viernes, 13 de julio de 2018

PROSPERADOS POR LAS PROFECÍAS


 “Toma ahora todas las profecías que has recibido y repítelas una vez más. Porque hay cosas dentro de ellas que llamarán tu atención, incluso cosas que antes pasaste por alto. Deja que las palabras se hundan en ti ahora, porque así prosperarás a través de éstas profecías”.

Escritura Profética
“Así los dirigentes judíos pudieron continuar y terminar la obra de reconstrucción, conforme a la palabra de los profetas Hageo y Zacarías hijo de Idó. Terminaron, pues, la obra de reconstrucción…” Esdras 6:14
Debajo de la cautividad de Babilonia, reconstruir el templo no fue una tarea fácil. Hubo muchos obstáculos en el camino, pero Dios puso sus ojos sobre ellos hasta el final del proyecto. Si bien hubo muchas cosas que Dios hizo para prosperar su proyecto, uno de los métodos clave que usó podría pasarse por alto fácilmente, pero la Biblia lo deja muy claro. Dios usó la profecía para prosperarlos.
No solo tomaron la palabra original de parte de los profetas, sino que a medida que los profetas continuaron profetizando, la gente se sostuvo en esas profecías, ellos fueron prosperados en la construcción y la Biblia dice que esto fue lo que les permitió terminar el trabajo. 1Tim dice, “Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla” (1Tim. 1:18)
Piensa en las profecías que has recibido. Estas pueden ser profecías personales habladas específicamente para ti, o pueden ser profecías dichas para una gran audiencia a las que tú por fe te puedes añadir y hacerlas tuyas. En cualquier forma, pelea con estas profecías y úsalas hoy para prosperar en tu vida y completar tu carrera.
Oración:
Señor, mientras reviso las profecías que he escuchado, te pido que llames mi atención hacia las cosas principales que quieres enseñarme. Permite que estas profecías creen una unción única que sea la llave para mi éxito. Gracias por eso. Amén.
Por Brenda Kunneman

NO PERMITAS QUE OTROS TE APAGUEN, PORQUE DIOS NUNCA LO HARÁ


La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque a victoria el juicio. (Mateo 12:20)
Muchas personas han sido víctimas del menosprecio por parte de quienes le rodean.
Vez tras vez han oído frases como “tú no puedes”, “nunca vas a lograrlo”, “no posees las características necesarias para ser un ganador,” “no tienes los suficientes recursos” o “tú tiempo ya pasó” etc.
Esto ha engendrado y promovido una generación que vive muy por debajo de sus potencialidades. Según el versículo de hoy, el ministerio de Cristo tendría como objetivo levantar y fortalecer aquello que en un tiempo fue bueno pero ahora ha perdido su belleza y esplendor.
La caña mencionada en esta ocasión, es aquella que nace a la orilla del rio.
Es una caña verde, erguida, fuerte y lozana. A través de los efectos del clima, es decir los fuertes vientos, las lluvias intensas y el sol abrazador, pierde su vigor y comienza a doblarse e inclinarse, transformándose en una caña cascada.

En un tiempo fueron un tallo erguido y fuerte. Un día sostuvieron a otros con su fuerza y determinación, con su fe inquebrantable, pero los problemas, la traición, un matrimonio roto, el fracaso en algún área de la vida o la rigidez de la religión te debilitaron. Fuiste herido, doblado perdiendo tu frescura y vigor.
El pabilo que humea es molesto. Es una mecha que tuvo un pasado glorioso, pues era una antorcha encendida que brindaba luz, calor y seguridad a su alrededor. Quizás en algún momento fuiste luz y bendición. Hoy el humo incomoda y aleja a los demás de ti.
El mundo tiene un lugar para estas personas. En ese lugar son desechados, quebrados y golpeados hasta apagarlos completamente.
Pero en Cristo encuentras un espacio diferente. Si eres una caña cascada o un pabilo que humea. Si estas herido, menospreciado, sientes que no posees valor, Dios tiene un lugar para ti. Acércate a él. En sus brazos recibes consuelo y fortaleza. En su presencia los corazones heridos son sanados. Sus palabras y pensamientos acerca de ti son de bien y no de mal. El reanima tus sueños y te establece en tu destino profético. Eres amado y aceptado. Él dice cosas buenas de ti y no te desecha. Te da dignidad y valor. Pone un anillo de autoridad en tu mano y te viste con vestiduras reales.
No permitas que otros te quiebren o apaguen, porque Dios nunca ha pensado hacerlo.
Oremos así
Padre celestial gracias por tener un lugar para mí en tus brazos. Allí recibo consuelo, aprecio, valor y dignidad. Las situaciones de la vida me han doblado y apagado. Pero hoy tú me levantas brindándome nuevas fuerzas. Reanimas mi espíritu, me edificas con tu amor y me estableces en mi destino profético. No permitiré que las palabras de otros o el menosprecio afecten mi vida y decisiones. Solo tu palabra y tus pensamientos hacia mi dirigirán y darán curso a mi destino. Ayúdame a establecer a otros en su destino y afirmarlos con mis palabras de ánimo y esperanza. Declaro solo cosas buenas y de bendición sobre quienes me rodean como lo haces tú conmigo. Creo, pido y recibo todo esto en el nombre de Jesús, mi Señor y salvador, amen.
Por Mario Serrano

