lunes, 30 de abril de 2012

Necesito un buen guía para mi alma



Eres Dios y te preocupas de mí como el buen pastor de su rebaño o como la madre cuida a su hijo pequeño. ¿Cómo reacciono yo ante tanto amor? Todo un Dios pendiente de mí y yo, a veces, ni me entero. Es como un niño pequeño que sigue jugando distraído sin darse cuenta de que su madre está ahí al lado, pendiente de él continuamente, cuidándole, amándole.

CUARTA SEMANA DE PASCUA

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye - y el lobo las arrebata y las dispersa -, porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pasto, conozco las mías y las mías me conocen. Como el Padre me conoce a mi, así yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un solo pastor.» (Juan 10, 11-18)

COMENTARIO REALIZADO POR PABLO CARDONA.

I. Jesús, Tú eres el Buen Pastor: has dado tu vida por mí, me conoces y yo te conozco. Eres Dios y te preocupas de mí como el buen pastor de su rebaño o como la madre cuida a su hijo pequeño. ¿Cómo reacciono yo ante tanto amor? Todo un Dios pendiente de mí y yo, a veces, ni me entero. Es como un niño pequeño que sigue jugando distraído sin darse cuenta de que su madre está ahí al lado, pendiente de él continuamente, cuidándole, amándole.

Así estas Tú, Señor: mirándome con mirada de padre y de madre. ¿Cómo te lo agradezco? Jesús, si Tú te cuidas de mí, ¿qué me puede preocupar? El saberme hijo de Dios, oveja de tu rebaño, es la fuente más sólida de paz y de alegría. Porque sé que todo lo que me ocurra es para mi bien: ¡todo! Hasta lo que humanamente parece un gran fracaso o un gran sufrimiento. Las penas se convierten en alegrías, y las alegrías en mayores alegrías aún, cuando me doy cuenta de que soy hijo de Dios. Todo alegrías, todo alegrías. Por eso, no hay nadie más alegre que el que se sabe hijo de Dios. «A ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un sola pastor.»

Jesús, cuánta división entre cristianos... Es necesario volver a una sola Iglesia: un solo rebaño con un solo pastor. ¿Qué puedo hacer? Ante todo, pedir a Dios por la unidad de los cristianos. «La preocupación por el restablecimiento de la unión atañe a la Iglesia entera, tanto a los fieles como a los pastores. Pero hay que ser conocedor de que este santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana».

Por eso hay que poner toda la esperanza «en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre para con nosotros, y en el poder del Espíritu Santo» (CEC.- 822). Además, debo fomentar la unidad de la Iglesia defendiéndola de los ataques, no criticando a unos o a otros, buscando los puntos comunes y comprendiendo el trabajo de los demás.

II. «Permitidme un consejo: si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor. ¿Quién es el buen pastor? El que entra por la puerta de la fidelidad a la doctrina de la Iglesia; el que no se comporta como el mercenario. (...)

La insistencia de Cristo - ¿no veis con qué cariño habla de pastores y de ovejas, del redil y del rebaño? - es una demostración práctica de la necesidad de un buen guía para nuestra alma. (...)

Por eso, si el Señor permite que nos quedemos a oscuras, incluso en cosas pequeñas; si sentimos que nuestra fe no es firme, acudamos al buen pasto, al que entra por la puerta ejercitando su derecho, al que, dando su vida por los demás, quiere ser, en la palabra y en la conducta, un alma enamorada: un pecador quizá también, pero que confía siempre en el perdón y en la misericordia de Cristo» (Es Cristo que pasa.-34).

Jesús, necesito un buen guía para mi alma, alguien que me ayude a seguirte a Ti, que eres el buen pastor. Ese guía no puede ser cualquiera, sino alguien que me conozca, que comprenda mis circunstancias, y - sobre todo - alguien que esté cerca de Ti, que luche por ser santo, que dé su vida por los demás. Tendrá sus defectos también, pero no importa si no actúa cobardemente, como el mercenario, que huye ante el peligro; no importa si es una persona humilde, que quiere mi bien y que, por eso, sabrá exigirme cuando convenga.

Jesús, que no quiera ir por mi cuenta, estar solo ante el peligro. Porque veo venir al lobo: las tentaciones, los desánimos, la cobardía, la comodidad de quedarme en una lucha a medias... y, entonces, necesitaré un buen pastor que me ayude y me defienda en mi camino de santidad.

Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA

SABIDURÍA DIVINA, SABIDURÍA HUMANA



No nos engañemos. No nos creamos, que porque hemos inventado cuatro cachivaches, bien para hacernos la vida más agradable, o bien para matarnos unos a otros con mayor eficacia y rapidez, somos muy listos. Dios creador absoluto de todo lo visible y lo invisible es el único generador de sabiduría, Él es el omnisciente absoluto, e ilimitado Ser superior, que todo lo sabe y lo domina. Y lo que el hombre en su absurda soberbia cree que es obra de su sabiduría, ella misma no es capaz de hacerle ver y comprender, que lo suyo, solo es un reflejo de lo divino, que Dios por amor y bondad, le ha proporcionado.

