jueves 2 de febrero de 2012

JUDÍOS, EVANGÉLICOS, BAPTISTAS Y PENTECOSTALES SE SUMAN A LA RESISTENCIA CATÓLICA CONTRA OBAMA


Ya son 135 los obispos católicos «sublevados»

Asambleas de Dios (pentecostales), la Asociación Nacional de Evangélicos y la Convención
Baptista del Sur suman millones de cristianos pro-vida y pro-familia que se niegan a financiar abortifacientes a sus empleados.

Cuarenta asociaciones religiosas norteamericanas, protestantes casi todas pero también
algunas judías, han firmado una carta conjunta al presidente norteamericano,
Barack Obama
, con un mensaje que repiten enfáticamente: "no son sólo los católicos los que
ponen objeciones a la exigencia de que los planes de salud cubran anticonceptivos que incluyen algunos abortifacientes". "Le escribimos específicamente como organizaciones y líderes que no forman parte de la comunidad católica. No escribimos en oposición a los líderes y organizaciones católicas; más bien, escribimos en solidaridad con ellos, pero de forma separada, para recalcar que las organizaciones y líderes religiosos de otras fes también estamos profundamente preocupados y opuestos a la normativa y las estrechas exenciones", se lee en la carta.

Baptistas, evangélicos y pentecostales Entre las entidades más importantes que firman la protesta están tres grupos que suman muchos millones de cristianos pro-vida y pro-familia: Asambleas de Dios (pentecostales), la Asociación Nacional de Evangélicos y la Convención Baptista del Sur.

Además firman también la potente asociación interdenominacional y pro-familia Focus on the Family, la Asociación Evangélica Hispana, la Iglesia Wesleyana (y sus universidades), Evangelicals for Social Action, gran cantidad de universidades baptistas, evangélicas, menonitas
y protestantes en general y diversos apostolados sociales protestantes. Se suman también dos entidades judías: la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas de América y la asociación Agudath Israel of America.

La carta reconoce que "no todos los firmantes compartimos las mismas convicciones sobre la aceptabilidad moral de esos servicios obligatorios", así que se centran en lo que todos comparten: la norma que permite "excepciones" a "empleadores religiosos" define mal lo que es un empleador religioso, de forma que casi nadie lo sería según esa norma.

Entidades religiosas, también sindenominación.

Además, no quieren un arreglo en el que se consideren exentas solo las entidades afiliadas a una denominación, puesto que muchas entidades cristianas de caridad, educación o asistencia social son ecuménicas, interdenominacionales o no denominacionales, remitiéndose a valores cristianos comunes y compartidos. Ponen también el ejemplo del Centro Comunitario Judío de Lancaster, que aunque no estaba ligado a ninguna sinagoga concreta compartía una serie concreta de valores religiosos judíos y la ley lo reconocía como "organización religiosa".

"Señor Presidente, hay organizaciones religiosas más allá de la comunidad católica con profundas objeciones morales a la exigencia de que los planes de seguros cubran
abortifacientes. Son organizaciones religiosas, más allá de la comunidad católica, que ponen objeciones a las estrechas exenciones actuales, que las ponen fuera de la definición de empleadores religiosos", insisten. "Creemos que el gobierno federal está obligado por la Primera Enmienda a acomodar las convicciones religiosas de organizaciones basadas en la fe de todo
tipo, católicas y no católicas", añaden, y piden que se amplíe la exención a la norma a los empleadores religiosos, sus empleados y estudiantes.

No hablan de la objeción de particulares.

Sin embargo, la carta no dice nada sobre la objeción de conciencia de los empresarios que, sin ser una organización religiosa, también se quieran negar por razones éticas o religiosas a financiar estas prácticas inmorales, un tema que los obispos católicos sí están poniendo sobre la mesa: no solo colegios u hospitales, también empresarios deberían poder evitar que les obliguen a pagar abortos y anticoncepción.

Los católicos, vistosos y organizados.

Por el momento, la oposición católica es más vistosa ante los medios que la de las otras confesiones. Para empezar, cada día son más los obispos católicos que se manifiestan públicamente en la prensa regional o en sus publicaciones: en la noche del 1 de enero ya eran 135 obispos, que representan al 70% de las 187 diócesis con pastor (hay unas cuantas temporalmente vacantes). Sus pronunciamientos no solo han sido rotundos y muy indignados, sino que al menos 65 han ordenado que sus protestas y llamamientos a la resistencia civil se lean solemnemente en las misas dominicales de cada templo, parroquia o capilla. Esta es una capacidad de organización y una respuesta rotunda que las organizaciones protestantes tardarán en alcanzar.

"Habrá un frente unido"

El especialista en bioética médica y en "guerras culturales" del Discovery Institute, Wesley J. Smith, cree que "las otras religiones se sumarán a la Iglesia Católica en los tribunales y en la oposición que va a venir. Proteger las libertades civiles es asunto de todos. Pienso que los líderes religiosos saben que si se puede forzar a los católicos a violar su dogma ahora, o a que abandonen su tarea pública y caritativa, eventualmente también a ellos se lo harán, en otros contextos.
En este sentido, creo que habrá un frente unido que incluirá también a judíos y
musulmanes. Creo que la legitimidad de esta norma llegará al Tribunal Supremo".

¿A LA MIERDA O AL INFIERNO? ¿A DÓNDE MANDO OBAMA A LOS CATÓLICOS AMERICANOS?


...siempre según el testimonio del Obispo de Pittsburg, Mons. Zubik?

Nada tiene de particular que el tema se suscite precisamente en un diario, como éste, religioso, - más que nada por lo del infierno, digo -, adonde la trajo a colación con ocasión del artículo que titulé “Obama manda a la mierda a los católicos americanos”, un comentarista que firmaba Manolito Zubi quien, bajo el que a todas luces parece ser un nick, sostenía en su comentario:

“¿Cómo puede ser tan animal el responsable de este blog como para creerse que en una carta abierta un obispo - además, de un sitio grande como Pittsburg - va a decir la basta grosería que ponen en el titular? A lo mejor, en un comentario de bar, o en un blog como este la palabra “mierda” se dice con total naturalidad, pero, ¡en una carta pública de un obispo!
En el fondo todo se reduce a la falta de profesionalidad del autor del blog. Es decir, el denostado periodismo de internet de nula fiabilidad. El no contrastar el original en inglés donde habla
de ‘To Hell with Catholics’”

Más allá del desacierto en que a mi entender se incurre cuando bajo el anonimato que proporciona un nick se aterriza en los blogs ajenos como elefante en cacharrería insultando a su autor o autores como si con eso se fuera a reforzar el argumento, y entrando de lleno en el
fondo de la cuestión que plantea el comentarista, lo primero que he de hacer es explicar que, efectivamente, la expresión utilizada por Mons. Zubik en la carta abierta que dirige a su feligresía es “to hell!”, expresión a la que, por cierto, no recurre ni una vez ni dos, sino en hasta seis ocasiones.

Traducir “to hell!” por “¡al infierno!” como parece defender el comentarista no es, ciertamente, incorrecto, se corresponde perfectamente con la traducción literal de la locución y sería
obligado si la expresión incluyera un doble sentido, como el que se propone en la ilustración a la derecha.

Estimo, sin embargo, que en general, y particularmente en esta ocasión, es más correcto traducirlo por “¡a la mierda!”, y voy a dar mis razones.

