viernes, 15 de junio de 2018

¿ES LÍCITO CALLAR ANTE EL ABORTO?


Es nuestro deber recordar las grandes verdades sobre este tema, es nuestro deber no callar.

Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE | Fuente: TeologoResponde.org
PREGUNTA:
En mi país hay una campaña muy fuerte a favor del aborto; varias veces me he preguntado cuándo callar ante una campaña así puede ser pecado. ¿Puede usted orientarme?

RESPUESTA:
Estimado:
Le respondo con el sermón que prediqué en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, de san Rafael, Argentina, el 6 de marzo de 2005 con ocasión de la campaña que la prensa argentina y parte del gobierno nacional ha llevado adelante contra Mons. Baseotto a raíz de su carta al Ministro de Salud Ginés González; creo que responde precisamente a lo que usted pregunta.

NO CALLAR EL CRIMEN DEL ABORTO

El 16 de marzo de 1998, la Santa Sede publicó un documento llamado “Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoah”, dedicado a la terrible tragedia desatada durante la Segunda Guerra Mundial y la persecución del nazismo contra los judíos (que no fue sólo contra los judíos sino contra muchos más como los gitanos y contra muchos católicos y cristianos en general). En ella se leen estas palabras:
“En los territorios donde el nazismo practicó la deportación de masas, la brutalidad que acompañó esos movimientos forzados de gente inerme debería haber llevado a sospechar lo peor. ¿Ofrecieron los cristianos toda asistencia posible a los perseguidos, y en particular a los judíos?
Muchos lo hicieron, pero otros no. No se debe olvidar a los que ayudaron a salvar al mayor número de judíos que les fue posible, hasta el punto de poner en peligro su vida. Durante la guerra, y también después, comunidades y personalidades judías expresaron su gratitud por lo que habían hecho en favor de ellos, incluso por lo que había hecho el Papa Pío XII, personalmente o a través de sus representantes, para salvar la vida a cientos de miles de judíos. Por esa razón, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron condecorados por el Estado de Israel.
A pesar de ello, como ha reconocido el Papa Juan Pablo II, al lado de esos valerosos hombres y mujeres, la resistencia espiritual y la acción concreta de otros cristianos no fueron las que se podía esperar de unos discípulos de Cristo. No podemos saber cuántos cristianos en países ocupados o gobernados por potencias nazis o por sus aliados constataron con horror la desaparición de sus vecinos judíos, pero no tuvieron la fuerza suficiente para elevar su voz de protesta . Para los cristianos este grave peso de conciencia de sus hermanos y hermanas durante la segunda guerra mundial debe ser una llamada al arrepentimiento. Deploramos profundamente los errores y las culpas de esos hijos e hijas de la Iglesia”.

Estas palabras escritas medio siglo después de aquellos acontecimientos nos recuerdan la mala actitud de muchos cristianos que “no tuvieron fuerza suficiente para elevar su voz de protesta”. Y el documento habla de “grave peso de conciencia” y de la necesidad del arrepentimiento.

¿Cuál es el pecado cometido por estos cristianos? El no elevar la voz de protesta frente a un crimen sólo puede ser pecado cuando hay obligación de protestar y de no callar. Y acusar a un cristiano por “no haber tenido fuerza suficiente” sólo es posible si no existe en verdad tal falta de fuerza, es decir, si en el fondo la razón no es otra que la tibieza, la desidia, la cobardía, el miedo o el desinterés por la vida ajena en peligro.

Hubo muchos cristianos, pastores, sacerdotes y obispos, que dieron la cara y arriesgaron la vida. El Papa ha declarado las virtudes heroicas de Mons. Clemens August von Galen, llamado el León de Münster, quien no tuvo reparo en predicar con valentía contra Hitler y su exterminio de discapacitados en las mismas narices del Führer. Hitler no lo tocó en aquel momento porque decidió asesinarlo cuando hubiera alcanzado la victoria definitiva.

En su primera carta pastoral diocesana de la Pascua de 1934, von Galen condena sin reservas la cosmovisión neopagana del nazismo poniendo claramente en evidencia el carácter religioso de esta ideología: «Una nueva y nefasta doctrina totalitaria que coloca a la raza por encima de la moralidad, coloca a la sangre por encima de la ley […] repudia la revelación, pretende destruir los fundamentos del cristianismo […]. Es un engaño religioso. A veces ocurre que este nuevo paganismo se esconde incluso bajo nombres cristianos […]. Este ataque anticristiano que estamos viviendo en nuestros días supera, en violencia destructiva, a todos los demás de los que tenemos conocimiento desde los tiempos más lejanos». La carta termina con una admonición a los fieles a no dejarse seducir por tal «veneno de las conciencias» e invita a los padres cristianos a vigilar a sus hijos. El mensaje pascual cayó como una bomba y tuvo un efecto liberador en el clero y en el pueblo, teniendo eco no sólo en Alemania, sino también en el extranjero.

