sábado, 21 de enero de 2017

UN MÉDIUM, DOS ASESINATOS RITUALES, TRES CONDENADOS A MUERTE... LA HERMANA GERARD LLEVÓ ALLÍ A DIOS


Un religiosa pasó 35 años en la galería de la muerte... este fue su caso más escalofriante.

La hermana Gerard Fernandez ha pasado 35 años con condenados a muerte, criminales que hicieron cosas terribles.

La hermana Gerard Fernandez ha pasado 35 años trabajando con condenados a muerte en Singapur. Es una frontera del alma, la de las personas que han hecho cosas horribles, y que ven luego acercarse su ejecución y deben tomar decisiones espirituales.

Ella tiene 78 años. Nació en una familia católica, alegre y cariñosa en Singapur antes de la Segunda Guerra Mundial. Ella era la cuarta de diez hijos. Su padre, secretario de un alto cargo judicial, pedía a los niños que recitasen cada día antes de desayunar algún poema en inglés, para mejorar su dicción.

Ella recuerda que con 6 años le pedían recitar “te condeno a ser colgado, ahogado y estrangulado en la prisión de Sing Sing”. No le gustó el verso y prefirió recitar el Salve Regina en inglés. Su padre quedó complacido al ver que la niña conocía la oración, pero ella lo recordaría años después como un símbolo de su vida futura: donde otros piden prisión y muerte, ella aportaría el amor de Dios.

De su infancia recuerda también que tenían un cerdito doméstico. Cuando los japoneses ocuparon Singapur su familia huyó hacia Malacca… en el viaje de huida se comieron el cerdito. Su madre conservaba la carne en jarros. Dos años después, acabada la guerra, volvieron a Singapur.

UNA CARA TRISTE SUSCITÓ UNA VOCACIÓN DE VIDA
Hacia los 17 años, ella conoció a las Hermanas del Buen Pastor y su trabajo en un centro con mujeres sin hogar y adolescentes problemáticos. “En ese refugio vi una chica adolescente con una cara tan triste que me dije: ‘aquí quiero trabajar, con chicas como esta’”.

Un día se lo explicó a su padre mientras desayunaba. Él bajó el periódico y dijo: “¿Estás segura? Yo estoy dispuesto a pagarte una educación universitaria”.

Ella respondió: “sí, mejor ahora, porque si no podría perder mi vocación”. Recuerda que a esa edad era muy alegre y amiga de ir a fiestas.

Con la bendición de sus padres entró en el noviciado de las Hermanas en 1956, con 18 años. Al principio, en el convento, echaba mucho de menos a su numerosa y alegre familia, y en Navidad se sentía sola y lloraba en la capilla. “Es cuestión de profundizar en tu corazón y preguntarte qué es lo que realmente quieres”, explica sobre la vocación.

VIOLENCIA EN YAKARTA 
Después de unos pocos años como profesora de primaria en Singapur, en 1962 fue enviada a las misiones de la congregación en Yakarta (Indonesia) a trabajar con adolescentes problemáticos. En 1965 la violencia estalló en el país, con matanzas a gran escala. Cualquiera podía ser acusado de ser comunista, o chino, o revolucionario y ser asesinado por grupos anónimos y echado a una fosa común escondida.

Incluso el convento de las Hermanas en Yakarta se consideraba un blanco, pero los estudiantes del colegio de la congregación, de familias importantes, lo defendían.

TRABAJANDO CON DROGADICTOS Y PRESOS
En los años 70 la hermana Gerard aprendió a trabajar con drogadictos y a desarrollar cursos de rehabilitación. Después, en 1977, junto con dos sacerdotes redentoristas, Brian Doro y Patrick John O’Neill, y con otro voluntario, puso en marcha el servicio católico de pastoral penitenciaria. Empezaron cuatro para visitar un par de presos. Hoy hay cien voluntarios que visitan 20 internos cada semana.

Y entonces llegó el caso que la introdujo en el ministerio con condenados a muerte, un caso famoso que estremeció a Asia y se ha recogido en libros y estudios.

LOS ASESINATOS RITUALES DE ADRIAN LIM
A principios de 1981 dos niños fueron secuestrados y asesinados en Singapur de una forma ritual, espantosa.

