jueves, 29 de marzo de 2018

LOS 10 MANDAMIENTOS Y LOS PRECEPTOS QUE DA JESÚS PARA LA HUMANIDAD



Los 10 mandamientos son un resumen de las condiciones para una vida liberada de la esclavitud del pecado, según el catecismo # 2057. Y según el resumen que hizo Nuestro Señor, deben entenderse como la aplicación de la ley del amor: el amor a Dios y el amor al prójimo. Lo cual resume la ley natural dada por Dios.
Fundado por esa ley del amor, aparecen entonces los 10 mandamientos, que son el mínimo requerido por ese amor.
Los 10 mandamientos, que maneja la Iglesia Católica y que están expresados en el Catecismo y abajo hacemos un resumen, se deben a la tradición establecida por San Agustín. Pero puede haber algunos cambios ligeros según las distintas confesiones cristianas.

JESÚS LOS RESUMIÓ EN LA LEY DEL AMOR
Son una prescripción para la liberación del pecado, necesario para vivir como cristiano.
Un mínimo debajo del cual no podemos ir.
Son un todo coherente, al punto que la entrada del catecismo # 2069 dice que si rompes uno de ellos, los rompes todos. Expresan los deberes hacia Dios y hacia el prójimo, mirados en perspectiva. Y violarlos voluntariamente implica cometer un pecado mortal, como habla el catecismo #2702 y #2703. Deben considerarse la expresión de la ley natural. Desde el principio Dios dio al hombre mandamientos para guiarlo en la elección de lo que es bueno y unirlo a Dios y a otros hombres. Pero la historia de la humanidad muestra que el hombre abusó de su libertad, desobedeció los mandamientos de Dios, rompió la armonía y cayó de la gracia. En medio de este caos Dios entrega los mandamientos a Moisés, luego de liberar al pueblo judío de la esclavitud en Egipto. Originalmente estos preceptos les fueron revelados a Moisés en el monte Sinaí y grabados en dos tablas de piedra. Están expresados en el Éxodo 20 y Deuteronomio 5. Transformándose en un documento escrito para llevar al hombre hacia la paz y la felicidad. A pesar de estar escritos detalladamente, el hombre moderno rechaza los mandamientos porque rechaza a Dios. Considera que no hay pecados y por lo tanto tampoco hay preceptos. Entonces la tolerancia se regula de acuerdo al consenso político y moral del momento. Es así como el hombre está en la ruta de la cultura de la muerte a través del aborto, la eutanasia. Y en la de diversos pecados respecto a la sexualidad, al matrimonio y a la familia. Pero no puede escapar de las consecuencias de romper los mandamientos y por eso la vida se está haciendo tan oscura en la Tierra. La misión de Jesús no fue abolir los mandamientos del pueblo judío, sino todo lo contrario. Vino a reiterar que se deben guardar los mandamientos como lo dice Mateo 5: 17-19. Y en Mateo 19: 16-21, Jesús habla de la validez de los mandamientos al joven rico. Y a través de su predicación en su ministerio público da ejemplos para una comprensión más acabada de ellos. Culminando en una nueva síntesis del decálogo que está en Mateo 22: 37-40, “…amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran el primer y gran mandamiento. Y el segundo mandamiento es semejante a este. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.
Y en Juan 13: 34 dice
“Les doy un nuevo mandamiento, que se amen los unos a los otros; así como yo los he amado también ámense los unos a los otros”. En su misión de enseñar los mandamientos Jesús explica detalles con ejemplos y parábolas.
Que el amor incluye el perdón, el amor a los enemigos, abstenerse de juzgar habitualmente a los demás.
Manda la ejecución de actos de misericordia, ordena a los hombres que sean misericordiosos para entrar en el cielo, ofreciendo diversas parábolas e incluso lavando el mismo los pies a los apóstoles. Cuando enseña los hombres el Padre Nuestro llama a orar con persistencia, y además da un texto donde aparecen mandamientos. También insiste en el arrepentimiento y la confesión, y concede a los apóstoles el poder de perdonar los pecados reconciliando a los hombres con Dios. En la última cena enseña a los hombres a participar en la Eucaristía, comiendo su cuerpo y su sangre.
Y deja claro que los mandamientos no son un ideal sino un requisito absoluto, que se debe guardar para entrar en la vida eterna.
En Juan 14:15 dice “si me amas guarda mis mandamientos”.
Agrega en Mateo 5: 48 un llamado a la perfección para que seamos perfectos así como el Padre Celestial es perfecto. Y cuando llama a los hombres a entrar por la puerta estrecha, da el camino para entrar en Mateo 19: 26, cuando dice “para los hombres esto es imposible pero para Dios todo es posible”. Queriendo significar que la entrada al cielo es posible por la gracia de Dios. Finalmente manda a los hombres evangelizar. En Mateo 28: 19-20 les dice que vayan por todas las naciones haciendo discípulos y bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo que significa que enseñen la observancia de lo que Él ha mandado, o sea los 10 mandamientos. Ahora veremos un resumen de los 10 mandamientos extraído del Catecismo de la Iglesia Católica.
RESUMEN DE CADA UNO DE LOS 10 MANDAMIENTOS