Toda la sabiduría reside en el Señor: “Pero con Dios están la sabiduría y el poder, a él pertenecen el consejo y la inteligencia.”. (Job 12,13). Y del Señor emana toda la sabiduría: “Toda sabiduría viene de Dios y con Él estará para siempre”. (Ecles 1,1). Solo Dios conoce la verdad total, profunda y absoluta de todo, ya se trate de cosas, misterios o acontecimientos, porque Él y solo Él, es el Creador de todo lo que vemos y de lo que nuestros ojos no ven. Nosotros poseemos una inteligencia que es imagen de la suya, pero solo muy parcialmente imagen de la suya. Solo con humildad el hombre puede aumentar el tamaño de su inteligencia. La soberbia siempre le llevará al error. San Pablo nos dice: “¡Nadie se engañe! Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio; pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios. En efecto, dice la Escritura: El que prende a los sabios en su propia astucia. Y también: El Señor conoce cuán vanos son los pensamientos de los sabios. Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro: ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios, mostréis suficiencia; si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios”. (1Co 3,18-23).

San Juan de la Cruz en su libro “Subida al Monte Carmelo”, nos explica que: “Solo empiezan a tener sabiduría de Dios, quienes dan de mano a su saber, como si fuesen niños ignorantes, y sirven a Dios con amor”. El Señor, otorga conocimiento al niño ignorante, al que es humilde. Así en San Mateo podemos leer: “Por aquel tiempo tomo Jesús la palabra y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos. Si, Padre, porque así te plugo. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelárselo”. (Mt 11,25-27). En el Kempis se ratifica este principio, de que solo el humilde está capacitado para adquirir sabiduría, y así nos dice: “Cuanto más se concentre uno en si mismo y más simple sea en su interior, tanto más y mayores cosas entenderá sin dificultad, porque recibe de lo alto la luz de la inteligencia” y añade Tomás Hemerken de Kempis: “Media una gran diferencia, entre la sabiduría del varón espiritual que ha sido iluminado por Dios, y la ciencia del clérigo, que es la del literato estudioso. Es mucho más noble la sabiduría que dimana de lo alto, o sea, de la influencia divina, que la ciencia adquirida laboriosamente por el ingenio humano”.

Dios nos hace partícipes de su sabiduría. Él nos la da, como un don gratuito. “El Señor mismo la creó, la vio y la contó, y la derramó sobre todas sus obras, sobre toda la humanidad” (Eclo 1,9-10). Pero el hombre nunca puede aspirar a llegar a tener la totalidad de la sabiduría divina, sino solo una parte, porque Él es la infinita Sabiduría: no lo sería si pudiésemos comprenderle totalmente con nuestras limitadas mentes humanas, por ello y para adquirir parcialmente la sabiduría divina, además de ser humilde necesitamos otro requisito, cual es el de poseer el Santo temor de Dios. Porque tal como podemos leer en el Libro de los proverbios: “El temor del Señor es, el comienzo de la sabiduría, los necios desprecian la sabiduría y la instrucción”. (Prov 1,7). Y en el Eclesiástico, se nos dice: “La raíz de la sabiduría es el temor del Señor y sus ramas son una larga vida. El temor del Señor aleja los pecados: el que persevera en él aparta la ira divina”. (Eclo 1,20-21).

San Ambrosio, en sus Comentarios sobre los salmos, nos dice: “No todos pueden percibir la Sabiduría divina en su perfección, como Salomón o Daniel; a todos sin embargo se les infunde según su capacidad, el espíritu de Sabiduría, con tal de que tengan fe. Si crees posees el espíritu de sabiduría”. En el desarrollo de la vida espiritual de una persona, es espíritu de sabiduría y por ende su capacidad de discernimiento, sobre todo en temas directamente relacionados con el amor a Dios. Es un aumento en proporción, a la calidad del amor de esta alma, al Señor. Así Royo Marín, nos habla de almas tan entregadas al amor divino, que: “Todo lo ven a través de Dios y todo lo juzga por razones divinas, con sentido de eternidad, como si hubieran ya traspasado las fronteras del más allá. Han perdido por completo el instinto de los humano y se mueven únicamente por cierto instinto sobrenatural y divino…. Todo lo ven desde las alturas, desde el punto de vista de Dios”. ¡Quién alcanzara esa situación!

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Juan del Carmelo

LA COMUNIÓN CON LAS DOS ESPECIES

"Tomad y bebed todos de él..."