El sábado 12 de julio de 1941 el obispo recibe la comunicación de que han sido ocupadas las casas de los jesuitas  de la Königstrasse y de Haus Sentmaring. Con el avance de la guerra los jefes supremos del partido intensificaron el secuestro de bienes de las confesiones cristianas, y precisamente en los días en que Münster sufría graves daños por los bombardeos, la Gestapo comenzó sistemáticamente a deportar a religiosos y a ocupar y confiscar los conventos. También fueron secuestrados los conventos de las monjas de clausura. Los religiosos y religiosas fueron insultados y expulsados. El obispo se puso en movimiento inmediatamente. Afrontó personalmente a los hombres de la Gestapo, diciéndoles que estaban realizando «un acto infame y vergonzoso», y los llamó con mucha claridad y franqueza «ladrones y bandoleros». Consideró que había llegado el momento de intervenir públicamente. Estaba listo para cargar con todo por Dios y por la Iglesia, aunque esto pudiera costarle la vida. El día siguiente, tras prepararse bien el sermón, subió al púlpito decidido a llamar a las cosas por su nombre. «Ninguno de nosotros está al seguro, ni siquiera el que en conciencia se considera el ciudadano más honesto, el que está seguro de que nunca llegará el día en que vengan a arrestarle a su propia casa, le quiten la libertad, le encierren en los campos de concentración de la policía secreta de Estado. Soy consciente de que esto puede sucederme hoy también a mí…» Y no duda en desenmascarar frente a todos las viles intenciones de la Gestapo, considerándola responsable de todas las violaciones de la más elemental justicia social: «El comportamiento de la Gestapo daña gravemente a amplísimos estratos de la población alemana… En nombre del pueblo germánico honesto, en nombre de la majestad de la justicia, en el interés de la paz… yo levanto mi voz como hombre alemán, como ciudadano honrado, como ministro de la religión católica, como obispo católico, yo grito: ¡exijamos justicia!».

Este es sólo un ejemplo, tal vez de los más hermosos que nos legó la historia. Junto al suyo, muchos otros cristianos se callaron la boca. Tuvieron miedo. O simplemente pensaron que no era problema de ellos; era una pelea que no les incumbía. ¿Es eso pecado? Sí, es uno de los dos pecados que cometió Caín. El primero fue el fratricidio. El segundo fue sostener una mentira gigantesca que destruye la base de toda sociedad: decir que no somos responsables ni guardianes de la sangre de nuestros hermanos. Este segundo pecado es el que cometen los que se callan cuando hay que hablar para salvar al inocente. Aunque no podamos salvarlo, aunque sólo podamos patalear para que no lo asesinen contando con nuestra mudez.

Queridos hermanos, el silencio, la pereza, la desidia o el miedo de estos cristianos dio por resultado la muerte de de menos diez millones de inocentes (judíos la mayoría, pero también un innumerable número de gitanos, discapacitados, sacerdotes, religiosas y religiosos, católicos, etc.). Esto pasó hace 50 años.

Dentro de 50 años o mucho menos tal vez también seamos juzgados nosotros por nuestra actitud ante el más grande genocidio que ha conocido la historia de la humanidad: el del aborto y la eutanasia que revive en nuestro tiempo la misma mentalidad pagana del nazismo y de los campos de exterminio comunistas. Cada año este crimen deja 60 millones de muertos (teniendo en cuenta sólo los abortos quirúrgicos que pueden llegar a cerca de 500 millones con los abortos provocados por píldoras abortivas y otros dispositivos); víctimas que tienen como característica el ser niños, inocentes, no haber cometido mal alguno, no tener capacidad de defenderse y ser el futuro de nuestro mundo. A esto se suma el creciente fenómeno del homicidio/suicidio llamado eutanasia.

HAY DOS SERIES DE PECADOS QUE SE PUEDEN COMETER RELACIONADOS CON ESTE CRIMEN:

(1) Ante todo, todos los pecados que se relacionan directamente con este homicidio cualificado: el practicar un aborto, el ayudar a realizarlo, el pedirlo, el aconsejarlo, el votarlo o hacer campañas a favor del mismo, el presionar para que alguien lo realice. Muchos de estos casos incluso conllevan cuando se reúnen ciertas condiciones la pena de excomunión automática, además de encuadrarse como pecado gravísimo. Más grave que todos estos es el reclamar o simplemente postular que el aborto “es un derecho” de la mujer . En seguida diré algo más al respecto.