EL BARBERO


Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como de costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas.
De pronto, tocaron el, tema de Dios.
El barbero dijo:
Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
– Pero, por qué dice usted eso? – pregunta el cliente.
Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O…dígame, acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión.
El barbero termino su trabajo y el cliente salió del negocio.

Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
– Sabe una cosa? Los barberos no existen.
– ¿Cómo que no existen? -pregunta el barbero-.
Si aquí estoy yo y soy barbero. 
No! -dijo el cliente-, no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
– Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.
Exacto! -dijo el cliente-.
Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.
Juan 14:6 “Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.”

SACERDOTE PRESENTE EN RUSIA 2018 EXPLICA LAS PRINCIPALES DIFICULTADES PARA EVANGELIZAR



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El P. Eusebio Usuga es un sacerdote colombiano, misionero del Verbum Dei y capellán de la comunidad de habla hispana y portuguesa en Moscú (Rusia) que con motivo del Mundial de fútbol que se celebra en este país, ha relatado a ACI Prensa las principales dificultades que afronta en la evangelización y el cuidado de la comunidad católica.  
Según explica, el gran evento de la Copa Mundial de Fútbol está siendo una gran oportunidad de “cercanía, y contacto de unos con otros y una gran oportunidad de dar a conocer la riqueza cultural y espiritual del pueblo ruso”.
Se estima que desde la Revolución Rusa en 1917 hasta la caída definitiva de la Unión Soviética en 1991, más de 120 millones de ciudadanos fueron eliminados entre purgas y represiones, entre ellos muchos cristianos.
El P. Usuga afirma que “en estas últimas dos décadas o más, la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica y la Anglicana han tenido un tiempo favorable porque han recuperado sus templos y los han podido reconstruir”.
En este país, los ortodoxos representan más del 70% de la población, sin embargo a pesar de ser cristianos, su relación con los católicos actualmente es “buena, pero distante”, según explica el sacerdote colombiano.
“Falta mucho camino en la búsqueda de la unidad y en el ecumenismo. Después de cientos de años de separación no es fácil volver a la unidad de los primeros siglos, pero el encuentro del Papa Francisco con el Patriarca ortodoxo (Kirill) en Cuba fue un signo notable de este acercamiento”, aseguró.
En ese sentido el P. Usuga precisa que la situación actual entre las Iglesias ha mejorado mucho “comparada con los años de la Perestroika, y los primeros años del 2000, cuando la sociedad y la Iglesia Ortodoxa estaba en una crisis de cambio y de definición de su propia identidad. Existía desconfianza hacia los católicos”.
Por eso, señala que la Iglesia Católica no busca la conversión de los ortodoxos, sino “que valoren su fe ortodoxa y no tengan prejuicios, que nos veamos sin recelos. Si consiguiéramos esto, sería un gran logro para este territorio”.
En Rusia los católicos son una minoría, como dato el P. Eusebio apunta que durante los años 90 en Moscú “había unos 70 mil católicos en una población de casi 8 millones de habitantes”.
Sin embargo, la Iglesia Católica se ha podido estructurar y actualmente cuenta con una Conferencia Episcopal formada por cuatro obispos y además tiene un seminario, “aunque la mayoría de sacerdotes católicos pertenecen a órdenes religiosas y son extranjeros”.
Como en cualquier lugar de misión, el sacerdote explica que aunque se han podido recuperar los templos, “la renovación de la fe y de las familias no es tan rápida como la reconstrucción material. Es un proceso lento de catequesis, formación y asimilación de la fe. Pero la población manifiesta una gran sed de Dios desde los años 90 y eso se manifiesta en que las iglesias están llenas”.
Como la gran mayoría de los sacerdotes y religiosos católicos son de origen extranjero, una de las principales dificultades que expone el P. Usuga a la hora de evangelizar es el idioma y “la mentalidad rusa”.
Además las grandes distancias son un gran obstáculo para la evangelización, ya que “las parroquias en Moscú y San Petersburgo no son territoriales ni geográficas, por lo que los fieles tienen que desplazarse de un extremo a otro de la ciudad para acudir a los templos católicos, algo que dificulta mucho el seguimiento espiritual de las personas, la formación y la catequesis”.
Redacción ACI Prensa

