jueves, 17 de noviembre de 2016

¡IMPRESIONANTES PROMESAS! DE SAN JOSÉ A QUIENES SE HAGAN DEVOTOS DE SU SAGRADO CORAZÓN


Entre 1994 y 1998 hubo en Brasil una aparición de María, Jesús y José que el obispo aprobó en el 2010. ¡No te puedes perder lo que San José promete!
Es una aparición única en su especie por las promesas que San José hace a quienes se hagan devotos de su Sagrado Corazón.
Muchos saben acerca de las aprobadas apariciones de la Virgen María, pero no están en conocimiento de que San José ha tenido muchas apariciones a videntes a través de la historia.
En algunas de ella ha aparecido junto con la Sagrada Familia, en otras con su hijo Jesús, en otras acompañado de Santos y en otras sólo.
Menos aún se sabe de unas apariciones en Itapiranga, Brasil, desde 1994 hasta 1998, en las que San José apareció junto con María y Jesús. Las ha aprobado el Obispo en 2010. Ver aquí.
LAS APARICIONES A EDSON GLAUBER Y SU MADRE
En 1994, cuando era estudiante en Manaus, Brasil, con 22 años de edad, Edson Glauber recibió una aparición de la Virgen con Jesús y San José.
Las apariciones continuaron cuando regresó a su ciudad natal de Itapiranga que está a unos 1050 kilómetros al suroeste de Sao Paulo y unos 1420 km. de Rio de Janeiro.
Y también a más de 1200 kilómetros al suroeste está el lugar de las recientemente aprobadas San Nicolás, en Argentina.
El Obispo Gritti, que murió el pasado junio, se reunió con ellos varias veces. Allí celebró la misa, en el sitio de las apariciones, y ayudó a construir el santuario.
María se le apareció bajo el título de “Reina del Rosario y de la Paz”.
Y al igual que en Fátima, en sus mensajes hizo hincapié en la necesidad de la conversión, el rezo del Rosario, la Misa, la Confesión y la Santa Eucaristía y la penitencia para salvar al mundo sumido en la incredulidad y el pecado. 
Ella y Jesús instaron a la devoción al más casto corazón de San José.
REVELACIONES Y PROMESAS DE SAN JOSÉ
Las Principales revelaciones de San José comenzaron el 1 de marzo de 1998.
Habló de tener devoción a su corazón casto y se recibieron las primeras de varias promesas. 
Empezó hablando así: “Mi querido hijo, Nuestro Señor Dios me ha enviado para informarte sobre todas las gracias que los fieles recibirán de mi muy Casto Corazón que Jesús y mi bendita esposa desean sea honrar…
A través de la devoción a mi casto corazón muchas almas van a ser salvadas de las manos del diablo. Dios nuestro Señor ha permitido que yo te revele las promesas de mi corazón”.
“Tal como soy justo y casto a los ojos de Dios, todos los que tengan devoción a mi Corazón también serán castos, justos y santos delante de Él. 
Yo te llenaré de estas gracias y virtudes, para que crezcas cada día en el camino de la santidad”.
Al día siguiente, San José vino con el Niño Jesús, que se reclinó en su corazón.
San José reveló que Dios quería dar innumerables gracias través de la devoción a su corazón:
“Mi hijo y Señor Jesús, que me trajo hasta aquí en la tierra, por el amor a su padre, quiere que todos los hombres practiquen de la devoción a mi Corazón, para todos aquellos que necesitan gracias del cielo”.
En las apariciones anteriores, la Virgen María y Jesús dijeron a Edson que a San José se le había sido dado gran poder y gloria, y en estos tiempos Dios quiere que la gente y el mundo se consagren al Corazón de San José.
SEGUNDA PROMESA
Luego vino una segunda promesa:
“Prometo a todos, que en honor a este purísimo Corazón mío hagan aquí en la tierra hagan buenas acciones en favor de los más necesitados, especialmente de los enfermos y moribundos de los cuales yo soy un consolador y protector, recibirán en su último momento de su vida, la gracia de una buena muerte.
Yo mismo seré para estas almas su peticionario ante mi Hijo Jesús y, junto con mi esposa, María Santísima, les consolaré en sus últimas horas aquí en la tierra, con nuestra santa presencia y para que descansen en la paz de nuestros corazones.
Como ya viste mi Hijo Jesús reposa su cabeza en mi corazón, de esta manera yo y mi esposa Santa María llevaremos a estas almas a la gloria del paraíso, en la presencia del Salvador, mi Hijo Jesucristo, de modo que puedan reposar, e inclinarse a Su Sagrado corazón…”
ADVERTENCIAS
San José no se asusta de la situación de los corazones de la humanidad. Explicó: “¡Cómo es que el pecado se propaga de una manera tan fuerte! Los hombres se dejan llevar por las artimañas más insidiosas del diablo. 
