miércoles, 19 de septiembre de 2018

7 CONSEJOS PARA UN PAPÁ CRISTIANO


Como hombres cristianos, tenemos el deber moral de cuidar y amar a nuestros hijos.

Por: Sebastian Campos | Fuente: catholic-link
Actualmente el rol de nosotros, los padres (varones), ha tomado un protagonismo nunca visto en generaciones pasadas. Por lo mismo, se espera mucho más de nosotros y lamentablemente las expectativas no siempre están a la altura de la realidad. Como hombres cristianos, tenemos el deber moral de cuidar y amar a nuestras familias, y con particular atención y ternura a nuestros hijos, pero además está en nuestras manos el que ellos comprendan cómo es el “amor de Padre”, pues esa experiencia de filiación en la familia al mismo tiempo será la base para aprender a recibir el amor de Dios Padre.

Desgraciadamente, no salimos muy bien parados a la hora de ser evaluados; y como esto de ser padres presentes en la crianza y el cuidado de los hijos es algo nuevo –nuestros propios padres no nos prepararon para ello– para muchos es difícil encontrar referentes de paternidad para aprender cómo hacer las cosas.

Un estudio realizado el 2014, habla de lo insatisfechos que están los hijos con el rol de sus padres, cuando se les preguntó sobre la cantidad de tiempo que les dedican, la ayuda y apoyo a la madre, el apoyo emocional del padre a los hijos, educación ética y moral entregada a los hijos. La verdad es que el gráfico ayuda a comprender la importancia del tema, pues al parecer los padres se sienten muy bien con lo que hacen, pero un tercio de los hijos creen que su desempeño no es satisfactorio.

Yo no soy un experto en el tema, pues soy papá desde hace pocos años, pero al menos de mis errores y de los errores de mi propio padre he aprendido bastante. Entonces, para acompañarnos y animarnos entre nosotros y para poder animar a otros padres que quieren hacer las cosas bien, pero no siempre les resulta, es que te compartimos algunos puntos que creemos son importantes a la hora de proponernos el ser padres como Dios manda.

1. CALIDAD Y CANTIDAD, AMBAS SON IMPORTANTES

Durante un tiempo, muchos se excusaban detrás de la frase: «Calidad es mejor que cantidad». Esta es una verdad a medias y cuando se trata de la educación de nuestros hijos y nuestra presencia como padres, ambas cosas son importantes. De hecho el estar presentes implica pasar tiempo con ellos, invertir nuestros días libres, nuestras horas de descanso. En el Libro del Deuteronomio hay un pasaje que, pasando medio desapercibido, nos habla de estar al tanto de nuestros hijos, acompañarlos y formarlos en todo momento y lugar: «Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en casa y cuando vas de viaje, al acostarte y al levantarte» (Dt 6, 6-7).

2. DESCUBRIR CUÁLES SON TUS ROLES

El que la mujer haya ingresado al mundo del trabajo ha equiparado la cancha al momento de asumir responsabilidades en casa, sobre todo en la crianza y las labores domésticas. Pero el que ambos esposos tengan igualdad de responsabilidades, no es lo mismo que tengan que hacer las mismas cosas. Hombres y mujeres somos diferentes y esas características que nos distinguen son necesarias para nuestros hijos, por lo tanto es importante descubrir “de qué estoy a cargo yo”; no solamente pensando en aquello que me queda más cómodo o me sale natural, sino pensando en el bienestar de los más pequeños y en que realmente puedo cumplir aquello a lo que me estoy comprometiendo. Es común que los padres distribuyan las funciones. Reflexiona sobre eso, quizás seguir el patrón cultural histórico según el cual la madre es quien mima y cuida con ternura y el padre es quien impone la disciplina, administra los permisos y habla fuerte en la mesa, no es tan buena idea hoy en día.

