CÓMO PUEDO SABER CUÁL ES LA VOLUNTAD DE DIOS EN MI VIDA PARTE I
Pregunta: Querido Padre John, ¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios sobre mi vida? He estado sufriendo físicamente durante casi un año y tanto yo, como muchos otros, hemos estado orando para que yo sane. ¿Cómo puedo saber si es la voluntad de Dios que yo continúe sufriendo? No sé si seguir orando pidiendo aliviarme o solamente aceptar este sufrimiento como la voluntad de Dios. En mi oración le pido conocer su voluntad, pero hasta ahora no puedo entender cuál es.
Respuesta: Está claro que tienes un deseo apasionado de conocer y abrazar la voluntad de Dios en tu vida. ¡Debes estar muy agradecido por sentir este anhelo! Tú tienes «hambre y sed de justicia» (Mateo 5,6), y por tanto, ¡eres bienaventurado!
martes, 26 de noviembre de 2013
JESUS HABLA - 16 - 17 DE NOVIEMBRE 2013
16 NOV 2013 MILES DE MILLONES SE CONVERTIRÁN Y RECONOCERÁN A DIOS, EL DIOS TRINO, POR PRIMERA VEZ
25.11.2013 17:25
Sábado 16 de Noviembre de 2013 a las 22:17 hrs.
Mi amadísima hija, cuando venga al mundo en Mi Divina Misericordia, a las personas se les dará la oportunidad de buscar Mi Misericordia, ya que esta será la primera confesión real en la que muchos de ellos habrán participado.
Todo el mundo, no importa quienes sean, experimentarán esta revelación única de Mí, bendecida por la Autoridad de Mi Padre. La Iluminación de la conciencia traerá consigo mucho dolor, porque la pena que las almas perdidas experimentarán será tal que no serán capaces de soportar el sobresalto/la conmoción. Muchos se desmayarán y colapsarán, superados por el dolor. Pero se darán cuenta de lo mucho que sus almas necesitan ser purificadas primero, antes de que estén listos para entrar en Mi Paraíso Eterno. Estas personas sabrán entonces lo qué se espera de ellos y sufrirán penitencia por algún tiempo, después del Gran Acontecimiento. Muchas personas pensarán que están soñando. Algunos pensarán que es el fin del mundo, pero no lo será. Será el Aviso Final, sin embargo, será dado a la humanidad para ayudarles a redimirse ante Dios.
Miles de millones se convertirán y reconocerán a Dios, el Dios Trino, por primera vez y estarán agradecidos por la prueba que les será dada respecto a la Existencia de su Creador. Algunos simplemente se acobardarán de Mi Luz y esto les traerá un dolor increíble y se esconderán y darán su espalda sin una pizca de remordimiento en sus almas. Negarán mi intervención. Entonces el resto se regocijará, cuando experimenten Mis Rayos de Misericordia, ya que estas almas estarán tan agradecidas de atestiguar Mi Presencia, que gravitarán hacia Mi Luz con facilidad y con un anhelo por Mi Presencia, que estará fuera de su alcance, pues éste no será el tiempo para que las Puertas de Mi Nuevo Paraíso se abran. Y por lo tanto, tendrán que hacer penitencia como Mis discípulos, en nombre de aquellas almas que rechazarán Mi Mano de Misericordia.
Después de la Gran Intervención de Dios, para dar a la humanidad la oportunidad de prepararse para Mi Segunda Venida, el mundo se preguntará muchas preguntas. Algunos estarán tan cambiados dentro de sus almas que emplearán mucho tiempo en ayudar a convertir a aquellos que quieren salvar del engaño. Otros estarán arrepentidos y les llevará algún tiempo comprender completamente el significado de su presentación delante de Mí y prestarán mucha atención a reconciliarse Conmigo.
Entonces los enemigos de Dios negarán que El Aviso ocurriera alguna vez y engañarán a millones haciéndoles creer que fue un evento cósmico, cuando la luz del sol alcanzó/superó la totalidad del planeta por un hecho/acontecimiento aislado, causado por el movimiento de la Tierra sobre su eje. Nada podría estar más lejos de la Verdad. Y, mientras presentan todas estas causas, ellos negarán que Dios exista y llevarán a muchos lejos de Mí. Tristemente, muchos no regresarán a Mí y solo con las Intervenciones de Dios, cuando Él se vea forzado a castigar a Sus enemigos, para hacerlos reaccionar(para traerlos de vuelta a la razón), pueden ser purificadas las almas.
Estad agradecidos por estas Misericordias, porque sin este Regalo de Dios muy pocas personas podrían entrar por las Puertas del Paraíso.
Vuestro Jesús
Leer más: http://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a16-nov-2013-miles-de-millones-se-convertiran-y-reconoceran-a-dios-el-dios-trino-por-primera-vez/
17 NOV 2013 VENGO A RENOVAR LA TIERRA, A LIBERAR AL HOMBRE DE SU MISERIA, PENA Y PECADO
26.11.2013 10:13
Domingo 17 de noviembre de 2013 a las 14 hrs.
Mi amadísima hija, Yo quiero que el mundo me vea, a su Amado Salvador, el Hijo del hombre en toda Mi gloria, para que se refugien/metan en Mi Divina Misericordia.
Yo quiero que todos aquellos, especialmente los que no creen en Dios, me vean y corran primero hacia Mí. Ellos son Mi primer preocupación y les digo esto. Vosotros no me conocéis. Vosotros no me veis. No queréis creer en Mí, pero Yo os amo. Yo quiero que seáis parte de Mi Reino, para poder prodigar sobre vosotros todos los Dones de Mi Nuevo Paraíso, Mi Nuevo Mundo, Mi Nuevo Comienzo. Yo quiero que vosotros, vuestras familias y vuestros parientes y amigos seáis uno, Conmigo y toda la humanidad. Debéis esperar hasta el gran acontecimiento, el día en que el mundo se iluminará con Mis Rayos y cuando estará quieto por quince minutos. Cuando veáis esto y lo testimoniéis, no debéis tener miedo. Sabed entonces que Mi Amor es Divino y que el mundo, a partir de ese día, cambiará hasta ser irreconocible.
No tratéis de huir de Mí, pues Yo vengo con buenas nuevas. Vengo a renovar la Tierra, a liberar al hombre de su miseria, pena y pecado. Vengo a destruir todo el mal en el mundo proporcionando a cada uno la prueba de Mi Existencia. Cuando esto sea dado a vosotros, debéis permitirme que os prepare para la Vida Eterna que prometí. La Vida eterna es la vida en donde vosotros viviréis en cuerpo y alma Conmigo para siempre. Yo os sacaré de vuestra miseria y eliminaré el dolor que tenéis que soportar a causa de la existencia de Satanás y él será desterrado por la eternidad.
No me rechacéis, porque no quiero perderos. Yo Soy vuestra Salvación, Yo Soy la Verdad. Yo Soy vuestro Amado Jesucristo, y por fin, pronto me daré a conocer al mundo y especialmente a aquellos que no creen en Mí.
Vuestro Jesús
Leer más: http://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a17-nov-2013-vengo-a-renovar-la-tierra-a-liberar-al-hombre-de-su-miseria-pena-y-pecado/
25.11.2013 17:25
Sábado 16 de Noviembre de 2013 a las 22:17 hrs.
Mi amadísima hija, cuando venga al mundo en Mi Divina Misericordia, a las personas se les dará la oportunidad de buscar Mi Misericordia, ya que esta será la primera confesión real en la que muchos de ellos habrán participado.
Todo el mundo, no importa quienes sean, experimentarán esta revelación única de Mí, bendecida por la Autoridad de Mi Padre. La Iluminación de la conciencia traerá consigo mucho dolor, porque la pena que las almas perdidas experimentarán será tal que no serán capaces de soportar el sobresalto/la conmoción. Muchos se desmayarán y colapsarán, superados por el dolor. Pero se darán cuenta de lo mucho que sus almas necesitan ser purificadas primero, antes de que estén listos para entrar en Mi Paraíso Eterno. Estas personas sabrán entonces lo qué se espera de ellos y sufrirán penitencia por algún tiempo, después del Gran Acontecimiento. Muchas personas pensarán que están soñando. Algunos pensarán que es el fin del mundo, pero no lo será. Será el Aviso Final, sin embargo, será dado a la humanidad para ayudarles a redimirse ante Dios.
Miles de millones se convertirán y reconocerán a Dios, el Dios Trino, por primera vez y estarán agradecidos por la prueba que les será dada respecto a la Existencia de su Creador. Algunos simplemente se acobardarán de Mi Luz y esto les traerá un dolor increíble y se esconderán y darán su espalda sin una pizca de remordimiento en sus almas. Negarán mi intervención. Entonces el resto se regocijará, cuando experimenten Mis Rayos de Misericordia, ya que estas almas estarán tan agradecidas de atestiguar Mi Presencia, que gravitarán hacia Mi Luz con facilidad y con un anhelo por Mi Presencia, que estará fuera de su alcance, pues éste no será el tiempo para que las Puertas de Mi Nuevo Paraíso se abran. Y por lo tanto, tendrán que hacer penitencia como Mis discípulos, en nombre de aquellas almas que rechazarán Mi Mano de Misericordia.
Después de la Gran Intervención de Dios, para dar a la humanidad la oportunidad de prepararse para Mi Segunda Venida, el mundo se preguntará muchas preguntas. Algunos estarán tan cambiados dentro de sus almas que emplearán mucho tiempo en ayudar a convertir a aquellos que quieren salvar del engaño. Otros estarán arrepentidos y les llevará algún tiempo comprender completamente el significado de su presentación delante de Mí y prestarán mucha atención a reconciliarse Conmigo.
Entonces los enemigos de Dios negarán que El Aviso ocurriera alguna vez y engañarán a millones haciéndoles creer que fue un evento cósmico, cuando la luz del sol alcanzó/superó la totalidad del planeta por un hecho/acontecimiento aislado, causado por el movimiento de la Tierra sobre su eje. Nada podría estar más lejos de la Verdad. Y, mientras presentan todas estas causas, ellos negarán que Dios exista y llevarán a muchos lejos de Mí. Tristemente, muchos no regresarán a Mí y solo con las Intervenciones de Dios, cuando Él se vea forzado a castigar a Sus enemigos, para hacerlos reaccionar(para traerlos de vuelta a la razón), pueden ser purificadas las almas.
Estad agradecidos por estas Misericordias, porque sin este Regalo de Dios muy pocas personas podrían entrar por las Puertas del Paraíso.
Vuestro Jesús
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17 NOV 2013 VENGO A RENOVAR LA TIERRA, A LIBERAR AL HOMBRE DE SU MISERIA, PENA Y PECADO
26.11.2013 10:13
Domingo 17 de noviembre de 2013 a las 14 hrs.
Mi amadísima hija, Yo quiero que el mundo me vea, a su Amado Salvador, el Hijo del hombre en toda Mi gloria, para que se refugien/metan en Mi Divina Misericordia.
Yo quiero que todos aquellos, especialmente los que no creen en Dios, me vean y corran primero hacia Mí. Ellos son Mi primer preocupación y les digo esto. Vosotros no me conocéis. Vosotros no me veis. No queréis creer en Mí, pero Yo os amo. Yo quiero que seáis parte de Mi Reino, para poder prodigar sobre vosotros todos los Dones de Mi Nuevo Paraíso, Mi Nuevo Mundo, Mi Nuevo Comienzo. Yo quiero que vosotros, vuestras familias y vuestros parientes y amigos seáis uno, Conmigo y toda la humanidad. Debéis esperar hasta el gran acontecimiento, el día en que el mundo se iluminará con Mis Rayos y cuando estará quieto por quince minutos. Cuando veáis esto y lo testimoniéis, no debéis tener miedo. Sabed entonces que Mi Amor es Divino y que el mundo, a partir de ese día, cambiará hasta ser irreconocible.
No tratéis de huir de Mí, pues Yo vengo con buenas nuevas. Vengo a renovar la Tierra, a liberar al hombre de su miseria, pena y pecado. Vengo a destruir todo el mal en el mundo proporcionando a cada uno la prueba de Mi Existencia. Cuando esto sea dado a vosotros, debéis permitirme que os prepare para la Vida Eterna que prometí. La Vida eterna es la vida en donde vosotros viviréis en cuerpo y alma Conmigo para siempre. Yo os sacaré de vuestra miseria y eliminaré el dolor que tenéis que soportar a causa de la existencia de Satanás y él será desterrado por la eternidad.
No me rechacéis, porque no quiero perderos. Yo Soy vuestra Salvación, Yo Soy la Verdad. Yo Soy vuestro Amado Jesucristo, y por fin, pronto me daré a conocer al mundo y especialmente a aquellos que no creen en Mí.
Vuestro Jesús
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ACUERDATE
Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; ¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.
No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.
Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado.
Piensa en esto:
¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? Probablemente ahora sea nada.
Ahora, si dentro de 10 años tus problemas actuales no van ha ser nada, ¿Por qué vivir tristes por ellos?
Por sobre todo, acuérdate de tu Creador. Él siempre se acuerda de tí.
Autor Desconocido.
Recuerda el día que estuviste delante del SEÑOR tu Dios en Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.” Deuteronomio 4:10
No tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el SEÑOR tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto. Deuteronomio 7:18
Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; ¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.
No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.
Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado.
Piensa en esto:
¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? Probablemente ahora sea nada.
Ahora, si dentro de 10 años tus problemas actuales no van ha ser nada, ¿Por qué vivir tristes por ellos?
Por sobre todo, acuérdate de tu Creador. Él siempre se acuerda de tí.
Autor Desconocido.
Recuerda el día que estuviste delante del SEÑOR tu Dios en Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos.” Deuteronomio 4:10
No tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el SEÑOR tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto. Deuteronomio 7:18
DI EL NOMBRE DE DIOS...
EL PSICOANALISTA DIJO A LA HEDONISTA ETTY: «TEN EL VALOR DE DECIR EL NOMBRE DE DIOS», Y ELLA CAMBIÓ
Etty Hillesum descubrió al Dios del amor bajo el odio nazi.
El 30 de noviembre se cumplen setenta años de la muerte de Etty Hillesum, hebrea holandesa de 29 años, víctima del Holocausto en Auschwitz.
