi vida, enséñame qué cosas están causando estorbos en la bendición. Dame sabiduría para comprender tu plan en mi vida. Confío en que tienes el control en todo, te pido perdón por todo pecado y te entrego el absoluto control de mi vida y mi ser. En el nombre de Jesús ¡Amén!”

RESPETABLE SEÑORA....


Estoy escribiendo a la mujer más maravillosa del mundo. Y esto me hace temblar de regocijo, amor y respeto.

Querida y respetable señora, queridísima madre:

Sé que estoy escribiendo a la mujer más maravillosa del mundo. Y esto me hace temblar de regocijo, de amor y de respeto. Cuántas mujeres en el mundo, queriendo parecerse a ti, llevan con orgullo santo el dulce nombre de María. Cuantas iglesias dedicadas a tu nombre.

Tú eres toda amor, amor total a Dios y amor misericordiosísimo a los hombres, tus pobres hijos. Eres el lado misericordioso y tierno del amor de Dios a los hombres, como si tu fueses la especie sacramental a través de la cual Dios se revela y se da como ternura, amor y misericordia.

Estoy escribiendo una carta a la Madre de Dios: Esa es tu grandeza incomparable.
Eres la gota de rocío que engendra a la nube de la que Tú procedes. Me mereces un respeto total, al considerar que la sangre que tu hijo derramará en el Calvario será la sangre de una mártir, será tu propia sangre; porque Dios, tu hijo, lleva en sus venas tu sangre, María.

Pero el respeto que me mereces como Madre de Dios se transforma en ímpetu de amor, al saber que eres mi madre desde Belén, desde el Calvario, y para siempre, y por eso después de Dios me quieres como nadie. Yo sé que todos los amores juntos de la tierra no igualan al que Tú tienes por mí. Si esto es verdad, no puedo resistir la alegría tremenda que siento dentro de mi corazón.

Pero ese amor es algo muy especial, porque soy otro Jesús en el mundo, alter Christus.
Tú lo supiste esto antes que ningún teólogo, desde el principio de la redención.
No puedo creer que me mires con mucho respeto. Para ti un sacerdote es algo sagrado.

Agradezco a tu Hijo, al Niño aquél, maravilla del mundo, que todavía contemplo reclinado en tus brazos, su sonrisa, su caricia y su abrazo que quedaron impresos a fuego en mi corazón para siempre.

Oh bendito Niño que nos vino a salvar.
Oh bendita Madre que nos lo trajiste.

Contigo nos han venido todas las gracias, por voluntad de ese Niño.

Todo lo bueno y hermoso que me ha hecho, me hace y me hará feliz, tendrá que ver contigo.

Por eso te llamamos con uno de los nombres más entrañables: Causa de nuestra alegría.

He sabido que tu Hijo dijo un día: "Alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo" Sí. Escritos en el cielo por tu mano, Madre amorosísima. Cuando dijiste sí a Dios, escribiste nuestros nombres en la lista de los redimidos. Y esta alegría nos acompaña siempre, porque Tú también como Jesús estás y estarás con nosotros todos los días de nuestra vida.

¡Qué hermosa es la vida contigo, junto a ti, escuchándote, contemplando tus ojos dulcísimos y tu sonrisa infinita. También como a Dios, yo te quiero con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.

Sigo escribiendo mi carta a la que es puerta del cielo. ¡Cómo he soñado desde aquel día,
en que experimenté el cielo en aquella cueva, en vivir eternamente en ese paraíso! Junto a Dios y junto a ti, porque eso es el cielo. La puerta de la felicidad eterna, sin fin, tiene una llave que se llama María. Cuanto anhelo ese momento en que tu mano purísima me abra esa puerta del cielo eterno y feliz.

Oh Madre amantísima, eres digna de todo mi amor, por lo buena que eres, por lo santa, santísima que eres, la Inmaculada, la llena de gracia, por ser mi Madre, por lo que te debo: una deuda infinita, porque, después de Dios, nadie me quiere tanto, por tu encantadora sencillez.