3. PONTE EN LOS ZAPATOS DE MAMÁ

A los varones nos toca mirar desde la vereda del frente muchas cosas en la crianza de nuestros hijos, en donde ellos y sus madres son cómplices absolutos. Ponte el uniforme actitudinal de mamá en algunos momentos, permítete ser sensible, emotivo, no tan racional ni moral, permítete mimar e incluso malcriar un poco. Tampoco decimos que las madres sean malas con los hijos, pero esa relación cercana está basada también en un amor tierno y delicado que muchas veces los hombres no somos capaces de lograr. Definitivamente hay cosas que no nos van a resultar del todo bien, pues las mujeres tienen cualidades innatas para hablar, aconsejar en problemas sentimentales, ayudar en las tareas y manualidades del colegio y cosas así, pero nosotros, dentro de nuestra aparente torpeza, también tenemos mucho qué hacer. Nuestra misma masculinidad, el ser varones, sin que lo queramos, educa en el respeto, la caballerosidad, el cuidado del más débil y en la autoridad.

4. ES BUENA IDEA REPARTIR LAS TAREAS

Por experiencia personal, creo que no es muy bueno dejar a uno de los padres “a cargo de”, pues la tarea, cualquiera que sea, se vuelve rutinaria y con el paso del tiempo una pesada obligación. Es sano, en cuanto a las labores y cuidados de la casa, el ponerse de acuerdo e ir alternando. En mi casa, el planchado es mío, no porque me guste, sino porque mis camisas son algo importante. El aseo de las cosas delicadas es de mi esposa, pues siempre que yo lo hago me quedan manchas o imperfecciones que simplemente yo no veo. Pero en todo lo demás vamos intercambiando semana a semana; hay días en que cocina uno y otros días, el otro; el aseo de la casa; el escoger la ropa que usará el pequeño; el lavar, secar, planchar, guardar la ropa de todos, y así. Es saludable conversar eso, así no solo evitarás incómodas peleas domésticas, sino que tu amor por la casa será un testimonio que quedará grabado en el corazón de tus hijos.

5. SER LA CABEZA DE LA IGLESIA DOMÉSTICA

La Iglesia nos invita a que nuestro hogar y familia conformen una iglesia doméstica, en donde se celebra la fe, donde se habla de Dios, en donde se ora juntos. Históricamente el rol de la transmisión de la fe ha descansado sobre los hombros femeninos. Seguro que muchos recuerdan con ternura a sus madres o abuelas rezando junto a ustedes en sus camas; enseñándoles oraciones de pequeños, acompañándolos con santitos e imágenes religiosas cuando estuvieron enfermos. Pero como varones, tenemos la responsabilidad de hacer de esa experiencia de Iglesia doméstica, algo sostenido en el tiempo, no solo presente en la primera infancia.

El Catecismo nos enseña que: «Por la gracia del sacramento del matrimonio, los padres han recibido la responsabilidad y el privilegio de evangelizar a sus hijos (…) La forma de vida en la familia puede alimentar las disposiciones afectivas que, durante toda la vida, serán auténticos cimientos y apoyos de una fe viva» (CEC 2225).

6. HABLAR FUERTE CUANDO ES NECESARIO, PERO TAMBIÉN SER DULCE Y DELICADO CUANDO LO AMERITA

Los padres tienen el rol histórico de ser quienes “roncan” en casa. Madres e hijos se ponen de acuerdo para ir a hablar con papá al momento de conseguir un permiso para salir, dinero u otra cosa que los hijos quieran, y los padres son quienes deciden. Esto tiene un fundamento cultural que viene desde tiempos bíblicos y está muy bien que sea así, pues nuestras características naturales ayudan a ello. «El que ama a su hijo lo corrige sin cesar… el que enseña a su hijo, sacará provecho de él» (Si 30, 1-2). Pero también en la misma Biblia se nos enseña a no pasar de largo, sino a tratar a nuestros hijos con cuidado y que nuestra disciplina sea un acto de amor y no de imponer un régimen del terror. Aquí es donde se convierte en buena idea ser dulces y delicados; escuchar con atención sus solicitudes y ser flexibles con ellos, tal como lo es Dios Padre con nosotros. «Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor» (Ef. 6, 4).