Setenta años no son pocos para la memoria de los hombres, y muchos grandes nombres, después de un lapso de tiempo tal, se olvidan.
Etty Hillesum, en cambio, de la que casi nada se sabía inmediatamente después de la guerra, conoce con su Diario y sus Cartas una especie de nueva vida por su capacidad de seducir y fascinar a los lectores de hoy, muchos de los cuales podrían ser sus nietos y que, sin embargo, encuentran en ella, individualmente, una contemporánea, con las mismas preguntas y las mismas esperanzas en el corazón.
Efectivamente, hace poco la Editorial Adelphi (en italiano) ha publicado la edición íntegra de su Diario y en estos días salen todas las Cartas.
Hasta ahora, en Italia, se habían leído sólo ediciones parciales que, sin embargo, han sido suficientes para suscitar en un boca a boca entre los lectores y, aún más, entre las lectoras, lo que se podría definir como un enamoramiento por esta autora.
BURGUESA, JUDÍA, NO PRACTICANTE, POSESIVA
Nacida en 1914 en Holanda, Etty crece en una familia hebrea burguesa, culta y no practicante. En 1941, cuando empieza a escribir su Diario, es una estudiante universitaria llena de vida, enamorada de Rilke y Dostoievski, que no practica los preceptos de su religión y dueña, como ella misma escribe, «de una vida libre y desordenada».
Así que las primeras páginas de su Diario pueden escandalizar: Etty se enamora de diversos hombres, arrastrada por una fuerte sensualidad.
Escribe: «Antes, si me gustaba una flor, me hubiera gustado prenderla sobre mi corazón, o incluso comérmela. Era demasiado sensual, es decir, demasiado “posesiva”: sentía un deseo demasiado físico por las cosas que me gustaban, las quería poseer. Es por este motivo por el que sentía siempre ese doloroso insaciable deseo, esa nostalgia por algo que me parecía inalcanzable».
EL PSICOANALISTA JUNGIANO
A los veintisiete años, sin embargo, su desorden interior es tal que se dirige a un psicoanalista, también él hebreo y alumno de Jung, Julius Spier, personaje singular del que Etty se enamora y que a pesar de todo consigue encontrar el corazón del problema que envuelve a la joven paciente.
«Es necesario tener el valor de decir el nombre de Dios», le enseña Spier; y Etty, asombrada, quisiera preguntarle: «¿Usted reza? ¿Y qué dice cuando reza?».
La relación con Dios está tan lejana que, al quedarse embarazada mientras la persecución avanza, escribe con áspero nihilismo: «Quiero ahorrarte el dolor. Permanecerás en la condición protegida de quién aún no ha nacido y sé agradecido, ser que serás...». Es por tanto aún más extraordinario lo que se va abriendo camino en el Diario y toma cuerpo, más tarde, en las Cartas.
DIOS DE ISRAEL, DIOS DE SAN PABLO...
En la Holanda ocupada por los nazis, mientras se impone a los hebreos la estrella amarilla, esta hija del pueblo hebreo tiene una metamorfosis prodigiosa.
Ese Dios desconocido se le hace cada vez más familiar y cercano, y no sólo el Dios del Antiguo Testamento, sino también el del Nuevo, y las cartas de Pablo.
Y leyendo el himno a la caridad de Pablo en la Primera Carta a los Corintios, Etty una noche cae de rodillas en su habitación. El cambio germina silencioso y en el Diario se puede entrever el camino kárstico.
Es precisamente la caridad, una caridad profunda y misteriosa, la que se adueña de Etty, mientras la historia recorre su espantoso camino.
CRONISTA DEL HOLOCAUSTO
Tiene ocasión de huir, pero se queda; quiere, dice, compartir el destino de su pueblo. Quiere ser sus ojos y la voz.
Y se convierte en la lúcida y caustica cronista que escribe desde el campo de recogida holandés de Westerbork, donde primero es voluntaria y luego reclusa.
Antesala de Auschwitz, el lager en el Drenthe se llena con diez mil deportados en condiciones miserables. De los trenes bajan, capturados en los allanamientos, jóvenes, madres con niños, ancianos temblorosos.
A los pocos meses, tras una permanencia en las barracas atestadas, partirán hacia Polonia, en trenes con puertas clavadas.
Los prisioneros no saben qué les espera en Auschwitz, pero Etty no se hace ninguna ilusión: «Quieren nuestra aniquilación», escribe.
Y sin embargo, en la amenaza que cada día incumbe con más fuerza, se agranda en Etty, en vez del odio, la soberana certeza de un Dios bueno.
«Se puede creer muy bien en los milagros en el siglo veinte. Y yo creo en Dios, aunque dentro de poco los piojos me devorarán en Polonia», escribe lo que parece, en el fango de Westerbork, un desafío.
El secreto que descubre poco a poco en las barracas, dentro del nuevo desierto de su pueblo, es el de una inagotable caridad. En la foresta oscura del miedo y del odio, no olvida lo que ha descubierto en sí misma: «Un pozo muy profundo está dentro de mí, y Dios está en ese pozo. A veces el pozo está cubierto por arena y piedras y entonces necesito de nuevo desenterrarlo».
Y dice que, en esa agonía que atraviesan madres, niños y ancianos camino de Auschwitz, quiere ofrecer «un techo a Dios» – un rincón a un Dios casi mendigo, entre rostros de hombres feroces o aniquilados. También Etty subirá a uno de esos largos trenes de mercancía que silban dolientes cuando parten, en el páramo del Drenthe.
Escribe en una postal: «He abierto la Biblia al azar. Se ha abierto en un salmo: “El Señor es mi baluarte”».
La nueva edición íntegra de las Cartas nos da el testimonio de un amigo que, ese día, asiste a su partida. En principio describe a Etty, ante la noticia, aturdida y muda; pero, al cabo de poco tiempo, como si hubiera sido consolada interiormente, es capaz de una palabra y de una sonrisa a sus miserables compañeros de viaje.
Tan intensamente humana, también en esta última hora, en su primera reacción; pero tan extraordinariamente confiada poco después – como si una inmensa certeza le hubiera sido donada.
(Traducción de Helena Faccia Serrano)
Marina Corradi / Avvenire
Etty Hillesum descubrió al Dios del amor bajo el odio nazi.
El 30 de noviembre se cumplen setenta años de la muerte de Etty Hillesum, hebrea holandesa de 29 años, víctima del Holocausto en Auschwitz.
Setenta años no son pocos para la memoria de los hombres, y muchos grandes nombres, después de un lapso de tiempo tal, se olvidan.
Etty Hillesum, en cambio, de la que casi nada se sabía inmediatamente después de la guerra, conoce con su Diario y sus Cartas una especie de nueva vida por su capacidad de seducir y fascinar a los lectores de hoy, muchos de los cuales podrían ser sus nietos y que, sin embargo, encuentran en ella, individualmente, una contemporánea, con las mismas preguntas y las mismas esperanzas en el corazón.
Efectivamente, hace poco la Editorial Adelphi (en italiano) ha publicado la edición íntegra de su Diario y en estos días salen todas las Cartas.
Hasta ahora, en Italia, se habían leído sólo ediciones parciales que, sin embargo, han sido suficientes para suscitar en un boca a boca entre los lectores y, aún más, entre las lectoras, lo que se podría definir como un enamoramiento por esta autora.
BURGUESA, JUDÍA, NO PRACTICANTE, POSESIVA
Nacida en 1914 en Holanda, Etty crece en una familia hebrea burguesa, culta y no practicante. En 1941, cuando empieza a escribir su Diario, es una estudiante universitaria llena de vida, enamorada de Rilke y Dostoievski, que no practica los preceptos de su religión y dueña, como ella misma escribe, «de una vida libre y desordenada».
Así que las primeras páginas de su Diario pueden escandalizar: Etty se enamora de diversos hombres, arrastrada por una fuerte sensualidad.
Escribe: «Antes, si me gustaba una flor, me hubiera gustado prenderla sobre mi corazón, o incluso comérmela. Era demasiado sensual, es decir, demasiado “posesiva”: sentía un deseo demasiado físico por las cosas que me gustaban, las quería poseer. Es por este motivo por el que sentía siempre ese doloroso insaciable deseo, esa nostalgia por algo que me parecía inalcanzable».
EL PSICOANALISTA JUNGIANO
A los veintisiete años, sin embargo, su desorden interior es tal que se dirige a un psicoanalista, también él hebreo y alumno de Jung, Julius Spier, personaje singular del que Etty se enamora y que a pesar de todo consigue encontrar el corazón del problema que envuelve a la joven paciente.
«Es necesario tener el valor de decir el nombre de Dios», le enseña Spier; y Etty, asombrada, quisiera preguntarle: «¿Usted reza? ¿Y qué dice cuando reza?».
La relación con Dios está tan lejana que, al quedarse embarazada mientras la persecución avanza, escribe con áspero nihilismo: «Quiero ahorrarte el dolor. Permanecerás en la condición protegida de quién aún no ha nacido y sé agradecido, ser que serás...». Es por tanto aún más extraordinario lo que se va abriendo camino en el Diario y toma cuerpo, más tarde, en las Cartas.
DIOS DE ISRAEL, DIOS DE SAN PABLO...
En la Holanda ocupada por los nazis, mientras se impone a los hebreos la estrella amarilla, esta hija del pueblo hebreo tiene una metamorfosis prodigiosa.
Ese Dios desconocido se le hace cada vez más familiar y cercano, y no sólo el Dios del Antiguo Testamento, sino también el del Nuevo, y las cartas de Pablo.
Y leyendo el himno a la caridad de Pablo en la Primera Carta a los Corintios, Etty una noche cae de rodillas en su habitación. El cambio germina silencioso y en el Diario se puede entrever el camino kárstico.
Es precisamente la caridad, una caridad profunda y misteriosa, la que se adueña de Etty, mientras la historia recorre su espantoso camino.
CRONISTA DEL HOLOCAUSTO
Tiene ocasión de huir, pero se queda; quiere, dice, compartir el destino de su pueblo. Quiere ser sus ojos y la voz.
Y se convierte en la lúcida y caustica cronista que escribe desde el campo de recogida holandés de Westerbork, donde primero es voluntaria y luego reclusa.
Antesala de Auschwitz, el lager en el Drenthe se llena con diez mil deportados en condiciones miserables. De los trenes bajan, capturados en los allanamientos, jóvenes, madres con niños, ancianos temblorosos.
A los pocos meses, tras una permanencia en las barracas atestadas, partirán hacia Polonia, en trenes con puertas clavadas.
Los prisioneros no saben qué les espera en Auschwitz, pero Etty no se hace ninguna ilusión: «Quieren nuestra aniquilación», escribe.
Y sin embargo, en la amenaza que cada día incumbe con más fuerza, se agranda en Etty, en vez del odio, la soberana certeza de un Dios bueno.
«Se puede creer muy bien en los milagros en el siglo veinte. Y yo creo en Dios, aunque dentro de poco los piojos me devorarán en Polonia», escribe lo que parece, en el fango de Westerbork, un desafío.
El secreto que descubre poco a poco en las barracas, dentro del nuevo desierto de su pueblo, es el de una inagotable caridad. En la foresta oscura del miedo y del odio, no olvida lo que ha descubierto en sí misma: «Un pozo muy profundo está dentro de mí, y Dios está en ese pozo. A veces el pozo está cubierto por arena y piedras y entonces necesito de nuevo desenterrarlo».
Y dice que, en esa agonía que atraviesan madres, niños y ancianos camino de Auschwitz, quiere ofrecer «un techo a Dios» – un rincón a un Dios casi mendigo, entre rostros de hombres feroces o aniquilados. También Etty subirá a uno de esos largos trenes de mercancía que silban dolientes cuando parten, en el páramo del Drenthe.
Escribe en una postal: «He abierto la Biblia al azar. Se ha abierto en un salmo: “El Señor es mi baluarte”».
La nueva edición íntegra de las Cartas nos da el testimonio de un amigo que, ese día, asiste a su partida. En principio describe a Etty, ante la noticia, aturdida y muda; pero, al cabo de poco tiempo, como si hubiera sido consolada interiormente, es capaz de una palabra y de una sonrisa a sus miserables compañeros de viaje.
Tan intensamente humana, también en esta última hora, en su primera reacción; pero tan extraordinariamente confiada poco después – como si una inmensa certeza le hubiera sido donada.
(Traducción de Helena Faccia Serrano)
Marina Corradi / Avvenire
MANA DEL CIELO...
PASTOR ASEGURA QUE EXISTE UN LUGAR EN ÁFRICA DONDE CAE MANÁ DEL CIELO
Se trata de "copos blancos" que sirven de alimentos y son una parte rutinaria de la comunidad desde 1939. El pastor trajo una muestra y la sometió a un análisis la Universidad de Campinas. El laboratorio muestra que los copos blancos son principalmente fructosa, glucosa, minerales y aminoácidos. Es adecuado para el consumo humano.
Gérshon Pires de Araujo, un pastor adventista tuvo una curiosa experiencia en Angola hace algún tiempo. Mientras trabajaba como voluntario para enseñar teología enseñando en el país de habla portuguesa, visitó una comunidad con 100 adventistas en Uambo. Situado en el centro de Angola, los lugareños aseguran que recogen según ellos: “maná”.
Se trata de “copos blancos” que sirven de alimentos y son una parte rutinaria de la comunidad desde 1939. De regreso a Brasil, el pastor trajo una muestra y la sometió a un análisis la Universidad de Campinas. El laboratorio muestra que los copos blancos son principalmente fructosa, glucosa, minerales y aminoácidos. Es decir, no es algo que se conoce, pero es adecuado para el consumo humano.
En el vídeo publicado esta semana por el sitio del Terceiro Anjo, cuenta Gershon que había leído sobre el fenómeno en una edición de la Revista Adventista noviembre de 1948. Sin embargo, no tenía ni idea de que todavía estaba pasando. De acuerdo con la historia contada por la misión Namamba después de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad pasó por un período de debilidad a causa de la escasez de alimentos y sequía en la región.