En primer lugar, desde el punto de vista de la traducción inversa (del español al inglés), la españolísima expresión “¡a la mierda!” no tiene más posible traducción al inglés que “to hell!”,
ya que la expresión literal “to shit!”, menos aún "to the shit!", no significa nada en la lengua de Shakespeare y Mr. Bean.

¡Qué le vamos a hacer si somos más escatológicos los españoles! Recuerdo, cuando estaba en Reino Unido, cuánto maravillaba a mis amigos británicos la temática de la insultología española, llena de referencias a los órganos del aparato reproductor y a las funciones del aparato excretor.
Pero en segundo lugar y sobre todo, traducir “to hell!” como “¡a la mierda!” y no como “¡al infierno!” trasmite mucho mejor la fuerza que la expresión tiene en inglés, de manera
parecida a como traducir el inglés “bastard” por el español “bastardo”, aunque no sería incorrecto por cuanto que efectivamente se corresponde con la traducción literal, pierde en cambio buena parte de su eficacia ultrajante al trasladarla de manera tan estricta al español.

Tanto “¡al infierno!” como “bastardo” son, en español, expresiones anticuadas (aunque indudablemente a nadie halagaría ser honrado con semejante calificativo, dudo que la segunda haya sido alguna vez propiamente utilizada como insulto en español). Tanto así que estimo
que lo que Mons. Zubik ha querido hacer al utilizar la expresión “to hell!”, - tampoco,
convengamos, la más apropiada en boca de un obispo -, ha sido, precisamente, remarcar la indignación que le embarga y transmitirla con toda claridad a los destinatarios de su mensaje. Razón por la que me ha parecido más apropiado traducirla con ese elocuente "¡a la mierda!" español sin traducción literal al inglés.

Dice también Manolito Zubi que “el fondo del texto no lo discuto, porque es correcto”, lo que es muy de agradecer sobre todo después de haber sostenido poco más arriba que el autor de este blog milita en “el denostado periodismo de internet de nula fiabilidad”.

Y termina afirmando que la información está “copiada de otros sitios, porque tampoco es original”. Evidentemente una exclusiva no es, pero me gustaría que me dijera el comentarista en qué otro medio español se ha encontrado traducida en su totalidad, como es el caso aquí, la carta del indignado Obispo de Pittsburg.

Luis Antequera

LA ORACIÓN CRISTOLÓGICA (STA. TERESA DE JESÚS)


No cabe duda: la oración teresiana es una oración cristológica, es decir, tiene como centro a Cristo, trata con Cristo, ama a Cristo. Así vivió santa Teresa de Jesús, así expresó su
experiencia en sus escritos y así educa en la oración a sus hijas y a nosotros, si queremos conocer su obra.

La oración teresiana es una oración cristológica. Sería un absurdo para santa Teresa considerar la oración como una relajación, un ejercicio de yoga, un nirvana del vacío, para acallar sus deseos
y negando su propia humanidad, ponerse en conexión con el Cosmos o el Universo.

Cuando hoy se pretende encasillarla en la mística y relacionarla con el budismo, el yoga, las corrientes orientales de meditación y la New Age, se escoge un camino equivocado. La mística cristiana ni es vacío ni es acallar o negar los deseos del corazón, sino tratar con Cristo, en amor y amistad, en una relación personal, con lo que cada uno es, con sus deseos, su trayectoria de
vida, su humilde petición.

Cristo está en el centro de la oración teresiana. Conocemos bien su definición de oración: "estar
tratando de amistad muchas veces estando a solas con quien sabemos nos ama" (V 8,5). El camino es Cristo para llegar al Misterio de Dios, su Humanidad sacratísima. Este camino lo recorre Teresa de Jesús gozosísima.

Ya en su época, algunos querían prescindir de Cristo como de un estorbo y llegar a la contemplación de Dios directamente para adquirir un grado de contemplación más "puro". Responde ella: "No sé yo bien por qué dicen "iluminativa"; entiendo que de los que van aprovechando. Y avisan mucho que aparten de sí toda imaginación corpórea y que se lleguen a contemplar en la divinidad; porque dicen que, aunque sea la Humanidad de Cristo, a los que
llegan ya tan adelante, que embaraza u impide a la más perfecta contemplación.

Train lo que dijo el Señor a los Apóstoles cuando la venida del Espíritu Santo - digo cuando subió a los cielos - para este propósito... Porque les parece que, como esta obra es espíritu, que cualquier cosa corpórea la puede estorbar u impedir; y que considerarse en cuadrada manera y que está en todas partes y verse engolfado en Él, es lo que han de procurar.

Esto bien me parece a mí algunas veces; más apartarse del todo de Cristo y que entre en cuente este divino Cuerpo con nuestras miserias y con todo lo criado, no lo puedo sufrir" (V 22,1).

La vida cristiana vive de Cristo, y la oración es una relación con Cristo que conduce al Padre. ¡Qué locura es prescindir en todo de Cristo para llegar al Misterio simplemente relajados y
vacíos de sí! La oración teresiana, incluso en los grados más elevados, será de una forma u otra, traer a Cristo "cabe sí", junto a ella, al lado de Teresa y hablarle, oírle, mirarle. Mediante
Cristo, amigo verdadero, Dios se sigue revelando al alma, esto es, una comunicación personal, muy lejos del vacío y la armonía de los sistemas orientales. Estamos en el campo de lo personal, de la Persona divina tratando con la persona humana orante.

"No me ha venido trabajo que, mirándoos a Vos cuál estuvistes delante de los jueces, no se me haga bueno de sufrir. Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo
primero en el padecer, todo se puede sufrir: es ayuda y da esfuerzo; nunca falta; es amigo verdadero. Y veo yo claro - y he visto después - que, para contentar a Dios y que nos haga grandes mercedes, quiere sea por manos de esta Humanidad sacratísima, en quien dijo Su Majestad se deleita. Muy, muchas veces lo he visto por espiriencia. Hámelo dicho el Señor. He visto claro que por esta puerta hemos de entrar si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes
secretos" (V 22,6).

Tal vez los ángeles, tal vez los espíritus muy puros y las almas contemplativas después de largo recorrido, podrán acceder a una contemplación perfecta de Dios. Pero el realismo teresiano
se impone: vivimos aquí en la tierra, tenemos un cuerpo que se mueve en el espacio y en el tiempo, con limitaciones, y sufrimos aquí de diversas maneras, trabajos y aflicciones; nadie mejor que Cristo Hombre puede iluminar esta realidad pobre y limitada y santificarla y agraciarla: "Nosotros no somos ángeles, sino tenemos cuerpo; querernos hacer ángeles estando en la tierra - y tan en la tierra como yo estaba - es desatino, sino que ha menester tener arrimo el pensamiento para lo ordinario, que en negocios y persecuciones y trabajos, cuando no se
puede tener tanta quietud, y en tiempo de sequedades, es muy buen amigo Cristo, porque le miramos Hombre y vémosle con flaquezas y trabajos, y es compañía" (V 22, 10).

La presencia de la Humanidad sacrítisima de Cristo acompaña la vida del orante. A Cristo vuelve su mirada según lo que cada cual está viviendo, en los distintos momentos de la propia
experiencia. La oración es cristológica y se enraiza en la realidad concreta de nuestra vida. Es abrazarse al Señor: "No creo que va en huir del cuerpo sino en que determinadamente se abrace el alma con el buen Jesús, Señor nuestro, que como aquí lo halla todo, lo olvida todo" (C 9,5).