7. EN LO POSIBLE, SER UN MODELO DE VIDA

Me dolía mucho cuando le pedía a mi papá dinero para comprar alguna golosina y me decía que no había, pero a los minutos lo veía fumar. Yo vi eso y estoy seguro que muchos de nosotros crecimos con algunos ejemplos parecidos y que seguimos imitando. Tampoco se trata de someter a juicio a nuestros padres, sino a mirarnos a nosotros mismos para que estemos conscientes de nuestros actos, reconociendo que se graban en el corazón de nuestros hijos. La forma en la que somos cariñosos con nuestras esposas, la alegría con la que realizamos las tareas de la casa, la forma en la que hablamos de los demás, cómo enfrentamos las exigencias del trabajo, cómo vivimos nuestra fe y relación con Dios, y por supuesto cómo es nuestra relación con nuestros hijos; todo eso va modelándolos, todo lo que hacemos es una referencia para ellos, cala hondo y probablemente ellos mismos vayan a repetirlo en cierta medida con sus propios hijos. Ahí radica la importancia de intentar vivir conforme a lo que decimos, que no es otra cosa que vivir como cristianos; no por aparentar hipócritamente, sino por amor a Dios y a ellos.

Mirar nuestra paternidad como un regalo de Dios, en donde nos permite amar como Él nos ama a nosotros, con amor paternal, este es un misterio que no se descifra como un enigma, sino que hay que introducirse en él a paso lento, pero curiosos, con ojos y corazón abierto.

Estas ideas son solo eso, hay muchas más que tú mismo puedes ir descubriendo, pero lo importante, más allá de aplicar esto como una regla inamovible, es que vayas aprendiendo de la mano de Dios cómo vivir esta vocación a la que hemos sido llamados al cuidado de nuestra familia, en especial de nuestros hijos.

APOSTOLADO… ¿YO?


Talentos Trabajando.

Por: Sofia Aguilar | Fuente: Catholic.net
Resulta más sencillo comenzar a hablar de apostolado desde un punto de vista catequético, mencionar que el origen griego de la palabra apostolado, apostoloi, significa enviado. Es importante entender el origen epistemológico de las palabras para poder profundizar ciertos conceptos. Lo más relevante es remitirnos a la palabra, "Como el Padre me envió, también yo os envío" (Juan 20, 21).

En ocasiones damos por hecho el uso de ciertas palabras en el argot cristiano, pero no siempre estas palabras resultan conocidas o entendidas por todos. Evidentemente, apostolado viene de la palabra apóstol, y todos sabemos de los primeros doce apóstoles, aquellos que se convirtieron en pescadores de hombres, que decidieron tomar su cruz y seguir a Cristo, quienes dejaron todo atrás para caminar junto a un hombre que no entendían, pero confiaban en sus enseñanzas y preceptos, aunque no siempre ¿no?

Precisamente de eso se trata cuando hablamos de hacer apostolado, significa dejar todo por Cristo, significa ir a pescar hombres, a ser misioneros, a evangelizar a extender a el reino de Dios por todos los rincones del mundo.

Sería imposible que todos los católicos tuviéramos que ir por todo el mundo compartiendo la palabra de Dios, es por ello, que tanto los religiosos como laicos tienen misiones distintas. Estas misiones dependen de los dones que han recibido por parte de Dios, algunos pueden tener el don de ciencia más desarrollados que otros, o el de sabiduría y, por lo tanto, el apostolado será distinto y peculiar para cada uno. Lo que todos compartimos es la “propagación del reino de Cristo por toda la tierra” (CIC, 863). Eso es lo que nos une como iglesia, como miembros del cuerpo místico, que es Dios.

Existen distintos tipos de apostolado, diversos como los carismas y ordenes en la iglesia, compuestos por laicos y dirigidos por sacerdotes, pero la particularidad es que se fundan con un propósito en particular, derivado de una necesidad de la comunidad.