Así fue el mandato del Señor al instituir el Sacrificio eucarístico. Tanto su Cuerpo como su Sangre son ofrecidas por el Señor para ser recibidas "todos" en comunión.

¿O acaso dijo sobre el pan "Tomad y comed todos de él" y sobre el cáliz dijo: "tomad pero no bebáis todos de él..."?

La práctica de la Iglesia en su disciplina sacramental siempre distribuyó la santísima Eucaristía con las dos especies, la especie del Pan y la especie del Vino: durante siglos ofreciendo el diácono el cáliz al fiel que iba a comulgar para que bebiese reverentemente sólo un poco de la Sangre del Señor, casi mojarse los labios simplemente. De manera que primero recibían del obispo la Comunión con el Cuerpo del Señor y a continuación se llegaban al diácono que les ofrecía el cáliz con la Sangre de Cristo.

"21. No te acerques, pues, con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino que, poniendo la mano izquierda bajo la derecha a modo de trono que ha de recibir al Rey, recibe en la concavidad de la mano el cuerpo de Cristo diciendo: «Amén». Súmelo a continuación con ojos de santidad cuidando de que nada se te pierda de él. Pues todo lo que se te caiga considéralo como quitado a tus propios miembros. Pues, dime, si alguien te hubiese dado limaduras de oro, ¿no las cogerías con sumo cuidado y diligencia, con cuidado de que nada se te perdiese y resultases perjudicado? ¿No procurarás con mucho más cuidado y vigilancia que no se te caiga ni siquiera una miga, que es mucho más valiosa que el oro y que las piedras preciosas?

22. Y después de la comunión del cuerpo de Cristo, acércate también al cáliz de la sangre: sin extender las manos, sino inclinándote hacia adelante, expresando así adoración y veneración, mientras dices «Amén», serás santificado al tomar también de la sangre de Cristo. Y cuando todavía tienes húmedos los labios, tocándolos con las manos, santifica tus ojos y tu frente y los demás sentidos. Por último, en oración expectante, da gracias a Dios, que te ha concedido hacerte partícipe de tan grandes misterios" (S. Cirilo de Jerusalén, Cat. Mist. V).

O también: "Inmolad - dice Moisés - un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. «¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional, ¿puede salvar a los hombres dotados de razón?». «Sin duda - responde Moisés -: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos" (S. Juan Crisóstomo, Cat. 3, 13).

Más aún: "En consecuencia, también nosotros debemos comer con Cristo la Pascua, purificando nuestras mentes de todo fermento de malicia, saciándonos con los panes ázimos de la verdad y la simplicidad, incubando en el alma aquel judío que se es por dentro, y la verdadera circuncisión, rociando las jambas de nuestra alma con la sangre del Cordero inmolado por nosotros, con miras a ahuyentar a nuestro exterminador.

Y esto no una sola vez al año, sino todas las semanas. Nosotros celebramos a lo largo del año unos mismos misterios, conmemorando con el ayuno la pasión del Salvador el Sábado precedente, como primero lo hicieron los apóstoles cuando se les llevaron el Esposo. Cada domingo somos vivificados con el santo Cuerpo de su Pascua de salvación, y recibimos en el alma el sello de su preciosa sangre" (Eusebio de Cesarea, Trat. sobre la Pascua, 12).

Así mismo, en Alejandría, explicaba san Cirilo: "Todos los que participamos de la sangre sagrada de Cristo alcanzamos la unión corporal con él, como atestigua san Pablo, cuando dice, refiriéndose al misterio del amor misericordioso del Señor: No había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo (S. Cirilo de Alejandría, Com. ev. Jn, 11, 11).

O igualmente: "Somos ungidos para comulgar con la regia unción de su deidad. Y comiendo el sagrado Pan y bebiendo la divinizarte Bebida, participamos de la carne y de la sangre que él asumió. Y de esta suerte existimos en quien por nosotros se encarnó, murió y resucitó.

...Por eso, el bautismo reintegra al hombre en su amistad con Dios; el crisma lo hace digno de los dones en él contenidos; la sagrada mesa tiene el poder de comunicar al bautizado la carne y la sangre de Cristo" (Nicolás Cabasilas, De la vida en Cristo, 2).

"Los altares vienen a ser como las manos del Salvador: y así, de la sagrada mesa, cual de su santísima mano, recibimos el pan, es decir, el cuerpo de Cristo, y bebemos su sangre, lo mismo que la recibieron los primeros a quienes el Señor invitó a este sagrado banquete, invitándoles a beber aquella copa realmente tremenda" (Id., 3).

Habría muchos más textos patrísticos y fuentes litúrgicas que lo muestran: los fieles bebían del cáliz; cuando eran asambleas de fieles muy numerosas, de un gran cáliz, el único que se consagraba, se vertía la Sangre del Señor en otros cálices más pequeños con un poco de vino no consagrado: así se facilitaba la distribución de la comunión con el cáliz (Cf. Jungmann, El sacrificio de la Misa, pp. 1093-1096).