Las Hermanas del Buen Pastor conocían a una de las víctimas, Agnes Ng Siew Heok, una niña de 9 años de familia católica y devota.

Y descubrieron con horror que conocían también a una de las asesinas: Catherin Tan Mui Choo, una chica de padres católicos muy religiosos, que había incluso acudido al centro vocacional de las Hermanas. Su padre era, de hecho, el electricista que ponía las luces de Navidad en el convento.

Catherin se había alejado de la vida cristiana y se había casado con Adrian Lim, un hombre violento que decía ser médium y contactar con espíritus. Tenía una horrenda capacidad de manipular a las personas en su entorno. Pegaba a su esposa Catherin, y también a su amante, Hoe Kah Hong, y las castigaba con descargas eléctricas. Las tenía controladas.

Adrian Lim, entonces de 39 años, hizo que Catherin le trajera a sus hermanos pequeños para abusar de ellos, y convirtió a su esposa en una prostituta y bailarina de streap-tease. Y finalmente usó a ambas mujeres jóvenes (26 años la esposa, 25 la amante) para atrapar los dos niños y asesinarlos en un bárbaro ritual.

UNA CARTA, UNA ESTAMPITA... Y 6 MESES DE ESPERA
La hermana Gerard creía que los iban a ejecutar con inmediatez y escribió una carta a Catherin, incluyendo una bonita estampa de Jesucristo.

El proceso judicial con sus apelaciones se iba a alargar 7 años. Y Catherin respondió a la hermana Gerard 6 meses después de ser encarcelada. “Hermana, ¿cómo puede amarme después de lo que hice?”, eran sus primeras palabras. Firmaba así: “Su oveja negra, Catherine”.

La hermana Gerard logro el permiso para visitarla. En su primer encuentro Catherine dijo, con ojos tristes: “Usted no me ha condenado; por favor, ayúdeme a cambiar”.

Al principio, la monja la visitaba solo a ella. Pero en la celda de al lado estaba su compañera de crimen e infortunio, Hoe Kah Hong.  La religiosa acudía media hora a la semana y, desde el otro lado de los barrotes, tomadas de la mano, Gerard y Catherin rezaban, charlaban o cantaban himnos.

EL PODER DE LA CONFESIÓN
Llegó el momento en que la hermana animó a Catherin a confesarse. Ese sacramento la transformó. “Su vida cambió, pasaba horas rezando, y esperaba con ansia que el padre Doro viniese a celebrar la misa ante su celda y poder comulgar”, recuerda la religiosa. “Cuando Catherin pudo ver que había hecho mal, y supo que Dios la perdonaba, pudo avanzar. Era una persona adorable, siempre feliz y amable con las celadoras y funcionarios”.

La hermana Gerard también consiguió que el padre de Catherin quisiera visitarla. “Le dije: ha hecho mal, pero aún es tu hija”. Ella estaba presente cuando se encontraron y reconciliaron. El padre no llegaría a ver la ejecución, moriría antes, de un ataque.

UN BAUTISMO ENTRE REJAS
La otra mujer condenada, Hoe Kah Hong, veía la transformación de Catherin desde su celda… y quiso compartirla. Se hizo bautizar, tomó el nombre cristiano de Geraldine (en agradecimiento a la monja) y participó siempre en las oraciones conjuntas.

Más adelante, la hermana Gerard planteó a las mujeres qué sucedería cuando volvieran a ver a Adrian, su manipulador y opresor, el día que fuesen ejecutados los tres juntos. ¿Lo tratarían con odio? ¿O como cristianas serían capaces de perdonarlo? Les tomó un tiempo, pero ellas accedieron no solo a perdonar a quien abusó de ellas y las condujo a la muerte, sino que empezaron a rezar por el terrible asesino y médium.

La hermana recuerda la última semana, antes de la ejecución, cuando juntas ellas tres, con el padre Doro, rezaban, cantaban “Amazing Grace” y pedían a Dios: “Señor, no dejes que Adrian se vaya sin que él haya pedido perdón”. Cree que Adrian debía escuchar al menos los cantos, porque su celda no estaba demasiado lejos.