Hablar y mirar a Jesucristo: ésta sería una etapa importantísima de la oración teresiana; hablarle con amor y amistad, y mirarle para sentir lo que sintió Cristo, recibir su gracia, aprender de Él, ofrecerle a Él consuelo, alegría, palabras de amor...:
"Si estáis alegre, miradle resucitado; que sólo imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará. Mas ¡con qué claridad y con qué hermosura, con qué majestad, qué victorioso, qué alegre!
Como quien tan bien salió de la batalla adonde ha ganado un tan gran reino, que todo le quiere para vos, y a Sí con él. Pues ha ganado un tan gran reino que todo le quiere para vos, y a Sí con él. Pues ¿es mucho a quien tanto os da volváis una vez los ojos a mirarle?
Si estáis con trabajos u triste, miradle camino del Huerto. ¡Qué aflicción tan grande llevaba!; pues con ser el mismo sufrimiento la dice y se queda de ella; o miradle atado a la Columna
lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os ama:
tanto padecer, perseguido de unos, escupido de otros, negado de sus amigos, desamparado de ellos, sin nadie que vuelva por Él, helado de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro os podéis consolar; o miradle cargado con la cruz, que aun no le dejaban hartar de huelgo; míranos ha Él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo porque os vais vos con Él a consolar y volváis la cabeza a mirarle" (C 26,5).

Tan cristológica es la oración teresiana, que Cristo es tratado con amor y a Él se dirige el corazón derramando su amor y afecto al Señor y suplicando su amor.

Nada de vacío ni nirvana: amor lo más dócil y sencillo posible a su Persona divina.

Torno a decir, Dios mío, y a suplicaros, por la sangre de vuestro Hijo, que me hagáis esta merced:
"béseme con beso de su boca", que sin Vos, ¿qué soy yo, Señor? Si no estoy junto a Vos, ¿qué valgo? Si me desvío un poquito de Vuestra Majestad, ¿adónde voy a parar?
¡Oh Señor mío y Misericordia mía y Bien mío! Y ¿qué mayor le quiero yo en esta vida que estar tan junto a Vos, que no haya división entre Vos y mí? Con esta compañía, ¿qué se puede hacer dificultoso? ¿Qué no se puede emprender por Vos, teniéndoos tan junto? ¿Qué hay que
agradecerme, Señor? Que culparme, muy mucho por lo que no os sirvo" (C 4,7)

UN ESPECIALISTA ALERTA DEL "LAVADO DE CEREBRO GLOBAL" DE LA "TOTALITARIA IDEOLOGÍA DEL GÉNERO"


El abogado y catedrático universitario Jorge Scala. Desvela sus presupuestos básicos falsos y advierte que constituye una peligrosa herramienta de poder.

El libro titulado La ideología de género, del abogado provida argentino Jorge Scala acaba de ser publicado en portugués y lanzado en Brasil en octubre pasado. En España ha sido publicado
por la editorial Sekotia, con el subtítulo “el género como herramienta de poder”.

ZENIT ha entrevistado a Jorge Scala, profesor de bioética en la Universidad Libre Internacional de las Américas, para que explique el significado de su libro y las implicaciones de esta ideología en nuestra sociedad.

- ¿Porqué un libro sobre la ideología del género?
- La razón es sencilla: la ONU ha creado una Agencia de género. Esa agencia se dedica a controlar que todos los organismos y programas de la ONU incluyan el género. A su vez, la Unión Europea y el Banco Mundial condicionan los préstamos para el desarrollo de los países pobres, a cláusulas de difusión del género. Finalmente, se ha incorporado el género en el sistema educativo de nuestros países. Ante todo esto, es preciso investigar qué cosa es el género.

- ¿Qué significa decir que la ideología del género es esto, una ideología y no una teoría o un descubrimiento científico?
- Una teoría es una hipótesis verificada experimentalmente. Una ideología es un cuerpo de ideas cerrado, que parte de un presupuesto básico falso –que por ello debe imponerse evitando todo análisis racional--, y luego va desplegando las consecuencias lógicas de ese principio falso. Las ideologías se imponen utilizando el sistema educativo formal (escuela y universidad) y no formal (medios de propaganda), tal como hicieron los nazis y los marxistas.

- ¿Qué es, por lo tanto, la ideología del género? ¿Cómo la definiría para nuestros lectores?
- Su presupuesto básico falso es este: el sexo sería el aspecto biológico del ser humano, y el género sería la construcción social o cultural del sexo. Es decir que cada quien sería absolutamente libre - sin condicionamiento alguno, ni siquiera el biológico -, para determinar su propio género, dándole el contenido que quiera y variando de género cuantas veces se le ocurra.
Ahora bien, si esto fuera verdad, no habría diferencias entre varón y mujer - salvo las biológicas -; cualquier tipo de unión entre los sexos sería buena social y moralmente, y todas serían matrimonio; cada tipo de matrimonio daría origen a un nuevo tipo de familia; el aborto sería un derecho humano irrenunciable de la mujer, ya que solo ella queda embarazada, etc. Todo esto es tan absurdo, que sólo se puede imponer con una suerte de “lavado de cerebro” global.

- Usted, en su libro, la llama de Ideología totalitaria. ¿Hay relación con las ideologías totalitarias que la humanidad ha experimentado en la historia? ¿O es un paso para llegar a estas
situaciones de políticas totalitarias?
- El género destruye la estructura antropológica íntima del ser humano, por lo tanto quien quede a merced de esa ideología lo hará “voluntariamente”. No es más que una herramienta de poder global que, de imponerse, llevará a un régimen totalitario - aún cuando haya elecciones y partidos políticos como en la Alemania nazi -. En cambio, en las otras ideologías conocidas, el Estado dominaba - o domina como en Corea del Norte o Cuba - por la fuerza bruta.

- Parece una ideología que entra en los países por el aspecto legal y jurisdiccional. ¿No será la falta del reconocimiento de una ley natural, y la adopción de positivismo, los
fundamentos de este totalitarismo?
- El problema parece más profundo y complejo. El ethos es aquello por lo que un pueblo estima lo que está bien o lo que está mal, desde lo más profundo de su corazón, al margen de lo que digan las leyes e incluso de lo que haga cada quien en su propia vida. El problema es que Occidente ha perdido su ethos común que, hasta hace 30 o 40 años, era el Cristianismo. El liberalismo hizo que mucha gente considere que la moral es una cuestión privada de cada persona. Entonces, para algunos es bueno mentir, robar, matar o fornicar - en determinadas circunstancias -; y como todas las opiniones valen lo mismo, la única manera de vivir en sociedad es que las leyes “impongan” un cierto ethos, que debe ser aceptado por todos, bajo ciertas
penalidades. Por eso en nuestros parlamentos se fomenta todo tipo de leyes de género. Se busca con ellas que –junto con la educación-, formen el nuevo ethos de nuestros pueblos. Y si el género se convierte en ethos, el sistema totalitario funcionará a pleno.