Todo esto en el rito romano fue desapareciendo para ir pasando poco a poco a comulgar únicamente con la especie de Pan, que de ser pan ázimo pasó a confeccionarse en forma de obleas, blancas, redondas, mucho más prácticas para la distribución de la Comunión y la supresión del cáliz.

Sin embargo, los ritos litúrgicos orientales, tanto católicos como ortodoxos, siempre administraron la Comunión con las dos especies, de manera ininterrumpida hasta hoy, aunque adoptaron, muchos de ellos al menos, la costumbre de introducir todo el Pan consagrado en el cáliz, bien empapado en la Sangre del Señor, y distribuirlo con una cucharilla en la boca del fiel, mientras los diáconos extienden un paño rojo entre el cáliz y el fiel por si se derrama algo de la Preciosa Sangre.

Pero el mandato del Señor se sigue repitiendo: "tomad y bebed todos de él...", también para nosotros, católicos romanos. Sí, un mandato del mismo Señor.

Es verdad que en cada especie eucarística está Cristo completo (cuerpo, sangre, alma, divinidad) y recibimos perfectamente al Señor si sólo comulgamos con la especie de Pan, con todas las gracias necesarias para nosotros. Lo definió el Concilio de Trento y lo recoge el Catecismo de la Iglesia Católica: "El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación" (DS 1642)" (CAT 1376).

Pero, ¿fue esto lo que dijo Cristo: "comed todos de él... pero no bebáis todos de él"? ¿Es significativo, es expresivo que siempre y de manera exclusiva la Comunión se distribuya sólo bajo la especie de Pan?

EL Misal romano recuerda la importancia y expresividad de poder recibir al Señor con las dos especies, el Pan y el Vino: "Cuando la sagrada Comunión se hace bajo las dos especies el signo adquiere una forma más plena. De esta forma, en efecto, el signo del banquete eucarístico resplandece más perfectamente y expresa más claramente la voluntad divina con que se ratifica la Alianza nueva y eterna en la Sangre del Señor, así como también la relación entre el banquete eucarístico y el banquete escatológico en el reino del Padre" (IGMR, 3º ed., n. 281).

A los sacerdotes nos toca, según dice la Institutio del Misal, explicar bien la Comunión con la Sangre del Señor, su sentido y forma, el porqué: "Y en el mismo sentido, exhorten a los fieles para que se interesen por participar más intensamente en el sagrado rito, en el cual resplandece de manera más plena el signo del banquete eucarístico" (IGMR, 3º ed., n. 282).

Ha de procurarse la forma de distribución de la Sagrada Comunión que sea más decorosa y reverente. El número de fieles, tal vez, no permita que todos y cada uno beban directamente del cáliz, pero sí es factible, con el debido cuidado, distribuir la Sagrada Comunión, por intinción: es decir, mojando la forma consagrada en el cáliz y depositándola en la boca del fiel.

"Si la Comunión del cáliz se hace por intinción, quien va a comulgar, teniendo la patena debajo de la boca, se acerca al sacerdote, quien sostiene el vaso con las sagradas partículas y a cuyo lado se sitúa el ministro que sostiene el cáliz. El sacerdote toma la Hostia, moja parte de ella en el cáliz y, mostrándola, dice: El Cuerpo y la Sangre de Cristo; quien va a comulgar responde: Amén, recibe del sacerdote el Sacramento en la boca, y en seguida se retira" (IGMR, 3º ed., n. 287).

Hay muchos momentos y celebraciones a lo largo del año litúrgico en que la distribución de la Sangre de Cristo sería más que aconsejable, si no es un alto número de comulgantes, por ejemplo a lo largo de la cincuentena pascual.

Si el sacerdote está solo - desgraciadamente solo -, sin acólitos instituidos, tal vez la solución práctica serían esos cálices-patenas, integrados en una sola pieza que, aunque no resulten demasiado bellos, sí son útiles para tal menester.

A lo mejor un buen regalo para la comunidad - conventual, monástica, etc. - o para la parroquia sería un cáliz-patena que algún fiel ofreciese.

Desde luego la Comunión con las dos especies no significa:
-que cada uno se acerque al altar y moje en el cáliz la Hostia consagrada autocomulgando (en lugar de recibirlo)
-jamás la hostia consagrada y mojada en la Sangre del Señor se deposita en la mano del comulgante
-tampoco se pasa el cáliz de uno al otro: "No está permitido que los fieles tomen la hostia consagrada ni el cáliz sagrado «por sí mismos, ni mucho menos que se lo pasen entre sí de mano en mano».[181] En esta materia, además, debe suprimirse el abuso de que los esposos, en la Misa nupcial, se administren de modo recíproco la sagrada Comunión" (Instr. Redemptionis sacramentum, 94).