Y entonces sucedió: Adrian, que aunque estaba bautizado se había negado a recibir a ningún asesor espiritual, esa semana final hizo venir al padre Doro. El sacerdote le dio un golpecito con la Biblia en el hombro y le dijo, con cariño: “¿Por qué tardaste tanto?” El criminal se confesó y comulgó.  “Dios hace maravillas, Adrian escogió arrepentirse y Dios perdona”, constata la religiosa.

Los tres fueron ejecutados en 1988, siete años después del crimen.


CANTANDO EN EL CORREDOR DE LA MUERTE
La hermana Gerard ha acompañado en total a 18 personas que fueron ejecutadas. Y no todas eran católicas. Cuenta el caso de un hombre no católico llamado Kumar al que iban a colgar por asesinato. Kumar la veía pasar cantando por los pasillos y así pidió su asistencia. El día antes de su ejecución la hizo llamar y le dijo: “mañana por la mañana veré a Dios y cuando le vea le contaré todo lo que usted hace”.

Esta religiosa conoce de cerca, muy de cerca, la pena de muerte y el mundo carcelario. Se opone a la pena capital porque, dice, la vida es preciosa. También dice que ve algo hermoso en su ministerio: entra en las celdas o en los pasillos y ve brillar la esperanza en los ojos de los condenados. “No es algo que venga de mí. Viene de Dios”.

La hermana Gerard dice que sufre de claustrofobia, pero que los pasillos de la prisión, las celdas, los condenados y criminales, nunca la asustaron. “Esto es una llamada, una vocación, no es un trabajo, es una relación personal con el preso. Lo más hermoso es cuando te dicen: ‘sí, hice mal, pero hoy tengo esperanza’”.

Ahora, con 78 años, ya no va a prisión. Acaba de pasar el testigo a sus sucesores. Pero trabaja con jóvenes problemáticos y es asesora de parejas. Dice que disfruta con la gente porque ama a las personas, con la libertad que da el celibato, una entrega plena. Y cita una frase de la fundadora de su congregación, Santa María Eufrasia Pelletier, que la ha orientado cada vez que trataba con criminales y almas rotas: “Una persona es más preciosa que el mundo entero”


¿ES BUENO PARA UN CRISTIANO MEDITAR SOBRE EL INFIERNO? DEPENDE: ¿LE LLEVA A AMAR MÁS?


«Maranatha», del padre Spidlik, sobre la vida después de la muerte.

La Iglesia respira con dos pulmones, Oriente y Occidente, recordaba San Juan Pablo II, refiriéndose a toda la sabiduría que aportan las comunidades cristianas orientales en sus distintas tradiciones y liturgias. Monjes, escritores y filósofos, santos y mártires y el sentir popular de los cristianos de Oriente tienen mucho que decir al cristiano de hoy.

Un autor que siempre ejerció de puente entre ambos “pulmones” fue el jesuita moravo Tomás Spidlik, sabio profesor del Pontificio Instituto Oriental, fallecido en 2010. Ahora la editorial Ciudad Nueva publica en español su libro de 2007 Maranatha. La vida  después de la muerte, con interesantísimos capítulos dedicados al Juicio Final, al Purgatorio, al Cielo, el Infierno, la Resurrección, la Vida Eterna y el sentido de la Cruz. Es decir, a esos temas que interesan a todo hombre -puesto que todos moriremos, y mueren nuestros seres queridos- pero que no suelen comentarse en las homilías.

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LOS ROMANOS SON JURISTAS; PERO ORIENTE RESPETA EL MISTERIO 
Mientras la Iglesia de tradición latina ha heredado de los antiguos romanos una mentalidad jurídica, que busca normas, reglamentos y disposiciones muy estructuradas y codificadas, las Iglesias orientales, sean de tradición griega, egipcia o siríaca, siempre han sido más rápidas en asumir que las cosas de Dios son misteriosas, que son más para contemplar que para definir y que ciertas expresiones muy tajantes no son adecuadas para lo que está Más Allá, especialmente en la Otra Vida.

Un ejemplo lo vemos en cómo Spidlik recoge diversas consideraciones sobre el infierno, contrastando algunas intuiciones de Oriente con las de Occidente.