- La teoría del género es totalitaria, pero no vemos a nadie perdiendo la vida. ¿Por qué, entonces temer algo que no pasa de leyes y de ideas? No debemos respetar la opinión de cada uno?
- El año 2010 España reformó su ley de aborto conforme la ideología de género, considerándolo un “derecho humano” esencial de la mujer. Ese año hubo 113.031 abortos en España. Esa “ley” y esa “idea” mataron - solo en España y solo ese año - a tanta gente. No hay que temer a
la ideología de género, sino enfrentarla en el campo de las ideas, que es donde se la puede vencer más fácilmente. Hay que respetar a las personas –cualesquiera sean sus pensamientos-. En
cambio, las opiniones no se respetan: se disciernen. Y luego de estudiarlas, se apoyan o se desechan. El libro ayudará al lector a efectuar su propio discernimiento en torno al género.

- ¿Cuáles son, entonces, las consecuencias para nuestros hijos, para la próxima generación?
- Respondo con un hecho real. Me tocó dar una conferencia sobre esta ideología, a todos los docentes de una ciudad de 7.000 habitantes, en una zona rural de mi provincia. Gente sencilla y de trabajo. Al concluir, una maestra comentó en voz alta: -Ahora entiendo porqué hace unos días mi hijo de 7 años me preguntó: Mamá ¿yo son nene o nena?... Las personas formadas y maduras son inmunes a esta ideología, pero si dejamos que se la metan a los niños desde su más tierna infancia - cine, TV, escuela, radio, revistas -, en no pocos casos habrá que lamentar con el tiempo tragedias de todo tipo.
- “Donde haya un hombre - mujer o varón -, su inteligencia buscará la verdad, su voluntad intentará amar y autodirigirse hacia el bien”, es lo que usted afirma en su libro. ¿Cuál sería
el mejor modo de contrarrestar esta y otras ideologías parecidas que tienden a penetrar en las constituciones y leyes de los países, es la formación de varones y mujeres verdaderos? ¿Qué significa un varón o una mujer verdadera?
- Frente a todas las ideas absurdas o malsanas que campean en nuestro mundo actual, lo más importante no son otras ideas que las enfrenten; sino más bien testigos de la verdad. Mujeres y varones cabales, de carne y hueso. La mujer es la madre, o sea: el amor incondicional y que siempre está presente. El varón es el padre, o sea: la autoridad, el amor que pone límites y condiciones, para sacar lo mejor de sí a cada quien. Ambos amores son necesarios para llegar a la madurez humana. Conocer un varón y una mujer así, es la mejor “vacuna” contra la ideología de género.

Zenit

FRASES SABIAS - ALBERT EINSTEIN


Albert Einstein 1879-1955.

Científico nacido en Alemanía, nacionalizado estadounidense. Es uno de los científicos más conocidos y trascendentes del Siglo XX, he aquí algunos pensamientos de este gran ser humano:
.
“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad
para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas
cosas”.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

“Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor
pertenece a los pensamientos”.

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía
atómica: la voluntad”.

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las
que se sientan a ver lo que pasa”.

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el
conocimiento”.

“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es
mayor por los demás que por nosotros mismos”.

“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la
bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz”.
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“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente (libre y generosamente) y sin reproche ( a nadie), y le será dada” (Santiago 1:5).
.
“El principio de la sabiduría es el temor de Dios; los insensatos desprecian la
sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7)

EL ANACORETA Y LAS RESPUESTAS


Viendo el Anacoreta que su joven seguidor estaba muy preocupado por encontrar respuesta a
todo, se levantó, tomó un libro de la estantería y leyó:
- Mira lo que dice Rilke en "Cartas a un joven poeta": "Mire de amar las preguntas como si fueran habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma extraño. No busque ahora las respuestas; no le pueden ser dadas, no las podría vivir. Y se trata de esto, de vivirlo todo. Ahora viva las preguntas".

Y levantando los ojos del libro concluyó:
- No es que las respuestas no importen, pero hay que encontrarlas en su momento. Mientras
tanto, hemos de profundizar en las preguntas. Mantener los interrogantes abiertos nos ayuda a estar despiertos, a buscar, a crear...

Y volvió a depositar el libro en la estantería...

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR


Aunque esta fiesta del 2 de febrero cae fuera del tiempo de navidad, es una parte integrante del relato de navidad.
Es una chispa de fuego de navidad, es una epifanía del día cuadragésimo. Navidad, epifanía,
presentación del Señor son tres paneles de un tríptico litúrgico.

Es una fiesta antiquísima de origen oriental. La Iglesia de Jerusalén la celebraba ya en el siglo IV. Se celebraba allí a los cuarenta días de la fiesta de la epifanía, el 14 de febrero. La peregrina
Eteria, que cuenta esto en su famoso diario, añade el interesante comentario de que se “celebraba con el mayor gozo, como si fuera la pascua misma”‘. Desde Jerusalén, la fiesta se propagó a otras iglesias de Oriente y de Occidente. En el siglo VII, si no antes, había sido introducida en Roma.
Se asoció con esta fiesta una procesión de las candelas. La Iglesia romana celebraba la fiesta
cuarenta días después de navidad.

Entre las iglesias orientales se conocía esta fiesta como “La fiesta del Encuentro” (en griego, Hypapante), nombre muy significativo y expresivo, que destaca un aspecto fundamental de la fiesta: el encuentro del Ungido de Dios con su pueblo. San Lucas narra el hecho en el capítulo 2 de su evangelio. Obedeciendo a la ley mosaica, los padres de Jesús llevaron a su hijo al templo cuarenta días después de su nacimiento para presentarlo al Señor y hacer una ofrenda por él 1.

Esta fiesta comenzó a ser conocida en Occidente, desde el siglo X, con el nombre de Purificación de la bienaventurada virgen María. Fue incluida entre las fiestas de Nuestra Señora. Pero esto no era del todo correcto, ya que la Iglesia celebra en este día, esencialmente, un misterio de
nuestro Señor. En el calendario romano, revisado en 1969, se cambió el nombre por el de “La Presentación del Señor”. Esta es una indicación más verdadera de la naturaleza y del objeto de la fiesta. Sin embargo, ello no quiere decir que infravaloremos el papel importantísimo de María en los acontecimientos que celebramos. Los misterios de Cristo y de su madre están estrechamente ligados, de manera que nos encontramos aquí con una especie de celebración dual, una
fiesta de Cristo y de María.

La bendición de las candelas antes de la misa y la procesión con las velas encendidas son rasgos chocantes de la celebración actual. El misal romano ha mantenido estas costumbres, ofreciendo dos formas alternativas de procesión. Es adecuado que, en este día, al escuchar el cántico
de Simeón en el evangelio (Lc 2,22-40), aclamemos a Cristo como “luz para
iluminar a las naciones y para dar gloria a tu pueblo, Israel”.

FIESTA DE LA CANDELARIA


Roma adoptó la festividad a mediados del siglo VII, y el Papa Sergio I (687-701) instituyó
la más antigua de las procesiones penitenciales romanas, que salía de la iglesia de San Adriano y terminaba en Santa María Mayor. El rito de la bendición de los cirios, del que ya se tiene testimonio en el siglo X, se inspire en las palabras de Simeón: “Mis ojos han visto tu salvación, que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para iluminar a las naciones”. Y de este rito significativo viene también el nombre popular de esta fiesta: la
así llamada fiesta de la “candelaria”.

miércoles 1 de febrero de 2012

EL MUSEO DEL "ARTE ATEO" YA EXISTE, ES EL MONA DE TASMANIA Y ESTA LLENO DE COCHINADAS


Obras y edificios costaron 290 millones de dólares USA

El dueño del museo, el multimillonario y militante ateo David Walsh, admite que una de las funciones del centro es ofender a las creencias religiosa y afirma que él no cree en "eso del bien".