PRIMER MANDAMIENTO
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas»
2133 ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas’ (Dt 6, 59).
2134 El primer mandamiento llama al hombre para que crea en Dios, espere en El y lo ame sobre todas las cosas.
2135 ‘Al Señor tu Dios adorarás’ (Mt 4, 10). Adorar a Dios, orar a Él, ofrecerle el culto que le corresponde, cumplir las promesas y los votos que se le han hecho, son todos ellos actos de la virtud de la religión que constituyen la obediencia al primer mandamiento.
2136 El deber de dar a Dios un culto auténtico corresponde al hombre individual y socialmente considerado.
2137 El hombre debe ‘poder profesar libremente la religión en público y en privado’ (DH 15).
2138 La superstición es una desviación del culto que debemos al verdadero Dios, la cual conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia.”
2139 La acción de tentar a Dios de palabra o de obra, el sacrilegio y la simonía son pecados de irreligión, prohibidos por el primer mandamiento.
2140 El ateísmo, en cuanto niega o rechaza la existencia de Dios, es un pecado contra el primer mandamiento.
2141 El culto de las imágenes sagradas está fundado en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios. No es contrario al primer mandamiento.

SEGUNDO MANDAMIENTO
«No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios» 
2160 ‘Señor, Dios Nuestro, ¡qué admirable es tu nombre por toda la tierra!’ (Sal 8, 2).
2161 El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. El nombre del Señor es santo.
2162 El segundo mandamiento prohíbe todo uso inconveniente del nombre de Dios. La blasfemia consiste en usar de una manera injuriosa el nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos.
2163 El juramento en falso invoca a Dios como testigo de una mentira. El perjurio es una falta grave contra el Señor, que es siempre fiel a sus promesas.
2164 ‘No jurar ni por Criador ni por criatura, si no fuere con verdad, necesidad y reverencia’ (S. Ignacio de Loyola, ex. spir. 38).
2165 En el Bautismo, la Iglesia da un nombre al cristiano. Los padres, los padrinos y el párroco deben procurar que se dé un nombre cristiano al que es bautizado. El patrocinio de un santo ofrece un modelo de caridad y asegura su intercesión.
2166 El cristiano comienza sus oraciones y sus acciones haciendo la señal de la cruz ‘en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén’.
2167 Dios llama a cada uno por su nombre (cf Is 43, 1).