¿PENSAR EN EL INFIERNO? SÍ, PERO...
Los monjes ascetas de Oriente, que buscaban purificarse del mal con su vida monástica extrema, recomendaban pensar en el infierno al levantarse y al acostarse. Pero lo hacían con un objetivo muy concreto, explica Spidlik: debía suscitarse así el “temor de Dios”, y al avanzarse en la vida espiritual eso debía llevar a un amor de Dios. “El temor se transforma en amor, el llanto en alegría inefable, en sentimiento de gratitud por la liberación de los peligros. San Antonio Abad podía decir: ‘ya no temo a Dios’.”

Algo similar le pasó a Santa Teresa de Ávila: la visión que Dios le dio acerca del infierno le enseñó, decía ella, a soportar con paciencia las dificultades presentes, a tener más celo por la salvación de los demás y a estar agradecida por haber visto “de dónde me había librado Su misericordia”.

Spidlik afirma que las visiones de predicadores como San Pablo de la Cruz o Santa Francesca Romana “no se pueden argumentar como pruebas en argumentaciones teológicas” y que la Providencia las permitió “para suscitar un temor saludable, un motivo para convertirse”.

El cardenal Spidlik deslinda en "Maranatha". La vida después de la muerte los beneficios y riesgos espirituales de la meditación sobre el infierno.

LO QUE SIRVE A UNOS SANTOS NO SIRVE A OTROS
Pero Spidlik explica que esto, que sirve a algunos santos, no funciona para otros. Pone el ejemplo de Santa Teresita de Lisieux, Doctora de la Iglesia.

 “Meditar sobre el infierno depende de la disposición personal y el modo de hacerlo no puede ser generalizado”, escribe Spidlik. “Las meditaciones habituales que proponían en el convento [sobre el infierno] no convenían a Santa Teresa del Niño Jesús, que practicaba una espiritualidad de confianza amorosa en Jesús. La predicación sobre el infierno la afligía tanto que, según el testimonio de la superiora, habría muerto si se hubiera perpetuado en ese estilo”.

Spidlik señala que el método clásico es que el temor, al madurar el progreso espiritual, lleve al amor, pero “no es bueno darle la vuelta al camino y volver al esquema de arriba abajo, es decir, quien ya vive confiado en este amor, no tiene sentido que descienda al temor.

EL INFIERNO NO ES COMO LA PENA DE UN TRIBUNAL 
Spidlik repasa algunas concepciones sobre el infierno. No le convence la visión “judicial” que tienen muchos y que por ello la rechazan. “Se imagina el castigo divino igual que una pena impuesta por un juez en un tribunal profano, que podría ser intercambiada por otra”, dice, considerándolo una “falsa premisa”.

Spidlik ve más sentido en la intuición (que comparte, por ejemplo, C.S.Lewis) de que Dios está hecho de un mismo fuego de amor: a quien le ama y acepta, este fuego le vivifica; a quien se niega a aceptarlo, le daña.

La visión de Dios como fuego es muy común en la liturgia oriental y en autores como San Efrén de Siria. “Recibe el carbón ardiente” se dice en la liturgia oriental al repartir la comunión. Y María es la zarza ardiente, como aparece en muchos iconos: llena del fuego de Dios, pero no se consume. También el hombre debe ser así. El que no ha sido transformado por el Espíritu, se quema (sufre) en este fuego.

UN AMOR BUENO... QUE LOS MALOS EXPERIMENTAN MAL 
¿Cómo puede un amor bueno, un fuego de bondad, dañar a alguien? Puede, si es malo. El ejemplo de manual que da Spidlik es el de un marido infiel que una y otra vez engaña a su esposa y vuelve a casa, y ve que la esposa, pese a saberlo, le acoge con amor, intenta amarle más y mejor, y perdonarle… y todo ese amor y perdón de su esposa al marido le duele, le da rabia, reacciona con más maldad. “Esta analogía psicológica ayuda a comprender cómo un fuego de amor puede provocar un fuego de furia dolorosa”. Que es lo que vivirían los condenados.
 
Así, san Isaac de Siria, místico del siglo VII, escribe: “Yo digo que quienes sufren en la gehena [el infierno] son atormentados por los sufrimientos del amor, es decir, donde han sentido que han faltado en el amor, más que por los tormentos causados por el temor”.

CONDENACIÓN "ETERNA" NO SIGNIFICA "MUCHO TIEMPO"
También reflexiona sobre la idea de que la condenación en el infierno es eterna. ¿Es justo que para maldades limitadas en el tiempo y el espacio se decreten castigos eternos?