Los restos de un suicida con bomba esculpidos en chocolate negro, 150 esculturas en porcelana de genitales femeninos (la colección "C*ñ*s y otras conversaciones"), una máquina que representa el aparato defecador (generadora de fiemos), imágenes de niños asesinos, maniquís
en los que órganos sexuales y defecadores sustituyen a bocas y narices, animales muertos en formol, sexo por aquí y por allá, cenizas de difuntos nada más entrar (los visitantes pueden añadir las suyas o de sus parientes), imágenes o simbologías blasfemas...Estas son algunas de las
cosas que se pueden encontrar en el Museo del Arte Viejo y Nuevo (MONA, http://www.mona.net.au/) en Hobart, capital de la isla-estado de Tasmania, en Australia. Las
temáticas, colecciones y objetos las ha decidido y pensado personalmente su dueño, el multimillonario y ateo militante David Walsh.
Se hizo rico desarrollando una serie de sistemas matemáticos para ganar en los casinos y casas de apuestas: los usó y se llevó su dinero. Ahora comercia con propiedades inmobiliarias, tiene una empresa de vinos, una de licores y este Museo, donde se ha volcado con dinero y pasión.Arte grosero para el ateismo groseroAunque Richard Dawkins, el activista más famoso del nuevo
ateísmo grosero, haya declarado que "no hace falta un templo del ateísmo" y que es mejor gastarse el dinero en escuelas, Walsh decidió invertir 105 millones de dólares USA en las obras del museo y 185 millones más en el edificio, que abrió sus puertas en enero de 2011. Hay quien habla del MOMA de Tasmania como "el Bilbao del sur", como si se tratase de otro Guggenheim de arte moderno, pero en realidad tiene bastante más de arte grosero o arte blasfemo que de creatividad novedosa.La prensa australiana calificó las colecciones de "macabras", "perturbadoras", "inspiradas en un burdel" o "Disneylandia para adultos".
El multimillonario Walsh admite sin complejos que una de las funciones del MONA es insultar
a las creencias religiosas. Se declara "ateo radical" ("rabid atheist") y considera que la religión consiste, básicamente, en un "pensamiento grupal" absurdo, por no decir descerebrado. El ateismo elegante quiere un "templo" eleganteMientras el filósofo y escritor Alain de Bottom propone crear un "templo ateo" en la City de Londres, que transmita belleza y amor a la vida,
al amor, a la amistad y "las cosas buenas" (Juanjo Romero, en su blog De Lapsis recuerda a los "ateos 2.0" que "la belleza también es un camino para encontrar a Dios"), el millonario Walsh es mucho más prosaico.
¿Belleza, cosas buenas? ¿Para qué?"No existe eso del ´bien´", afirma Walsh. Y admite que él es
"bastante anti-todo". El ser humano, dice Walsh, no es más que "un saco de carbón con laterales de bistec, eso es lo que somos" y también "tarea para bacterias que producen más bacterias". ¿Es lo grosero lo natural del arte ateo? Steven Jacks, un escritor australiano que escribe en MercatorNet.com considera que Walsh marca la tendencia natural del materialismo y el ateísmo en el arte: "El MONA muestra que el arte, sin una idealidad, tiende hacia lo que queda, el hecho
desnudo de la materialidad, lo brutal, efímero, el arte como manipulación solipsista de todo lo que decae y se pudre y produce orgasmos y aullidos y hiede y se muere". Ahí está, por ejemplo,
la máquina "Cloacais" que produce una imitación de excrementos, o el lavabo con taza de Wáter "Locus Focus", con espejos colocados en cada ángulo de forma que el usuario no se pierda nada de lo que sucede allí donde los ojos no llegan normalmente. Hay esculturas que imitan los
cuerpos mutilados y colgados de los grabados de Goya. Y cualquier exposición blasfema del mundo puede pedir ser recibida y expuesta en el MOMA.
Jacks desarrolla más su argumento: "El ateismo lleva a la muerte y la anda porque el
ateismo es muerte y nada. En términos artísticos, por su propia lógica, una visión atea de la realidad acabará dispensando al arte de toda idealidad y proclamará que arte es lo que queda, la vida como corrupción, depredación, caos animal y muerte. Un ateismo agresivo celebrará con
insolencia esta muerte y fealdad, que para él será la vida desnuda de sus engaños; una zona cero de des-contemplación para asaltar a la conciencia humana... o lo que quede de ella".Así, el ateismo grosero materialista ya tiene su caro templo-museo en Tasmania. Queda por ver si otro tipo de ateismo, que habla de belleza y de amor y amistad es capaz de crear algo que perdure en forma de edificio, algo hermoso que, como querría Alain de Bottom para la CIty londinense, esté dedicado a “cualquier cosa positiva y buena”.
El escritor calcula que la mitad del millón de libras necesario lo pueden aportar ciudadanos desinteresados, y la otra mitad ya está comprometida por grandes donantes. ¿Se llevará a cabo?

EL TRABAJO ES UN MEDIO, NO UN FIN


«El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir»

«Partió de allí y se fue a su cuidad, y le seguían sus discípulos. Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y muchos de los oyentes, admirados, decían: ¿De dónde sabe éste estas
cosas? ¿Y qué sabiduría es la que se le ha dado y estos milagros que se hacen por sus manos? ¿No es éste el artesano, el hijo de María, y hermano de Santiago y de José y de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?

Y se escandalizaban de él.

Y les decía Jesús: No hay profeta menospreciado sino en su propia patria, entre sus parientes y en su casa. Y no podía hacer allí ningún milagro; solamente sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Y se asombraba por causa de la incredulidad de ellos.» (Marcos 6, 1-6)
«¿No es éste el artesano?» Jesús, en tu ciudad eres bien conocido: eres el artesano. En este oficio, que era el que te enseñó San José, te pasaste la mayor parte de tu vida: unos treinta años
de vida corriente.

«Esta verdad, según la cual a través del trabajo el hombre participa en la obra de Dios mismo, su Creador, ha sido particularmente puesta de relieve por Jesucristo, aquel Jesús ante el que muchos de sus primeros oyentes en Nazaret permanecían estupefactos y decían: ¿De dónde le vienen a éste tales cosas, y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada?... ¿No es acaso el carpintero? (...) Esto era también el «evangelio del trabajo», pues el que lo proclamaba, él mismo era hombre del trabajo, del trabajo artesano al igual que José de Nazaret» (Juan Pablo II).

Jesús, tengo que aprender de Ti a vivir el evangelio del trabajo; por eso necesito verte en el taller de Nazaret, trabajando duramente, sudando para acabar un encargo: una puerta, una mesa, etc. Tú no dejarías un trabajo a mitad, o lo acabarías «deprisa y corriendo», o harías una chapuza para salir del paso. Te imagino excediéndote en esos trabajos para acabarlos con perfección, esmerándote en los detalles para servir mejor a tus conciudadanos.

¡Cuántos pequeños servicios tuyos pasarían inadvertidos! Eres Dios... sirviendo.

«El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir» (Mateo 20,28).
Ahora, Jesús, desde tu presencia escondida en el Sagrario, me pides que te sustituya: que, a través de mi trabajo de cada día, aprenda a servir a los demás.