EL TERCER MANDAMIENTO
«Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo»
2189 ‘Guardarás el día del sábado para santificarlo’ (Dt 5, 12). ‘El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor’ (Ex 31, 15).
2190 El sábado, que representaba la coronación de la primera creación, es sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación, inaugurada por la resurrección de Cristo.
2191 La Iglesia celebra el día de la Resurrección de Cristo el octavo día, que es llamado con toda razón día del Señor, o domingo.
2192 ‘El domingo ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto (? CIC can. 1246, 1). ‘El domingo y las demás fiestas de precepto, los fieles tienen obligación de participar en la misa’ (CIC can. 1247).
2193 ‘El domingo y las demás fiestas de precepto… los fieles se abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo‘ (CIC can. 1247).
2194 La institución del domingo contribuye a que todos disfruten de un ‘reposo y ocio suficientes para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa‘ (GS 67, 3).
2195 Todo cristiano debe evitar imponer, sin necesidad, a otros impedimentos para guardar el día del Señor.
EL CUARTO MANDAMIENTO
«Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar»
2247 ‘Honra a tu padre y a tu madre’ (Dt 5,16 ; Mc 7,10).
2248 De conformidad con el cuarto mandamiento, Dios quiere que, después que a El, honremos a nuestros padres y a los que El reviste de autoridad para nuestro bien.
2249 La comunidad conyugal está establecida sobre la alianza y el consentimiento de los esposos. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los cónyuges, a la procreación y a la educación de los hijos.
2250 ‘La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar’ (GS 47, 1).
2251 Los hijos deben a sus padres respeto, gratitud, justa obediencia y ayuda. El respeto filial favorece la armonía de toda la vida familiar.
2252 Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos en la fe, en la oración y en todas las virtudes. Tienen el deber de atender, en la medida de lo posible, las necesidades materiales y espirituales de sus hijos.
2253 Los padres deben respetar y favorecer la vocación de sus hijos. Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús.
2254 La autoridad pública está obligada a respetar los derechos fundamentales de la persona humana y las condiciones del ejercicio de su libertad.
2255 El deber de los ciudadanos es cooperar con las autoridades civiles en la construcción de la sociedad en un espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad.
2256 El ciudadano está obligado en conciencia a no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando son contrarias a las exigencias del orden moral. ‘Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres’ (Hch 5, 29).
2257 Toda sociedad refiere sus juicios y su conducta a una visión del hombre y de su destino. Si se prescinde de la luz del Evangelio sobre Dios y sobre el hombre, las sociedades se hacen fácilmente totalitarias.

EL QUINTO MANDAMIENTO
No matarás 
2318 ‘Dios tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de toda carne de hombre’ (Jb 12, 10).
2319 Toda vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte, es sagrada, pues la persona humana ha sido amada por sí misma a imagen y semejanza del Dios vivo y santo.
2320 Causar la muerte a un ser humano es gravemente contrario a la dignidad de la persona y a la santidad del Creador.
2321 La prohibición de causar la muerte no suprime el derecho de impedir que un injusto agresor cause daño. La legítima defensa es un deber grave para quien es responsable de la vida de otro o del bien común.
2322 Desde su concepción, el niño tiene el derecho a la vida. El aborto directo, es decir, buscado como un fin o como un medio, es una práctica infame (cf GS 27, 3), gravemente contraria a la ley moral. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana.
2323 Porque ha de ser tratado como una persona desde su concepción, el embrión debe ser defendido en su integridad, atendido y cuidado médicamente como cualquier otro ser humano.
2324 La eutanasia voluntaria, cualesquiera que sean sus formas y sus motivos, constituye un homicidio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador.
2325 El suicidio es gravemente contrario a la justicia, a la esperanza y a la caridad. Está prohibido por el quinto mandamiento.
2326 El escándalo constituye una falta grave cuando por acción u omisión se induce deliberadamente a otro a pecar.
2327 A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, debemos hacer todo lo que es razonablemente posible para evitarla. La Iglesia implora así: ‘del hambre, de la peste y de la guerra, líbranos Señor’.
2328 La Iglesia y la razón humana afirman la validez permanente de la ley moral durante los conflictos armados. Las prácticas deliberadamente contrarias al derecho de gentes y a sus principios universales son crímenes.
2329 ‘La carrera de armamentos es una plaga gravísima de la humanidad y perjudica a los pobres de modo intolerable’ (GS 81, 3).
2330 ‘Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios’ (Mt 5, 9).