Los evangélicos residentes locales que se encontraban en las alta en las montañas, oraron pidiendo a Dios para que nos los dejara morir de hambre. Al terminar la reunión de oración, una niña de cinco años, hija de una pareja misioneros llevó a la comunidad los copos blancos, afirmando ser maná. Cuando le preguntaron cómo sabía que era maná, la niña dijo que escuchó a dos “hombres blancos” que le dijeron que Dios había escuchado su oración. Se cree que eran ángeles.
El maná cayó en abundancia hasta la temporada de lluvias. Desde entonces ha caído con moderación, es sólo dos veces a la semana. Y sólo en una ubicación específica: detrás de donde se alzaba la iglesia. El ministro Gershon dice que parecen pequeñas palomitas de maíz y el sabor es dulce, como dice la Biblia en Éxodo que tuvo lugar hace unos 3500 años.
La experiencia del pastor se publicó, en la red social de Facebook y en la última semana ha provocado un amplio debate entre los evangélicos y no creyentes sobre la existencia de los milagros modernos.
Se trata de "copos blancos" que sirven de alimentos y son una parte rutinaria de la comunidad desde 1939. El pastor trajo una muestra y la sometió a un análisis la Universidad de Campinas. El laboratorio muestra que los copos blancos son principalmente fructosa, glucosa, minerales y aminoácidos. Es adecuado para el consumo humano.
Gérshon Pires de Araujo, un pastor adventista tuvo una curiosa experiencia en Angola hace algún tiempo. Mientras trabajaba como voluntario para enseñar teología enseñando en el país de habla portuguesa, visitó una comunidad con 100 adventistas en Uambo. Situado en el centro de Angola, los lugareños aseguran que recogen según ellos: “maná”.
Se trata de “copos blancos” que sirven de alimentos y son una parte rutinaria de la comunidad desde 1939. De regreso a Brasil, el pastor trajo una muestra y la sometió a un análisis la Universidad de Campinas. El laboratorio muestra que los copos blancos son principalmente fructosa, glucosa, minerales y aminoácidos. Es decir, no es algo que se conoce, pero es adecuado para el consumo humano.
En el vídeo publicado esta semana por el sitio del Terceiro Anjo, cuenta Gershon que había leído sobre el fenómeno en una edición de la Revista Adventista noviembre de 1948. Sin embargo, no tenía ni idea de que todavía estaba pasando. De acuerdo con la historia contada por la misión Namamba después de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad pasó por un período de debilidad a causa de la escasez de alimentos y sequía en la región.
Los evangélicos residentes locales que se encontraban en las alta en las montañas, oraron pidiendo a Dios para que nos los dejara morir de hambre. Al terminar la reunión de oración, una niña de cinco años, hija de una pareja misioneros llevó a la comunidad los copos blancos, afirmando ser maná. Cuando le preguntaron cómo sabía que era maná, la niña dijo que escuchó a dos “hombres blancos” que le dijeron que Dios había escuchado su oración. Se cree que eran ángeles.
El maná cayó en abundancia hasta la temporada de lluvias. Desde entonces ha caído con moderación, es sólo dos veces a la semana. Y sólo en una ubicación específica: detrás de donde se alzaba la iglesia. El ministro Gershon dice que parecen pequeñas palomitas de maíz y el sabor es dulce, como dice la Biblia en Éxodo que tuvo lugar hace unos 3500 años.
La experiencia del pastor se publicó, en la red social de Facebook y en la última semana ha provocado un amplio debate entre los evangélicos y no creyentes sobre la existencia de los milagros modernos.
BUSCA RESUCITAR MUERTOS...
JOHN TRAVOLTA Y TOM CRUISE INAUGURAN CATEDRAL DE LA CIENCIOLOGÍA QUE BUSCA RESUCITAR MUERTOS
Los fieles lograran ser instruidos para obtener la capacidad de "crear un mundo nuevo", e incluso ", literalmente, levantar a los muertos".
Unas 6.000 personas, según los cálculos más optimistas y entre las cuales se encontraban los actores John Travolta, Tom Cruise y Kelly Preston, asistieron recientemente a la inauguración del mega templo de la controvertida Iglesia de la Cienciología, un recinto de 115.000 metros cuadrados ubicado en el centro de Clearwater, un balneario al noroeste de Florida.
El edificio central, de estilo mediterráneo, tardó 15 años en ser construido por un costo de 145 millones de dólares, tras una campaña de recaudación de fondos. Según varias fuentes, además de la capilla central, el recinto incluye una biblioteca, una sala para banquetes y muchas habitaciones pequeñas donde los potenciales reclutados pasan por el proceso de ingreso, lo que llaman las ‘audiciones’.
Este nuevo templo fue creado también para desarrollar un programa de ’súper poderes’, el núcleo central de la Cienciología, que se basa en ‘repotenciar los 57 sentidos’ y ‘la resurrección de los muertos’. No está claro en qué consisten los ‘57 sentidos’ y si hay pruebas de que han resucitado algún muerto, pero lo cierto es que los ’súper poderes’ fue la consigna central de la campaña de recaudación de fondos.
Lo único que se sabe es que se trata de un ‘programa secreto’ concebido por el fundador de la religión, L. Ron Hubbard, y el complejo ahora inaugurado en Clearwater albergará su cuartel-general.
El líder espiritual de la Cienciología, David Miscavige, anunció que esta catedral es la sede del primer programa que puede generar poderes sobrehumanos siguiendo las ideas establecidas por Hubbard durante la década de 1970. Los fieles lograran ser instruidos para obtener la capacidad de “crear un mundo nuevo”, e incluso “, literalmente, levantar a los muertos”.
Según la página web de la iglesia, el programa fue concebido por Hubbard en 1978 como “una respuesta a una sociedad enferma y moribunda”, dando origen a un “nuevo mundo” donde “los muertos literalmente podrán resucitar”.
El portavoz de la Iglesia, Ben Shaw, dijo que “el programa de los súper poderes es una serie de procesos de asesoramiento espiritual diseñados para devolver a una persona en su propio punto de vista, aumentar su percepción, el ejercicio de su poder de elección y ampliar otras habilidades espirituales”.
Autodenominada religión, pero considerada por los estudiosos como secta, el grupo Fue prohibido en algunos países como Alemania, Inglaterra, España, Francia y Bélgica.
Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Daily Mail
Los fieles lograran ser instruidos para obtener la capacidad de "crear un mundo nuevo", e incluso ", literalmente, levantar a los muertos".
Unas 6.000 personas, según los cálculos más optimistas y entre las cuales se encontraban los actores John Travolta, Tom Cruise y Kelly Preston, asistieron recientemente a la inauguración del mega templo de la controvertida Iglesia de la Cienciología, un recinto de 115.000 metros cuadrados ubicado en el centro de Clearwater, un balneario al noroeste de Florida.
El edificio central, de estilo mediterráneo, tardó 15 años en ser construido por un costo de 145 millones de dólares, tras una campaña de recaudación de fondos. Según varias fuentes, además de la capilla central, el recinto incluye una biblioteca, una sala para banquetes y muchas habitaciones pequeñas donde los potenciales reclutados pasan por el proceso de ingreso, lo que llaman las ‘audiciones’.
Este nuevo templo fue creado también para desarrollar un programa de ’súper poderes’, el núcleo central de la Cienciología, que se basa en ‘repotenciar los 57 sentidos’ y ‘la resurrección de los muertos’. No está claro en qué consisten los ‘57 sentidos’ y si hay pruebas de que han resucitado algún muerto, pero lo cierto es que los ’súper poderes’ fue la consigna central de la campaña de recaudación de fondos.
Lo único que se sabe es que se trata de un ‘programa secreto’ concebido por el fundador de la religión, L. Ron Hubbard, y el complejo ahora inaugurado en Clearwater albergará su cuartel-general.
El líder espiritual de la Cienciología, David Miscavige, anunció que esta catedral es la sede del primer programa que puede generar poderes sobrehumanos siguiendo las ideas establecidas por Hubbard durante la década de 1970. Los fieles lograran ser instruidos para obtener la capacidad de “crear un mundo nuevo”, e incluso “, literalmente, levantar a los muertos”.
Según la página web de la iglesia, el programa fue concebido por Hubbard en 1978 como “una respuesta a una sociedad enferma y moribunda”, dando origen a un “nuevo mundo” donde “los muertos literalmente podrán resucitar”.
El portavoz de la Iglesia, Ben Shaw, dijo que “el programa de los súper poderes es una serie de procesos de asesoramiento espiritual diseñados para devolver a una persona en su propio punto de vista, aumentar su percepción, el ejercicio de su poder de elección y ampliar otras habilidades espirituales”.
Autodenominada religión, pero considerada por los estudiosos como secta, el grupo Fue prohibido en algunos países como Alemania, Inglaterra, España, Francia y Bélgica.
Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Daily Mail
HERMANO DE...
HERMANO DE LOS POBRES
El mes de octubre, a la edad de 84 años, falleció el religioso capuchino Ignacio Larrañaga, fundador de los TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA, y autor de estupendos libros de espiritualidad. En su memoria os dejo esta oración suya:
"Señor Jesús, hermano de los pobres, frente al turbio resplandor de los poderosos te hiciste impotencia.
Desde las alturas estelares de la divinidad bajaste al hombre hasta tocar el fondo.
Siendo riqueza, te hiciste pobreza.
Siendo el eje del mundo te hiciste periferia, marginación, cautividad.
Dejaste a un lado a los ricos y satisfechos y tomaste la antorcha de los oprimidos y olvidados, y apostaste por ellos.
Llevando en alto la bandera de la misericordia caminaste por las cumbres y quebradas detrás de las ovejas heridas.
Dijiste que los ricos ya tenían su dios y que sólo los pobres ofrecen espacios libres al asombro; para ellos será el sol y el Reino, el trigal y la cosecha.
¡Bienaventurados!
Es hora de alzar las tiendas y ponernos en camino para detener la desdicha y el sollozo, el llanto y las lágrimas, para romper el metal de las cadenas y sostener la dignidad combatiente, que viene llegando, implacable, el amanecer de la liberación en que las espadas serán enterradas en la tierra germinadora.
Son muchos los pobres, Jesús; son legión.
Su clamor es sordo, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante como una tempestad que se acerca.
Danos, Señor Jesús, tu corazón sensible y arriesgado; líbranos de la indiferencia y la pasividad; haznos capaces de comprometernos y de apostar, también nosotros, por los pobres y excluidos.
Es hora de recoger los estandartes de la justicia y de la paz y meternos hasta el fondo de las muchedumbres entre tensiones y conflictos, y desafiar al materialismo con soluciones alternativas.
Danos, oh Rey de los pobres la sabiduría para tejer una única guirnalda con esas dos rojas flores: contemplación y combate.
y danos la corona de la Bienaventuranza."
Amén”.
(P. Ignacio Larrañaga).
Joan Josep Tamburini
El mes de octubre, a la edad de 84 años, falleció el religioso capuchino Ignacio Larrañaga, fundador de los TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA, y autor de estupendos libros de espiritualidad. En su memoria os dejo esta oración suya:
"Señor Jesús, hermano de los pobres, frente al turbio resplandor de los poderosos te hiciste impotencia.
Desde las alturas estelares de la divinidad bajaste al hombre hasta tocar el fondo.
Siendo riqueza, te hiciste pobreza.
Siendo el eje del mundo te hiciste periferia, marginación, cautividad.
Dejaste a un lado a los ricos y satisfechos y tomaste la antorcha de los oprimidos y olvidados, y apostaste por ellos.
Llevando en alto la bandera de la misericordia caminaste por las cumbres y quebradas detrás de las ovejas heridas.
Dijiste que los ricos ya tenían su dios y que sólo los pobres ofrecen espacios libres al asombro; para ellos será el sol y el Reino, el trigal y la cosecha.
¡Bienaventurados!
Es hora de alzar las tiendas y ponernos en camino para detener la desdicha y el sollozo, el llanto y las lágrimas, para romper el metal de las cadenas y sostener la dignidad combatiente, que viene llegando, implacable, el amanecer de la liberación en que las espadas serán enterradas en la tierra germinadora.
Son muchos los pobres, Jesús; son legión.
Su clamor es sordo, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante como una tempestad que se acerca.
Danos, Señor Jesús, tu corazón sensible y arriesgado; líbranos de la indiferencia y la pasividad; haznos capaces de comprometernos y de apostar, también nosotros, por los pobres y excluidos.
Es hora de recoger los estandartes de la justicia y de la paz y meternos hasta el fondo de las muchedumbres entre tensiones y conflictos, y desafiar al materialismo con soluciones alternativas.
Danos, oh Rey de los pobres la sabiduría para tejer una única guirnalda con esas dos rojas flores: contemplación y combate.
y danos la corona de la Bienaventuranza."
Amén”.
(P. Ignacio Larrañaga).
Joan Josep Tamburini
A UN MES DEL ADVIENTO - II
MEDITACIONES DE JUAN PABLO II SOBRE EL ADVIENTO
Tres textos de la Catequesis de Juan Pablo II que pueden ser de gran ayuda para meditar sobre el Tiempo Fuerte del Adviento
1. LA REALIDAD DEL HOMBRE
2. POR QUÉ VIENE EL SEÑOR
3. EL SEÑOR ESTÁ CERCA
Tres meditaciones sobre el Adviento de la Catequesis del Papa Juan Pablo II
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
6 de diciembre de 1978
1. LA REALIDAD DEL HOMBRE
Hermanas y hermanos queridísimos:
EL SIGNIFICADO DEL ADVIENTO
1. Para penetrar en la plenitud bíblica y litúrgica del significado del Adviento, es necesario seguir dos direcciones. Hay que «remontarse» a los comienzos, y al mismo tiempo «descender» en profundidad. Lo hicimos ya por vez primera el miércoles pasado, escogiendo como tema de nuestra meditación las primeras palabras del libro del Génesis: «Al principio creó Dios» (Beresit bara Elohim). Al final del tema desarrollado la semana pasada, hemos puesto de relieve, entre otras cosas, que para entender el Adviento en todo su significado hay que entrar también en el tema del «hombre». El significado pleno del Adviento brota de la reflexión sobre la realidad de Dios que crea y, al crear, se revela a Sí mismo (ésta es la revelación primera y fundamental, y también la verdad primera y fundamental de nuestro Credo). Pero, al mismo tiempo, el significado pleno del Adviento aflora de la reflexión profunda sobre la realidad del hombre.