CARDENAL PAROLIN: ¡CUÁNTAS GUERRAS SE EVITARÍAN SI SE DIERA MEJOR TESTIMONIO DE JESÚS!


El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, participó en Italia en una conferencia para hablar del centenario del fin de la primera Guerra Mundial y celebró una Misa en la que señaló que el testimonio evangélico es un buen antídoto contra los conflictos.
“Cuántas guerras, grandes o pequeñas, se habrían podido evitar y se podrían evitar, cuántas vidas se habrían podido salvar y se podrían salvar, si se hubiera trabajado y se trabajase mejor por dar testimonio en el nombre de Jesús, es decir, para dar lugar a Dios para la justicia, el conocimiento recíproco entre los pueblos, la colaboración, por el bien común, el bien de todos, el bien nuestro, pero también el de los demás”, dijo en la homilía.
El purpurado afirmó en la localidad italiana de Aquileia que “este mundo está siempre tentado a alejarse del amor, a no abrirse a la luz, es decir, a Cristo y a sus obras de vida, por miedo de ser disuelto, por miedo de tener que cambiar de opinión, costumbres, certezas… por miedo de ser amado y de amar”, indicó.
El Cardenal invitó a “no odiar”, y explicó que “el cristiano no tiene manías persecutorias, no ve enemigos por todas partes, no acusa a ninguno, no provoca a ninguno, sabe que está llamado a una continua conversión”.
“El odio, al contrario, es simplemente lo que revela la ‘mundanidad’ del mundo y de cada individuo respecto al Evangelio: su cerrazón, su distancia, su incomprensión, su diversa jerarquía de valores”, dijo también.
Redacción ACI Prensa

“SI NO ES DESEADO, ES VIDA, PERO NO ES UN HIJO”