EL SEXTO MANDAMIENTO
No cometerás adulterio
2392 ‘El amor es la vocación fundamental e innata de todo ser humano’ (FC 11).
2393 Al crear al ser humano hombre y mujer, Dios confiere la dignidad personal de manera idéntica a uno y a otra. A cada uno, hombre y mujer, corresponde reconocer y aceptar su identidad sexual.
2394 Cristo es el modelo de la castidad. Todo bautizado es llamado a llevar una vida casta, cada uno según su estado de vida.
2395 La castidad significa la integración de la sexualidad en la persona. Entraña el aprendizaje del dominio personal.
2396 Entre los pecados gravemente contrarios a la castidad se deben citar la masturbación, la fornicación, las actividades pornográficas y las prácticas homosexuales.
2397 La alianza que los esposos contraen libremente implica un amor fiel. Les confiere la obligación de guardar indisoluble su matrimonio.
2398 La fecundidad es un bien, un don, un fin del matrimonio. Dando la vida, los esposos participan de la paternidad de Dios.
2399 La regulación de la natalidad representa uno de los aspectos de la paternidad y la maternidad responsables. La legitimidad de las intenciones de los esposos no justifica el recurso a medios moralmente reprobables (p.e., la esterilización directa o la anticoncepción).
2400 El adulterio y el divorcio, la poligamia y la unión libre son ofensas graves a la dignidad del matrimonio.

EL SÉPTIMO MANDAMIENTO
No robarás 
2450 ‘No robarás’ (Dt 5, 19). ‘Ni los ladrones, ni los avaros…, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios’ (1Co 6, 10).
2451 El séptimo mandamiento prescribe la práctica de la justicia y de la caridad en el uso de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres.
2452 Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano. El derecho a la propiedad privada no anula el destino universal de los bienes.
2453 El séptimo mandamiento prohíbe el robo. El robo es la usurpación del bien ajeno contra la voluntad razonable de su dueño.
2454 Toda manera de tomar y de usar injustamente un bien ajeno es contraria al séptimo mandamiento. La injusticia cometida exige reparación. La justicia conmutativa impone la restitución del bien robado.
2455 La ley moral prohíbe los actos que, con fines mercantiles o totalitarios, llevan a esclavizar a los seres humanos, a comprarlos, venderlos y cambiarlos como si fueran mercaderías.
2456 El dominio, concedido por el Creador, sobre los recursos minerales, vegetales y animales del universo, no puede ser separado del respeto de las obligaciones morales frente a todos los hombres, incluidos los de las generaciones venideras.
2457 Los animales están confiados a la administración del hombre que les debe benevolencia. Pueden servir a la justa satisfacción de las necesidades del hombre.
2458 La Iglesia pronuncia un juicio en materia económica y social cuando lo exigen los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas. Cuida del bien común temporal de los hombres en razón de su ordenación al supremo Bien, nuestro fin último.
2459 El hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económica y social. El punto decisivo de la cuestión social estriba en que los bienes creados por Dios para todos lleguen de hecho a todos, según la justicia y con la ayuda de la caridad.
2460 El valor primordial del trabajo atañe al hombre mismo que es su autor y su destinatario. Mediante su trabajo, el hombre participa en la obra de la creación. Unido a Cristo, el trabajo puede ser redentor.
2461 El desarrollo verdadero es el del hombre en su integridad. Se trata de hacer crecer la capacidad de cada persona a fin de responder a su vocación y, por lo tanto, a la llamada de Dios (cf CA 29).
2462 La limosna hecha a los pobres es un testimonio de caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios.
2463 En la multitud de seres humanos sin pan, sin techo, sin patria, hay que reconocer a Lázaro, el mendigo hambriento de la parábola (cf 16, 19-31). En dicha multitud hay que oír a Jesús que dice: ‘Cuanto dejasteis de hacer con uno de éstos, también conmigo dejasteis de hacerlo’ (Mt 25, 45).
EL OCTAVO MANDAMIENTO
No darás testimonio falso contra tu prójimo
2504 ‘No darás falso testimonio contra tu prójimo’ (Ex 20, 16). Los discípulos de Cristo se han ‘revestido del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad’ (Ef 4, 24).
2505 La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse verdadero en sus actos y en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.
2506 El cristiano no debe ‘avergonzarse de dar testimonio del Señor’ (2 Tm 1, 8) en obras y palabras. El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe.
2507 El respeto de la reputación y del honor de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra de maledicencia o de calumnia.
2508 La mentira consiste en decir algo falso con intención de engañar al prójimo que tiene derecho a la verdad.
2509 Una falta cometida contra la verdad exige reparación.
2510 La regla de oro ayuda a discernir en las situaciones concretas si conviene o no revelar la verdad a quien la pide.
2511 ‘El sigilo sacramental es inviolable’ (? CIC can. 983, 1), Los secretos profesionales deben ser guardados. Las confidencias perjudiciales a otros no deben ser divulgadas.
2512 La sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia. Es preciso imponerse moderación y disciplina en el uso de los medios de comunicación social.
2513 Las bellas artes, sobre todo el arte sacro, ‘están relacionadas, por su naturaleza, con la infinita belleza divina, que se intenta expresar, de algún modo, en las obras humanas. Y tanto más se consagran a Dios y contribuyen a su alabanza y a su gloria, cuanto más lejos están de todo propósito que no sea colaborar lo más posible con sus obras a dirigir las almas de los hombres piadosamente hacia Dios’ (SC 122).