(2) El otro pecado es callarse ante este mal; no hacer nada para intentar detenerlo; pensar que no nos toca o que no es asunto nuestro; no apoyar a quienes dan la cara para frenar esta tragedia colectiva, o peor todavía considerar que quienes luchan contra el aborto y ponen la cara son imprudentes o fanáticos, o hacernos eco de la prensa que los despedaza, por estar ella involucrada con los que manejan las campañas abortistas. Ejemplo notable tenemos en la valiente carta de Mons. Baseotto contra el aborto dirigida al Ministro de Salud Gines González y todas las críticas que ha desatado por parte del Gobierno incluso pidiendo su destitución a la Santa Sede, incluso haciéndole decir cosas que no ha dicho y cambiándole el verdadero sentido a sus palabras. En un caso como este, guardar silencio puede ser pecado. No olvidemos que el pedido de perdón de la Iglesia por la mala actitud de algunos católicos ante la persecución nazista se debió a que se quedaron callados; ellos no asesinaron a nadie ni entregaron a nadie al perseguidor; simplemente miraron el espectáculo como si no fuese problema de ellos. A los que hablaron (como mons. von Galen) los persiguieron y algunos terminaron en la cárcel, como suele ocurrir en los tiempos difíciles.

POR TANTO, ES NUESTRO DEBER RECORDAR LAS GRANDES VERDADES SOBRE ESTE TEMA QUE PODEMOS RESUMIR EN LOS SIGUIENTES PUNTOS:
Matar al inocente es un pecado abominable.

Asesinar al inocente indefenso, siendo niño, enfermo, anciano o discapacitado es un pecado más abominable aún.

Cuando los que lo asesinan o piden su muerte son sus padres, sus hijos, sus parientes, éste se convierte en un pecado que no tiene nombre.

Cuando los que lo practican son los que se han comprometido a defender la vida, a curar, a aliviar el dolor, como son los médicos y enfermeros, conlleva además la traición de sus juramentos y horroriza al cielo.

Cuando los que trabajan por imponer una pena de muerte al inocente, como es este caso pues se condena a muerte por venir al mundo, por ser enfermo, por estar postrado o por ser deficiente, cuando los que hacen esto son los Gobernantes, entonces es probable que Dios entregue a esa Nación a su propia destrucción.

Y finalmente, cuando se defiende no sólo el aborto sino la existencia de un “derecho a abortar” o un “derecho a que se practique la eutanasia” se comete no sólo un pecado contra la vida y el quinto mandamiento de la ley divina, sino que además se incurre en una herejía porque está revelado como consta en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia que no existe derecho a matar al inocente. Y en esto entramos en otro terreno, pues el que comete pecado de herejía destruye la fe en su alma, aunque por fuera se siga llamando católico. Observemos que no estoy hablando aquí del que hace o pide un aborto sabiendo que hace algo abominable ante Dios, sino del que defiende “la existencia de un derecho” a hacer el mal del aborto o de la eutanasia. Eso ya afecta a la fe.

Queridos hermanos, no todos tenemos las mismas posibilidades de decir estas cosas, pero ha llegado el momento en que debemos buscar el modo de que nuestras convicciones no queden guardadas en nuestro corazón. El que pueda proclamarlo desde el púlpito o desde la cátedra debe hacerlo; el comerciante que pueda decirlo o hacerlo leer a sus clientes debe hacerlo, aunque no sepa encontrar otro modo que empapelar las paredes y vidrieras de su negocio con estas verdades; la ama de casa que no tenga otro medio, al menos puede decirlo a sus vecinas y defender el más sagrado de los dones naturales que Dios nos ha dado. Cada uno verá el modo. Lo que no se puede es callar.