Entre todos los argumentos a favor del aborto, tal vez sea este, proclamado en estos días en el Senado de la Nación, el que tenga mayor entidad filosófica. Sería largo de explicar el intrincado itinerario del pensamiento moderno y contemporáneo que concluye en esta afirmación, aunque no es difícil ver:
# un claro DUALISMO antropológico – cuerpo-espíritu como cosas diferentes-
# el RECHAZO DE UNA VISIÓN METAFÍSICA CLÁSICA –según la cual LAS COSAS Y LOS SUJETOS SON TALES, INDEPENDIENTEMENTE DE QUE SEAN CONOCIDOS, QUERIDOS O DESEADOS POR OTRO-
# y tal vez las últimas consecuencias del idealismo kantiano, que atribuía al sujeto una especie de “poder creador” en relación a la realidad.
Ahora, ¿qué decir? ¿Es verdadero ese argumento? ¿Puede depender la identidad y la dignidad de alguien únicamente de la actitud que otra persona tenga sobre él?
1.      En primer lugar, el postulado está cuidadosamente formulado y de modo claro pone en el centro a la mujer y su libertad. “Empodera” a la mujer, dándole una facultad nunca antes enunciada: la de definir,  con su sólo deseo, lo que otro es. Es el FEMINISMO RADICAL de corte INDIVIDUALISTA en su máxima expresión. Es una especie de “divinización de la mujer”, pero la que cuenta el libro del Génesis la Serpiente prometió a Eva… Frente a ese feminismo radical de corte individualista existe otra alternativa –que ha de ser animada y promovida- la del feminismo que pone como su punto de partida la aceptación de la magnífica y singular identidad de la mujer como capaz de recibir la vida como don… pero esto daría para otro texto
2.      Más allá de su formulación ES UNA AFIRMACIÓN QUE DE NINGUNA MANERA SE PUEDE DEMOSTRAR. ES INDEMOSTRABLE POR NATURALEZA, NI TAMPOCO ES EVIDENTE POR SÍ MISMA, por el sencillo hecho de que LA VIDA COTIDIANA SE NOS PRESENTA SIEMPRE COMO UN “DATUM”, PREVIO A NUESTRO CONOCIMIENTO. EXISTEN CENTENARES DE REALIDADES “NO DESEADAS” EN NUESTRA VIDA, LO CUAL NO MODIFICA EN ABSOLUTO SU REALIDAD.
3.      Llama la atención, por otro lado, EL OLVIDO O DESPRECIO DEL VALOR DE LA GENÉTICA COMO ELEMENTO DE ACCESO A LA REALIDAD. Cuando unos arqueólogos descubren huesos en unas ruinas, recurren a la investigación sobre su ADN y dicen, simplemente: “encontramos restos humanos”. Cuando en Argentina los postuladores de los derechos humanos –derechos que, según ellos, los promotores del aborto quieren ampliar- celebran la recuperación de un hijo o un nieto de un desaparecido recurren al ADN, sin dudar, y en eso se basa la certeza. Aquí, en cambio, resulta que el ADN no significa nada, ni para reconocer carácter humano ni para señalar filiación.
4.      Otra contradicción de este principio se desvela cuando se compara este criterio al utilizado en los juicios de filiación en Argentina. Cuando una mujer lleva adelante un embarazo en soledad o bien se separa del varón que “aportó el material biológico” –para seguir su lógica- en la concepción del bebé, la Ley y el Estado Argentino obligan a ese varón a hacerse cargo de los gastos mensuales de su manutención. ¿Podría un varón decir, entonces, “no lo deseo, no es un hijo, no es mi hijo”?
5.      Otra cuestión se plantearía, por otro lado, en el caso de lo que hoy se ha venido a llamar “alquiler de vientres”. Es evidente que la mujer que gesta a ese bebé “no lo desea”, sino que sólo desea el dinero que le darán a cambio de esos meses de llevarlo dentro de sí. Ahora bien, si esa mujer decidiera abortar a ese niño concebido uniendo los gametos de otra mujer y un varón, estos, indudablemente, se opondrían, diciendo que “no puede matar a su hijo”. Con lo cual se daría el caso en el cual el deseo de otra persona diferente a la gestante determinaría la dignidad de “hijo” del fruto de la concepción. ¿Será entonces tan decisiva en el plano de la identidad?
6.      Otra cosa que me planteo es lo siguiente. Existen muchas mujeres que a lo largo del embarazo fluctúan entre sentimientos de profunda alegría y deseo de ver ya nacido a su bebé con depresiones graves, rebeldías. Incluso en muchos embarazos hay períodos de confusión y ambivalencia. Lo que va creciendo en el interior de la mujer, ¿pasa entonces de “ser células” a “ser hijo” para luego volver a “ser células” o no saberse aún qué es…? Llevando el argumento a sus últimas consecuencias, ¿por qué sería el nacimiento la finalización de ese período de “potencia creadora” de la mujer? ¿Por qué no podría aducirse, entonces, si por algún motivo ese bebé no es ya deseado, dejaría de tener el derecho a la vida?
7.      Por último, el mensaje que se transmite a la sociedad, ¿cuál es? ¿Qué debemos decirles a los niños y jóvenes: “chicos, si alguien los desea, son dignos y tienen todos los derechos… si no son deseados por nadie, ya no”. ¿No sería esto una violación absurda del principio de igualdad y del reconocimiento de la idéntica dignidad de todos ante la Ley?
Tal vez ese artilugio “si no es deseado, no es un hijo” no tenga raíces tan profundas como intento descubrir, ni haya sido sometido a tantos análisis.
Tal vez sea, simplemente, un intento de “atenuar” ante la propia conciencia, la ineludible certeza de toda mujer que aborta: maté a mi hijo.
Paradójicamente, la experiencia demuestra que un gran número de mujeres que recurrieron al aborto, incluso pensando que “no era más que un puñado de células”, sólo acaban sanando y recuperando la libertad y la esperanza cuando logran reconocer que era “su hijo”.
Cuando aceptan al fin que era –y sobre todo que ES- Alguien, otro, al cual ahora, casi siempre ayudadas por la fe, pueden reconocer, pedir perdón, abrazar y esperar.
Porque en esto, como en todo, “la verdad nos hace libres”.
Como nos hacen libres también la humildad y el amor.
Leandro Bonnin

¿QUÉ CONSEJOS ME PUEDE DAR PARA VIVIR BIEN MI NOVIAZGO?