En mi caso, me gustaría compartirles un poco sobre mi experiencia en un apostolado juvenil, el cual se encarga de organizar retiros para jóvenes que ya han tenido un primer encuentro con Dios, con el propósito de profundizar en su fe y formarse para poder tener una relación íntima y consiente con el Señor. Llevo apenas un año en este apostolado, pero es impresionante ver la manera en que Dios se hace presente y toca la vida de todos nosotros, es decir, es obvio que en cada retiro Dios se manifiesta intensamente en cada participante, pero también en ocasiones se nos olvida a los organizadores que Dios también toca nuestros corazones de una manera profunda.

Es fundamental para cualquier tipo de apostolado que sus miembros anhelen profundizar en su relación con Dios a través de la doctrina y la oración. ¿Cómo podemos a través de nuestros testimonios de vida tocar el corazón de otros jóvenes, si nosotros mismos no procuramos estar cerca de nuestro Señor?

La vida de un apóstol no se mide en ese fin de semana que de da el retiro, o en las reuniones de trabajo, o en los domingos en misa.

El apóstol se reconoce por los frutos de su actuar, de esfuerzo diario por ser congruente, de llevar la palabra de Dios a un amigo necesitado, de brindar una mano al necesitado, de obedecer a tus padres, de marcar la diferencia en tu lugar de trabajo, en buscar primero servir que ser servido.

El apóstol, debe convertirse en un ser espiritual capaz de dejar que Dios transforme su vida y con ello, lograr impactar a los demás, para que decidan seguir a Cristo y así poco a poco, ir propagando el reino de Dios. Eso es lo más valioso que he aprendido estando en un apostolado, estar consciente de la gran responsabilidad que tenemos, de ser representantes de Cristo, sus apóstoles, sus soldados, sus manos aquí en la tierra capaces de cumplir con su voluntad. Pero ¿cómo saber si estamos cumpliendo su voluntad y no la nuestra? A través de sus enseñanzas, de su palabra, de la doctrina, del catecismo, acompañado de mucha oración.

Esas son tus funciones como apóstol, por lo tanto, hoy los invito hacer apóstoles, a convertirse en verdaderos pescadores de hombres en todos los lugares a los que vayan.

Si pueden investigar en su parroquia si existen apostolados, no lo duden, acérquense y sumen esfuerzos para seguir construyendo como una sola iglesia el reino de Dios en la Tierra.  

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Iglesia Católica. (2012). El apostolado. En 2ª ed., Catecismo de la Iglesia Católica (1262). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

¿CUÁL ES EL PLAN DEL DEMONIO PARA DESTRUIR LA HUMANIDAD?


El difunto cardenal Carlo Caffarra lo señaló: la destrucción del matrimonio, la familia y la Iglesia.

Por: LifeSiteNews | Fuente: LifeSiteNews // Pildoras de Fe
"Una ideología global impulsada por una libertad fuera de control está intentando destruir la última barrera que impide a la humanidad perder lo que significa ser humano, es decir, la naturaleza sexual de la persona humana en su dualidad de ser hombre o mujer", escribió el Cardenal Carlo Caffarra, un cardenal que murió a comienzos de septiembre de 2018, en un manuscrito publicado por LifeSiteNews.

Caffarra escribió el manuscrito como una pequeña introducción del libro del sociólogo Gabriele Kuby: "La revolución sexual global: La destrucción de la libertad en nombre de la libertad". Pero, el libro fue publicado antes de que las palabras del Cardenal fueran recibidas por LifeSiteNews.

El Cardenal Caffarra fue uno de los cuatro cardenales que envió al Papa Francisco el dubia pidiendo claridad sobre la Exhortación de 2016: Amoris Laetitia. Murió el 6 de septiembre a la edad de 79 años.

DESTRUCCIÓN DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA.

El Cardenal destacó en la parte anterior cómo Satanás por medio de una estrategia global está controlando al hombre, formando una alianza con uno de sus instintos básicos, es decir, su deseo de placer sexual sin restricciones ni reglas.

¿Cuál es su estrategia? La misma estrategia del gran inquisidor de Dostoievski, quien le dice a Cristo: Tú les das libertad, pero yo les doy pan, y ellos me seguirán a mí. La estrategia es clara: Dominar al hombre formando una alianza con uno de sus instintos básicos.