QUE LO SEPA TODO EL MUNDO: “EL ABORTO SIEMPRE ES UN CRIMEN”, AFIRMA EL PAPA FRANCISCO


El Papa Francisco pronunció una de sus más enérgicas condenas al aborto en el vuelo que lo llevó a Roma luego de su visita a México del 12 al 16 de febrero de 2016.
Al ser consultado sobre la posibilidad de recurrir al aborto como mal menor frente al contagio de mujeres embarazadas, el Pontífice descartó de plano que el aborto pueda resolver algo. 
"El aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto", indicó el Papa.
Sobre el mal menor, pidió "no confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra (en el mejor de los casos) o para vivir cómodamente. Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Después, evidentemente, como es un mal humano cada asesinato es condenado".
Recordó que evitar el embarazo no es un mal absoluto y exhortó "a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar"; en referencia a la propagación del virus del zika.
Redacción ACI Prensa

EL PAPA ALZA LA VOZ CONTRA LA PROSTITUCIÓN Y LA EXPLOTACIÓN DE LAS MUJERES


En la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este viernes 15 de junio, el Papa Francisco alzó la voz contra la prostitución y la explotación de las mujeres, contra la filosofía del descarte que las considera personas de segunda clase y las pisotea por ser mujeres.
En su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre las palabras de Cristo en el Evangelio del día: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”, y “todo el que repudia a su mujer la hace ser adúltera”.
Con estas palabras, explicó el Papa, “Jesús cambió la historia, porque hasta aquel momento, la mujer era de segunda clase, era como una esclava y no tenía plena libertad”.
“La doctrina de Jesús sobre la mujer cambia la historia”, aseguró. “Una cosa es la visión de la mujer antes de Jesús, y otra después de Jesús. Jesús dignifica a la mujer y la sitúa al mismo nivel que el hombre, porque toma aquella primera palabra del Creador cuando dice que los dos son ‘imagen y semejanza de Dios’, los dos; no primero el hombre y luego, un poco más abajo, la mujer. No: los dos. Y el hombre sin la mujer a su lado –ya sea como madre, como hermana, como esposa, como compañera de trabajo, como amiga–, ese hombre no está hecho a imagen y semejanza de Dios”.
El Pontífice denunció la generalización de la mujer como objeto que se ha instalado en la sociedad y en la cultura actual: “En los programas televisivos, en las revistas, en los diarios se muestra a la mujer como objeto de deseo, de uso, como en un supermercado”. “Se presenta a la mujer como objeto de esa filosofía de usar y tirar, como material de descarte”.
En este sentido, advirtió que esa filosofía “es un pecado contra Dios Creador, porque al rechazar a la mujer, no podemos ser imagen y semejanza de Dios. Se está produciendo un ataque contra la mujer, un terrible ataque. ¿Cuántas veces las mujeres, para tener un puesto de trabajo, deben venderse como objetos de usar y tirar? ¿Cuántas veces? Aquí, en Roma. No hace falta irse muy lejos”.
El Papa se preguntó qué veríamos si hiciéramos una “peregrinación nocturna” por determinados lugares de la ciudad donde “tantas mujeres, tantas migrantes y no migrantes son explotadas como si fuera un mercado”. Y la gente “se limpia la conciencia llamándolas ‘prostitutas’. Frente a nuestra libertad, ellas son esclavas de este pensamiento del descarte”.
“Todo eso sucede aquí, en Roma, sucede en cada ciudad”, lamentó. “Mujeres anónimas, mujeres sin mirada porque la vergüenza cubre la mirada, mujeres que no saben reír y muchas de ellas no conocen la alegría de ser madres”.
“También en la vida cotidiana, sin necesidad de ir a esos lugares, encontramos este pensamiento maligno de rechazar a la mujer, de considerarla de segunda clase. Debemos reflexionar mejor. Y haciendo esto, o diciendo aquello, entrando en ese pensamiento, despreciamos la imagen de Dios que ha hecho al hombre y a la mujer juntos a su imagen y semejanza”.
Por último, el Papa pidió una oración “por las mujeres descartadas, por las mujeres usadas, por las jóvenes que tienen que vender su propia dignidad para tener un puesto de trabajo”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Mateo 5:27-32
27 «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.
28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
31 «También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio.
32 Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.
Redacción ACI Prensa

MONS. VIGANO: «NUESTRA SEÑORA ES LA VERDADERA GUERRERA EN LA LÍNEA DE FRENTE CONTRA EL DEMONIO»


En la batalla en contra de la cultura de la muerte
Durante un encuentro internacional de líderes provida celebrado en Roma, Mons. Carlo María Vigano, ex Nuncio Apostólico en Estados Unidos, destacó la importancia de la Santísima Virgen María en la batalla contra la cultura de la muerte.
(Gaudium Press/Life Site News) El prelado resaltó también el testimonio de fe ofrecido por los diferentes representantes, en especial del mundo anglosajón.
«He sido uno de ustedes durante estos días escuchando atentamente», afirmó el ex Nuncio sobre su presencia en el foro a Life Site News. «Ciertamente he sido impactado por la gran calidad de las intervenciones y el testimonio». El prelado destacó el gran deseo expresado por diferentes representantes de Estados Unidos Australia y Gran Bretaña de dar testimonio de la verdad en condiciones culturales contrarias a la Iglesia.
Sobre la dimensión espiritual de esta batalla cultural, Mons. Viganó hizo un especial énfasis en la importancia de la devoción a la Santísima Virgen María en la actualidad. «Ella es nuestra fortaleza. Ella es la Madre de la Iglesia», explicó. «Así que nosotros confiamos en Nuestra Señora, quien es la verdadera guerrera en la línea de frente en contra del demonio».