EL NOVENO MANDAMIENTO
No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo 
2528 ‘Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón’ (Mt 5, 28).
2529 El noveno mandamiento pone en guardia contra el desorden o concupiscencia de la carne.
2530 La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón y por la práctica de la templanza
2531 La pureza del corazón nos alcanzará el ver a Dios: nos da desde ahora la capacidad de ver según Dios todas las cosas.
2532 La purificación del corazón es imposible sin la oración, la práctica de la castidad y la pureza de intención y de mirada.
2533 La pureza del corazón requiere el pudor, que es paciencia, modestia y discreción. El pudor preserva la intimidad de la persona.

EL DÉCIMO MANDAMIENTO
No codiciarás… nada que sea de tu prójimo
2551 “Donde está tu tesoro allí estará tu corazón” (Mt 6,21).
2552 El décimo mandamiento prohíbe el deseo desordenado, nacido de la pasión inmoderada de las riquezas y del poder.
2553 La envidia es la tristeza experimentada ante el bien del prójimo y el deseo desordenado de apropiárselo. Es un pecado capital.
2554 El bautizado combate la envidia mediante la caridad, la humildad y el abandono en la providencia de Dios.
2555 Los fieles cristianos “han crucificado la carne con sus pasiones y sus concupiscencias” (Gal 5,24); son guiados por el Espíritu y siguen sus deseos.
2556 El desprendimiento de las riquezas es necesario para entrar en el Reino de los cielos. “Bienaventurados los pobres de corazón”.
2557 El hombre que anhela dice: “Quiero ver a Dios”. La sed de Dios es saciada por el agua de la vida (cf Jn 4,14).