El nuevo Gran Inquisidor no ha cambiado de estrategia y le dice a Cristo: Prometes alegría de la mano con el ejercicio sabio, justo y casto de la sexualidad. Yo ofrezco placer sin reglas, y verás que ellos me seguirán a mí. El nuevo inquisidor esclaviza a través del espejismo de un placer sexual completamente privado de cualquier regla.

Caffarra agregó que esta estrategia está alimentada por esta insana razón que busca destruir la sexualidad humana natural, y por lo tanto también el matrimonio y la familia.

La última barrera que debe romper esta mal llamada libertad es la naturaleza sexual de la persona humana en su dualidad de hombre y mujer, y en su institución racional establecida por el matrimonio monógamo y la familia. También advirtió una extrema libertad defendida por los hedonistas que conducirá a una más grave y feroz tiranía.

LA TRAGEDIA MÁS GRANDE: LA PÉRDIDA DE NOSOTROS MISMOS.

El cardenal llamó al libro de Kuby un llamado para despertar del sueño de la razón que está llevando a la pérdida de la libertad y por lo tanto a la pérdida de nosotros mismos. Jesús nos ha advertido sobre que esto, la pérdida de nosotros mismos sería la pérdida más trágica de todas, incluso si estuviéramos a punto de ganar el mundo entero.

Caffarra dijo que los jóvenes serán las primeras víctimas de este desastre y agregó que no es raro que los clérigos se contenten con ser facilitadores de esta eutanasia de la verdadera libertad por la cual Cristo murió para hacernos verdaderamente libres.

ESTRATEGIA DE DESPRECIO CONTRA EL HOMBRE.

Caffara también hizo referencia a Dostoyevsky durante su charla en el Foro de la Vida en Roma 2017, comentando que Satanás quiere construir una anti-creación que venderá a la gente como algo mejor que la creación de Dios, él dijo: Esta es la espantosa estrategia de la mentira, construida alrededor de un profundo desprecio por el hombre. El hombre no es capaz de elevarse al esplendor de la verdad. No es capaz de vivir dentro de la paradoja de un deseo infinito de felicidad. No puede darse cuenta de el don de ser sí mismo. Y por allí entra la malicia y el plan de Satanás, lleva a convencer a hombre de banalidades sobre él. Le convence de que la verdad no existe y que su búsqueda es, por tanto, una pasión triste y fútil. Le convence de acortar la medida de su deseo en línea con la medida del momento transitorio. Le siembra en su corazón las sospechas de que el amor no es más que una máscara de placer.

ENSEÑANZAS DE JESÚS COMO ARMA DE DEFENSA.

La respuesta a esta profunda mentira, debe ser un testimonio de la verdad y la belleza de las enseñanzas de Jesucristo y la refutación de la falsedad. Sería como un doctor terrible que adoptó una actitud pacífica ante la enfermedad. Agustín escribe: "Ama al pecador, pero persigue el pecado".

La palabra latina per-sequor es un verbo intensificador. El significado, por tanto, es: Caza el pecado, acaba con él. Descúbrelo en los lugares ocultos de sus mentiras y condúcelo y sácalo a la luz su insustancialidad.

La hermana Lucía, visionaria de Fátima, escribió a Caffara a principios de los años 80: "La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás tratará sobre el matrimonio y la familia".

Lo que la Hermana Lucía dijo en aquellos días tan lejanos se está cumpliendo en la actualidad.

LA DESTRUCCIÓN DE LAS REALIDADES.

Al leer cada página de este libro escuché en mi interior las palabras del engañador de todo el mundo: "Serás como Dios, conociendo el bien y el mal" (Génesis 3, 5).

El ser humano se ha elevado a una posición de soberana autoridad moral en la que el yo solo determina lo que es bueno y lo que es malo. Esta es una libertad literalmente loca: Es una libertad sin logos (es decir, sin una razón o principio).

Pero si este es el contexto teórico (si puedo llamarlo así) de todo el libro, el trabajo examina específicamente la destrucción de la última realidad que se interpone en su camino. El libro también muestra cómo la descarrilada libertad engendra gradualmente las tiranías más devastadoras.