EL GNOSTICISMO HOY


Hoy se discute mucho sobre la presencia de un nuevo gnosticismo en el interior de la Iglesia Católica. Pero las atribuciones de esta antigua herejía a varias corrientes actualmente existentes en el catolicismo son en general erradas. Para llevar un poco de claridad, es necesario ante todo una comprensión clara de qué fue en esencia el antiguo gnosticismo.
Fr. Thomas Weinandy, OFMCap
Hoy se discute mucho sobre la presencia de un nuevo gnosticismo en el interior de la Iglesia Católica. Algo de lo que se ha escrito es útil, pero mucho de lo que se ha descrito como «revival» de esta herejía tiene poco que ver con su antiguo antecedente. 
Además, las atribuciones de esta antigua herejía a varias corrientes actualmente existentes en el catolicismo  son en general erradas. Para llevar un poco de claridad a esta discusión sobre el neo-gnosticismo, es necesario ante todo una comprensión clara de qué fue en esencia el antiguo.
EL ANTIGUO GNOSTICISMO SE PRESENTÓ EN DIVERSAS FORMAS Y EXPRESIONES, MUCHAS VECES MÁS BIEN RETORCIDAS, PERO CON ALGUNOS PRINCIPIOS ESENCIALES BIEN DISTINGUIBLES:
–En primer lugar, el gnosticismo sostiene un dualismo radical: la «materia» es la fuente de todo mal, mientras que el «espíritu» es el origen divino de todo lo que es bueno.
–En segundo lugar, los seres humanos están compuestos tanto de materia (el cuerpo) como de espíritu (que proporciona el acceso a lo divino).
–En tercer lugar, la «salvación» consiste en obtener el conocimiento verdadero, la «gnosis», una iluminación que permite progresar desde el mundo material del mal al reino espiritual, y por último a la comunión con la suprema divinidad inmaterial.
–En cuarto lugar, se han presentado diferentes «redentores gnósticos», cada uno de los cuales sostuvo que poseía ese conocimiento y que proporcionaba acceso a esta iluminación «salvífica».
A LA LUZ DE LO DICHO HASTA AQUÍ, LOS SERES HUMANOS SE DIVIDEN EN TRES CATEGORÍAS:
1) los «carnales» o «sarkici», prisioneros del mal en el mundo material o corpóreo e incapaces de recibir el «conocimiento salvífico»;
2) los «espirituales» o «psichici», son en parte confinados en la realidad carnal y parcialmente iniciados en el dominio espiritual (en el interior del «gnosticismo cristiano» son los que viven de la «fe» simple, porque no poseen la plenitud del conocimiento divino, no están plenamente iluminados y, en consecuencia, deben confiarse en lo que «creen»);
3) por último, están las personas capaces de iluminación plena, los «gnósticos», porque poseen la plenitud del conocimiento divino. Gracias a su conocimiento salvífico, pueden separarse completamente del malvado mundo material y ascender a lo divino.
Ellos viven y son salvados no gracias a la «fe», sino al «conocimiento».
Comparado con el gnosticismo antiguo, lo que ahora se propone como neo-gnosticismo en el catolicismo contemporáneo parece confuso y ambiguo, además de errado. Algunos católicos son acusados de neo-gnosticismo, porque supuestamente creen que se salvan porque adhieren a «doctrinas» inflexibles y sin vida y observan rigurosamente un «código moral» rígido y despiadado. Proclaman «conocer» la verdad y, en consecuencia, exigen que ésta sea afirmada y, sobre todo, obedecida. Estos «católicos neo-gnósticos» –se sostiene– no están abiertos al nuevo movimiento del Espíritu en la Iglesia contemporánea. Un movimiento, éste, definido frecuentemente como «el nuevo paradigma».
Ciertamente, todos conocemos a católicos que se comportan como si fuesen superiores a los demás, que ostentan su comprensión plena de la teología dogmática o moral para acusar a los demás de laxismo. No hay nada nuevo en este moralismo autojustificativo. Pero este sentimiento pecaminoso de superioridad entra propiamente en la categoría del orgullo y de por sí no es una forma de gnosticismo.
Sería justo llamar a esto «neo-gnosticismo» sólo si los así acusados propusieran un «nuevo conocimiento salvífico», una nueva iluminación que se diferencia de la Sagrada Escritura como se la entiende tradicionalmente y de lo que es auténticamente enseñado por la tradición viviente del magisterio.