«Es hora de que los cristianos digamos muy alto que el trabajo es un don de Dios, y que no tiene ningún sentido dividir a los hombres en diversas categorías según los tipos de trabajo, considerando unas tareas más nobles que otras. El trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación. Es ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Es vínculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener a la
propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que se vive, y al progreso de toda la Humanidad» (Es Cristo que pasa.-47).

Jesús, Tú has hecho del trabajo una realidad santificante y santificadora, un medio para que mejore como persona y pueda ayudar a los demás a que mejoren. Ayúdame a entender con mayor profundidad su importancia: mis relaciones sociales, mis recursos económicos (y de los que dependan de mí) y hasta mi manera de ver la realidad, dependen del trabajo. Mi vida y, por tanto, también mi santidad, gira en torno al trabajo.

Pero el trabajo es un medio, no un fin. Un medio para servir a los demás y para servirte a Ti, Jesús. Si lo convierto en un fin, o en un medio para dominar o para demostrar, entonces ese trabajo no es obra de Dios, sino obra diabólica, porque me hace menos persona. En cambio, cuando se hace con amor y por amor, el trabajo se convierte en testimonio de vida cristiana, en «evangelio del trabajo». Jesús, como propósito concreto quiero ofrecerte cada día mi trabajo;
por la mañana, nada más levantarme, y muchas veces al día. Mis pensamientos, palabras y obras, mi vida entera, Señor te ofrezco a Ti, con amor.

En Nazaret todos conocen a Jesús. Le conocen por su oficio y por la familia a la que pertenece, como a todo el mundo: es el artesano, el hijo de María. También le llaman el hijo del artesano: el Señor siguió el oficio de quien hizo de padre suyo aquí en la tierra. Los habitantes de Nazaret sólo ven en el Señor lo que habían observado durante 30 años: la normalidad más completa, y les
cuesta descubrir al Mesías detrás de esa "normalidad" (Marcos 6, 1-6).

La Virgen también tuvo la misma ocupación de cualquier ama de casa de su tiempo. Los trabajos que se realizaban en el pequeño taller eran los propios del oficio, en que se hacía un poco de todo en servicio de los demás: ¡Nada de cruces de madera como presentan unos grabados piadosos! Tampoco importaban del cielo las maderas, sino de los bosques vecinos. La vida de Jesús en Nazaret, nos ayuda a examinar si nuestra vida corriente, llena de trabajo y de normalidad,
es camino de santidad, como lo fue la de la Sagrada Familia.

Jesús hizo su trabajo en Nazaret con perfección humana, acabándolo en sus detalles, con competencia profesional. Por eso, ahora, cuando vuelve a su ciudad, es conocido como el artesano, su oficio. Nuestro examen personal ante el Señor, versará frecuentemente sobre esas tareas que nos ocupan: hemos de realizar el trabajo a conciencia, haciendo rendir el tiempo; sin dejarnos dominar por la pereza; mantener la ilusión por mejorar cada día nuestra competencia
profesional; cuidar los detalles; abrazar con amor la Cruz, la fatiga de cada día.

El trabajo, cualquier trabajo noble hecho a conciencia, nos hace partícipes de la Creación y corredentores con Cristo. Los años de Nazaret son el libro abierto donde aprendemos a santificar lo de cada día, donde podemos ejercitar las virtudes sobrenaturales y las humanas (PABLO VI, Discurso a la Asociación de Juristas católicos)

El cristiano, al ser otro Cristo por el Bautismo, ha de convertir sus quehaceres humanos rectos en tarea de corredención. Nuestro trabajo, unido al de Jesús, aunque según el juicio de los hombres sea pequeño y parezca de poca importancia, adquiere un valor inconmensurable. El mismo cansancio, consecuencia del pecado original, adquiere un nuevo sentido. San José enseñó su
oficio a Jesús.

Acudamos hoy al Santo Patriarca para pedirle que nos enseñe a trabajar bien y a amar nuestro quehacer. Si amamos nuestro trabajo, lo realizaremos bien, y podremos convertirlo en tarea redentora, al ofrecerlo a Dios.

Publicado por Wilson

SIMPLEMENTE CREE...


Cuando todo se pone color gris y volvemos nuestra vista hacia todos lados sin ver una salida o una solución posible, ¡Vaya como nos cuesta creer!

Y es que nos cuesta creer que algo bueno puede salir de eso, nos cuesta creer que algo bueno va a pasar, nos cuesta creer que Dios puede hacer algo.

Nosotros los seres humanos independientemente de la nacionalidad que seamos tenemos un problema con la fe, nos cuesta creer las promesas de Dios, pero somos muy crédulos con las mentiras que el diablo trata de introducir en nuestra mente.

Por un lado se nos hace fácil creerle al enemigo cuando nos dice que somos unos derrotados, unos hipócritas, cuando comienza a predicarnos que no valemos nada y que Dios no está interesado en nuestros asuntos, pero se nos hace MUY DIFÍCIL creer lo que Dios ya ha prometido.

¿Por qué somos así?, creo que tengo una respuesta del porque nos cuesta creer lo que Dios nos ha prometido, la respuesta es sencilla: Nos cuesta creer porque analizamos todo bajo nuestra perspectiva humana y al ver que no existe una soluciona humana posible, creemos que las cosas no se mejoraran o nada bueno saldrá de eso.

¡Gracias a Dios Él no ve las cosas como nosotros las vemos!

Quizá para ti hoy en día te parece que no hay una posible solución a tu problema, has agrandado tanto tu problema que se ha vuelto un gigante difícil de vencer, ves hacia cualquier lado, analizas
cualquier posible solución y por más que pienses y pienses, simplemente ¡No existe!

El hecho de haber analizado todo humanamente y llegar a la conclusión que no existe una forma de salir de esa te hace pensar y creer que de verdad NO EXISTE UNA SOLUCION.

Pero, ¿Por qué no dejas que Dios analice todo en tu lugar?, ¿Por qué no le cedes el lugar a Dios, para que sea Él quien decida si es posible o no?

Cuando Dios le dio la promesa a Abraham de que su descendencia seria como las arenas del mar o como las estrellas del cielo, Abraham era un anciano y su esposa Sara también, además que Sara era estéril, es decir no había posibilidades humanas que llegara a quedar embarazada. Ellos pensaron las formas humanas para una posible solución a ese problema, fue así como Sara decidió que su esclava Agar fuera el medio por el cual podría darle un hijo a Abraham.

Cuando nosotros decidimos actuar según nuestros planes o según como creemos que tienen que ser las cosas, y de esa manera queremos darle una “ayudadita” a Dios, corremos el riesgo de equivocarnos duramente. El hijo que Agar tuvo, no era el hijo de la promesa, ellos trataron de solucionar el problema con ideas humanas, pero Dios tenía un promesa que cumplir y a pesar
de que todo apuntaba que el cumplimiento de esa promesa era imposible (Los dos con
avanzada edad y Sara estéril), Dios lo iba a hacer posible.

¿En qué le quieres ayudar a Dios?, ¿Será que Dios necesita que le echemos “una manita” para que pueda cumplir sus promesas?

Hay momentos en la vida en donde no podemos “echarle una manita” a Dios, en donde nuestro trabajo solo es CREER, solamente eso, no tienes porque hacer mas, simplemente tu trabajo es CREER, deja que Dios haga lo demás, porque si metes tus manos posiblemente lo eches a perder, por eso a veces solo tienes que CREER.