El noviazgo es querido por Dios, pues Dios ha hecho el matrimonio indisoluble, y esa persona a la que vas a unirte para toda la vida, debes conocerla bien.

Pregunta:
Quiero tener un noviazgo santo, para un matrimonio santo. Tengo 24 años y mi novia 23, quisiera algunos consejos de su parte.

Respuesta:
         Para responderte, entresaco y resumo algunos pensamientos del libro Para Salvarte, del P. Jorge Loring [1]. Te recomiendo la lectura completa y atenta del mismo.
  1. La prudencia en la elección de la novia o del novio
         La elección de tu pareja es cosa tuya. Pero debes hacerla con mucha cautela. No te fíes de los flechazos, que son muy bonitos para novelas y películas, pero en la vida real poco útiles para hacer ellos solos, felices a los hogares.

         Tampoco te fíes sólo de tu vista, que ya sabemos que el amor ciega. Tu madre podría hacerte en esto un excelente servicio. Ella te conoce mejor que nadie; y ella, como nadie, desea tu felicidad; y su espíritu intuitivo verá si la pareja que le presentas podrá hacerte feliz. Si dudas del acierto de tu madre, consulta con una persona seria, competente y desinteresada.

         No olvides el proverbio ruso: «Antes de viajar por tierra, ora; si es por mar, ora dos veces; y si te vas a casar, ora tres».

         No se construye un hogar sobre la gracia de una sonrisa, sobre el atractivo de un rostro, sobre la ternura de un instante. Se construye un hogar sobre todo lo que es esencia misma del yo: los pensamientos, los deseos, los sueños, las decepciones, las penas, las esperanzas, las alegrías, las tristezas.

         Durante el estado de enamoramiento quedan notablemente alteradas las facultades perceptivas y deductivas en todo lo que se refiere a la persona amada. Los defectos que existan en dichas personas no se perciben, las cualidades se subliman… La mente ya no está equilibrada sino profundamente inclinada hacia el objeto del amor. El enamorado idealiza a la persona amada y la convierte en el centro de sus aspiraciones. La fascinación que ejerce en ti la persona idealizada puede ofuscarte y ocultarte la realidad. Podéis quedar totalmente ciegos para ver datos y circunstancias que desaconsejan totalmente seguir adelante. La fascinación puede ser engañosa. El amor de un hombre y una mujer es algo muy serio y tiene que construirse sobre cimientos muy sólidos.

         Lo que debes valorar ante todo es el valor personal del pretendiente. Después vienen las demás consideraciones: facha, rango, fortuna. Estos dones no son despreciables, pero no son esenciales.

         Primero que sea cristiano; cristiano convencido, práctico. Y si es piadoso, mejor. El matrimonio con un incrédulo suscitará conflictos de conciencia. Porque después planteará a los hijos el problema de la fe y las prácticas de piedad. No basta, pues, que esté bautizado. Bautizados, no practicantes, llenan las cárceles, y atormentan a sus esposas. Algunas chicas se han engañado en este aspecto esencial de su prometido y más tarde su esposo… Conscientes éstas de la irreligiosidad de su novio, han ido al matrimonio, con la ingenua idea de convertirlo. En la mayoría de los casos, el resultado ha sido nulo; cuando no, fuente de disgustos profundos para esa joven esposa.

         Jóvenes piadosas y buenas, que se unieron en matrimonio con hombres poco religiosos, o nada practicantes, han terminado por ser ellas igual.