A esta segunda realidad que es el hombre nos asomaremos un poco más durante la meditación de hoy.
IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
2. Hace una semana nos detuvimos en las palabras del libro del Génesis con las que se define al hombre como «imagen y semejanza de Dios». Es necesario reflexionar con mayor intensidad sobre los textos que hablan de esto. Pertenecen al primer capítulo del libro del Génesis, que presenta la descripción de la creación del mundo en el transcurso de siete días. La descripción de la creación del hombre, el sexto día, se diferencia un poco de las descripciones precedentes. En estas descripciones somos testigos sólo del acto de crear expresado con estas palabras: «Dijo Dios —hágase—»…; en cambio, aquí, el autor inspirado quiere poner en evidencia primeramente la intención y el designio del Creador (del Dios Elohim); así leemos: «Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza» (Gén 1, 26). Como si el Creador entrase en sí mismo; como si, al crear, no sólo llamase de la nada a la existencia con la palabra: «hágase», sino como si de forma particular sacase al hombre del misterio de su propio Ser. Y se comprende, pues no se trata sólo del existir, sino de la imagen. La imagen debe «reflejar», debe como reproducir en cierto modo «la sustancia» de su Modelo. El Creador dice además «a nuestra semejanza». Es obvio que no se debe entender como un «retrato», sino como un ser vivo que vive una vida semejante a la de Dios.
Sólo después de estas palabras que dan fe, por así decirlo, del designio de Dios Creador, la Biblia habla del acto mismo de la creación del hombre: «Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra» (Gén 1, 27).
Esta descripción se completa con la bendición. Por lo tanto, constan aquí el designio, el acto mismo de la creación y la bendición:
«Y los bendijo Dios diciéndoles: Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra» (Gén 1, 28).
Las últimas palabras de la descripción: «Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho» (Gén 1, 31) parecen el eco de esta bendición.
EL PRIMER CAPÍTULO DEL GÉNESIS
3. Hay certeza de que el texto del Génesis es de los más antiguos: según los estudiosos de la Biblia, fue escrito hacia el siglo IX antes de Cristo. Dicho texto contiene la verdad fundamental de nuestra fe, el primer artículo del Credo apostólico. La parte del texto que presenta la creación del hombre es estupenda dentro de su sencillez y su profundidad a un tiempo. Las afirmaciones que contiene se corresponden con nuestra experiencia y nuestro conocimiento del hombre. Está claro para todos, sin distinción de ideologías sobre la concepción del mundo, que el hombre, si bien pertenece al mundo visible, a la naturaleza, se diferencia de algún modo de esta misma naturaleza. En efecto, el mundo visible existe «para él», y él «ejerce dominio» sobre aquél; aunque esté «condicionado» de varias maneras por la naturaleza, el hombre la «domina». La domina bien seguro de lo que es, de sus capacidades y facultades de orden espiritual que lo diferencian del mundo natural. Son estas facultades precisamente las que constituyen al hombre. Sobre este punto el libro del Génesis es extraordinariamente preciso. A1 definir al hombre como «imagen de Dios», pone en evidencia aquello por lo que el hombre es hombre; aquello por lo que es un ser distinto de todas las demás criaturas del mundo visible.
Son conocidos los muchos intentos que la ciencia ha hecho —y sigue haciendo— en los diferentes campos, para demostrar los vínculos del hombre con el mundo natural y su dependencia de él, a fin de inserirlo en la historia de la evolución de las distintas especies. Respetando, ciertamente, tales investigaciones, no podemos limitarnos a ellas. Si analizamos al hombre en lo más profundo de su ser, vemos que se diferencia del mundo de la naturaleza más de lo que a él se parece. En esta dirección caminan también la antropología y la filosofía cuando tratan de analizar y comprender la inteligencia, la libertad, la conciencia y la espiritualidad del hombre. El libro del Génesis parece que sale al encuentro de todas estas experiencias de la ciencia y, hablando del hombre en cuanto «imagen de Dios», da a entender que la respuesta al misterio de su humanidad no se encuentra por el camino de la semejanza con el mundo de la naturaleza. El hombre se asemeja más a Dios que a la naturaleza. En este sentido, el salmo 82, 6 dice: «Sois dioses», palabras que luego repetirá Jesús (cf. Jn 10, 34).
REFLEXIONANDO SOBRE SÍ MISMO
4. Esta afirmación es audaz. Hay que tener fe para aceptarla. Aunque es cierto que la razón libre de prejuicios no se opone a tal verdad sobre el hombre; al contrario, ve en ella un complemento de lo que resulta del análisis de la realidad humana y, sobre todo, del espíritu humano.
Es muy significativo que el mismo libro del Génesis, en la amplia descripción de la creación del hombre, ya obliga a éste —al primer creado, Adán— a hacer un análisis parecido. Lo que os vamos a leer puede «escandalizar» a alguno por el modo arcaico de expresión; pero al mismo tiempo es imposible no sorprenderse ante la actualidad de aquella narración cuando se tiene en cuenta el meollo del problema.
He aquí el texto: «Modeló Yahvé Dios al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado. Plantó luego Yahvé Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre a quien formara. Hizo Yahvé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en el medio del jardín el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Salía del Edén un río que regaba el jardín y de allí se partía en cuatro brazos…
Tomó, pues, Yahvé Dios al hombre, y le puso en el jardín de Edén para que lo cultivase y guardase… Y se dijo Yahvé Dios: `No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda proporcionada a él". Y Yahvé Dios trajo ante el hombre todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese cómo los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera. Y dio el hombre nombre a todos los ganados y a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo; pero entre todos ellos no había para el hombre ayuda semejante a él» (Gén 2, 7 20).
¿De qué somos testigos? De esto: el primer «hombre» realiza el acto primero y fundamental de conocimiento del mundo. Al mismo tiempo, este acto le permite conocerse y distinguirse a sí mismo, «el hombre», de todas las otras criaturas y sobre todo de quienes en cuanto «seres vivos» —dotados de vida vegetativa y sensitiva— muestran proporcionalmente mayor semejanza con él, «con el hombre», dotado también de vida vegetativa y sensitiva Se podría decir que el primer hombre hace lo que de costumbre realiza el hombre de todos los tiempos, es decir, reflexiona sobre su propio ser y se pregunta quién es él.
Resultado de dicho proceso cognoscitivo es la comprobación de la diferencia fundamental y esencial. Soy diferente. Soy más «diferente» que «semejante». La descripción bíblica termina diciendo: «No había para el hombre ayuda semejante a él» (Gén 2, 20).
EL MISTERIO DEL ADVIENTO
5. ¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Lo hacemos para comprender mejor el misterio del Adviento, para comprenderlo desde los cimientos, y poder penetrar así con mayor profundidad en nuestro cristianismo.
E1 Adviento significa «la Venida».
Si Dios «viene» al hombre, lo hace porque en su ser humano ha puesto una «dimensión de espera» por cuyo medio el hombre puede «acoger» a Dios, es capaz de hacerlo.
Ya el libro del Génesis, y sobre todo este capítulo, lo explica cuando al hablar del hombre afirma que Dios lo «creó… a su imagen» (Gén 1, 27).
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
13 de diciembre de 1978
2. POR QUÉ VIENE EL SEÑOR
VIVIR DE LA IGLESIA
1. Por tercera vez ya en estos encuentros nuestros del miércoles vuelvo a tocar el tema del Adviento siguiendo el ritmo de la liturgia que nos introduce en la vida de la Iglesia del modo más sencillo y, a la vez, más profundo. El Concilio Vaticano II, que nos ha dado una doctrina rica y universal sobre la Iglesia, atrajo nuestra atención también hacia la liturgia. A través de ésta no sólo conocemos qué es la Iglesia, sino que experimentamos día a día de qué vive. También nosotros vivimos de ella, pues somos la Iglesia: «La liturgia… contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia. Es característico de la Iglesia ser a la vez humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina» (Sacrosanctum Concilium 2).
LA LITURGIA DEL ADVIENTO
La Iglesia ahora está viviendo el Adviento, y por ello nuestros encuentros del miércoles se centran en este período litúrgico. Adviento significa «venida». Para penetrar en la realidad del Adviento, hasta ahora hemos procurado mirar en dirección de quién es el que viene y para quién viene. Hemos hablado, por lo tanto, de un Dios que al crear el mundo se revela a Sí mismo: un Dios Creador. Y el miércoles pasado hablamos del hombre. Hoy seguiremos adelante para hallar respuesta más completa a la pregunta: ¿por qué el «Adviento»?, ¿por qué viene Dios?, ¿por qué quiere venir hasta el hombre?
La liturgia del Adviento se funda principalmente en textos de los profetas del Antiguo Testamento. En ella habla casi todos los días el profeta Isaías. En la historia del Pueblo de Dios de la Antigua Alianza, él era un «intérprete» particular de la promesa que este pueblo había recibido de Dios hacía tiempo en la persona del fundador de su estirpe: Abraham. Como todos los demás profetas, y quizá más que todos, Isaías reforzaba en sus contemporáneos la fe en las promesas de Dios confirmadas por la alianza al pie del monte Sinaí. Inculcaba sobre todo la perseverancia en la expectación y la fidelidad: «Pueblo de Sión, el Señor vendrá a salvar a los pueblos y hará oír su voz majestuosa para dar gozo a vuestro corazón» (cf. Is 30, 19.30).
Cuando Cristo estaba en el mundo aludió una y otra vez a las palabras de Isaías. Decía claramente: «Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír» (Lc 4, 21).
LOS PRIMEROS CAPÍTULOS DEL LIBRO DEL GÉNESIS
2. La liturgia del Adviento es de carácter histórico. La expectación de la venida del Ungido (Mesías) fue un proceso histórico. De hecho impregnó toda la historia de Israel, que fue elegido precisamente para preparar la venida del Salvador.
Pero en cierto modo nuestras consideraciones van más allá de la liturgia diaria del Adviento. Volvamos, pues, a la pregunta fundamental: ¿Por qué viene Dios" ¿Por qué quiere venir al hombre, a la humanidad? Busquemos respuestas adecuadas a estas preguntas; y busquémoslas en los orígenes mismos, es decir, antes de que comenzara la historia del pueblo elegido. Este año enfocamos la atención hacia los capítulos primeros del libro del Génesis. E1 adviento «histórico» no sería inteligible sin la lectura cuidadosa y el análisis de esos capítulos.
Por lo tanto, buscando una respuesta a la pregunta ¿«por qué» el Adviento?, debemos volver a leer otra vez atentamente toda la descripción de la creación del mundo, y en particular de la creación del hombre. Es significativo (y ya he tenido ocasión de aludir a ello) cómo cada uno de los días de la creación termina comprobando: «vio Dios ser bueno»; y después de la creación del hombre: «…vio ser muy bueno». Como ya dije la semana pasada, esta comprobación se enlaza con la bendición de la creación, y sobre todo con la bendición explícita del hombre.
En toda esta descripción está ante nosotros un Dios que se complace en la verdad y en el bien, según la expresión de San Pablo (cf. 1 Cor 13, 6). Allí donde está la alegría que brota del bien, allí está el amor. Y sólo donde hay amor existe la alegría que procede del bien. El libro del Génesis, desde los primeros capítulos, nos revela a Dios, que es amor (si bien esta expresión la utilizará San Juan mucho más tarde). Es amor porque goza con el bien. Por consiguiente, la creación es a la vez donación auténtica: donde hay amor, hay don.
El libro del Génesis señala el comienzo de la existencia del mundo y del hombre. Al interpretarla, debemos ciertamente construir, como lo ha hecho Santo Tomás de Aquino, una consiguiente filosofía del ser, filosofía en la que quedará expresado el orden mismo de la existencia Sin embargo, el libro del Génesis habla de la creación como don. Al crear el mundo visible, Dios es el donante, y el hombre es el que recibe el don. Es aquel para quien Dios crea el mundo visible, aquel a quien Dios introduce desde los comienzos no sólo en el orden de la existencia, sino también en el orden de la donación. El hecho de que el hombre es «imagen y semejanza» de Dios significa, entre otras cosas, que es capaz de recibir el don, que es sensible a este don y que es capaz de corresponder a él. Por esto precisamente establece Dios desde el principio con el hombre y sólo con él la alianza. El libro del Génesis nos revela no sólo el orden natural de la existencia, sino también, a la vez y desde el principio, el orden sobrenatural de la gracia. De la gracia podemos hablar sólo si admitimos la realidad del don. Recordemos el catecismo: la gracia es el don sobrenatural de Dios por el que llegamos a ser hijos de Dios y herederos del cielo.
DIOS SALVADOR
3. Qué relación tiene todo esto con el Adviento, podemos preguntarnos con razón. Contesto: El Adviento se delineó por vez primera en el horizonte de la historia del hombre cuando Dios se reveló a Sí mismo como Aquel que se complace en el bien, que ama y da. En este don al hombre, Dios no se limitó a «darle» el mundo visible —esto está claro desde el principio—, sino que al dar al hombre el mundo visible, Dios quiere darse también a Sí mismo, tal como el hombre es capaz de darse, tal como «se da a sí mismo» a otro hombre: de persona a persona; es decir, darse a Sí mismo a él, admitiéndolo a la participación en sus misterios o, mejor aún, a la participación en su vida. Esto se lleva a efecto de modo palpable en las relaciones entre familiares: marido, mujer, padres, hijos. He aquí por qué los profetas se refieren muy a menudo a tales relaciones para mostrar la imagen verdadera de Dios.
El orden de la gracia es posible sólo «en el mundo de las personas». Y se refiere al don que tiende siempre a la formación y comunión de las personas; de hecho, el libro del Génesis nos presenta tal donación. En él, la forma de esta «comunión de las personas» está delineada ya desde el principio. El hombre está llamado a la familiaridad con Dios, a la intimidad y amistad con Él. Dios quiere estar cercano a él. Quiere hacerle partícipe de sus designios. Quiere hacerle partícipe de su vida. Quiere hacerle feliz con su misma felicidad (con su mismo Ser).
Para todo ello es necesaria la Venida de Dios y la expectación del hombre: la disponibilidad del hombre.