David Hume escribió que los hechos son cosas tercas: Desafían obstinadamente cualquier ideología.

El autor argumenta, y creo que con razón, que la última barrera que debe romper esta insana libertad es la naturaleza sexual de la persona humana en su dualidad de hombre y mujer, y en su institución racional establecida por el matrimonio monógamo y la familia. Pues hoy esta razón loca está destruyendo la sexualidad humana natural, y por lo tanto también el matrimonio y la familia.

Estas páginas, dedicadas a examinar esta destrucción, contienen una rara profundidad de penetración. Y si el análisis de Gabriele Kuby se encuentra cercano a la realidad, sólo existe una posible conclusión: Lo que anticipó Platón sucederá, la extrema libertad conducirá a una tiranía. No es casualidad que el autor haya hecho de esta reflexión platónica el subtexto del primer capítulo: Una pista de clave para interpretar todo el libro.

Espero que este gran libro sea leído especialmente por aquellos que tienen responsabilidades públicas, responsabilidades educativas, y por los jóvenes, las primeras víctimas del nuevo Gran Inquisidor.

EL PAPA FRANCISCO RECUERDA EL DEBER DE RESPETAR A LOS PADRES: “OS HAN DADO LA VIDA”


El Papa Francisco hizo un llamado a honrar y respetar a los padres y recordó que “jamás se debe insultar a los padres. Por favor: ¡Nunca insultes a los padres! ¡Nunca! Nos han dado la vida”.
Durante la catequesis de la Audiencia General celebrada este miércoles 19 de septiembre en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Santo Padre reflexionó sobre el Cuarto Mandamiento, “honra a tu padre y a tu madre”, e invitó a reconciliarse con los padres cuando se produzca una situación de conflicto o incomprensión.
“Si te has alejado de tus padres, haz un esfuerzo y vuelve a ellos. Tal vez sean viejos… Ellos te han dado la vida. Y luego, el hábito de decir cosas malas. Por favor: ¡Nunca insultes a los padres! ¡Nunca! Haced esta decisión interna: ‘Desde hoy, jamás insultaré al padre o a la madre de nadie’. Te han dado la vida, nunca insultes a tus padres”.
Durante la catequesis, el Pontífice reflexionó sobre “Qué significa este ‘honra’”. “Honrar significa reconocer su valor. No es una cuestión de formas exteriores, sino la verdad. Honrar a Dios, en las Escrituras, quiere decir reconocer su realidad, dar cuenta con su presencia”.
“Es decir, que esa honra se expresa también con los ritos, pero, sobre todo, otorgando a Dios su lugar propio en la existencia. Honrar al padre y a la madre quiere decir, por lo tanto, reconocer su importancia también mediante actos concretos que expresen dedicación, afecto y cuidado”.
En este contexto, el Papa hizo una afirmación rotunda: “Honrar a los padres lleva a una larga vida feliz”.
Este cuarto mandamiento “no habla de la bondad de los padres, no exige que los padres y las madres sean perfectos. Habla de un acto de los hijos, habla de prescindir de los méritos de los padres y habla de una cosa extraordinaria y liberadora: incluso si no todos los padres son buenos y no todas las infancias son serenas, todos los hijos pueden ser felices, porque alcanzar una vida plena y feliz depende del justo reconocimiento hacia aquellos que nos han puesto en el mundo”.
“Pensemos de qué modo esta Palabra puede ser constructiva para tantos jóvenes que proceden de historias de dolor y para todos aquellos que han sufrido en su juventud. Muchos santos, muchísimos cristianos, después de una infancia dolorosa, han vivido una vida luminosa porque, gracias a Jesucristo, se han reconciliado con la vida”.
“El hombre, con independencia de la historia de la que proviene, recibe de este mandamiento la orientación que conduce a Cristo: Él, de hecho, se manifiesta como el Padre verdadero que nos ofrece renacer desde lo alto. Los enigmas de nuestra vida se iluminan cuando se descubre que Dios siempre nos prepara una vida de hijos suyos, donde cada acto es una misión recibida por Él”, finalizó el Papa Francisco.
Redacción ACI Prensa