         Después debes tener testimonio claro de la seriedad y sobriedad del muchacho. Ten cuidado con los calaveras; lo seguirán siendo, porque no te creo tan ingenua, que pienses, que así por las buenas, y por ti, va a dejar ese hombre ciertos hábitos que ha adquirido tal vez con larga experiencia: mujeriego, trasnochador, dado a la bebida, etc. El uso de las bebidas alcohólicas es uno de los factores más influyentes en los hogares desgraciados.
  1. Para ser realmente amada…

            1) No tienes que ser provocativa.
         La chica provocativa hace daño a los hombres, pero también a sí misma. La belleza física es, ciertamente, un factor importante y, por eso, debes cuidarla y realzarla con esmero y naturalidad, aunque sin exageraciones, extravagancias y descaros. El atractivo sexual atrae a una parte del hombre, pero vosotras queréis como esposo al hombre entero. No olvidéis que los hombres podrán buscar cierto tipo de mujer para divertirse; pero buscan otro muy distinto para casarse. La belleza femenina atrae a los valores, pero no es indispensable para casarse. Los hombres buscan, lo que da realce y valor a la mujer: sus encantos, su feminidad y sus virtudes.

            2) Ser elegante… pero principalmente virtuosa…
         Las muchachas deben ser elegantes en su modo de vestir y arreglarse, y ser distinguidas, alegres, discretas y dulces en todo su modo de ser. No descuides tu arreglo personal. Pero no quieras conquistar con sólo tu belleza física. Haz que se enamoren más bien de tus virtudes espirituales. De una mujer bella puede un marido cansarse; de una mujer virtuosa jamás se cansará.

            3) No ser pedante…
         Para hacerte elegir no es necesario parecer pedante ni sabia. Al hombre le gusta dominar, ser superior. Tiene miedo a una mujer que le aventaje. Ser culta sí, pero discretamente. Tampoco eligen los muchachos a las de carácter autoritario, a las dominantes, a las de tono dogmatizante, a las de gesto seco y rígido. Buscan el encanto, la dulzura, la amabilidad. Escúchale cuando él te esté diciendo algo de sí mismo y de sus cosas. Muéstrale atención e interés.

            4) No ser caprichosa…
         A un chico recto no le gustan las caprichosas, las mimadas, las que tienen su cabecita llena de fantasía, cuyo humor cambia a todo viento: hoy alegres, exuberantes; mañana, deprimidas, pesimistas, tristes…

            5) Prepararse para el hogar
         Tu atractivo personal sirve para despertar la inclinación y el amor hacia ti. Pero para que este amor sea perdurable hacen falta además otras cosas. El hombre se desespera con una mujer despilfarradora, que no sabe administrarse. Quiere una mujer que saque partido a lo que él gana con tanto esfuerzo. Le gusta la casa limpia, la ropa a punto, la comida buena y a tiempo, etc. Todo tu atractivo físico es incapaz de tener a tu marido contento si en estas cosas le defraudas. Por eso todas las muchachas deberían aprender a llevar una casa y tener los conocimientos propios de mujer: corte y confección, costura, cocina, repostería, medicina, economía casera y todo cuanto dice relación con el recto gobierno y administración del hogar. El arte de ser madre es difícil y complicado. Necesita largo aprendizaje.

            6) El pudor
         El pudor de la mujer es una de las cosas que más enamoran. Y el encanto del pudor inmuniza de otros atractivos. El pudor es un sentimiento íntimo por el cual una mujer dándose cuenta de la belleza de su cuerpo y del atractivo que ejerce, procura reservarlo para el día que pueda hacer don completo y total de sí misma. Por eso el pudor se refleja en el modo de vestir, en los modales y en todo. El pudor sabe encontrar el equilibrio entre el ir agradablemente vestida y elegante, y lo que resulta llamativo y provocativo. El pudor es la gran muralla que defiende la castidad.
  1. En cuanto al novio

            1) La pureza
         También la mujer tiene derecho a la pureza del hombre. Mira lo que escribía una muchacha que había guardado inmaculada su pureza: «Exigiré que mi futuro marido se haya guardado como yo misma para nuestro hogar». El mejor regalo de bodas que puede esperar una persona es la virginidad de la pareja con la que se va a casar.

            2) Respetar la pureza de su novia y elegir entre las castas…
         Hay que volver a la caballerosidad respetuosa con la mujer viendo en ella la futura madre de los hijos, digna de todo cariño, veneración y respeto, y no tratándola como un trapo viejo que se mancha y luego se tira.

