miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿UN SACRISTÁN DEBE ESTAR EN EL PRESBITERIO?


¿Debe llevar alguna vestimenta litúrgica?

Un sacristán es un servidor al servicio, único y exclusivo, de la iglesia desde la sacristía. El sacristán colabora con el sacerdote en las labores de limpieza y cuidado del templo, la sacristía y de los objetos sagrados que allí se custodian. Es además el encargado de preparar todo lo necesario para la celebración de la misa. En principio aquí acaban sus funciones. En consecuencia no debe estar en el altar ni al servicio del altar.

Como no es ni un ministro ordenado ni instituido, el sacristán no debe llevar ninguna vestimenta litúrgica ni en la sacristía ni en el presbiterio.

Si un sacerdote necesita, como cosa extraordinaria y de manera puntual, que el sacristán se acerque al altar (cosa que mejor evitar al máximo) este se acercará como vaya vestido y se moverá con decoro, respeto y discreción.

Si tiene que pasar por el frente del altar hará la respectiva venia o reverencia profunda, y si ya se han consagrado las especies eucarísticas, la genuflexión.

Una aclaración: la sotana es la “prenda” de vestir exclusiva de los obispos y sacerdotes que se lleva como distintivo clerical aunque tiene carácter opcional. Una sotana en una vestimenta de color negro, recta, de mangas largas, larga hasta los tobillos y abotonada por delante de arriba a abajo, y que se lleva por encima de la ropa ordinaria. La sotana no hay que confundirla como un ornamento litúrgico.

Para la celebración de la misa y la administración de los sacramentos el obispo o sacerdote se pondrá sobre la sotana el alba (túnica blanca bajo los ornamentos sacerdotales: estola y casulla).