Pero esa acusación no puede ser formulada contra «doctrinas» que, lejos de ser verdades sin vida y abstractas, son las expresiones maravillosas de las realidades centrales de la fe católica: la Trinidad, la encarnación, el Espíritu Santo, la presencia real y sustancial de Cristo en la eucaristía, la ley de Jesús de amor a Dios y al prójimo reflejada en los diez mandamientos, etc. Estas doctrinas definen lo que era la Iglesia, lo que es y lo que será. Son las doctrinas que la hacen una, santa, católica y apostólica.
Además, estas doctrinas y estos mandamientos no son una forma de vida esotérica que someta a los individuos a leyes irracionales y despiadadas, impuestas desde el exterior por una autoridad tiránica. Más que nada, estos mismos «mandamientos» han sido dados por Dios, en su amor misericordioso, a la humanidad para asegurar una vida santa y a imagen de Dios.
Jesús, el Hijo encarnado del Padre, nos ha revelado además la forma de vida que debemos vivir mientras esperamos que venga su reino. Cuando Dios nos dice lo que no debemos hacer jamás, nos está protegiendo del mal, el mal que puede destruir nuestras vidas humanas, vidas que él ha creado a su imagen y semejanza.
Jesús nos ha salvado de la devastación del pecado a través de su pasión, muerte y resurrección, y ha infundido su Espíritu Santo precisamente para darnos el poder de vivir una vida auténticamente humana. Promover este modo de vivir no significa proponer un nuevo conocimiento salvífico. En el gnosticismo antiguo, las personas de fe –obispos, sacerdotes, teólogos y laicos– las habrían definido como «psíquicas». Los gnósticos las mirarían de arriba hacia abajo, precisamente porque no pueden reivindicar algún «conocimiento» único o esotérico. Están obligadas a vivir sólo de la fe en la revelación de Dios, tal como es entendida y fielmente transmitida por la Iglesia.
Los que hoy erróneamente acusan a los demás de neo-gnosticismo proponen –cuando se confrontan con el núcleo de las cuestiones doctrinales y morales de la vida real– la necesidad de buscar personalmente lo que Dios querría que hagan. Animan a las personas a discernir, por sí solas, en el dilema moral en que se encuentran para afrontar en su contexto existencial la mejor línea de acción, es decir, lo que son capaces de hacer en ese momento dado en el tiempo. De este modo, la conciencia propia del individuo, su comunión personal con lo divino, determina cuáles son las exigencias morales en las circunstancias personales del individuo. Lo que enseña la Escritura, lo que Jesús ha afirmado, lo que la Iglesia transmite a través de su tradición viviente del magisterio es suplantado por un «conocimiento» más elevado, por una «iluminación» más evolucionada.
Si hay un nuevo paradigma gnóstico en la Iglesia de hoy, parecería precisamente que se encuentra aquí. Proponer este nuevo paradigma significa afirmar estar verdaderamente «in-the-know», en «conocer» verdaderamente, tener un acceso especial a lo que Dios está diciéndonos como individuos aquí y ahora, aunque esto fuese más allá y pudiera incluso contradecir lo que Él ha revelado a todos los demás en la Escritura y en la tradición.
Es de esperar, al menos, que nadie que reivindique este conocimiento ridiculice como neo-gnósticos a los que viven simplemente de su «fe» en la revelación de Dios, como propuesta por la tradición de la Iglesia.
Espero que todo esto lleve un poco de claridad a la actual discusión eclesial sobre el gnosticismo «católico» contemporáneo, poniéndolo en el justo contexto histórico. El gnosticismo no puede ser utilizado como un epíteto contra esos fieles «no iluminados» que buscan simplemente actuar, con la ayuda de la gracia de Dios, como la enseñanza divinamente inspirada de la Iglesia los llama a obrar.
Este artículo apareció el 7 de junio en la página web americana «The Catholic Thing», Gnosticism today y ha sido traducida por Sandro Magister, blog Settimo Cielo , el 13 de junio

SANACIÓN – LIMA-PERÚ – 15 JUNIO 2018


REUNIÓN DE SANACIÓN DE TODOS LOS VIERNES A LAS 8 PM (SOLO LOS VIERNES)

HOY CELEBRAMOS EL SAGRADO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.