SCALFARI ATRIBUYE DE NUEVO AFIRMACIONES HETERODOXAS AL PAPA



Sobre el infierno y la inmortalidad del alma

Esta entrevista, titulada «Es un honor ser llamado revolucionario», forma parte de una larga serie que comenzó el mismo año del nombramiento del Papa Francisco. El periodista vuelve a conversar con el Pontífice sobre el destino de las almas condenadas. El Vaticano ha advertido que no se trata de «palabras textuales».
(InfoCatólica) Una vez más, el periodista ateo Eugenio Scalfari ha publicado una entrevista con el Papa Francisco, en la que atribuye al Pontífice opiniones que contradicen la enseñanza de la Iglesia en temas fundamentales para la fe católica. La entrevista, publicada en La Reppublica con fecha del 28 de marzo, en plena Semana Santa, toca varios temas, entre ellos el de la vida eterna y el destino de los salvados y los condenados.
Conviene señalar que Scalfari hace gala de no utilizar grabadora ni tomar notas de sus entrevistas. Aparentemente, transcribe posteriormente las afirmaciones del entrevistado fiándose única y exclusivamente de su memoria, a pesar de la longitud de las entrevistas y de su avanzada edad (está a punto de cumplir 94 años).
Dentro de la entrevista, titulada «Es un honor ser llamado revolucionario», destaca el siguiente párrafo:
«Scalfari: Santidad, en nuestra reunión anterior me dijo que nuestra especie desaparecería en algún momento y que Dios, a partir de su fuerza creadora, crearía nuevas especies. Nunca me ha hablado de las almas que mueren en pecado e irán al infierno para sufrir allí por toda la eternidad. Sin embargo, sí que me ha hablado de que las almas buenas son admitidas a la contemplación de Dios. Pero ¿qué pasa con las almas malas? ¿Dónde son castigadas?
Papa Francisco: No son castigadas. Las que se arrepienten, reciben el perdón de Dios y entran a formar parte de las almas que lo contemplan, pero aquellas que no se arrepienten y, por lo tanto, no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras».
Las afirmaciones puestas en boca del Papa Francisco por el anciano periodista, tal como están, contradicen la doctrina católica en varios aspectos. En primer lugar, niegan la existencia y eternidad del infierno, que son dogma de fe de la Iglesia Católica:
«La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, ‘el fuego eterno’ (cf. DS 76; 409; 411; 801; 858; 1002; 1351; 1575; Credo del Pueblo de Dios, 12). La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira» (Catecismo de la Iglesia Católica 1035; ver también 1033-1037).
Asimismo, la inmortalidad del alma, que no es destruida con la muerte ni después de ella, es dogma de fe definido por el Cuarto Concilio de Letrán. Así lo señala el Catecismo, que habla varias veces de esa inmortalidad: «Al morir cada hombre recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular por Cristo, juez de vivos y de muertos» (Catecismo de la Iglesia Católica 1051). También lo recuerda el Concilio Vaticano II: «El afirmar la espiritualidad e inmortalidad del alma no es un espejismo ilusorio, sino una profunda realidad» (Gaudium et Spes 14).
La entrevista también parece dar a entender que las almas podrían arrepentirse después de la muerte. La Iglesia, sin embargo, siempre ha enseñado que la gracia de Dios debe aceptarse antes de la muerte: «La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10)» y «cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo» (Catecismo de la Iglesia Católica 1021-1022).
En el texto redactado por Scalfari, también se prescinde del purgatorio, otra doctrina fundamental de la Iglesia, definida como dogma de fe. «Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados» (Catecismo de la Iglesia Católica 1030-1031). La creencia en el purgatorio sustenta la práctica de la oración por los difuntos: «En virtud de la «comunión de los santos», la Iglesia encomienda los difuntos a la misericordia de Dios y ofrece sufragios en su favor, en particular el santo sacrificio eucarístico» (Catecismo de la Iglesia Católica 1055).
Finalmente, se habla de que la especie humana se extinguirá y será sustituida por otra especie, una afirmación que, a primera vista, parece contraria a la Escritura, en la que se habla de que los seres humanos no se habrán extinguido cuando llegue el Juicio Final: «Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt 24,30; cf. también Lc 17,30-31; 1Tes 4,16-17).
Conviene encuadrar este episodio en una serie de entrevistas concedidas por el Papa a Scalfari desde 2013. La primera entrevista, también muy polémica, fue publicada en la página web del Vaticano, después borrada, después publicada de nuevo y por fin borrada una vez más. En las diferentes entrevistas, Scalfari atribuyó al Pontífice que la misericordia había abolido el pecado, que el mal más grave del mundo era el desempleo de los jóvenes, que el propio Scalfari no debía convertirse, que el proselitismo es «una solemne tontería», que nuestra especie acabaría y «todas las almas» gozarían de la luz de Dios, que no existía un Dios católico o que «todos los divorciados» que lo pidiesen recibirían la comunión. Algunas de esas supuestas afirmaciones fueron desmentidas después por la Santa Sede.
En esta ocasión, al día siguiente de la publicación de la entrevista, la Oficina de Prensa del Vaticano ha precisado que no se trataba propiamente de una entrevista: «el Santo Padre Francisco recibió recientemente al fundador del periódico La Repubblica en una reunión privada con motivo de la Pascua, sin darle ninguna entrevista». También señala que la entrevista no fue grabada, sino que es «el resultado de su reconstrucción». En consecuencia, no debe considerarse como «una transcripción fiel de las palabras del Santo Padre». La nota de la Oficina de Prensa, sin embargo, se limita a ese aspecto formal, sin entrar a desmentir ninguna de las afirmaciones en sí misma.
Eugenio Scalfari, a pesar de haber sido fascista en su juventud, derivó después de la Segunda Guerra Mundial hacia posiciones izquierdistas. Fue uno de los fundadores, en los años cincuenta, del Partido Radical italiano de Marco Pannella (de ideología liberal-progresista, cuyo símbolo, el puño y la rosa, era prácticamente idéntico al del Partido Socialista Obrero Español). En los setenta, se convirtió en fundador y editor jefe del nuevo periódico La Reppublica, cargo que conservó hasta 1996. Durante este periódico, el periódico, de ideología progresista, se convirtió en uno de los más leídos en Italia. Scalfari también fue diputado durante una legislatura, como independiente en las filas del Partido Socialista Italiano. Se declara ateo y favorable al aborto.