Sabemos que el primer hombre, que disfrutaba de la inocencia original y de una particular cercanía de su Creador, no mostró tal disponibilidad. La primera alianza de Dios con el hombre quedó interrumpida, pero nunca cesó de parte de Dios la voluntad de salvar al hombre. No se quebrantó el orden de la gracia, y por eso el Adviento dura siempre.
La realidad del Adviento está expresada, entre otras, en las palabras siguientes de San Pablo: «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4).
Este «Dios quiere» es justamente el Adviento y se encuentra en la base de todo adviento.
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
20 de diciembre de 1978
3. EL SEÑOR ESTÁ CERCA
MEDITACIÓN SOBRE EL ADVIENTO
1, Nuestro encuentro de hoy nos brinda ocasión para la cuarta y última meditación sobre el Adviento.
El Señor está cerca, nos lo recuerda cada día la liturgia del Adviento. Esta cercanía del Señor la sentimos todos: tanto nosotros, sacerdotes, rezando cada día las maravillosas «antífonas mayores» del Adviento, como todos los cristianos que tratan de preparar el corazón y la conciencia para su venida. Sé que en este período los confesionarios de las iglesias de mi patria, Polonia, están asediados (no menos que en Cuaresma). Pienso que ocurra también así en Italia y dondequiera que un profundo espíritu de fe hace sentir la necesidad de abrir el alma al Señor que está para venir. La alegría mayor de esta espera del Adviento es la que viven los niños. Recuerdo que precisamente ellos iban deprisa, muy contentos, a las parroquias de mi patria para las misas de la aurora (llamadas «Rorate…» por la palabra con que se abre la liturgia: Rorate coeli, «gotead, cielos, desde arriba» (Is 45, 8). Ellos contaban día tras día los «peldaños» que todavía quedaban en la «escalera celeste» por la que Jesús bajaría a la tierra, para poderlo encontrar en la Nochebuena sobre el pesebre de Belén.
¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA!
EL PECADO
2. Hace ya una semana hablábamos de este acercarse del Señor. Efectivamente, éste era el tercer tema de las reflexiones del miércoles, elegidas para el Adviento de este año. Hemos meditado sucesivamente, trasladándonos a los orígenes mismos de la humanidad, es decir, al libro del Génesis, las verdades fundamentales del Adviento. Dios que crea (Elohim) y en esta creación se revela simultáneamente a Sí mismo; el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, «refleja» a Dios en el mundo visible creado. Estos son los temas primeros y fundamentales de nuestras meditaciones durante el Adviento. Después, el tercer tema puede resumirse brevemente en la palabra: «gracia», «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Dios quiere que el hombre se haga partícipe de su verdad, de su amor, de su misterio, para que pueda participar en la vida del mismo Dios. «E1 árbol de la vida» simboliza esta realidad ya desde las primeras páginas de la Sagrada Escritura Pero en estas mismas páginas nos encontramos también con otro árbol: el libro del Génesis lo llama «el árbol de la ciencia del bien y del mal» (Gén 2, 17). Para que el hombre pueda comer el fruto del árbol de la vida, no debe tocar el fruto del árbol «de la ciencia del bien y del mal». Esta expresión puede sonar a leyenda arcaica. Pero profundizando más en «la realidad del hombre», como nos es dado entenderla en su historia terrena —tal como a cada uno nos habla de ella nuestra experiencia humana interior y nuestra conciencia moral—, nos damos cuenta mejor de que no podemos permanecer indiferentes, moviendo los hombros antes estas imágenes bíblicas primitivas. ¡Cuánta carga de verdad existencial contienen acerca del hombre! Verdad que cada uno de nosotros siente como propia. Ovidio, el antiguo poeta romano, pagano, ¿acaso no ha dicho de manera explícita: Video meliora proboque, deteriora sequor: «Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor» (Metamorfosis VII 20)? Sus palabras no distan mucho de las que más tarde escribió San Pablo: «No sé lo que hago; pues no pongo por obra lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago» (Rom 7, 15). El hombre mismo, después del pecado original, está entre «el bien y el mal».
«La realidad del hombre» —la más profunda «realidad del hombre»— parece desenvolverse continuamente entre lo que desde el principio ha sido definido como el «árbol de la vida» y «el árbol de la ciencia del bien y del mal». Por esto, en nuestras meditaciones sobre el Adviento, que miran a las leyes fundamentales, a las realidades esenciales, no se puede excluir otro tema: esto es, el que se expresa con la palabra: pecado.
LA DIMENSIÓN ÉTICA DE LA VIDA HUMANA
3. Pecado. El catecismo nos dice, de manera sencilla y fácil de recordar, que es la transgresión del mandamiento de Dios. Indudablemente el pecado es la transgresión de un principio moral, violación de una «norma» —y sobre esto todos están de acuerdo, aun los que no quieren oír hablar de «los mandamientos de Dios»—. También ellos están concordes en admitir que las principales normas morales, los más elementales principios de conducta, sin los cuales no es posible la vida y la convivencia entre los hombres, son precisamente los que nosotros conocemos como «mandamientos de Dios» (en particular, el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo y el octavo). La vida del hombre, la convivencia entre los hombres, se desarrolla en una dimensión ética, y ésta es su característica esencial, y es también la dimensión esencial de la cultura humana.
Querría, sin embargo, que hoy nos centráramos sobre aquel «primer pecado» que —a pesar de cuanto se piensa comúnmente— está descrito con tanta precisión en el libro del Génesis, que demuestra toda la profundidad de la «realidad del hombre» encerrada en él. Este pecado «nace» al mismo tiempo «del exterior», es decir, de la tentación, y «de dentro». La tentación se expresa con la siguientes palabras del tentador: «Sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (Gén 3, 5). El contenido de la tentación toca lo que el mismo Creador ha plasmado en el hombre —porque, de hecho, ha sido creado a «semejanza de Dios», que quiere decir «igual que Dios»—. Toca también al anhelo de conocer que hay en el hombre y al anhelo de dignidad. Sólo que lo uno y lo otro se falsifica de tal manera, que tanto el anhelo de conocer como el de dignidad —es decir, la semejanza con Dios—, en el hecho de la tentación, son utilizados para contraponer al hombre con Dios. El tentador coloca al hombre contra Dios, sugiriéndole que Dios es su adversario, el cual intenta mantener al hombre en el estado de «ignorancia»; que pretende «limitarlo» para subyugarlo. El tentador dice: «No, no moriréis; es que sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (según la antigua versión: «seréis como Dios» (Gén 3, 4 5).
Es preciso meditar, más de una vez esta descripción «arcaica». No sé si aun en la Sagrada Escritura se pueden encontrar otros muchos pasajes en los que se describa la realidad del pecado no sólo en su forma de origen, sino también en su esencia, esto es, donde se presente la realidad del pecado en dimensiones tan plenas y profundas, demostrando cómo el hombre haya utilizado contra Dios precisamente lo que en él había de Dios, lo que debía servir para acercarlo a Dios.
VIENE EL SEÑOR
4. ¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Para comprender mejor el Adviento. Adviento quiere decir Dios que viene, porque quiere que «todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Viene porque ha creado al mundo y al hombre por amor, y con él ha establecido el orden de la gracia. Pero viene «por causa del pecado», viene «a pesar del pecado», viene para quitar el pecado.
Por eso no nos extrañamos de que, en la noche de Navidad, no encuentre sitio en las casas de Belén y deba nacer en un establo (en la cueva que servía de refugio a los animales).
PERO LO MÁS IMPORTANTE ES EL HECHO DE QUE ÉL VIENE.
El adviento de cada año nos recuerda que la gracia, es decir, la voluntad de Dios para salvar al .hombre, es más poderosa que el pecado.
Tres textos de la Catequesis de Juan Pablo II que pueden ser de gran ayuda para meditar sobre el Tiempo Fuerte del Adviento
1. LA REALIDAD DEL HOMBRE
2. POR QUÉ VIENE EL SEÑOR
3. EL SEÑOR ESTÁ CERCA
Tres meditaciones sobre el Adviento de la Catequesis del Papa Juan Pablo II
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
6 de diciembre de 1978
1. LA REALIDAD DEL HOMBRE
Hermanas y hermanos queridísimos:
EL SIGNIFICADO DEL ADVIENTO
1. Para penetrar en la plenitud bíblica y litúrgica del significado del Adviento, es necesario seguir dos direcciones. Hay que «remontarse» a los comienzos, y al mismo tiempo «descender» en profundidad. Lo hicimos ya por vez primera el miércoles pasado, escogiendo como tema de nuestra meditación las primeras palabras del libro del Génesis: «Al principio creó Dios» (Beresit bara Elohim). Al final del tema desarrollado la semana pasada, hemos puesto de relieve, entre otras cosas, que para entender el Adviento en todo su significado hay que entrar también en el tema del «hombre». El significado pleno del Adviento brota de la reflexión sobre la realidad de Dios que crea y, al crear, se revela a Sí mismo (ésta es la revelación primera y fundamental, y también la verdad primera y fundamental de nuestro Credo). Pero, al mismo tiempo, el significado pleno del Adviento aflora de la reflexión profunda sobre la realidad del hombre.
A esta segunda realidad que es el hombre nos asomaremos un poco más durante la meditación de hoy.
IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
2. Hace una semana nos detuvimos en las palabras del libro del Génesis con las que se define al hombre como «imagen y semejanza de Dios». Es necesario reflexionar con mayor intensidad sobre los textos que hablan de esto. Pertenecen al primer capítulo del libro del Génesis, que presenta la descripción de la creación del mundo en el transcurso de siete días. La descripción de la creación del hombre, el sexto día, se diferencia un poco de las descripciones precedentes. En estas descripciones somos testigos sólo del acto de crear expresado con estas palabras: «Dijo Dios —hágase—»…; en cambio, aquí, el autor inspirado quiere poner en evidencia primeramente la intención y el designio del Creador (del Dios Elohim); así leemos: «Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza» (Gén 1, 26). Como si el Creador entrase en sí mismo; como si, al crear, no sólo llamase de la nada a la existencia con la palabra: «hágase», sino como si de forma particular sacase al hombre del misterio de su propio Ser. Y se comprende, pues no se trata sólo del existir, sino de la imagen. La imagen debe «reflejar», debe como reproducir en cierto modo «la sustancia» de su Modelo. El Creador dice además «a nuestra semejanza». Es obvio que no se debe entender como un «retrato», sino como un ser vivo que vive una vida semejante a la de Dios.
Sólo después de estas palabras que dan fe, por así decirlo, del designio de Dios Creador, la Biblia habla del acto mismo de la creación del hombre: «Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra» (Gén 1, 27).
Esta descripción se completa con la bendición. Por lo tanto, constan aquí el designio, el acto mismo de la creación y la bendición:
«Y los bendijo Dios diciéndoles: Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra» (Gén 1, 28).
Las últimas palabras de la descripción: «Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho» (Gén 1, 31) parecen el eco de esta bendición.
EL PRIMER CAPÍTULO DEL GÉNESIS
3. Hay certeza de que el texto del Génesis es de los más antiguos: según los estudiosos de la Biblia, fue escrito hacia el siglo IX antes de Cristo. Dicho texto contiene la verdad fundamental de nuestra fe, el primer artículo del Credo apostólico. La parte del texto que presenta la creación del hombre es estupenda dentro de su sencillez y su profundidad a un tiempo. Las afirmaciones que contiene se corresponden con nuestra experiencia y nuestro conocimiento del hombre. Está claro para todos, sin distinción de ideologías sobre la concepción del mundo, que el hombre, si bien pertenece al mundo visible, a la naturaleza, se diferencia de algún modo de esta misma naturaleza. En efecto, el mundo visible existe «para él», y él «ejerce dominio» sobre aquél; aunque esté «condicionado» de varias maneras por la naturaleza, el hombre la «domina». La domina bien seguro de lo que es, de sus capacidades y facultades de orden espiritual que lo diferencian del mundo natural. Son estas facultades precisamente las que constituyen al hombre. Sobre este punto el libro del Génesis es extraordinariamente preciso. A1 definir al hombre como «imagen de Dios», pone en evidencia aquello por lo que el hombre es hombre; aquello por lo que es un ser distinto de todas las demás criaturas del mundo visible.
Son conocidos los muchos intentos que la ciencia ha hecho —y sigue haciendo— en los diferentes campos, para demostrar los vínculos del hombre con el mundo natural y su dependencia de él, a fin de inserirlo en la historia de la evolución de las distintas especies. Respetando, ciertamente, tales investigaciones, no podemos limitarnos a ellas. Si analizamos al hombre en lo más profundo de su ser, vemos que se diferencia del mundo de la naturaleza más de lo que a él se parece. En esta dirección caminan también la antropología y la filosofía cuando tratan de analizar y comprender la inteligencia, la libertad, la conciencia y la espiritualidad del hombre. El libro del Génesis parece que sale al encuentro de todas estas experiencias de la ciencia y, hablando del hombre en cuanto «imagen de Dios», da a entender que la respuesta al misterio de su humanidad no se encuentra por el camino de la semejanza con el mundo de la naturaleza. El hombre se asemeja más a Dios que a la naturaleza. En este sentido, el salmo 82, 6 dice: «Sois dioses», palabras que luego repetirá Jesús (cf. Jn 10, 34).
REFLEXIONANDO SOBRE SÍ MISMO
4. Esta afirmación es audaz. Hay que tener fe para aceptarla. Aunque es cierto que la razón libre de prejuicios no se opone a tal verdad sobre el hombre; al contrario, ve en ella un complemento de lo que resulta del análisis de la realidad humana y, sobre todo, del espíritu humano.
Es muy significativo que el mismo libro del Génesis, en la amplia descripción de la creación del hombre, ya obliga a éste —al primer creado, Adán— a hacer un análisis parecido. Lo que os vamos a leer puede «escandalizar» a alguno por el modo arcaico de expresión; pero al mismo tiempo es imposible no sorprenderse ante la actualidad de aquella narración cuando se tiene en cuenta el meollo del problema.
He aquí el texto: «Modeló Yahvé Dios al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado. Plantó luego Yahvé Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre a quien formara. Hizo Yahvé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en el medio del jardín el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Salía del Edén un río que regaba el jardín y de allí se partía en cuatro brazos…
Tomó, pues, Yahvé Dios al hombre, y le puso en el jardín de Edén para que lo cultivase y guardase… Y se dijo Yahvé Dios: `No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda proporcionada a él". Y Yahvé Dios trajo ante el hombre todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese cómo los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera. Y dio el hombre nombre a todos los ganados y a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo; pero entre todos ellos no había para el hombre ayuda semejante a él» (Gén 2, 7 20).