DIRECCIÓN:
NUESTRAS REUNIONES DE SANACIÓN DE LOS VIERNES A LAS 8 PM, SE LLEVAN A CABO EN JR. CHINCHAYSUYO NRO. 219 – SAN MIGUEL – A UNA CDRA. DE LA IGLESIA SAN MIGUEL ARCANGEL EN AV. PRECURSORES.
Si tienes alguna duda sobre cómo llegar: Llama a los siguientes teléfonos antes de la 8 p.m.

Claro: 9-9718-6681 – Claro 9-4114-8188  - Fijo 310-6460
FAVOR DE NO USAR EL WhatsApp – SOLO LO PUEDEN HACER LOS MIEMBROS DE MI GRUPO
Si deseas que te visite en tu casa, usa los mismos teléfonos. Puedes llamar también a la sub-coordinadora del grupo, Srta. Ana Ticona al celular 9-9704-4417 por detalles. Gracias por tu comprensión. Las visitas serán los días domingos.
Nota: No recibo mensajes de texto a mis celulares. Colaboración si te es posible: S/ 5.00 (Niños no colaboran)
Nota: En nuestra reunión de los viernes puedes adquirir:
-Libros sobre Exorcismo a 50 soles cada uno.
-La Cruz-medalla de San Benito Abad (en metal, con oración de liberación en latín y castellano) y el Escapulario de La Virgen del Carmen bendecidos a 50 soles – (dos en uno), de madera con metal 85 soles.
A LOS SEGUIDORES DE MI BLOG
Agradezco de corazón a los “seguidores” que se han formalizado en mi blog, y a los cientos de personas que entran diariamente. ¡Invita a tus contactos a conocer mi blog, así me ayudarás a llevar La Palabra de Dios!
PEDIDOS DE ORACIÓN A TRAVÉS DE ESTE BLOG O A MIS CORREOS PERSONALES (Ver Perfil)
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¡Qué Dios y su Santísima Madre los bendigan!
Grupo Católico de Oración por los Enfermos “Sí Señor”
José Miguel Pajares Clausen

jueves, 14 de junio de 2018

6 CONSEJOS PARA UNA MEJOR VIDA DE ORACIÓN



¡Orar es tan importante para nuestras almas como lo es el aire para nuestro cuerpo! Necesitamos la oración para permanecer conectados a Dios.

Por: Aaron Hostetter | Fuente: Lifeteen.com // Píldoras de Fe
Así que ¿quieres orar, pero no estás seguro por dónde comenzar? Déjame que te cuente primero una historia acerca de un monje que casi ahoga a un seminarista...

¿CUÁN IMPORTANTE ES ORAR?
Hubo una vez un joven seminarista comenzando su viaje hacia el sacerdocio. Él era un poco sabelotodo y quería ser el mejor en todo cuanto hacía. Escuchó acerca de un monje muy santo que era considerado un maestro espiritual en cuanto a oración y contemplación se refiere.

El seminarista lo buscó y le pidió al viejo monje que le enseñara todos sus secretos para la oración. El monje lo envió de regreso. El seminarista era testarudo y regresó nuevamente al poco tiempo, pidiendo otra vez conocer los secretos para orar. El monje le dijo que regresara en una semana.

Cuando llegó a la semana siguiente, el monje lo llevó con él a un cuerpo de agua detrás del monasterio. El monje aún sin decir ni una palabra. Mientras entraban al agua, con ésta llegándoles un poco arriba de la cintura, la impaciencia del seminarista para con el monje creció, pero éste permanecía en silencio.

De pronto, el monje tomó al seminarista y hundió su cabeza debajo del agua. El seminarista luchaba y se retorcía, pero con la fuerza de un buey el viejo monje lo mantenía bajo el agua. Cuando el monje finalmente lo dejó ir, el seminarista se levantó buscando aliento, avergonzado, molesto y confundido. El monje lo miró y dijo: ‘Hasta que ores con la misma desesperación que tienes por aire, aún no has orado’.

¡Orar es tan importante para nuestras almas como lo es el aire para nuestro cuerpo! Necesitamos la oración para permanecer conectados a Dios quien nos ha creado con un plan en mente. Veamos algunas maneras como se puede profundizar en la oración en nuestra vida diaria.

¿CÓMO ORAR?