Siento de Dios que muchos que hoy me leen están pasando situaciones que humanamente hoy en día es imposible solucionar. Situaciones que te han robado la paz, que han hecho de tus días un calvario, situaciones que no puedes sacar de tu mente y que cada día sientes que te matan
la fe.

Hoy quiero motivarte a que no dejes de CREER, lo que para ti parece perdido, Dios puede restaurarlo, lo que para ti parece gris, Dios lo puede colorear, lo que para ti es imposible, Dios puede convertirlo en posible, ¿Qué es lo único que Él te pide?, simplemente CREER.

Creer sin ver es recompensado, creer sin ver es la esencia de la FE.

Dios no quiere que pierdas tu tiempo pensando como Él actuara, que método usara o de qué forma lo hará, lo único que tienes que hacer es descansar en la promesa de que Él actuara en tu vida si tan solo depositas tú confianza plena en Él.

No sé cómo será la forma de actuar de Él, porque un Dios creativo es difícil de predecir, lo que sí sé es que seguramente te sorprenderá de una forma de la cual ni siquiera pensaste que lo haría, así es Él, así es mi Dios, así es tú Dios, simplemente CREE.

¡Si crees Dios te sorprenderá!

“Del mismo modo, «Abraham le creyó a Dios, y Dios lo consideró justo debido a su fe»”
"La mano de Dios siempre está tendida para poder agarrarnos a ella en nuestras debilidades y caídas".

SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS


Sacramento de la unción de los enfermos es cuando se le da una gracia especial a los enfermos o ancianos, fortaleciendo y reconfortando al cristiano debilitado por la enfermedad, y lo prepara para el encuentro definitivo con Dios.
Como los demás sacramentos, fue instituido por Jesucristo aunque no consta un momento preciso en el que lo hubiese delegado. Se suele indicar que el texto de la carta de Santiago como contexto de la función y efectos del sacramento: "¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a
los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados" (St 5, 14-15).

Los fieles pueden recibir el sacramento en enfermedades terminales, o sea, a punto de fallecer.
Hasta el Concilio Vaticano II, al sacramento se lo conocía con el nombre de extremaunción, puesto que sólo se lo administraba in extremis, es decir, ante la inminencia de la muerte. El
cambio de sentido impuesto al sacramento por el Concilio, responde a la necesidad de poder asistir o pedir por la salud de los enfermos para que el Espíritu Santo los acompañe y reconforte.

El óleo utilizado en este rito también es conocido como: óleo de los enfermos.

El rito, para el cual se utiliza óleo bendecido cada año en la Misa crismal del Jueves Santo, consiste en hacer tres veces la señal de la cruz en la frente y en cada una de las manos del enfermo. Mientras se lo unge, el sacerdote repite la siguiente fórmula:
Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén.

DESDE LOS SANTOS PADRES HASTA LA REFORMA CAROLINGIA

Carta de Inocencio I La Carta de Inocencio I a Gubbio, obispo en la Umbría, del año 416, es el primer texto sobre la unción de los enfermos que cita expresamente el pasaje de Santiago.
Los términos que usa para referirse a los enfermos (aegrogantes y languidi) son genéricos, e indudablemente no aluden a un sacramento reservado para el trance de muerte. Se excluye de su recepción a los penitentes. La administración del sacramento corresponde ante todo a los presbíteros; pero el Papa subraya que, como es natural, también los obispos tienen la potestad de ungir.

En cambio, la bendición del óleo está reservada al obispo. En cuanto a los efectos del sacramento, el papa se limita a citar la Carta de Santiago. La carta de Inocencio I fue conocida en todo el Occidente y aceptada como documento normativo; posteriormente la recogieron la mayoría de colecciones de cánones, y en el año 868 la reprodujo literalmente el Concilio de Worms.

[editar] Progresiva institucionalización

También es esporádica y tardía, la mención del sacramento entre los Padres.
Cesáreo de Arles (+ 542) es el primero en aludir a la unción. Lo hace en sus sermones, donde exhorta a los enfermos a que pidan a los presbíteros, y no a los magos y adivinos el óleo bendecido para ungirse. Cesáreo habla también de enfermos que pueden ir a la Iglesia; se trata, por tanto, de enfermedades leves; jamás menciona el peligro de muerte. Textos análogos aparecen en Eligio de Noyon (+ 660) y en Jonás de Orleans (843).

Beda el Venerable (+ 735) relaciona Mc 6, 13 con el pasaje de la Carta de Santiago y llega a la conclusión de que los apóstoles impusieron el precepto de ungir a los posesos y a todos los demás
enfermos con óleo bendecido por el obispo. Supone que la enfermedad del cuerpo puede ir unida a un mal del alma. Pueden aplicar el aceite no sólo los presbíteros, sino los demás cristianos, que pueden ungírse a sí mismos o ungir a sus allegados. El perdón de los pecados graves no se logra mediante la unción y la oración, sino con el arrepentimiento y la confesión a los sacerdotes, que
son complemento de la unción.

A partir del s. vIII, con la Reforma carolingia, la unción de los enfermos experimenta un cambio profundo en diversos aspectos. A partir de ahora ya son muchos los testimonios litúrgicos, pues se imponen los ordines, que detallan la forma a usar para el rito. Hay una mayor acentuación de la importancia que tiene el ministerio en la administración de los sacramentos. La bendición del óleo queda ahora estrictamente reservada al obispo.

La unción se solemniza notablemente en el s. IX; en ciertas regiones participan siete sacerdotes (costumbre conservada en el rito bizantino); en algunas partes se repetía durante siete días; se multiplican ritos secundarios y se añaden más oraciones. Se enumeran las partes del cuerpo que deben ser ungidas, imponiéndose los rituales que prescriben siete unciones: ojos, oídos, nariz, labios, riñones (pecho), manos y pies. Estos rituales aparecen en Francia y Alemania, y se consolidan en Roma durante los ss. XII y XIII. El cambio más profundo con respecto a la época
precedente se debe a que la reforma carolingia vincula la unción de enfermos a los moribundos, poniéndola en estrecha relación con el viático y, sobre todo, con la penitencia de los enfermos de muerte. Esta vinculación modificó la forma de concebir el significado y los efectos de dicha unción. En adelante ya no fue sujeto el enfermo como tal, sino sólo el enfermo en peligro de muerte.

Pedro Lombardo considera la unción de enfermos como sacramento de moribundos. Afirma que debe administrarse al final de la vida y la llama expresamente "extrema unctio". Le atribuye un
doble efecto: perdona los pecados y alivia la debilidad corporal del enfermo. El efecto espiritual se produce siempre, mientras que el corporal sólo se da cuando es conveniente para la salvación del enfermo [cita requerida].

Buenaventura (+ l274) se expresa de manera similar: lo presenta como el sacramento para el
trance de la muerte: cuando no hay indicios de que el enfermo se halle en peligro de muerte, no debe administrarse la unción [cita requerida].

Tomás de Aquino (+ 1274) escribió dos tratados completos sobre la unción de enfermos: uno en su Comentario a las Sentencias, y el otro en la Summa contra gentiles. También la llama
"ultima unctio". No obstante considera la posibilidad de que el enfermo se cure, y afirma que puede repetirse la "extremaunción", si cae en la misma situación. El Aquinate concibe la extremaunción como sacramento de curación ("medicina, curatio, sanatio"), pero piensa primariamente en la curación espiritual, efecto principal, al que se subordina la corporal.
Dicha unción completa la curación iniciada por medio de la penitencia y libera al hombre del reato temporal. Borra los pecados olvidados por el enfermo [cita requerida].