         ¿Te gustaría que quien te ha de pertenecer para siempre, antes de conocerte, ya lo hubiera probado todo? ¿No, verdad? Acuérdate de tu madre. Tu novia ha de ser la madre de tus hijos. Acuérdate de tus hermanas y de tus futuras hijas…Trata a tu novia hoy como te gustaría que los demás las traten a ellas. No quieras tratar a tu novia como a una de esas desgraciadas que se venden en las casas lujuriosas. ¿Elegirías entre éstas a la madre de tus hijos? Un hombre, como Dios manda, se avergüenza de que su novia sea una prostituta. Y a una mujer decente la humilla y avergüenza el verse tratada como una tal. Lo que a ella le ilusiona es un amor muy superior: el que culmina en un hogar y en unos hijos. Respeta a tu novia como quieres que se respete a tu madre. Los sacrificios que por el bien de ella te impongas, son prueba de que tu amor es verdadero. Si quieres a tu novia de verdad, debes querer su bien antes que tu gusto. Eso es amarla. Un joven que quiere a una muchacha, en lugar de hundirla, rebajarla, profanarla, instrumentalizarla, denigrarla, mancharla con los deseos de su instinto, procura por encima de sus apetencias elevarla, dignificarla, sublimarla. Respeta a tu novia, aunque ella no sepa hacerse respetar, ni defender, con su pudor, el tesoro de su pureza.

         Busca una novia que te guste. Pero no te dejes encandilar por la fachada, que es pasajera; y si no está sostenida por las virtudes del espíritu, pronto te cansará y perderá para ti todo su atractivo. Aprende a enamorarte del carácter y de las virtudes del alma, que son estables y son realmente las que hacen digna de estima a una persona. Aprende a estimar más los dones del alma que los del cuerpo. Puedes casarte con una estrella de la pantalla y ser un desgraciado, como tantos divorciados del cine. En cambio, si te casas con una mujer amable, dócil, servicial, sacrificada, generosa, limpia, discreta, honrada, virtuosa, dulce, femenina, habilidosa, delicada, de buen corazón, que sepa llevar una casa y sea capaz de criar y educar los hijos y, sobre todo, muy cristiana, te profetizo un matrimonio feliz.

            3) Estudia a tu novia…
            Cuando salgas con tu novia aprovecha todas las ocasiones para estudiar su carácter y modo de ser. ¿Has examinado si le gustan los niños, si los acaricia, si goza con ellos; o por el contrario le ponen de mal humor? ¿Es trabajadora y sacrificada, o sólo piensa en divertirse? ¿Sabe cocinar y coser? ¿Sabe llevar una casa, o lo único que sabe es bailar mucho y coquetear con el primero que se le acerca? ¿Le gustan las labores de la casa, o sólo piensa en presumir por esas calles? Si no atiendes ahora a todas estas cosas, es muy posible que después de casado te lleves un gran desengaño. Que a tu novia le guste la casa. Si ella no se ocupa de la casa, prepárate a vivir en una pocilga. A no ser que tú te conviertas en ama de casa. Si quieres ayudar un poco a tu mujer, harás muy bien. Pero qué duda cabe que la encargada de la casa debe ser la mujer, que está especialmente dotada para ello. Los hombres, generalmente, hacemos estas cosas muy mal. Es muy importante que los novios se conozcan muy bien antes de casarse.
  1. Para los dos…

            1) Conocerse… pero no pecar…
            El tiempo del noviazgo es para conocerse mutuamente, para amarse rectamente. El noviazgo es querido por Dios, pues Dios ha hecho el matrimonio indisoluble, y esa persona a la que vas a unirte para toda la vida, debes conocerla bien antes de casarte con ella. Por lo tanto, es natural -y así lo quiere Dios- que durante cierto tiempo tengáis más confianza entre vosotros y un trato más íntimo para conoceros mejor. Pero debéis ser muy discretos en las manifestaciones de amor, si no queréis manchar vuestras relaciones. No podéis permitirle a vuestro cariño muchas de las cosas que él os pide con fuerza. Es necesario que aprendáis a llevar vuestro noviazgo con la austeridad que exige el Evangelio. Si sembráis de pecados el camino del matrimonio, ¿podréis esperar con confianza que Dios os bendiga después? ¡Cuántos matrimonios lloran los pecados que cometieron de solteros!