Spidlik recuerda que la eternidad no es “mucho tiempo”, que no es tiempo en absoluto. Desde luego, no es “un tiempo que se prolonga indefinidamente”. Es más bien el hecho de que Dios, desde su eterno presente, ve cada hecho, cada bien y cada mal, vivo, indeleble. El que se salva, desde el cielo, ve que cada obra buena y cada momento de arrepentimiento que vivió, siguen ahí, con valor eterno.

Pero ¿qué ve el condenado? Ve siempre su mal.

El sacerdote, científico y filósofo ruso Pavel Florenski reflexiona sobre la condición del condenado, no con argumentos, sino con un sueño que tuvo: el condenado está en una oscuridad, “el borde del Ser Divino, más allá del cual hay una nada absoluta. Quería gritar y no podía, un instante más y sería la aniquilación suprema”. Pero no llega esa aniquilación: está siempre en ese borde. Puede imaginarse que es el “estado” más lejano posible a donde “está” Dios.

EL CRISTO DE LOS ICONOS NO ES EL DE MIGUEL ÁNGEL
Spidlik también contrasta el Cristo de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, del siglo XVI, que arroja a los condenados al infierno, con el Cristo de los iconos cristianos orientales, que desciende del Cielo, glorioso, tendiendo su mano a los que están en el abismo de la tumba, a los que caen hacia el infierno.

 “Su prototipo es el Buen Ladrón, que fue crucificado junto a Cristo y ahora se encuentra en el paraíso. Pero si, a pesar de tanto amor divino, hay tozudos que rechazan la mano tendida del Salvador, son ellos los que han elegido para sí mismos la segunda muerte”.
  
Spidlik previene, finalmente, en este capítulo sobre el infierno: “Es mejor no escudriñar más en el misterio del mal, que siendo esencialmente negativo, es inexpresable con conceptos positivos”. De nuevo, el Misterio es más para contemplar que para definir y codificar.

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LAS CINCO ÁREAS…



1- EN LA SALUD. El Maligno tiene el poder de causar males físicos y psíquicos. Ya he mencionado los dos males más comunes, de la cabeza y del estómago. En general estos males son males estables. Otros males son pasajeros. Se trata de inflamaciones, heridas, moretones…El Ritual sugiere hacer sobre ellos el signo de la cruz y rociarlos con agua bendita. Muchas veces he visto la eficacia del sólo hecho de imponerles encima la estola y apretar la mano. Varias veces me ha sucedido el caso de mujeres que han venido a verme afligidas porque estaban a punto de ser operadas de tumores en los ovarios; así se deducía de los dolores y de la ecografía. Después de la bendición cesaban los dolores y en una nueva ecografía ya no aparecían los tumores. El P. Cándido ha vivido una rica casuística de graves males desaparecidos con sus bendiciones; incluso tumores cerebrales de los que los médicos estaban seguros. Naturalmente, estas cosas pueden sucederles solamente a aquellas personas que tienen negatividades y sobre quienes existen sospechas de que el mal depende del maligno.


2- EN LOS AFECTOS. El maligno puede producir nerviosismos insuprimibles, especialmente hacia las personas por quienes se es más amado. Así rompe matrimonios, trunca noviazgos; suscita litigios con vergüenza y escándalos en familias en donde en realidad todos se llevan bien; y siempre por motivos fútiles. Trunca amistades; produce en la persona afectada la impresión de no ser querida en ningún lugar, de estar cansada, de que debe aislarse de todos. Incomprensión, no amor, vacío afectivo total, imposibilidad de casarse. Esto también es muy común: cada vez que se comienza una relación de amistad que podría desembocar en amor, o inclusive ya hecha una declaración abierta, de repente todo se esfuma sin motivo.

3- EN LOS NEGOCIOS. Imposibilidad de encontrar trabajo, inclusive estando con la casi certeza de un empleo; los motivos no se pueden encontrar o son absurdos. O también personas que encuentran el trabajo pero luego, por motivos fútiles lo dejan; difícilmente encuentran otro trabajo, y luego, o no se presentan, o también lo dejan, con una ligereza que a los familiares les parece inconsciencia o anormalidad. He visto familias muy solventes que han caído en la más profunda miseria por motivos humanamente inexplicables. A veces han sido grandes industriales a quienes de repente, por motivos extraños todo se les ha comenzado a derrumbar; otras veces grandes empresarios han comenzado repentinamente a cometer errores enormes, hasta llevarlos a quedarse con un montón de deudas; otras veces comerciantes que tenían negocios muy prósperos, de pronto han comenzado a ver que nadie entraba en sus locales. 