Juan Duns Scoto (+ l308) restringe todavía más el círculo de los que pueden recibir la extremaunción: el que se encuentra en un estado incapaz de cometer un solo pecado venial, los enfermos que están en la agonía. Como es obvio resulta imposible mencionar entre los efectos la
curación corporal [cita requerida].

Los documentos del magisterio reflejan la praxis de la época y la opinión de los teólogos. El primer Concilio de Lyon (an. 1245) le da el nombre de "unctio extrema". El Concilio de
Florencia
recoge el Decreto para los Armenios:
"El quinto sacramento es la extremaunción (extrema unctio), cuya materia es el aceite de oliva bendecido por el obispo. Este sacramento no debe darse más que al enfermo, de cuya muerte se teme (de cuius morte timetur), y ha de ser ungido en estos lugares: en los ojos, a causa de la vista; en las narices, por el olfato; en la boca, por el gusto o la locución; en las manos, por el tacto; en los pies, por el paso; en los riñones, por la delectación que allí reside.

La forma de este sacramento es ésta: «Por esta santa unción y por su piadosísima misericordia, el Señor te perdone cuanto has cometido por la vista», y de modo semejante con los otros miembros.

El ministro de este sacramento es el sacerdote. El efecto es la salud del alma y, en cuanto convenga, también la del mismo cuerpo.

De este sacramento dice el bienaventurado Santiago apóstol: «¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor; y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor le aliviará y, si tuviese pecados, se le perdonarán» (St 5, 14 s.)".

EL NOMBRE DEL SACRAMENTO DE ACUERDO CON EL CONCILIO VATICANO II

Este Sacramento se conocía antes como "Extrema Unción", pues sólo se administraba articulo
mortis
(a punto de morir). Actualmente el sacramento se denomina canónicamente "Unción de los Enfermos" y se puede administrar más de una vez, siempre que el enfermo se encuentre grave.

EFECTOS DEL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN

Un don particular del Espíritu Santo. La primera gracia es de consuelo, paz y ánimo para vencer las dificultades propias de la enfermedad o la fragilidad de la vejez. Es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, como el desaliento y la desesperación.

El perdón de los pecados. Se requiere además el arrepentimiento y confesión de la persona que recibe el sacramento.

La unión a la Pasión de Cristo. Se recibe la fuerza y el don para unirse con Cristo en su Pasión y
alcanzar los frutos redentores del Salvador.

Una gracia eclesial. Los enfermos que reciben este sacramento, uniéndose libremente a la Pasión y Muerte de Jesús, contribuyen al bien del Pueblo de Dios y a su santificación.

Una preparación para el paso a la vida eterna. Este sacramento acaba por conformarnos con la muerte y resurrección de Cristo como el bautismo había comenzado a hacerlo. La Unción del Bautismo sella en nosotros la vida nueva, la de la Confirmación nos fortalece para el combate de la vida. Esta última unción, ofrece un escudo para defenderse de los últimos combates y entrar en la Casa del Padre. Se ofrece a los que están próximos a morir, junto con la Eucaristía como un "viático" para el último viaje del hombre.

DESTINATARIOS Y MINISTROS DE LA UNCIÓN

Solamente los sacerdotes o los obispos pueden ser ministros de este sacramento. Esto queda claro en el texto de Santiago y los Concilios de Florencia y de Trento lo definieron de tal manera,
interpretando dicho texto. Únicamente ellos lo pueden aplicar, utilizando el óleo bendecido por el Obispo, o en caso de necesidad por el mismo presbítero en el momento de administrarlo.

Es deber de los presbíteros instruir a los fieles sobre las ventajas de recibir el sacramento y que los ayuden a prepararse para recibirlo con las debidas disposiciones.

El sujeto de la Unción de los Enfermos es cualquier fiel que habiendo llegado al uso de razón, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez (cf. Catecismo de Juan Pablo II, número
1514).

El sujeto – como en todos los sacramentos - debe de estar bautizado, tener uso de razón, pues hasta entonces no es capaz de cometer pecados personales, razón por la cual no se le
administra a niños menores de siete años.

Además, debe tener la intención de recibirlo y manifestarla. Cuando enfermo ya no posee la facultad para expresarlo, pero mientras estuvo en pleno uso de razón, lo manifestó aunque
fuera de manera implícita, si se puede administrar. Es decir, aquél que antes de perder sus facultades llevó una vida de práctica cristiana, se presupone que lo desea, pues no hay nada que indique lo contrario. Sin embargo, no se debe administrar en el caso de quien vive en un estado de pecado grave habitual, o a quienes lo han rechazado explícitamente antes de perder la conciencia. En caso de duda se administra “bajo condición”, su eficacia estará sujeta a las
disposiciones del sujeto.

Para administrarlo no hace falta que el peligro de muerte sea grave y seguro, lo que si es necesario es que se deba a una enfermedad o vejez. En ocasiones es conveniente que se reciba antes de una operación que implique un gran riesgo para la vida de una persona.

En el supuesto de que haya duda sobre si el enfermo vive o no, se administra el sacramento “bajo condición”, anteponiendo las palabras “Si vives…”

DECLARACIÓN DE LA SANTA SEDE RESPECTO AL MINISTRO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

A continuación se presenta la Declaración emitida por la Santa Sede y firmada por el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger (actual
pontífice), sobre el ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos.

El Código de Derecho Canónico en el canon 1003 § 1 (cfr. también can. 739 § 1 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales) recoge exactamente la doctrina expresada por el Concilio
Tridentino (Sesión XIV, can. 4: DS 1719; cfr. también el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1516), según la cual sólo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros del sacramento de la unción de los enfermos.

Esta doctrina es definitive tenenda. Ni diáconos ni laicos por ello pueden ejercer dicho ministerio y cualquier acción en este sentido constituye simulación del sacramento.

Roma, desde la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 11 de febrero de 2005, en la memoria de la Virgen de Lourdes, + Joseph Card. Ratzinger Prefecto + Angelo Amato, S.D.B. Arzobispo titular de Sila Secretario A los eminentísimos y excelentísimos Presidentes de las Conferencias Episcopales: En estos últimos años han llegado a la Congregación para la Doctrina de la Fe varias preguntas acerca del ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos.

A respecto este Dicasterio considera oportuno enviar a todos los pastores de la Iglesia católica la adjunta Nota sobre el ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos (cfr. Anexo 1).
Por su utilidad se transmite también un apunte sintético sobre la historia de la doctrina al respecto, preparado por un experto en la materia (cfr. Anexo 2).

Al comunicarle cuanto antecede, aprovecho la ocasión para ofrecerle distinguidos respetos y confirmarme devotísimo,

+ Joseph Card. Ratzinger, Prefecto

BIBLIOGRAFÍA

FEINER Johannes, Mysterium Salutis, V, 468 520.
NICOLAU Miguel, La unción de los enfermos, BAC, 1975.
AA.VV, La Unción de los enfermos, Cuadernos Phase 3.
MESSINA Rosario, La unción de los enfermos, San Pablo, 2002.
BOROBIO Dionisio, Unción de enfermos, en La celebración en la Iglesia II, 653 743.