"No se permita al comulgante mojar por sí mismo la hostia en el cáliz, ni recibir en la mano la hostia mojada" (Instr. Redemptionis sacramentum, 104).

"Tomad y bebed TODOS de él..."

Y san Pablo explicará: "El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos mu­chos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan" (1Co 10,16-17).

Y "cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva" (1Co 11,26).

Por eso, la práctica sacramental de la Iglesia fue distribuir tanto el Cuerpo como la Sangre del Señor, obedeciendo al mandato de Cristo, santificando así a los fieles: "La participación del cuerpo y de la sangre de Cristo no hace otra cosa sino convertirnos en lo que recibimos: y seamos portadores, en nuestro espíritu y en nuestra carne, de aquel en quien y con quien hemos sido muertos, sepultados y resucitados" (S. León Magno, Serm. 12 in passione Domini,7).


JESÚS HABLA



LA VIRGEN MARÍA: ¡CUANDO LOS TIEMPOS PAREZCAN DIFÍCILES O ANGUSTIOSOS, LLÁMENME SIEMPRE!
Domingo, 22 de abril del 2012, a las 22:00 hrs.
Mi niña, Mi Hijo está muy feliz por la manera en que Su amado ejército, obedece Sus Santos deseo de rezar Su Cruzada de Oraciones.
Las oraciones son para los tiempos modernos, para ayudar a los hijos de Dios a buscar la protección que ellos necesitan, para hacerle frente a los tiempos difíciles que tantas almas están enfrentando.
Cuando los tiempos parecen difíciles o angustiosos, hijos, siempre llámenme a Mí, su Amada Madre, para que interceda con Mi Precioso Hijo a su favor.
Siempre recuerden que sus sacrificios personales, ofrecidos a Dios, ayudan a salvar muchísimas almas en la Tierra.
Sus oraciones son siempre oídas. Nunca son ignoradas, pero son tratadas de acuerdo a la voluntad de Mi Padre.
Así es que deben ser pacientes, hijos. Siempre pongan su total confianza en Mi Hijo. Al entregarle a El todos sus miedos y sus sufrimientos, entonces deben confiar que todo será tratado por El.
Para aquellos de ustedes, creyentes, que encuentran difícil rezar o mantener su amor por Mi Hijo vivo, aquí está una Cruzada de Oración (47) especial, para ayudarles a volver a encender su amor por Jesús.
Cruzada de Oración (47) Volver a encender su amor por Jesús:

Oh bendita Madre, Madre de la Salvación para todo el mundo,
pide que mi amor por Jesús pueda volver a encenderse.
Ayúdame a sentir la llama de Su Amor para que así ésta llene mi alma!
Ayúdame a amar a Jesús más!
Pide que mi fe, amor y devoción por El sea más fuerte!
Mitiga cualquier duda que me atormente y ayúdame a ver con claridad la
Divina Luz de la verdad que irradia de Tu amado Hijo,
el Salvador de toda la Humanidad. Amén.
Vayan en paz, hijos. Recuerden que cuando Me pidan que rece por ustedes de corazón Yo, la Madre de la Salvación, presentaré sus peticiones a Mi amado Hijo.
 Nunca ignoraré una sola petición, siempre y cuando esté de acuerdo con los deseos de Mi Hijo y de acuerdo a la Santa Voluntad de Mi Padre.
 Aprendan a confiar más, hijos. Cuando ustedes confían en Mi Precioso Hijo, demuestran su amor por El.
Si su amor es débil, entonces su confianza también será débil.
Solo aquellos de ustedes que se humillan delante de Mi Hijo, serán bendecidos con las gracias dadas para fortalecer su fe.
¡Nunca se rindan cuando sientan desesperación! La desesperación es creada por el Maligno.
Vuélvanse a Mí y Yo rezaré para que la paz regrese a su alma.
Cuando ustedes hacen esto, serán capaces de rechazar la tentación colocada por el Maligno y serán libres.

 Su Bendita Madre, La Reina de los Ángeles, Madre de la Salvación

AYÚDENME A PREPARAR EL MUNDO PARA MI SEGUNDA VENIDA
Domingo, 22 de abril del 2012, a las 15:30 hrs.


Mi muy querida y amada hija, la Humanidad debe saber que el tiempo para que Me presente a Mí mismo a un mundo descreído, no está lejos.

Todos los hijos de Dios que son creyentes devotos, deben ahora, por pura lealtad a Mí, su amado Jesús, ayudarme a preparar el mundo para Mi Segunda Venida.

Demasiado tiempo ha sido ya concedido para atraer a las almas de nuevo a Mi Sagrado Corazón.

Esto era importante porque, sin este tiempo, pocas almas sería capaces de entrar a Mi Nuevo Paraíso.