Yo sé, Madre mía, que, después de ver a Dios, el éxtasis más sublime del cielo será mirarte a los ojos y escuchar que me dices: Hijo mío, Y sorprenderme a mí mismo diciendo: Madre bendita, te quiero por toda la eternidad.

Oh Virgen clementísima, Madre del hijo pródigo. -Yo soy el hijo pródigo de la parábola de tu hijo- que aprendiste de Jesús el inefable oficio de curar heridas, consolar las penas, enjugar las lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Perdóname todo y para siempre, oh Madre.

Bellísima reina, Madre del amor hermoso, toda hermosa eres, María. Eres la delicia de Dios, eres la flor más bella que ha producido la tierra. Tu nombre es dulzura, es miel de colmena. Dios te hizo en molde de diamantes y rubíes Y después de crearte, rompió el molde. Le saliste hermosísima, adornada de todas las virtudes, con sonrisa celestial... Y cuando Él moría en la cruz, nos la regaló. Por eso, Tú eres toda de Jesús por derecho. y toda de nosotros por regalo.

Todo tuyo y para siempre,

Autor: P. Mariano de Blas

TRASCOROS, COROS, CANÓNIGOS Y CATEDRALES (II PARTE)


Siguiendo el post de ayer. En esa visión del templo, el coro era el corazón y el ábside (con el altar mayor) era la cabeza. El altar reflejaba la idea de Sancta Sanctorum. Esto provenía de la idea del templo como progresión, como peregrinación hacia el punto sacro culminante.

En la imagen de ayer que representa a Canterbury, se ve cómo el altar del ábside estaba detrás de un muro. La catedral, cualquier catedral, de esta manera, pasaba a ser un espacio compartimentado. La idea de lo sagrado se realzaba de modo máximo, sacrificando el concepto de espacio simple o diáfano. Porque lo sagrado se realza a través del velo, a través del ocultamiento.

Ay, en qué desierto nos encontramos. Muchos han debido ser nuestros pecados para haber caído, hoy día, en manos de los arquitectos modernos.

P. FORTEA

viernes, 29 de agosto de 2014

EL PODER DEL SANTO ROSARIO



Se ha probado repetidamente en tiempos difíciles.

La oración, y en especial el Rosario que nos regaló María, es una coraza de fe contra el mundo circundante agresivo e inmisericordioso. ¿Acaso uno no percibe una energía especial en lugares de mucha oración, como por ejemplo las Iglesias? ¿Y acaso no hay lugares especiales en la tierra donde durante muchas generaciones se ha orado y cuando uno llega siente una paz y un gozo en el alma como en ningún otro lado? ¿Y no se percibe eso también en los lugares de las apariciones de María?

VIVIMOS EN TIEMPOS TURBULENTOS Y ESTRESANTES

Oímos hablar de desastre tras desastre, los huracanes, los terremotos, los tsunamis, un número récord de tornados, inundaciones catastróficas, incendios y sequías. Económicamente, cada día parece traer malas noticias.

Todavía podemos ver la punta de una nueva recesión sin que haya terminado las que nos azota.

El crimen y la violencia siguen siendo un problema. Parece que estamos atrapados en guerras sin fin. También hay un miedo constante y subyacente del terrorismo. Hay mucho que temer, muchos peligros potenciales.

Muchos programas de televisión y películas parecen a coquetear con el porno. Incluso en las llamadas horas de protección al menor o a la familia hay riesgos.

El matrimonio como institución parece estar bajo ataque. Hay alta tasa de divorcios, un gran porcentaje de personas que simplemente co-habitan, el adulterio, los matrimonios del mismo sexo, etc. Usted se preguntará si tal vez hay una conexión entre los desastres y nuestra moral.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos realmente cambiar la sociedad? ¿Realmente podemos detener los desastres? ¿Realmente podemos recuperar nuestro sentido de paz? ¿Realmente podemos ver a nuestros hijos retornar a la Iglesia y a Dios? ¿Cómo podemos hacer algo?