¿De qué somos testigos? De esto: el primer «hombre» realiza el acto primero y fundamental de conocimiento del mundo. Al mismo tiempo, este acto le permite conocerse y distinguirse a sí mismo, «el hombre», de todas las otras criaturas y sobre todo de quienes en cuanto «seres vivos» —dotados de vida vegetativa y sensitiva— muestran proporcionalmente mayor semejanza con él, «con el hombre», dotado también de vida vegetativa y sensitiva Se podría decir que el primer hombre hace lo que de costumbre realiza el hombre de todos los tiempos, es decir, reflexiona sobre su propio ser y se pregunta quién es él.
Resultado de dicho proceso cognoscitivo es la comprobación de la diferencia fundamental y esencial. Soy diferente. Soy más «diferente» que «semejante». La descripción bíblica termina diciendo: «No había para el hombre ayuda semejante a él» (Gén 2, 20).
EL MISTERIO DEL ADVIENTO
5. ¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Lo hacemos para comprender mejor el misterio del Adviento, para comprenderlo desde los cimientos, y poder penetrar así con mayor profundidad en nuestro cristianismo.
E1 Adviento significa «la Venida».
Si Dios «viene» al hombre, lo hace porque en su ser humano ha puesto una «dimensión de espera» por cuyo medio el hombre puede «acoger» a Dios, es capaz de hacerlo.
Ya el libro del Génesis, y sobre todo este capítulo, lo explica cuando al hablar del hombre afirma que Dios lo «creó… a su imagen» (Gén 1, 27).
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
13 de diciembre de 1978
2. POR QUÉ VIENE EL SEÑOR
VIVIR DE LA IGLESIA
1. Por tercera vez ya en estos encuentros nuestros del miércoles vuelvo a tocar el tema del Adviento siguiendo el ritmo de la liturgia que nos introduce en la vida de la Iglesia del modo más sencillo y, a la vez, más profundo. El Concilio Vaticano II, que nos ha dado una doctrina rica y universal sobre la Iglesia, atrajo nuestra atención también hacia la liturgia. A través de ésta no sólo conocemos qué es la Iglesia, sino que experimentamos día a día de qué vive. También nosotros vivimos de ella, pues somos la Iglesia: «La liturgia… contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia. Es característico de la Iglesia ser a la vez humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina» (Sacrosanctum Concilium 2).
LA LITURGIA DEL ADVIENTO
La Iglesia ahora está viviendo el Adviento, y por ello nuestros encuentros del miércoles se centran en este período litúrgico. Adviento significa «venida». Para penetrar en la realidad del Adviento, hasta ahora hemos procurado mirar en dirección de quién es el que viene y para quién viene. Hemos hablado, por lo tanto, de un Dios que al crear el mundo se revela a Sí mismo: un Dios Creador. Y el miércoles pasado hablamos del hombre. Hoy seguiremos adelante para hallar respuesta más completa a la pregunta: ¿por qué el «Adviento»?, ¿por qué viene Dios?, ¿por qué quiere venir hasta el hombre?
La liturgia del Adviento se funda principalmente en textos de los profetas del Antiguo Testamento. En ella habla casi todos los días el profeta Isaías. En la historia del Pueblo de Dios de la Antigua Alianza, él era un «intérprete» particular de la promesa que este pueblo había recibido de Dios hacía tiempo en la persona del fundador de su estirpe: Abraham. Como todos los demás profetas, y quizá más que todos, Isaías reforzaba en sus contemporáneos la fe en las promesas de Dios confirmadas por la alianza al pie del monte Sinaí. Inculcaba sobre todo la perseverancia en la expectación y la fidelidad: «Pueblo de Sión, el Señor vendrá a salvar a los pueblos y hará oír su voz majestuosa para dar gozo a vuestro corazón» (cf. Is 30, 19.30).
Cuando Cristo estaba en el mundo aludió una y otra vez a las palabras de Isaías. Decía claramente: «Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír» (Lc 4, 21).
LOS PRIMEROS CAPÍTULOS DEL LIBRO DEL GÉNESIS
2. La liturgia del Adviento es de carácter histórico. La expectación de la venida del Ungido (Mesías) fue un proceso histórico. De hecho impregnó toda la historia de Israel, que fue elegido precisamente para preparar la venida del Salvador.
Pero en cierto modo nuestras consideraciones van más allá de la liturgia diaria del Adviento. Volvamos, pues, a la pregunta fundamental: ¿Por qué viene Dios" ¿Por qué quiere venir al hombre, a la humanidad? Busquemos respuestas adecuadas a estas preguntas; y busquémoslas en los orígenes mismos, es decir, antes de que comenzara la historia del pueblo elegido. Este año enfocamos la atención hacia los capítulos primeros del libro del Génesis. E1 adviento «histórico» no sería inteligible sin la lectura cuidadosa y el análisis de esos capítulos.
Por lo tanto, buscando una respuesta a la pregunta ¿«por qué» el Adviento?, debemos volver a leer otra vez atentamente toda la descripción de la creación del mundo, y en particular de la creación del hombre. Es significativo (y ya he tenido ocasión de aludir a ello) cómo cada uno de los días de la creación termina comprobando: «vio Dios ser bueno»; y después de la creación del hombre: «…vio ser muy bueno». Como ya dije la semana pasada, esta comprobación se enlaza con la bendición de la creación, y sobre todo con la bendición explícita del hombre.
En toda esta descripción está ante nosotros un Dios que se complace en la verdad y en el bien, según la expresión de San Pablo (cf. 1 Cor 13, 6). Allí donde está la alegría que brota del bien, allí está el amor. Y sólo donde hay amor existe la alegría que procede del bien. El libro del Génesis, desde los primeros capítulos, nos revela a Dios, que es amor (si bien esta expresión la utilizará San Juan mucho más tarde). Es amor porque goza con el bien. Por consiguiente, la creación es a la vez donación auténtica: donde hay amor, hay don.
El libro del Génesis señala el comienzo de la existencia del mundo y del hombre. Al interpretarla, debemos ciertamente construir, como lo ha hecho Santo Tomás de Aquino, una consiguiente filosofía del ser, filosofía en la que quedará expresado el orden mismo de la existencia Sin embargo, el libro del Génesis habla de la creación como don. Al crear el mundo visible, Dios es el donante, y el hombre es el que recibe el don. Es aquel para quien Dios crea el mundo visible, aquel a quien Dios introduce desde los comienzos no sólo en el orden de la existencia, sino también en el orden de la donación. El hecho de que el hombre es «imagen y semejanza» de Dios significa, entre otras cosas, que es capaz de recibir el don, que es sensible a este don y que es capaz de corresponder a él. Por esto precisamente establece Dios desde el principio con el hombre y sólo con él la alianza. El libro del Génesis nos revela no sólo el orden natural de la existencia, sino también, a la vez y desde el principio, el orden sobrenatural de la gracia. De la gracia podemos hablar sólo si admitimos la realidad del don. Recordemos el catecismo: la gracia es el don sobrenatural de Dios por el que llegamos a ser hijos de Dios y herederos del cielo.
DIOS SALVADOR
3. Qué relación tiene todo esto con el Adviento, podemos preguntarnos con razón. Contesto: El Adviento se delineó por vez primera en el horizonte de la historia del hombre cuando Dios se reveló a Sí mismo como Aquel que se complace en el bien, que ama y da. En este don al hombre, Dios no se limitó a «darle» el mundo visible —esto está claro desde el principio—, sino que al dar al hombre el mundo visible, Dios quiere darse también a Sí mismo, tal como el hombre es capaz de darse, tal como «se da a sí mismo» a otro hombre: de persona a persona; es decir, darse a Sí mismo a él, admitiéndolo a la participación en sus misterios o, mejor aún, a la participación en su vida. Esto se lleva a efecto de modo palpable en las relaciones entre familiares: marido, mujer, padres, hijos. He aquí por qué los profetas se refieren muy a menudo a tales relaciones para mostrar la imagen verdadera de Dios.
El orden de la gracia es posible sólo «en el mundo de las personas». Y se refiere al don que tiende siempre a la formación y comunión de las personas; de hecho, el libro del Génesis nos presenta tal donación. En él, la forma de esta «comunión de las personas» está delineada ya desde el principio. El hombre está llamado a la familiaridad con Dios, a la intimidad y amistad con Él. Dios quiere estar cercano a él. Quiere hacerle partícipe de sus designios. Quiere hacerle partícipe de su vida. Quiere hacerle feliz con su misma felicidad (con su mismo Ser).
Para todo ello es necesaria la Venida de Dios y la expectación del hombre: la disponibilidad del hombre.
Sabemos que el primer hombre, que disfrutaba de la inocencia original y de una particular cercanía de su Creador, no mostró tal disponibilidad. La primera alianza de Dios con el hombre quedó interrumpida, pero nunca cesó de parte de Dios la voluntad de salvar al hombre. No se quebrantó el orden de la gracia, y por eso el Adviento dura siempre.
La realidad del Adviento está expresada, entre otras, en las palabras siguientes de San Pablo: «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4).
Este «Dios quiere» es justamente el Adviento y se encuentra en la base de todo adviento.
CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II
20 de diciembre de 1978
3. EL SEÑOR ESTÁ CERCA
MEDITACIÓN SOBRE EL ADVIENTO
1, Nuestro encuentro de hoy nos brinda ocasión para la cuarta y última meditación sobre el Adviento.
El Señor está cerca, nos lo recuerda cada día la liturgia del Adviento. Esta cercanía del Señor la sentimos todos: tanto nosotros, sacerdotes, rezando cada día las maravillosas «antífonas mayores» del Adviento, como todos los cristianos que tratan de preparar el corazón y la conciencia para su venida. Sé que en este período los confesionarios de las iglesias de mi patria, Polonia, están asediados (no menos que en Cuaresma). Pienso que ocurra también así en Italia y dondequiera que un profundo espíritu de fe hace sentir la necesidad de abrir el alma al Señor que está para venir. La alegría mayor de esta espera del Adviento es la que viven los niños. Recuerdo que precisamente ellos iban deprisa, muy contentos, a las parroquias de mi patria para las misas de la aurora (llamadas «Rorate…» por la palabra con que se abre la liturgia: Rorate coeli, «gotead, cielos, desde arriba» (Is 45, 8). Ellos contaban día tras día los «peldaños» que todavía quedaban en la «escalera celeste» por la que Jesús bajaría a la tierra, para poderlo encontrar en la Nochebuena sobre el pesebre de Belén.
¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA!
EL PECADO
2. Hace ya una semana hablábamos de este acercarse del Señor. Efectivamente, éste era el tercer tema de las reflexiones del miércoles, elegidas para el Adviento de este año. Hemos meditado sucesivamente, trasladándonos a los orígenes mismos de la humanidad, es decir, al libro del Génesis, las verdades fundamentales del Adviento. Dios que crea (Elohim) y en esta creación se revela simultáneamente a Sí mismo; el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, «refleja» a Dios en el mundo visible creado. Estos son los temas primeros y fundamentales de nuestras meditaciones durante el Adviento. Después, el tercer tema puede resumirse brevemente en la palabra: «gracia», «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Dios quiere que el hombre se haga partícipe de su verdad, de su amor, de su misterio, para que pueda participar en la vida del mismo Dios. «E1 árbol de la vida» simboliza esta realidad ya desde las primeras páginas de la Sagrada Escritura Pero en estas mismas páginas nos encontramos también con otro árbol: el libro del Génesis lo llama «el árbol de la ciencia del bien y del mal» (Gén 2, 17). Para que el hombre pueda comer el fruto del árbol de la vida, no debe tocar el fruto del árbol «de la ciencia del bien y del mal». Esta expresión puede sonar a leyenda arcaica. Pero profundizando más en «la realidad del hombre», como nos es dado entenderla en su historia terrena —tal como a cada uno nos habla de ella nuestra experiencia humana interior y nuestra conciencia moral—, nos damos cuenta mejor de que no podemos permanecer indiferentes, moviendo los hombros antes estas imágenes bíblicas primitivas. ¡Cuánta carga de verdad existencial contienen acerca del hombre! Verdad que cada uno de nosotros siente como propia. Ovidio, el antiguo poeta romano, pagano, ¿acaso no ha dicho de manera explícita: Video meliora proboque, deteriora sequor: «Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor» (Metamorfosis VII 20)? Sus palabras no distan mucho de las que más tarde escribió San Pablo: «No sé lo que hago; pues no pongo por obra lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago» (Rom 7, 15). El hombre mismo, después del pecado original, está entre «el bien y el mal».
«La realidad del hombre» —la más profunda «realidad del hombre»— parece desenvolverse continuamente entre lo que desde el principio ha sido definido como el «árbol de la vida» y «el árbol de la ciencia del bien y del mal». Por esto, en nuestras meditaciones sobre el Adviento, que miran a las leyes fundamentales, a las realidades esenciales, no se puede excluir otro tema: esto es, el que se expresa con la palabra: pecado.
LA DIMENSIÓN ÉTICA DE LA VIDA HUMANA
3. Pecado. El catecismo nos dice, de manera sencilla y fácil de recordar, que es la transgresión del mandamiento de Dios. Indudablemente el pecado es la transgresión de un principio moral, violación de una «norma» —y sobre esto todos están de acuerdo, aun los que no quieren oír hablar de «los mandamientos de Dios»—. También ellos están concordes en admitir que las principales normas morales, los más elementales principios de conducta, sin los cuales no es posible la vida y la convivencia entre los hombres, son precisamente los que nosotros conocemos como «mandamientos de Dios» (en particular, el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo y el octavo). La vida del hombre, la convivencia entre los hombres, se desarrolla en una dimensión ética, y ésta es su característica esencial, y es también la dimensión esencial de la cultura humana.