4- EN EL GUSTO DE VIVIR. Es lógico que los males físicos, el aislamiento afectivo, la quiebra económica lleven a un pesimismo por el cual la vida es vista solamente en lo negativo. Llega una especie de incapacidad para el optimismo o al menos para la esperanza; la vida toda aparece negra, sin posibilidad de salidas, insoportable.

5- EN EL DESEO DE MORIR. Es el punto final que se ha prefijado el maligno: hacer llegar a la desesperación y al suicidio. Y debo decir de una vez que cuando se pone bajo la protección de la Iglesia, así sea con una sola bendición, este quinto punto queda excluido.

Muchos cuando yo exponía estos cinco puntos, los tenían todos, aunque con diverso grado de gravedad. Debo repetir que estos males pueden ser consecuencia de una presencia maléfica, pero pueden tener otras causas: no son suficientes ellos solos para concluir que una persona está poseída o infestada por el maligno.

COMO DETECTAR Y DISCERNIR



Aunque no sean sectas como tales, en grupos cristianos en general y católicos en particular pueden producirse actitudes o derivas propias de la manipulación de las sectas, que las autoridades eclesiásticas tienen el deber de vigilar y corregir o eliminar.

En su último informe presentado ante el primer ministro de Francia, la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias (MIVILUDES), con fecha de septiembre de 2016, este organismo gubernamental afirma que puede haber un factor de peligrosidad también en los grupos cristianos donde se debe aprender a discernir los elementos de una derivas sectarias en situación de riesgo, analizando las familias y los familiares las pistas que pueden ser indicadoras de este riesgo.
El informe se refiere tanto a los grupos católicos como evangélicos. A continuación resumo las aportaciones principales de la MIVILUDES en su informe, empezando por lo que tiene que ver con la realidad católica y siguiendo con la protestante.
Movimientos católicos: funcionamiento grupal
Los elementos a analizar que se proponen son, en primer lugar, los relativos al movimiento en sí y a su funcionamiento interno. Se detallan los siguientes:
a) Ver si este movimiento es conocido por la jerarquía católica local.
b) Ver si el líder es un “Profeta inspirado” que desarrolla un fuerte dominio en los demás miembros. Esta persona a menudo tiene un poder curativo “taumatúrgico” supuestamente de origen divino, lo que le permite la realización de acontecimientos sobrenaturales como milagros presentados como curaciones espontáneas, etc.
c) Presencia en el movimiento de una doctrina mesiánica y apocalíptica que permite manipular a la gente.
d) Una doctrina exclusiva y excluyente, con una visión dualista y maniquea de la sociedad.
e) Amenaza de “maldición divina” en caso de incumplimiento de las normas internas del grupo.
f) Utilizar la humillación y la culpabilidad tanto a los miembros adultos y menores de edad del grupo, por ejemplo con el castigo público.
g) La intensa actividad misionera dirigida directa y exclusivamente por el líder.
h) Una servidumbre absoluta y una incansable dedicación de los miembros al líder, al que se le debe obediencia ciega.
i) Abuso de poder, autoritarismo exacerbado con “una fe ciega” al Superior o fundador, al que se le considera omnipotente y omnisciente.
j) Adoctrinamiento a los niños en los encuentros, retiros de meditación o peregrinaciones, haciéndoles sentirse culpables y amenazándoles con “el fuego del infierno”.
k) Engaño en el reclutamiento, a menudo ilegal, sin respetar las distintas vocaciones y sin el conocimiento de los padres.
l) Intento de infiltración estratégica en áreas de crecimiento, tales como la educación, la formación Profesional, la ayuda humanitaria, el medio ambiente, la salud y el bienestar psico-espiritual y en el ámbito del ocio.
Movimientos católicos: sus miembros
En cuanto a los miembros de estos grupos, se subrayan algunos elementos a tener en cuenta para valorar si nos encontramos ante una deriva sectaria o no:
a) Un cambio repentino en el comportamiento, tristeza, pérdida de peso, agresividad.
b) Deteriorado estado de salud.