Insto a todos aquellos, en Mi Santo Nombre, que Me permitan guiarles a ayudarles a proclamar la verdad de Mis enseñanzas, en cada rincón del mundo.

Prediquen primero Mis enseñanzas simples.

El amor al prójimo, es esperado de todos aquellos que dicen que son seguidores Míos.

¡Hablen solo de Mi Segunda Venida!

A cualquiera que los denuncie, recuérdenle que Mi promesa de venir otra vez en gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, está por ser cumplida durante la vida de esta generación.

Mi Santo Espíritu, inundará las almas de aquellos de quienes ustedes impartan Mi Santa Palabra.

Pero primero, ustedes deben pedirme esta gracia especial. Antes de que Yo les autorice a hacer esta sacratísima obra, les hago un llamado a pedirme estas gracias a través del rezo de la Cruzada de Oración (48):
Cruzada de Oración (48) Oración por las gracias para Proclamar la Segunda Venida de Cristo:
Oh Mi Jesús, concédeme la gracia de proclamar Tu Santa Palabra a toda la Humanidad, para que las almas puedan ser salvadas. Derrama Tu Santo Espíritu sobre mí, Tu humilde siervo, para que así Tu Santa Palabra pueda ser oída y aceptada, especialmente por aquellas almas que necesitan más Tu misericordia. Ayúdame a honrar Tu Santa Voluntad todo el tiempo y nunca insultar o condenar a aquellos, que rehúsan la mano de Tu Misericordia. Amén.

Vayan ahora, Mi ejército, porque a ustedes les ha sido dada la armadura que necesitan para convertir a la Humanidad.

Ustedes serán ridiculizados en su misión, insultados y retados.
Sepan que cuando esto suceda, que ustedes serán verdaderamente hijos de Dios.
No teman, porque Yo les daré la fortaleza para superar esos obstáculos. Yo les llevaré el camino entero. Vayan en paz y amor.


Su amado Jesús


MÁS NACIONES SE ESTÁN UNIENDO Y MÁS HIJOS DE DIOS SERÁN REGIDOS POR UN SOLO CUERPO.
Lunes, 23 de abril del 2012, a las 20:00 hrs.
 Mi muy querida y amada hija, el tiempo para que los cambios en cómo los gobiernos, en todo el mundo rijan a sus países, está a punto de llevarse a cabo.
Más naciones se están uniendo y más de los hijos de Dios serán regidos por un solo cuerpo.
¡Es el momento de que mantengan los ojos abiertos y escuchen de cualquier cambio que les empobrecerá a ustedes! ¡Luchen contra las leyes que controlan sus fuentes de alimenticios!
Dios, Mi Padre Eterno, castigará a aquellos grupos malignos, en caso de que traten de matar de hambre a Sus hijos.
Este, Mis seguidores, es el tiempo para que el Tercer Sello sea revelado.
Aunque éste no será abierto por algún tiempo, les digo esto para que ustedes puedan tratar de preparar su alimento sembrando el suyo propio y manteniendo productos alimenticios que no vayan a perecer.
Con el tiempo su alimento será restringido, como también el acceso al agua potable.
Este grupo (la Nueva Orden Mundial, New World Order, Elite), que se debilita por el poder de sus oraciones, quiere matar de hambre y envenenar a muchas personas inocentes, en un intento de reducir la población mundial.
Ellos lucharán duro para lograrlo.
Mientras ellos continúan causando horror sobre los hijos de Dios, Mi Padre Eterno, creará castigos ecológicos y borrará a millones de estas personas malignas, de la faz de la Tierra.
Sus patrones del tiempo continuarán cambiando. Con el tiempo esto afectará la capacidad de comerciar, con el fin de que las potencias globales sean detenidas en sus planes perversos.
A través de toda esta crisis, ustedes, Mi ejército, deben pedir a Dios Padre que les proteja de estas personas y para que ellos abran su endurecido corazón, a la verdad de la Misericordia de Dios.
Les digo esto para que ustedes puedan prepararse.
Estos eventos, no se llevarán a cabo inmediatamente y muchos de estos planes pueden ser evitados y mitigados a través de sus oraciones y sacrificios.
El mal no proviene de Dios. Él se levanta de la codicia, del amor a sí mismo y de la sed por el poder y el control. Todas estas debilidades son generadas por Satán y colocadas delante de los líderes mundiales, para tentarles, para que así ellos puedan dañar a los hijos de Dios.
No dejen que los poderes de Satán controlen sus Países.
Recen, recen, recen para que ustedes tengan la fortaleza de oponerse a medidas diseñadas para hacerles pobres, dependientes y de la misericordia de aquellos que controlan sus Países! Ellos gobiernan, bajo los poderes globales que consisten en el Reino Unido, Estados Unidos de América, la Unión Europea, China y Rusia.
Yo, su Jesús, les ayudaré a evitar la persecución pero, recuerden, la oración será su arma principal.
La oración, puede detener a estas personas malignas de quitarles a ustedes la habilidad de comer, beber, vestirse y de visitar a las Iglesias Cristianas.
Luchen en Mi Nombre y Yo estaré de pie junto a ustedes en todo momento.