Querría, sin embargo, que hoy nos centráramos sobre aquel «primer pecado» que —a pesar de cuanto se piensa comúnmente— está descrito con tanta precisión en el libro del Génesis, que demuestra toda la profundidad de la «realidad del hombre» encerrada en él. Este pecado «nace» al mismo tiempo «del exterior», es decir, de la tentación, y «de dentro». La tentación se expresa con la siguientes palabras del tentador: «Sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (Gén 3, 5). El contenido de la tentación toca lo que el mismo Creador ha plasmado en el hombre —porque, de hecho, ha sido creado a «semejanza de Dios», que quiere decir «igual que Dios»—. Toca también al anhelo de conocer que hay en el hombre y al anhelo de dignidad. Sólo que lo uno y lo otro se falsifica de tal manera, que tanto el anhelo de conocer como el de dignidad —es decir, la semejanza con Dios—, en el hecho de la tentación, son utilizados para contraponer al hombre con Dios. El tentador coloca al hombre contra Dios, sugiriéndole que Dios es su adversario, el cual intenta mantener al hombre en el estado de «ignorancia»; que pretende «limitarlo» para subyugarlo. El tentador dice: «No, no moriréis; es que sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (según la antigua versión: «seréis como Dios» (Gén 3, 4 5).
Es preciso meditar, más de una vez esta descripción «arcaica». No sé si aun en la Sagrada Escritura se pueden encontrar otros muchos pasajes en los que se describa la realidad del pecado no sólo en su forma de origen, sino también en su esencia, esto es, donde se presente la realidad del pecado en dimensiones tan plenas y profundas, demostrando cómo el hombre haya utilizado contra Dios precisamente lo que en él había de Dios, lo que debía servir para acercarlo a Dios.
VIENE EL SEÑOR
4. ¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Para comprender mejor el Adviento. Adviento quiere decir Dios que viene, porque quiere que «todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Viene porque ha creado al mundo y al hombre por amor, y con él ha establecido el orden de la gracia. Pero viene «por causa del pecado», viene «a pesar del pecado», viene para quitar el pecado.
Por eso no nos extrañamos de que, en la noche de Navidad, no encuentre sitio en las casas de Belén y deba nacer en un establo (en la cueva que servía de refugio a los animales).
PERO LO MÁS IMPORTANTE ES EL HECHO DE QUE ÉL VIENE.
El adviento de cada año nos recuerda que la gracia, es decir, la voluntad de Dios para salvar al .hombre, es más poderosa que el pecado.
EL BUEN PASTOR
¡ORAD POR EL PAPA Y LA IGLESIA, PORQUE LAS FUERZAS DEL MAL DENTRO DEL VATICANO QUIEREN DAR COMIENZO A SU PROFANACIÓN!
20 DE NOVIEMBRE DE 2013 – 2:35 P.M.
Hijitos míos, que la paz de Dios esté con vosotros.
La gloria de Dios está cerca, arrepentíos y convertíos para que podáis presentaros ante él vistiendo de traje blanco. Orad por el Papa y la Iglesia, porque las fuerzas del mal dentro del vaticano quieren dar comienzo a su profanación. La vida del Papa peligra, hay un complot para atentar contra él. Hago un llamado urgente al mundo católico para que refuerce la oración, pidiendo al Padre Celestial por la protección del Papa Francisco.
Las decisiones que el Papa Francisco está tomando están incomodando a muchos dentro del Vaticano. No prestéis atención a toda la campaña de desprestigio que se viene haciendo contra él. Este es el vicario de la Iglesia que Dios ha dispuesto para estos últimos tiempos; apoyadlo con vuestra oración y dejad de estar juzgándolo, ¿quién sois vosotros para cuestionar los designios de Dios?.
Orad mejor para que los cambios que llevará a cabo el vicario de la iglesia, no sean manipulados por la masonería eclesiástica, ya que muchos dentro del vaticano no están de acuerdo con los cambios que se harán. Muchos purpurados quieren una iglesia politeísta, abierta a las demás iglesias y doctrinas.
Muchos Cardenales están divididos, unos a favor y otros en contra de los nuevos cambios y políticas que llevará a cabo el Papa Francisco. De la oración del pueblo católico dependerá el destino de la Iglesia; debéis de apoyar al Papa con vuestra oración, para que en su pontificado la doctrina de la liberación no se lleve a cabo; pues muchos quieren que sea implantada, aduciendo que la Iglesia de hoy debe ser una iglesia modernista, ajustada a los cambios de la humanidad.
Los cambios que se darán no deben afectar la doctrina de la Iglesia, ni el Evangelio de mi Hijo. El Santo Sacrificio diario, la Santa Misa, debe conservar su ritual, su esencia, ninguna palabra de la consagración debe ser manipulada; todo debe permanecer como mi Hijo lo instituyó. Por eso hijitos míos, debéis de orar para que la sabiduría y la luz del Santo Espíritu, guíe al Papa Francisco y la Iglesia de mi Hijo, no sea desviada del camino del evangelio y su doctrina.
No abandonéis al Papa Francisco, apoyadlo con vuestra oración, para que la voluntad de Dios se lleve a cabo en su pontificado y la Iglesia de mi Hijo, continúe siendo luz y guía para todo el pueblo de Dios. Que la sabiduría de Dios y la intercesión de esta Madre asista al vicario de Cristo en los cambios que se aproximan para la Iglesia y el mundo católico.
Vuestra Madre, María Santificadora.
Dad a conocer este mensaje a toda la humanidad.
20 DE NOVIEMBRE DE 2013 – 2:35 P.M.
Hijitos míos, que la paz de Dios esté con vosotros.
La gloria de Dios está cerca, arrepentíos y convertíos para que podáis presentaros ante él vistiendo de traje blanco. Orad por el Papa y la Iglesia, porque las fuerzas del mal dentro del vaticano quieren dar comienzo a su profanación. La vida del Papa peligra, hay un complot para atentar contra él. Hago un llamado urgente al mundo católico para que refuerce la oración, pidiendo al Padre Celestial por la protección del Papa Francisco.
Las decisiones que el Papa Francisco está tomando están incomodando a muchos dentro del Vaticano. No prestéis atención a toda la campaña de desprestigio que se viene haciendo contra él. Este es el vicario de la Iglesia que Dios ha dispuesto para estos últimos tiempos; apoyadlo con vuestra oración y dejad de estar juzgándolo, ¿quién sois vosotros para cuestionar los designios de Dios?.
Orad mejor para que los cambios que llevará a cabo el vicario de la iglesia, no sean manipulados por la masonería eclesiástica, ya que muchos dentro del vaticano no están de acuerdo con los cambios que se harán. Muchos purpurados quieren una iglesia politeísta, abierta a las demás iglesias y doctrinas.
Muchos Cardenales están divididos, unos a favor y otros en contra de los nuevos cambios y políticas que llevará a cabo el Papa Francisco. De la oración del pueblo católico dependerá el destino de la Iglesia; debéis de apoyar al Papa con vuestra oración, para que en su pontificado la doctrina de la liberación no se lleve a cabo; pues muchos quieren que sea implantada, aduciendo que la Iglesia de hoy debe ser una iglesia modernista, ajustada a los cambios de la humanidad.
Los cambios que se darán no deben afectar la doctrina de la Iglesia, ni el Evangelio de mi Hijo. El Santo Sacrificio diario, la Santa Misa, debe conservar su ritual, su esencia, ninguna palabra de la consagración debe ser manipulada; todo debe permanecer como mi Hijo lo instituyó. Por eso hijitos míos, debéis de orar para que la sabiduría y la luz del Santo Espíritu, guíe al Papa Francisco y la Iglesia de mi Hijo, no sea desviada del camino del evangelio y su doctrina.
No abandonéis al Papa Francisco, apoyadlo con vuestra oración, para que la voluntad de Dios se lleve a cabo en su pontificado y la Iglesia de mi Hijo, continúe siendo luz y guía para todo el pueblo de Dios. Que la sabiduría de Dios y la intercesión de esta Madre asista al vicario de Cristo en los cambios que se aproximan para la Iglesia y el mundo católico.
Vuestra Madre, María Santificadora.
Dad a conocer este mensaje a toda la humanidad.
CON UNA CARICIA
DIOS NOS REPRENDE CON UNA CARICIA
Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. ¡Esas son manos seguras!
Fragmento de la homilía del Papa francisco el la misa del martes 12 noviembre en Santa Martha.
Confiémonos a Dios como un niño se confía en las manos de su papá. El santo padre ha reiterado que el Señor no nos abandona nunca y ha subrayado que también cuando nos reprende, Dios no nos da una bofetada sino una caricia.
"Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad", pero "por la envidia del diablo ha entrado la muerte en el mundo".
Hay un pasaje del Libro de la Sabiduría que recuerda nuestra creación. La envidia del diablo, ha hecho posible que comenzase esta guerra, "este camino que termina con la muerte y ha entrado en el mundo y la experimentan aquellos que le pertenecen".
Todos tenemos que pasar por la muerte, pero una cosa es pasar por esta experiencia con una pertenencia al diablo y otra cosa es pasar por esta experiencia de la mano de Dios. Y a mí me gusta escuchar esto: "Estamos en las manos de Dios desde el principio". La Biblia no explica la Creación, usando una imagen hermosa: Dios, con sus manos nos hace del barro, de la tierra, a su imagen y semejanza. Son las manos de Dios las que nos han creado: el Dios artesano, ¿eh? Como un artesano nos ha hecho. Estas manos del Señor... Las manos de Dios, que no nos abandonan.
La Biblia, narra como el Señor le dice a su pueblo: "Yo camino contigo, como un papá con su hijo, llevándolo de la mano". Son las manos de Dios las que nos acompañan en el camino.
Nuestro Padre, como un Padre con su hijo, nos enseña a caminar. Nos enseña a ir por el camino de la vida y de la salvación. Son las manos de Dios las que nos acarician en los momentos de dolor, nos consuelan. ¡Es nuestro Padre el que nos acaricia! Nos quiere mucho. Y también en estas caricias, muchas veces, está el perdón. Una cosa que me ayuda es pensar esto. Jesús, Dios, ha traído consigo sus llagas: se las hace ver al Padre. Este es el precio: ¡Las manos de Dios son manos llagadas por amor! Y esto nos consuela mucho.
Muchas veces, escuchamos decir a las personas que no saben en quien confiar: "¡Confíate en las manos de Dios!. Esto, es bello porque allí estamos seguros: es la máxima seguridad, porque es la seguridad de nuestro Padre que nos quiere mucho. Las manos de Dios, también nos curan de nuestras enfermedades espirituales.
Pensemos en las manos de Jesús, cuando tocaba a los enfermos y los curaba, son las manos de Dios: ¡Nos curan! ¡No me imagino a Dios dándonos una bofetada! No me lo imagino. Reprendiéndonos sí me lo imagino, porque lo hace. Pero nunca, nunca nos hiere. ¡Nunca! Nos acaricia.
También cuando nos reprende lo hace con una caricia porque es Padre. "Las almas de los justos están en las manos de Dios". Pensemos en las manos de Dios, que nos ha creado como un artesano, que nos ha dado la salud eterna. Son manos llagadas y nos acompañan en el camino de la vida. Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. ¡Esas son manos seguras!
Autor: SS Francisco
Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. ¡Esas son manos seguras!
Fragmento de la homilía del Papa francisco el la misa del martes 12 noviembre en Santa Martha.
Confiémonos a Dios como un niño se confía en las manos de su papá. El santo padre ha reiterado que el Señor no nos abandona nunca y ha subrayado que también cuando nos reprende, Dios no nos da una bofetada sino una caricia.
"Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad", pero "por la envidia del diablo ha entrado la muerte en el mundo".
Hay un pasaje del Libro de la Sabiduría que recuerda nuestra creación. La envidia del diablo, ha hecho posible que comenzase esta guerra, "este camino que termina con la muerte y ha entrado en el mundo y la experimentan aquellos que le pertenecen".
Todos tenemos que pasar por la muerte, pero una cosa es pasar por esta experiencia con una pertenencia al diablo y otra cosa es pasar por esta experiencia de la mano de Dios. Y a mí me gusta escuchar esto: "Estamos en las manos de Dios desde el principio". La Biblia no explica la Creación, usando una imagen hermosa: Dios, con sus manos nos hace del barro, de la tierra, a su imagen y semejanza. Son las manos de Dios las que nos han creado: el Dios artesano, ¿eh? Como un artesano nos ha hecho. Estas manos del Señor... Las manos de Dios, que no nos abandonan.
La Biblia, narra como el Señor le dice a su pueblo: "Yo camino contigo, como un papá con su hijo, llevándolo de la mano". Son las manos de Dios las que nos acompañan en el camino.
Nuestro Padre, como un Padre con su hijo, nos enseña a caminar. Nos enseña a ir por el camino de la vida y de la salvación. Son las manos de Dios las que nos acarician en los momentos de dolor, nos consuelan. ¡Es nuestro Padre el que nos acaricia! Nos quiere mucho. Y también en estas caricias, muchas veces, está el perdón. Una cosa que me ayuda es pensar esto. Jesús, Dios, ha traído consigo sus llagas: se las hace ver al Padre. Este es el precio: ¡Las manos de Dios son manos llagadas por amor! Y esto nos consuela mucho.
Muchas veces, escuchamos decir a las personas que no saben en quien confiar: "¡Confíate en las manos de Dios!. Esto, es bello porque allí estamos seguros: es la máxima seguridad, porque es la seguridad de nuestro Padre que nos quiere mucho. Las manos de Dios, también nos curan de nuestras enfermedades espirituales.
Pensemos en las manos de Jesús, cuando tocaba a los enfermos y los curaba, son las manos de Dios: ¡Nos curan! ¡No me imagino a Dios dándonos una bofetada! No me lo imagino. Reprendiéndonos sí me lo imagino, porque lo hace. Pero nunca, nunca nos hiere. ¡Nunca! Nos acaricia.
También cuando nos reprende lo hace con una caricia porque es Padre. "Las almas de los justos están en las manos de Dios". Pensemos en las manos de Dios, que nos ha creado como un artesano, que nos ha dado la salud eterna. Son manos llagadas y nos acompañan en el camino de la vida. Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. ¡Esas son manos seguras!
Autor: SS Francisco
lunes, 25 de noviembre de 2013
UN MES PARA EL ADVIENTO
CORONA DE ADVIENTO
La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida. Se le encienden velas para representar el acercamiento de Cristo, la Luz del mundo. Aquí te indicamos cómo usarla.