LO QUE DEBES SABER SOBRE EL MILAGRO DE LICUEFACCIÓN DE LA SANGRE DE SAN GENARO


El 19 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de San Genaro, obispo, mártir y santo patrono de Nápoles, (Italia). Tradicionalmente este día y en otras dos ocasiones al año ocurre la licuefacción de su sangre. Este miércoles no ha sido la excepción y este hecho, tan esperado por los fieles, ha vuelto a ocurrir antes de lo previsto.
Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre este prodigio que se realiza, según una documentación citada por el medio italiano Famiglia Cristiana, desde el año 1389.
1. LA SANGRE SE CONSERVA EN DOS AMPOLLAS DE VIDRIO
La sangre seca de San Genaro se conserva en dos ampollas de vidrio en la Capilla del Tesoro de la Catedral de Nápoles.
2. LA LICUEFACCIÓN ES UN MILAGRO
La Iglesia considera que el milagro sucede gracias a la dedicación y las oraciones de los fieles. Este consiste en que la masa de sangre reseca rojiza, adherida a un lado de la ampolla, se convierte en sangre completamente líquida, llegando a cubrir todo el vidrio.
3. SE LICÚA TRADICIONALMENTE TRES VECES AL AÑO
La sangre del santo se licúa tradicionalmente tres veces al año: en recuerdo de la traslación de sus restos a Nápoles (el sábado anterior al primer domingo de mayo), en su fiesta litúrgica (19 de septiembre) y en el aniversario de su intervención para evitar los efectos de una erupción del volcán Vesubio en 1631 (16 de diciembre).
4. LA LICUEFACCIÓN PUEDE DURAR DÍAS
El proceso de licuefacción a veces toma horas o incluso días, pero en ocasiones no sucede.
Las ampollas, que conservan una masa sólida oscura, están en un relicario que es sostenido y girado por un sacerdote, por lo general el Arzobispo de Nápoles, mientras el pueblo reza.
Normalmente, después de un período que puede ir desde los dos minutos hasta una hora, la masa sólida se torna roja y empieza a burbujear. 
Según señala Famiglia Cristiana, el relicario con las ampollas permanece a la vista de los fieles durante ocho días, durante los cuales pueden besarlo mientras un "sacerdote lo mueve para mostrar que (la sangre) sigue líquida. Luego se coloca nuevamente en la bóveda con llave" dentro de la Capilla del Tesoro de la Catedral.
5. LOS FIELES VENERAN LA RELIQUIA CADA AÑO
Con la exclamación: “¡El milagro ha sucedido!”, las personas caminan en orden y en dirección al altar para besar la reliquia y cantan el “Te Deum” en acción de gracias.
6. NO EXISTE UNA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA
En el pasado ya se han realizado varias investigaciones para encontrar una explicación científica que responda a la pregunta sobre cómo algo sólido puede llegar a licuarse repentinamente, pero ninguna ha sido satisfactoria hasta el momento.
7. NO SIEMPRE OCURRE LA LICUEFACCIÓN
Cuando la sangre no se ha licuado, los napolitanos toman el hecho como un augurio de desgracias.
La sangre no se licuó en septiembre de 1939, 1940, 1943, 1973, 1980 y tampoco en diciembre de 2016.
La reliquia también permaneció sólida el año en que Nápoles eligió a un alcalde comunista, pero se licuó espontáneamente cuando el fallecido Arzobispo de Nueva York, Cardenal Terence Cooke, visitó el santuario de San Genaro en 1978.
8. LA SANGRE SE LICUÓ EN PRESENCIA DE ALGUNOS PAPAS
En el año 2015, mientras el Papa Francisco daba algunos consejos a los religiosos, sacerdotes y seminaristas de Nápoles, la sangre se licuó nuevamente.
La última vez que había ocurrido la licuefacción ante un Pontífice fue en 1848 con Pío IX. No había sucedido cuando Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron la ciudad en octubre de 1979 y en el mismo mes en 2007, respectivamente.
Redacción ACI Prensa