El enemigo de la salvación quiere destruir a todos los hombres para que, de esta manera, todo sea perdido. Él tiene envidia y odia a toda la raza humana. 
Así que muchos pasan por pruebas y tentaciones que el enemigo de Dios les lanza en cada momento, de esta manera trata de destruir las almas de los hombres que fueron creadas por Dios”.
San José reveló que el ataque contra nosotros se incrementará desde 1998: “Lo que la mayoría hace son pecados contra la santa pureza, porque la pureza es una de las virtudes más queridas por Dios, y de esta manera satanás desea destruir la imagen de Dios presente en cada criatura a través de esta virtud.
Y es debido a esto, que Dios pide a toda la humanidad tener devoción a mi Corazón Casto. Quiere dar a los hombres la gracia para vencer las tentaciones y los ataques del diablo en su vida día a día”.
San José puede protegernos de estos ataques. Su letanía lo llama el más casto y terror de los demonios. San José hizo esta promesa: “La invocación de mi nombre es suficiente para hacer que los demonios huyan.
Prometo a todos los fieles que honren a mi corazón casto con fe y amor, la gracia de vivir con la santa pureza del alma y del cuerpo y la fuerza para resistir todos los ataques y tentaciones del diablo. Yo mismo les he de proteger”.
Dijo que la gracia también sería para los miembros de la familia del orante en necesidad de ayuda divina.
ESPERANZA PARA LOS PECADORES
San José quiere que todos los pecadores que se conviertan y se salven: “Muchos son los que están lejos de Dios a causa de sus graves pecados. Muchas personas, mi hijo, están en ese estado, porque caen con las asechanzas del diablo.
El enemigo de la salvación hace pensar que no hay ninguna solución, ni cambio, porque están desesperados y han perdido la esperanza, y no han confiado en la misericordia divina. Estos serán un blanco fácil para el diablo”.
Pero él dice que
“todos los pecadores, incluso aquellos que han cometido los pecados más terribles, confíen en el amor y en el perdón de Dios y confíen en mí también, en mi intercesión.
Todos aquellos que recurran confiadamente a mí tendrán la certeza de mi ayuda para recuperar la gracia divina y la misericordia de Dios”.
No queriendo que los pecadores se desesperen, prometió a los que confían en su corazón puro y son devotos en honor a él, les dará: “la gracia de ser consolados por mí en sus mayores aflicciones del alma y en el peligro del juicio, cuando por desgracia pierdan la gracia divina, porque sus pecados son graves.
Para estos pecadores, que recurren a mí, prometo las gracias de mi Corazón con el propósito de enmienda, de arrepentimiento y de sincera contrición de sus pecados.
Ahora, digo a todos los pecadores: No tengan miedo del diablo y no desesperen, debido a sus faltas, sino vengan a mis brazos y se refugiarán en mi corazón, para que puedan recibir todas las gracias para su salvación eterna”.
AYUDA CON LOS PROBLEMAS DE HOY
San José se centró en las dificultades de la vida y le ofreció consuelo: “Mi Hijo Jesús, a través de mi corazón, desea impartir a todos los hombres sus bendiciones divinas.
Sé que muchos de ustedes sufren grandes dificultades, ya que, en estos últimos tiempos, los hombres ya no se aman o se ayudan mutuamente, sino viven con el corazón lleno de orgullo, mentira, intriga, ambición, maledicencia, mezquindad, y muchas cosas malas que son las consecuencias de vivir lejos de Dios”.
San José dijo esto a todos los que honran su corazón y ponen su confianza en él y en su intercesión: “Prometo que no serán abandonados en sus dificultades y en las pruebas de la vida.
Voy a pedir al Señor que les ayude con su Divina Providencia en sus problemas materiales y espirituales”.
Para las madres y los padres indicó consagrarse ellos y sus familias a su Corazón, San José aseguró la ayuda en las aflicciones y problemas, y ayuda en la crianza de sus hijos.
PECADOS: CONSECUENCIAS Y SU PROTECCIÓN
El esposo de María no ignoraba la situación actual del mundo. En 1998 dijo que se multiplicara el caos espiritual y enfatizó: “Mi hijo Jesús está muy indignado con los pecados de humanidad”.
Él desea derramar su justicia divina a todos los hombres que no quieren arrepentirse y que continúan obstinadamente en sus pecados”.
“Mira, mi hijo, tengo la mano derecha, impidiendo que derrame su justicia sobre toda la humanidad.
Le pido, a través de las gracias de mi corazón y por ser digno de vivir a su lado, con el amor de un padre de este mundo, y porque él me ha amado con el amor de un hijo, que no castigue al mundo por sus faltas, sino que por todos mis pequeños que honran y honrarán a este casto corazón mío, que derrame su misericordia sobre el mundo”
Los muchos pecados del mundo llaman a la humanidad a arrepentirse y hacer penitencia: “Porque Dios recibe continuamente ofensas de los hombres ingratos.