SIGNIFICADO Y USO DE LA CORONA
La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela más hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aún se puede hacer la corona ya que lo más importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
ORIGEN
La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. Él vino para hacer todas las cosas nuevas.
NUEVA REALIDAD
Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.”
En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.
LOS SÍMBOLOS DE LA CORONA DE ADVIENTO
Las ramas de verde perenne recuerdan Jesús es la luz eterna. En los países fríos se escogen ramas de los árboles que no pierden sus hojas en el invierno, para simbolizar que Dios no cambia.
El círculo nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin, es eterno.
Recordamos la larga espera de la humanidad que, cayendo en pecado, vivía en oscuridad. El Pueblo de Israel recibió de Dios la promesa y los profetas la mantenían viva en los corazones. Nosotros, por el bautismo, estamos llamados a ser profetas y anunciar el reino de Dios. Es así que nosotros, en Cristo, somos luz.
ORACIÓN CON LA CORONA DE ADVIENTO
PRIMERA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
(Las lecturas se pueden repartir de antemano entre la familia pero es significativo que la cabeza del hogar tome las lecturas principales):
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Líder: “En los días de adviento, recordamos nuestra espera en la liberación del Señor. Siempre necesitamos Su salvación. En torno a esta corona recordaremos su promesa.
Lectura del profeta Isaías 9:1-2
El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande.
Los que vivían en tierra de sombras una luz brilló sobre ellos.
Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría.
Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega,
como se regocijan repartiendo botín.
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Líder: Rm. 13, 11-12. “Ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz”
BENDICIÓN DE LA CORONA
Líder: Bendícenos Señor y a esta corona de adviento.
Líder: “Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
Él es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
La sabiduría que nos enseña y guía,
El Salvador de todas las naciones.
Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros al encender las velas de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Todos: “amen”.
SE ENCIENDE LA PRIMERA VELA
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
RECORDAMOS LA VIRTUD DE LA FE.
LA ANUNCIACIÓN
La Virgen María, como el pueblo judío, esperaba la venida del Salvador, rezaba, leía, meditaba y guardaba las Sagradas Escrituras en su corazón.
Nosotros nos preparamos para dar nuestro “Si” unidos a María en la Anunciación.
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
Oración final: “Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
SEGUNDA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lectura bíblica: 1Tesalonisenses 5,23-24 “Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida del Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
SE ENCIENDEN DOS VELAS
Líder: ”Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
RECORDAMOS LA VIRTUD DE LA CARIDAD
LA VISITACIÓN
María fue presurosa a servir a su prima Isabel ya que el ángel le avisó que de ella nacería un niño: Juan Bautista. No temió la distancia y las dificultades. Respondió con un amor que se hace servicio y que une corazones.
Acción: Es tiempo de ir a servir a los que mas nos necesitan, en especial los pobres, los enfermos… los ancianos
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
Oración final:
“Señor Todopoderoso, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos participar plenamente de su vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
TERCERA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lecturas bíblicas:
Primera lectura: 1 Tesalonicenses 3,12-13 “Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Segunda lectura: Filipenses 4,4-5. “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.” “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
SE ENCIENDEN TRES VELAS.
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
ESPERANZA
A Belén
La Virgen vuelve a viajar, lejos de su familia y amistades, obedece el mandato del emperador… En Belén ella y San José no encuentran sino rechazo. Todo parece salir muy mal… Por menos algunos matrimonios se han divorciado. Pero ellos no pierden la esperanza.
No hay Navidad sin sufrimiento, sin la prueba y la superación de los egoísmos. La esperanza cristiana lo vence todo. No es resignación negativa. Hace todo lo posible para hacer de las situaciones difíciles lo mejor. No pierde de vista a Dios que se hace presente en el corazón humilde y fiel.
Tiempo de silencio. / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro. / Ave María.
Oración final:
Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
CUARTA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lectura bíblica:
Primera lectura: Rm 13,13-14 “Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo”. “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Segunda lectura: 2 Tes. 1,6-7 “Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a vosotros, los afligidos, y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del cielo acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones de sus pueblo santo y la admiración de todos los creyentes.” -”Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Líder: “Ven, Señor, y no tardes.
Todos: “Perdona los pecados de tu pueblo”.
SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
HUMILDAD Y GLORIA
EL NACIMIENTO DE JESÚS
Líder: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Meditación: La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.
Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
ORACIÓN FINAL
Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”
www.corazones.org
La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida. Se le encienden velas para representar el acercamiento de Cristo, la Luz del mundo. Aquí te indicamos cómo usarla.
SIGNIFICADO Y USO DE LA CORONA
La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela más hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aún se puede hacer la corona ya que lo más importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
ORIGEN
La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. Él vino para hacer todas las cosas nuevas.
NUEVA REALIDAD
Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.”
En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.
LOS SÍMBOLOS DE LA CORONA DE ADVIENTO
Las ramas de verde perenne recuerdan Jesús es la luz eterna. En los países fríos se escogen ramas de los árboles que no pierden sus hojas en el invierno, para simbolizar que Dios no cambia.
El círculo nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin, es eterno.
Recordamos la larga espera de la humanidad que, cayendo en pecado, vivía en oscuridad. El Pueblo de Israel recibió de Dios la promesa y los profetas la mantenían viva en los corazones. Nosotros, por el bautismo, estamos llamados a ser profetas y anunciar el reino de Dios. Es así que nosotros, en Cristo, somos luz.
ORACIÓN CON LA CORONA DE ADVIENTO
PRIMERA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
(Las lecturas se pueden repartir de antemano entre la familia pero es significativo que la cabeza del hogar tome las lecturas principales):
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Líder: “En los días de adviento, recordamos nuestra espera en la liberación del Señor. Siempre necesitamos Su salvación. En torno a esta corona recordaremos su promesa.
Lectura del profeta Isaías 9:1-2
El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande.
Los que vivían en tierra de sombras una luz brilló sobre ellos.
Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría.
Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega,
como se regocijan repartiendo botín.
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Líder: Rm. 13, 11-12. “Ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz”
BENDICIÓN DE LA CORONA
Líder: Bendícenos Señor y a esta corona de adviento.
Líder: “Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
Él es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
La sabiduría que nos enseña y guía,
El Salvador de todas las naciones.
Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros al encender las velas de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Todos: “amen”.
SE ENCIENDE LA PRIMERA VELA
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
RECORDAMOS LA VIRTUD DE LA FE.
LA ANUNCIACIÓN
La Virgen María, como el pueblo judío, esperaba la venida del Salvador, rezaba, leía, meditaba y guardaba las Sagradas Escrituras en su corazón.
Nosotros nos preparamos para dar nuestro “Si” unidos a María en la Anunciación.
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
Oración final: “Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
SEGUNDA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lectura bíblica: 1Tesalonisenses 5,23-24 “Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida del Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
SE ENCIENDEN DOS VELAS
Líder: ”Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
RECORDAMOS LA VIRTUD DE LA CARIDAD
LA VISITACIÓN
María fue presurosa a servir a su prima Isabel ya que el ángel le avisó que de ella nacería un niño: Juan Bautista. No temió la distancia y las dificultades. Respondió con un amor que se hace servicio y que une corazones.
Acción: Es tiempo de ir a servir a los que mas nos necesitan, en especial los pobres, los enfermos… los ancianos
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
Oración final:
“Señor Todopoderoso, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos participar plenamente de su vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
TERCERA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lecturas bíblicas:
Primera lectura: 1 Tesalonicenses 3,12-13 “Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Segunda lectura: Filipenses 4,4-5. “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.” “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
SE ENCIENDEN TRES VELAS.
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
ESPERANZA
A Belén
La Virgen vuelve a viajar, lejos de su familia y amistades, obedece el mandato del emperador… En Belén ella y San José no encuentran sino rechazo. Todo parece salir muy mal… Por menos algunos matrimonios se han divorciado. Pero ellos no pierden la esperanza.
No hay Navidad sin sufrimiento, sin la prueba y la superación de los egoísmos. La esperanza cristiana lo vence todo. No es resignación negativa. Hace todo lo posible para hacer de las situaciones difíciles lo mejor. No pierde de vista a Dios que se hace presente en el corazón humilde y fiel.
Tiempo de silencio. / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro. / Ave María.
Oración final:
Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.
CUARTA SEMANA
Todos hacen la señal de la cruz.
Líder: “Nuestro auxilio es en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el cielo y la tierra”
Lectura bíblica:
Primera lectura: Rm 13,13-14 “Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo”. “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Segunda lectura: 2 Tes. 1,6-7 “Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a vosotros, los afligidos, y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del cielo acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones de sus pueblo santo y la admiración de todos los creyentes.” -”Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Líder: “Ven, Señor, y no tardes.
Todos: “Perdona los pecados de tu pueblo”.
SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS
Líder: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.
HUMILDAD Y GLORIA
EL NACIMIENTO DE JESÚS
Líder: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.”
“Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos Señor”.
Meditación: La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.
Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.
ORACIÓN FINAL
Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”
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EUCARISTIA
¿QUÉ ES LA EUCARISTÍA?
La Eucaristía es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre que renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. La Eucaristía es Jesús real y personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra. Por la fe creemos que la presencia de Jesús en la Hostia y el vino no es sólo simbólica sino real; esto se llama el misterio de la transubstanciación ya que lo que cambia es la sustancia del pan y del vino; los accidente—forma, color, sabor, etc.— permanecen iguales.
La institución de la Eucaristía, tuvo lugar durante la última cena pascual que celebró con sus discípulos y los cuatro relatos coinciden en lo esencial, en todos ellos la consagración del pan precede a la del cáliz; aunque debemos recordar, que en la realidad histórica, la celebración de la Eucaristía (Fracción del Pan) comenzó en la Iglesia primitiva antes de la redacción de los Evangelios.
Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre..."
Encuentro con Jesús amor
Necesariamente el encuentro con Cristo Eucaristía es una experiencia personal e íntima, y que supone el encuentro pleno de dos que se aman. Es por tanto imposible generalizar acerca de ellos. Porque sólo Dios conoce los corazones de los hombres. Sin embargo sí debemos traslucir en nuestra vida, la trascendencia del encuentro íntimo con el Amor. Resulta lógico pensar que quien recibe esta Gracia, está en mayor capacidad de amar y de servir al hermano y que además alimentado con el Pan de Vida debe estar más fortalecido para enfrentar las pruebas, para encarar el sufrimiento, para contagiar su fe y su esperanza. En fin para llevar a feliz término la misión, la vocación, que el Señor le otorgue.
Si apreciáramos de veras la Presencia real de Cristo en el sagrario, nunca lo encontraríamos solo, únicamente acompañado de la lámpara Eucarística encendida, el Señor hoy nos dice a todos y a cada uno, lo mismo que les dijo a los Apóstoles "Con ansias he deseado comer esta Pascua con vosotros " Lc.22,15. El Señor nos espera con ansias para dársenos como alimento; ¿somos conscientes de ello, de que el Señor nos espera el Sagrario, con la mesa celestial servida? Y nosotros ¿por qué lo dejamos esperando? O es que acaso, ¿cuándo viene alguien de visita a nuestra casa, lo dejamos sólo en la sala y nos vamos a ocupar de nuestras cosas?
Eso exactamente es lo que hacemos en nuestro apostolado, cuando nos llenamos de actividades y nos descuidamos en la oración delante del Señor, que nos espera en el Sagrario, preso porque nos "amó hasta el extremo" y resulta que, por quien se hizo el mundo y todo lo que contiene (nosotros incluidos) se encuentra allí, oculto a los ojos, pero increíblemente luminoso y poderoso para saciar todas nuestras necesidades.
La Eucaristía es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre que renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. La Eucaristía es Jesús real y personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra. Por la fe creemos que la presencia de Jesús en la Hostia y el vino no es sólo simbólica sino real; esto se llama el misterio de la transubstanciación ya que lo que cambia es la sustancia del pan y del vino; los accidente—forma, color, sabor, etc.— permanecen iguales.
La institución de la Eucaristía, tuvo lugar durante la última cena pascual que celebró con sus discípulos y los cuatro relatos coinciden en lo esencial, en todos ellos la consagración del pan precede a la del cáliz; aunque debemos recordar, que en la realidad histórica, la celebración de la Eucaristía (Fracción del Pan) comenzó en la Iglesia primitiva antes de la redacción de los Evangelios.
Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre..."
Encuentro con Jesús amor
Necesariamente el encuentro con Cristo Eucaristía es una experiencia personal e íntima, y que supone el encuentro pleno de dos que se aman. Es por tanto imposible generalizar acerca de ellos. Porque sólo Dios conoce los corazones de los hombres. Sin embargo sí debemos traslucir en nuestra vida, la trascendencia del encuentro íntimo con el Amor. Resulta lógico pensar que quien recibe esta Gracia, está en mayor capacidad de amar y de servir al hermano y que además alimentado con el Pan de Vida debe estar más fortalecido para enfrentar las pruebas, para encarar el sufrimiento, para contagiar su fe y su esperanza. En fin para llevar a feliz término la misión, la vocación, que el Señor le otorgue.
Si apreciáramos de veras la Presencia real de Cristo en el sagrario, nunca lo encontraríamos solo, únicamente acompañado de la lámpara Eucarística encendida, el Señor hoy nos dice a todos y a cada uno, lo mismo que les dijo a los Apóstoles "Con ansias he deseado comer esta Pascua con vosotros " Lc.22,15. El Señor nos espera con ansias para dársenos como alimento; ¿somos conscientes de ello, de que el Señor nos espera el Sagrario, con la mesa celestial servida? Y nosotros ¿por qué lo dejamos esperando? O es que acaso, ¿cuándo viene alguien de visita a nuestra casa, lo dejamos sólo en la sala y nos vamos a ocupar de nuestras cosas?
Eso exactamente es lo que hacemos en nuestro apostolado, cuando nos llenamos de actividades y nos descuidamos en la oración delante del Señor, que nos espera en el Sagrario, preso porque nos "amó hasta el extremo" y resulta que, por quien se hizo el mundo y todo lo que contiene (nosotros incluidos) se encuentra allí, oculto a los ojos, pero increíblemente luminoso y poderoso para saciar todas nuestras necesidades.
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