1) ¡DI HOLA!
Cuando un amigo entra al salón, lo primero que la mayoría de las personas hacen es decir hola o saludan con la mano o con un movimiento de cabeza. En muchas maneras, este es el comienzo de la oración: un reconocimiento de la presencia de Dios. Cuando entramos a la Iglesia, hacemos una genuflexión delante del tabernáculo para humillarnos mientras reconocemos y reverenciamos la presencia real de Jesús en la Eucaristía dentro. Cuando inicies a orar, ya sea que estés caminando hacia algún lugar durante tu día, en una capilla o en tu cuarto, tómate un momento para reconocer en la presencia de Quién estás. “Paren y reconozcan que soy Dios” (Sal 46,11)

2) SE TÚ MISMO.
Tantas personas piensan que la santidad es inalcanzable, y que para orar necesitamos vernos como una estatua de San Francisco con las manos juntas piadosamente. La realidad es que fuimos creados en comunión con Dios y Él desea tener una relación con nosotros. No quiere que seamos una copia al carbón de un santo del pasado. Él te creó con tus propios dones y pasiones y quiere brillar a través de ti y de forma única en ellos. ¡Ven a Él como eres y deja que te transforme en el santo que Él quiere que seas!

3) “ENSÉÑANOS A ORAR” (LC 11,1).
Los apóstoles de Jesús le pidieron con estas palabras y la conversación resultante es lo que nosotros conocemos como la oración del “Padre Nuestro”. Si sus propios discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, ¡cuánto más debemos pedirle nosotros que nos enseñe a orar! Pídele a Dios que te ayude y estate seguro de que Él te escucha. “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.” (Mt 7,7)

4) ¡FRENA!
El mundo en el que vivimos nos abruma con los medios de comunicación y el ruido proveniente de todas las direcciones a diario, desde mensajes de texto hasta la música, la televisión o el internet. Estas cosas no son malas, pero mucho de ellas puede distraernos de nuestra relación y conversación con Dios.

"Hace falta silencio en este mundo que es a menudo muy bullicioso, lo que no es favorable para el recogimiento y para escuchar la voz de Dios” (Papa Benedicto XVI).

Toma 10 minutos de tu tiempo cada día y en lugar de dedicar ese tiempo a Facebook o a la televisión, úsalo para orar. Pon a Dios nuevamente en el centro de tu corazón y de tu mente.

5) MANTENLA VIVA.
Una vida de oración que no se mantiene viva es como un estanque sin agua fluyendo dentro y fuera de él. Se estanca. No entra oxígeno y se convierte en inhabitable. Todo lo que se podrá encontrar es suciedad y mosquitos. A nadie le gustan los mosquitos, no seas esa persona. Pero una persona que cultiva su relación con Dios por medio de la oración encuentra una imagen muy diferente. Hay agua fresca corriendo dentro y fuera del estanque. ¡Da vida! Hay flores y árboles creciendo a su alrededor. Tu vida de oración afectará otras áreas de tu vida. “Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones, más le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día. Es como árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta” (Sal 1,1-3)

6) DEJA QUE TE TRANSFORME.
La práctica hace al maestro. Toda la vida cristiana, incluyendo la oración, es algo en lo que debemos trabajar para mejorar y perseverar en ella. ¡Dios puede hacer cosas maravillosas en nosotros si llegamos a Él en la oración!

“Las virtudes se forman por la oración. La oración preserva la templanza. La oración suprime la ira. La oración evita emociones de orgullo y envidia. La oración lleva al alma al Espíritu Santo, y eleva al hombre al Cielo”. (San Efrén el Sirio)

¡HAZ LA PRUEBA!
Como católicos, tenemos acceso a la más grande forma de oración cada domingo (y cada día si está disponible) en la Misa, finalizando al recibir a Jesús mismo en la Eucaristía. ¡Alimento para el alma! Introdúcete en ella de una manera más profunda cada vez y escucha a Dios que te habla en ella.

Puedes también comenzar rezando el Rosario. Nuestra madre María es maravillosa y es el modelo perfecto de cómo amar a su Hijo.

La oración a San Miguel Arcángel es también una excelente oración. Satanás está tratando siempre de separarnos de Dios. San Miguel vence a Satanás, así que, créeme, quieres a San Miguel en tu equipo.

Ora por tu familia, tu cónyuge, tus hijos, los ministros, sacerdotes, y si eres soltero(a) por tu futuro (a) esposo (a), y agradécele a Dios por todas las personas que Él ha puesto en tu vida y que te han ayudado a ser quien eres.

Yo estoy orando para que en tu recorrido hacia la oración te enamores de Dios, quien estará contigo en las buenas y en las malas y en incontables aventuras a lo largo de toda tu vida. Todos sus santos y ángeles, ¡oren por nosotros!