            2) Llegar «puros» al matrimonio.
         El mejor regalo de bodas que espera una persona es la virginidad de su pareja. Toma este precioso lema: «Fieles hasta la muerte y puros hasta el altar». Algunas veces las chicas ceden ante las exigencias inmorales del hombre a quien aman; no se atreven a resistirle. El muchacho te quiere pura, fragante como una flor. Si te marchitas pierdes tu atractivo. Mi experiencia sacerdotal me ha hecho conocer varios casos que se decidieron a elegir a una chica antes que a otra, atraídos precisamente por la intransigencia en la pureza que en ellas habían observado. Y es que los varones cuando buscan una «chica-plan» para divertirse y aprovecharse, la quieren fresca; pero cuando lo que buscan es una novia en serio, la quieren de una pureza intachable. A nadie le gusta comerse las sobras que otro dejó en el plato. Por eso la pureza es uno de los mayores tesoros de una muchacha. Un hombre, como Dios manda, se avergüenza de que su mujer haya sido una aventurera. Mira lo que decía un joven en una carta: «¿Cómo me gustaría mi futura esposa? Más bonita de alma que de cuerpo, aunque sin descuidar esto último. Más piadosa que rezadora. Con más cultura religiosa que de cualquier otro tipo, aunque no desdeñe la cultura general». No he añadido ni una palabra. Así piensan los jóvenes formales cuando hablan en serio. ¿Quieres en resumen unas cualidades femeninas que cautivan a los muchachos? La sencillez, el encanto, la sonrisa, la delicadeza, la amabilidad, la servicialidad, la dulzura, el candor, unidas todas a una sólida piedad y a una pureza intachable.

         Quien profanó tu cuerpo no tiene dificultad en profanar tu fama: ¡Lo que hizo contigo se lo contará a sus amigos! ¿Puedes imaginarte los comentarios que harán de ti? ¡Qué vergüenza! Esto ocurre con mucha frecuencia; créeme. El hombre que pide libertades impropias a una mujer antes de la boda, puede hacerlo porque la desea con violencia, con pasión desenfrenada, pero ten por cierto que no la ama bastante para protegerla contra el animal que hay en la propia naturaleza masculina. Si tu novio pretende de ti cosas que no admite tu conciencia, recházalo, y cuanto antes, mejor. No te hará feliz. Lo que tiene no es amor a ti, sino a sí mismo, a su concupiscencia y a su egoísmo. Si te amara a ti, buscaría tu bien por encima de sus apetencias. Y si prefiere sacrificar tu pureza, tu conciencia y tu alma a su apetito desordenado, ¿cómo vamos a creernos que te ama a ti? Quien te ame únicamente podrá cegarse en un momento de pasión, pero al chocar con tu rectitud intransigente, reconoce su falta, te pide perdón y se siente orgulloso de tu virtud.

         No lo olvides. Los pecados impuros con tu novio, te hunden a ti y le hunden a él. Por eso es mentira cuando te dice para que cedas: «es que no me quieres; parece que no te intereso; qué fría eres». Ataca tus sentimientos para rendirte. Pero esto es un truco muy viejo; si caes en la trampa, te arrepentirás. Y si él te quiere de verdad, también se arrepentirá de haberte hecho caer, pues, te repito, los varones no quieren casarse con las libertinas. Esto ocurre siempre entre los muchachos que valen. Y si algún muchacho prefiere casarse con una desvergonzada, porque es bonita o tiene buen tipo, ese muchacho es tonto. Creer que la belleza de su mujer le va a hacer feliz en el matrimonio por encima de otras cosas, es no tener cabeza. Y desgraciada la que se casa con un tonto. Pero en fin, tonto él y tonta ella: ¡Tal para cual!

         Si Dios pide pureza a las chicas, no es por capricho; sino porque es necesario para la felicidad de su matrimonio. No me digas que cedes por amor a él. Todo lo contrario. Si le amas, no puedes ceder; pues pecando le haces el peor de los daños: le condenas al infierno. Si le amas, sálvale. Aunque esto exija sacrificios. Dejarle pecar no es amarle, es matarle.

Bibliografía para profundizar:
            Loring, Jorge, Para salvarte, (hay varias ediciones), n. 68.
            Buela, Carlos, El noviazgo católico, Diálogo 4 (1992), 7-22.
[1] Loring, Jorge, Para Salvarte, n. 68.