TAL VEZ UN FACTOR IMPORTANTE EN TODO ESTO FUE LA DECLINACIÓN DEL ROSARIO

Una de las características que identificaba a los católicos en el pasado era nuestra devoción a María y el rosario. Ahora parece que sólo unos pocos ancianos rezan el rosario. Por diversas razones, durante los años sesenta mucha gente abandonó el rosario. ¿Es una coincidencia que la decadencia moral parece haber comenzado al mismo tiempo?

María nos ha rogado una y otra vez rezar el rosario. En Fátima prometió que si mucha gente, recitara el rosario todos los días una nueva guerra mundial se podría evitar.

LA ORACIÓN Y EL AYUNO, ESPECIALMENTE EL ROSARIO TIENE EL PODER PARA DETENER LAS GUERRAS

Pocas personas entienden realmente lo increíblemente poderoso que el rosario.

Todos sabemos de la terrible destrucción de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, en Hiroshima, una sola casa, a ocho cuadras de la Zona Cero sólo sufrió rotura de cristales. Todos los jesuitas que vivían allí sobrevivieron hasta la vejez. Algo similar ocurrió en Nagasaki con una casa de los franciscanos. En ambas casas se dijo el rosario diariamente. Todos los edificios y la personas a su alrededor fueron destruidos pero las lesiones que ellos tuvieron provenían sólo de vidrios rotos.

Más gente al menos vagamente recordará la caída de Marcos en las Filipinas en 1986. Tanques enviados por él para aplastar la sublevación fueron detenidos por la gente de rodillas en las calles diciendo el rosario.

Hay muchas otras historias del poder del rosario.

El pueblo de Austria da crédito a una campaña de Rosario para la retirada de las tropas soviéticas después de la Segunda Guerra Mundial. Una flota musulmana fue derrotada en Lepanto por una flota inferior cristiana en el año 1500.

Todos sabemos de la caída del comunismo a finales de 1989, pero quizás no recordemos que Juan Pablo II declaró a 1987 como un año mariano y millones rezaban el rosario, quizás muchos por la conversión de Rusia.

Si el Rosario es lo suficientemente fuerte para proteger a las personas de una explosión atómica, salvar a Europa de una invasión musulmana, salvar a Austria de la Unión Soviética y ayudar a derrocar a Marcos ¿qué otra cosas no puede hacer?

¿HAY ALGO TAN DIFÍCIL PARA EL PODER DE INTERCESIÓN DE MARÍA?

¿No se puede llevar a cabo la conversión de nuestros hijos? ¿No se puede llevar a cabo la conversión de esta nación y del mundo?

El truco está en decir realmente el rosario diariamente y permitir que lo cambie a Ud. Cuanto más tiempo pase con Jesús en el Rosario más vamos a experimentar su paz en nuestros corazones, más vamos a experimentar una sensación de protección y de ser amados.

El ritmo de El Rosario ayuda a aquietar nuestra mente para que podamos oír más claramente su voz.

Él ayuda para que nos guíe en nuestro pensamiento y decisiones. Llegamos a ser más semejantes a Él, y esto es lo que dará lugar a que quienes nos rodeen vuelvan a Cristo.

Al ver su paz en nosotros durante estos tiempos turbulentos hace que los demás quieran estar así también. Experimentar su amor, no la condena, a través de nosotros, va a llevar a la gente a Jesús.

Con todas nuestras preocupaciones sobre el terrorismo y los desastres naturales, deberíamos rezar el rosario diariamente y ofrecérselo a María.

Se nos ha dado el poder de cambiar el mundo, una persona a la vez. Comencemos con nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es realmente rezar el rosario.