JUEVES SANTO: HOY TAMBIÉN ES EL DÍA DEL SACERDOTE


El Jueves Santo, día en que Jesús instituyó el Sacramento del Orden sacerdotal, se celebra el día del sacerdote. ¿Quién no conoce algún obispo o presbítero que ayudó a ver la vida más alegre con un gesto o una palabra?
“Este día es especialmente grande para nosotros, queridos hermanos sacerdotes. Es la fiesta de los sacerdotes. Es el día en que nació nuestro Sacerdocio, el cual es participación del único Sacerdocio de Cristo Mediador”, escribió San Juan Pablo II a los presbíteros con ocasión del Jueves Santo de 1986.
“En este día, los sacerdotes del mundo entero son invitados a concelebrar la Eucaristía con sus obispos y a renovar a su alrededor las promesas de sus compromisos sacerdotales al servicio de Cristo y de su Iglesia”, añadió.
Los sacerdotes tienen la gracia de hacer que Cristo se haga presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad con la consagración del pan y del vino. Así como la de perdonar los pecados.
Con la gracia de Dios se ha mantenido en la Iglesia Católica una línea de sucesión jerárquica desde los apóstoles y que se mantiene hasta hoy. Sólo los Obispos pueden ordenar sacerdotes y todos ellos le deben obediencia al Papa, el Obispo de Roma, sucesor de Pedro y Vicario de Cristo.
La vida del sacerdote no es fácil. Tiene que dejar el hogar de sus padres y privarse de tener una familia propia. Educan y forman a miles de fieles, que muchas veces terminan haciendo lo contrario a sus consejos.
Algunos incluso pasan hambre, sed y frío por llevar el Evangelio a lugares recónditos. Otros son incomprendidos, perseguidos y calumniados por anunciar la verdad.
Lo importante, como recordó el Papa Francisco el Jueves Santo del 2013, es que el sacerdote debe hacer “que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido”.
Redacción ACI Prensa