Su amado Jesús

A MIS SIERVOS SAGRADOS YO LES DIGO ESTO: NO COMETAN EL ERROR DE SUS ANTEPASADOS QUE ME RECHAZARON CUANDO VINE LA PRIMERA VEZ.
Martes, 24 de abril del 2012, a las 19:45 hrs.

Mi muy querida y amada hija, sabe que cuando una misión como la que Yo ahora lego al mundo, es tan importante como ésta, que muchas personas tratarán de detenerla.
Ellos tratarán de atacarte y de desestimar a aquellos que reconozcan Mi voz, mientras Yo trato de impartir Mis mensajes al mundo entero.
La escalada del odio mostrada hacia estos mensajes, librada a través de ti, la profeta de los últimos tiempos, continuará escalando.
Escúchenme ahora todos aquellos que dicen que Me conocen: Estoy preparando a la Humanidad para Mi Segunda Venida.
Si ustedes creen en Mí, en Mis enseñanzas y dicen que Me conocen, entonces sepan que Yo estoy enviando a Mi profeta de los últimos tiempos, al lado de otros profetas, para hacerles a ustedes dignos de entrar a Mi Reino.
A Mis siervos sagrados (Sacerdotes, Bispos,...) les digo esto: ¡No cometan el mismo error de sus antepasados, que Me rechazaron cuando vine la primera vez!
¡Tengan cuidado y escuchen Mi llamado, porque necesito que ustedes Me ayuden a preparar las almas de Mi rebaño, antes de que el gran milagro se lleve a cabo!
¿Pensaron ustedes que Yo no enviaría a Mis profetas a advertirles? ¿Pensaron ustedes que Yo solo anunciaría Mi regreso, sin prepararles y que permitiría que las almas perecieran?
Para ustedes, que no quieren hablar de Mi Segunda Venida, y todavía dicen que entienden Mi promesa a la Humanidad: ¡Vergüenza para ustedes!
Su falta de humildad significa que ustedes no pueden ser limpiados con el Espíritu Santo.
¡Ustedes deben hacerme un llamado para este don de discernimiento, o alejarse de Mí!
Ustedes Me han decepcionado. Me hacen llorar de frustración, porque ustedes son Mis siervos, a los que se les ha dado la responsabilidad de la salvación de las almas, lo cual es su ministerio.
¡Ahora que les llamo desde el Cielo, les suplico que respondan a Mi llamado!
Tengo muchas almas escogidas que trabajan conmigo, para traerme las almas por las que tengo sed.
¡Es su deber levantarse de su adormecimiento y estar alerta a Mi llamado!
Solo aquellos de ustedes, que verdaderamente Me aman, reconocerán Mi voz.
¡Como a una madre, un niño reconocerá a la suya, y así también Ustedes Mis amados siervos, deben llamarme como un niño, para buscar la seguridad de que soy Yo, su amado Jesús, El que les invita a tomar Mi mano!
Yo les llevaré a través de la selva de espinas sobre la cual ustedes tendrán que dar paso, con el fin de alcanzar las puertas de Mi Nuevo Paraíso.
¿No les dije que Yo vendría otra vez, a juzgar a los vivos y a los muertos?
Bueno, Yo vendré pronto y les necesito a ustedes, para que Me ayuden a traer a todos los hijos de Dios, juntos como uno solo.
Muy pocos ahora Me reconocen, por el velo del engaño que ha caído sobre el mundo entero. Muchos no creen en Dios Padre.
Muy pocos aceptan que Yo, Jesucristo, Su único Hijo, murió para salvarlos.
No obstante, están deseosos de creer en, pero idolatran dioses falsos, los cuales no existen.
Cómo lloro con una terrible tristeza, cuando Yo presencio gente joven reír, cuando Mi nombre es mencionado y cuando ellos se burlan de otros que admiten públicamente que Yo existo.
Cómo sufro el dolor de Mi Crucifixión, cuando veo a aquellos que claman ser cristianos, rechazar proclamar Mis enseñanzas públicamente por miedo al ridículo.
El mundo ha sido engañado por el rey de las mentiras. Solo Yo puedo ahora traer esperanza y salvar a los hijos de Dios del terrible destino, que está siendo planeado, para causar terror a través de toda nación, por aquellos ejércitos de grupos de poder global, incluyendo a aquellos bajo el control del Falso Profeta y del Anticristo.
Todas Mis advertencias dadas a Mi profeta de los últimos tiempos, María de la Divina Misericordia, van a suceder.
Hasta que esto suceda, nunca olviden que su fidelidad es para Mí, su Salvador Jesucristo.
Sin Mi amor y dirección, encontrarán imposible dirigir el barco, que es Mi Santa Iglesia en la Tierra.
¡Despierten! ¡No rechacen a los profetas de Dios!
Muchos ahora claman venir en Mi Nombre, como las escrituras lo predicen, pero no ofrecen el alimento espiritual, el cual solo proviene de Mí.
Muchos son los que salen ahora, para que así Mi principal voz pública al mundo, contenida en estos mensajes, en estos los últimos tiempos, sea rechazada.
La oración es su ruta de vuelta a Mis brazos.
¡Recen, recen, recen por las gracias para abrir sus ojos, para que así ustedes puedan reconocerme antes de que sea muy tarde!
¡Necesito su ayuda, su amor y su lealtad!
¡Recuerden que fue por Mí, que ustedes tomaron sus votos sagrados! ¡Ahora que Yo les llamo, no Me rechacen!
Abrácenme y permítanme guiarles, para que así, ustedes puedan dirigir a Mi Iglesia remanente y salvar las almas.
Les doy a ustedes Mi bendición especial y espero que respondan Mi llamado como sigue en esta Cruzada de Oración (49): Compromiso de lealtad para el Clero Cristiano:

“Oh Jesús, yo soy Tu humilde siervo. Yo comprometo mí amor y lealtad a Ti. Yo Te suplico que me des una señal de Tu llamado. Ayúdame a abrir mis ojos y presenciar Tu promesa. Bendíceme con las gracias del Espíritu Santo, para que así yo no sea engañado por aquellos, que claman venir en Tu Nombre, pero que no hablan la verdad. ¡Muéstrame la verdad! Permíteme sentir Tu amor, para que así yo pueda cumplir Tu Santísima Voluntad. Te pido con humilde corazón, que me muestres el camino en el cual pueda ayudarte a salvar las almas de la Humanidad.
Amén.”
¡No ignoren Mi llamado! ¡No Me rechacen cuando venga una vez más!
Esta vez, Yo vengo no solo a salvar a la Humanidad una vez más, sino a cumplir la Divina Voluntad de Mi amado Padre, Dios Altísimo.
Vayan en paz.


Su amado Jesús

CONOCE A SUS OVEJAS



 Ayer leíamos en el Evangelio que el Buen Pastor conoce a sus ovejas. Para los judíos el verbo conocer tenía un sentido mucho más profundo que para nosotros.

Decía el texto que las conoce por su nombre. En Israel el nombre equivalía a la persona. Por eso era para ellos tan importante la imposición del nombre y encontramos en la Biblia que Dios da otro nombre a las personas a las que les confiere una misión nueva.


Reflexionando sobre esa idea de ser pastores, encontré este texto de Jacques Loew. Fue un sacerdote obrero. Trabajaba de estibador en el puerto de Marsella. Muchos sacerdotes obreros, muchos de ellos dominicos, cayeron por el camino; Loew aguantó porque era un hombre de una espiritualidad profunda, reflejada en los libros que escribió. El texto es el siguiente:


"Un día comprendí de modo existencial lo que es el "conocimiento" del pastor. Estaba sentado a la mesa, a mediodía. Habíamos trabajado durante toda la mañana, un trabajo sucio, con sacos de azúcar que nos dejaban a todos embadurnados. Me encontraba en el lugar de presidencia de la mesa, y por eso, dada la disposición de los sitios, veía de frente a todos mis compañeros de trabajo. Me sorprendía el hecho de que sus rostros parecían cubiertos de una especie de máscara anónima, compuesta de polvo, suciedad, cansancio...Todos se parecían. Después de la comida, como nos quedaba un poco de tiempo libre, una media hora, antes de remprender el trabajo, me fui con cinco o seis de ellos a un pequeño café, el bar Gaby, como se llamaba la dueña. Era una auténtica marsellesa, próspera, vivaz, alegre; y cada vez que iba al bar Gaby, pensaba yo en la frase de Jesús: Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen. En efecto, la dueña del bar Gaby conocía a las ovejas que iban a su abrevadero; conocía el nombre, el apellido y el apodo de cada uno. Y hasta los nombres que podían resultar injuriosos en boca de otros, dichos por ella asumían un tono amistoso. Ella me conocía. Para ella, yo era unas veces Jackie; otras, el gafotas. Cada uno era cada uno. Entonces, en contacto con aquella mujer que conocía a sus ovejas, y que sus ovejas la conocían, vi caer la máscara que tanto me había sorprendido hace un momento en el comedor: ante aquella mujer se habían vuelto hombres de nuevo, con su propio nombre y apellido. Y - de improviso - surgía algo limpio y sencillo en sus miradas, que volvían a ser como la mirada de un niño."


(Jacques Loew)