Hoy en día hay muchos desmanes, sacrilegios e indiferencia de los hombres. Es por esto que hay tantas calamidades como la guerra, el hambre y las enfermedades y también tantas otras cosas que el hombre ha sufrido a causa de la rebelión del hombre contra Dios”.
San José habló de las claras consecuencias de la rebelión: “Dios permite que los hombres sigan sus propios caminos para mostrarles a todos ellos que, sin él, nunca se serán felices. 
Él deja que los hombres pasen por tanto sufrimiento para también mostrarles las consecuencias que el pecado trae a sus vidas y así entonces, la justicia divina castiga a la humanidad debido a su obstinación en no ser obediente a la voluntad de Dios”.
Señaló también que la humanidad está: “Cada vez más obstinada en sus faltas, debido a la preocupación por los placeres del mundo, más que hacia el amor de Dios y a sus mandamientos.
Pero la justicia de la mano de Dios llegará de una manera nunca antes vista y vendrá repentinamente sobre el mundo entero”.
Eso nos debe hacer temblar, sin embargo, este poderoso Santo extiende una solución llena de esperanza:
“Todos aquellos que honren mi casto corazón recibirán la gracia de mi protección de todos los males y peligros. 
Aquellos que se entreguen a mí, no serán afectados por las desgracias, por las guerras, el hambre, por las enfermedades y otras calamidades y tendrán en mi corazón un refugio para su protección. 
Aquí, en mi corazón, todos van a estar protegidos contra la justicia divina en los días que vendrán.
Todos los que se consagren a mi Corazón, y lo honren, serán vistos por mi Hijo Jesús con ojos de misericordia. Jesús les derramará su amor y llevará a la gloria de su Reino a todos los que he puesto en mi corazón”.
SOLICITUD Y PROMESA SOBRE LOS PRIMEROS MIÉRCOLES
Cuando San José apareció en el primer miércoles de marzo de 1998, tenía una solicitud especial para las devociones, Él dijo:
“Cada primer miércoles de cada mes, mi corazón casto vierte numerosas gracias a todos los que confían en mi intercesión. 
¡En estos miércoles, los hombres no van a recibir una lluvia de gracias simples si no fuertes torrentes de gracias extraordinarias! 
Voy a compartir con los que me honran y confían en mí, todas las bendiciones, todas las virtudes, y todo el amor que he recibido de mi Divino Hijo Jesús y de mi esposa la Virgen María cuando aún vivía en este mundo y todas las gracias que sigo recibiendo en la gloria del paraíso”.
La petición vino con su gran promesa de: “interceder delante de Jesucristo para los que vienen a mí, en honor a este corazón mío.
Les daré las gracias de ser capaz de resolver los problemas más difíciles y las necesidades urgentes, que a los ojos del hombre parecen imposibles, pero que, a través de mi intercesión a Dios, van a ser posibles. 
Doy las gracias de mi corazón a todos los pecadores que se vayan a convertir”.
San José había hecho esta misma petición durante la Nuestra Señora de América en marzo de 1958, pidiéndonos recitar los Misterios Gozosos del Rosario en la memoria de su vida con Jesús y María, el amor que les tenía y el dolor que sufrió con ellos.
Además pide recibir la comunión con el amor que Él recibió al Salvador y también cada vez que Él llevó a Jesús en sus brazos.
CONFIRMADO POR SU ESPOSA MARÍA
Al final de las apariciones de su marido, la Virgen María hizo una promesa a ella misma:
“Todos los que honren el muy casto corazón de San José se beneficiarán con mi presencia materna en sus vidas de una manera especial.
A aquellos que piden a su corazón con confianza, yo prometo interceder ante el Padre Eterno, mi Divino Hijo Jesús y al Espíritu Santo.
Voy a obtener para ellos, de Dios, la gracia de llegar a la santidad perfecta en las virtudes de San José y de esta manera alcanzar el amor perfecto en el que Él vivía.
Los hombres que aprendan a amar a mi Hijo Jesús y a Mí con el mismo amor como mi casto esposo José, recibirán el amor más puro de nuestros corazones.”
La Virgen también dijo: “Mi Hijo Jesús, mi casto esposo José y yo estamos a su lado. No teman nada, porque nuestros corazones les protegerán siempre”.
RECOMPENSA POR DIFUSIÓN DE LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ
Hay algo más que San José dice que no debemos pasar por alto:
“Todos los que propaguen la devoción a mi Corazón, y la practican con amor, tengan la certeza de que sus nombres están grabados en él, al igual que la cruz de mi hijo Jesús y la “M” de María están grabadas en él”.
Después de todo pidió:
“Que todos difundan la devoción a mi Corazón; es Dios mismo quien lo pide”


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