c) Presiones psicológicas diarias haciendo referencia a su esfera íntima, causando depresión y trastornos psicológicos graves.
d) Violaciones (acoso sexual, abuso sexual, abuso físico), a menudo del mismo líder, valoradas como elementos importantes de la doctrina interna del movimiento.
e) Pérdida de la voluntad humana, de autonomía de decisión en el ejercicio de su mente.
f) Adoctrinamiento en la esfera de la familia del individuo. Posibles relaciones con sus seres queridos con la intención de ejercer proselitismo en un intento de integrar a la familia e hijos en el movimiento.
g) Solicitaciones financieras muy frecuentes para traer sus recursos para el movimiento, con la posibilidad también de despojo de sus propiedades.
h) Producción bajo un falso voluntariado. Actos de trabajo ilegal o trabajo no declarado sin cobertura ni protección social concedida y, por consiguiente, con carácter ilegal.
Esto puede conllevar, explica la MIVILUDES, el “deber de rescatar a estas personas que viven en condiciones higiénicas y sanitarias deficientes”, con problemas específicos en la desnutrición, el ayuno y el ascetismo extremo, sin asistencia médica adecuada y, por tanto, en riesgo de dieta muy deficiente, complicaciones con grave riesgo de mareos o delirio agudo, que puede conducir a la hospitalización psiquiátrica de algunos días a algunos meses después de la liberación del grupo, con un cuidado especial a esta persona a medio y largo plazo.
Movimientos evangélicos: funcionamiento grupal
En relación a las comunidades evangélicas o protestantes, los elementos sectarios destructivos a discernir son los siguientes, si nos fijamos en su funcionamiento interno:
a) Personalidad autoritaria del pastor, que puede conseguir que los miembros del grupo realicen actos seriamente perjudiciales para ellos.
b) Un pastor que tiene todos los derechos y decide por todos.
c) Proselitismo dentro de la familia, en el lugar de trabajo, etc., que representa una inversión en tiempo por parte de la persona a la causa y al grupo.
d) Exigencias financieras, contribuciones obligatorias para el adepto.
e) Los niños educados con discursos antisociales o con nuevos puntos de referencia externos a los de la sociedad actual (trabajo ilegal).
f) Práctica de los matrimonios falsos para obtener los papeles, una regularización ilegal con casos de inmigración.
g) Discurso exclusivo y excluyente: se niega toda crítica interna, desterrando la reflexión y el pensamiento independiente.
h) Chantajes y amenazas para los que desean abandonar el movimiento religioso o “iglesia”. Se prohíbe entrar en relaciones con los que dejan el grupo, incluso con la gente cercana a su familia.
i) Discurso muy virulento contra los de fuera de la comunidad. Grupo elitista.
j) Uso de la oración con el propósito de la curación espiritual y, a veces, espectaculares curaciones “milagrosas”.
k) Negativa para acudir al médico y prohibición de la medicina tradicional, incluso si la situación es grave o crítica.
l) Discurso apocalíptico incluso paranoico en relación a exigir la lealtad, la sumisión y la obediencia al líder absoluto en el grupo.
m) Abuso físico a los seguidores menores o mayores.
n) Exorcismo realizado en un contexto equivocado, con actos degradantes contra la integridad física y psicológica del individuo.
o) Situación de manipulación mental y adoctrinamiento.
Movimientos evangélicos: sus miembros
Y también en el caso de las comunidades evangélicas con riesgo de derivas sectarias, se señalan algunos datos a tener en cuenta en la observación de los adeptos:
a) Posibilidad del abandono del entorno familiar y/o profesional.
b) Cambio progresivo que no se puede explicar por problemas personales o de familia.
c) Aparición de un nuevo grupo de amigos a menudo sin parientes conocidos y familiares.
d) Cambio repentino en el comportamiento y el idioma de la persona después de su integración en el movimiento.
e) Cambio de hábitos, de ropa, de orientación de vida.
f) Trastornos mentales en los miembros la “iglesia”: casos de descompensación psicológica, “crisis mística”, entrada en trance.

Fuente: http://es.aleteia.org