miércoles, 14 de noviembre de 2018

¿QUÉ HACER CON IMÁGENES RELIGIOSAS QUEBRADAS O ROTAS?


Un desastre natural o un accidente doméstico puede dejarnos con un objeto religioso roto o deteriorado ¿Qué hacemos con él?

Por: Hno. Ramón Gutiérrez Pavez, a.a. | Fuente: SantuarioLourdesChile.cl
En muchos templos y santuarios se crea una seria dificultad con las imágenes de yeso, en mal estado, que los peregrinos dejan por diversos lugares.

Eso habla de un respeto por lo que la imagen representa y por lo sagrado que la imagen recuerda. Es como las fotos antiguas de los padres, las madres, los abuelos, los hijos ya fallecidos. Se guardan con respeto y cariño aunque estén dañadas o borrosas.

El paso del tiempo, los temblores y otras causas hacen que en nuestras casas se nos destruyan las imágenes del Señor, de la Virgen y de los santos. Actualmente el yeso no es trabajado con materiales que lo refuercen (alambres, estopa, etc.), por lo tanto, al menor golpe tenemos en casa una imagen destrozada.

Pareciera que lo primero que surge en la mente es llevarlas a un templo. Sin embargo, en los templos hay que eliminarlas con respeto y cuidado. Es tarea a veces complicada, por la cantidad de yeso que se acumula.

Tampoco es bueno llevarla a los cementerios.

LA IGLESIA NOS ENSEÑA:
“La veneración de las imágenes, sean pinturas, esculturas, bajorrelieves u otras representaciones, además de ser un hecho litúrgico significativo, constituyen un elemento relevante de la piedad popular: los fieles rezan ante ellas, tanto en las iglesias como en sus hogares. Las adornan con flores, luces, piedras preciosas; las saludan con formas diversas de religiosa veneración; las llevan en procesión; cuelgan de ellas exvotos como signo de agradecimiento; las ponen en nichos y templetes en el campo o en las calles”.

”Sin embargo, la veneración de las imágenes si no se apoya en una concepción teológica adecuada, puede dar lugar a desviaciones. Es necesario, por tanto, que se explique a los fieles la doctrina de la Iglesia, sancionada en los concilios ecuménicos y en el Catecismo de la Iglesia Católica, sobre el culto a las imágenes sagradas”. (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, principios y orientaciones. Ciudad del Vaticano, 2002).

Es conveniente que desterremos de nosotros la idea, muy generalizada, de que una imagen dañada es algo mágico, que tenerla en casa trae mala suerte, que es malo tenerlas. No es malo ni bueno.

“Es necesario, sobre todo, que los fieles adviertan que el culto cristiano de las imágenes es algo que dice relación a otra realidad. La imagen no se venera por ella misma, sino por lo que representa. Por eso a las imágenes se les debe tributar el honor y la veneración debida, no porque se crea que en ellas hay cierta divinidad o poder que justifique este culto o porque se deba pedir alguna cosa a estas imágenes o poner en ellas la confianza, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que se les tributa se refiere a las personas que representan”. (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, principios y orientaciones. Ciudad del Vaticano, 2002).

Así como nos enseña la doctrina de la Iglesia Católica, nos vamos acercando a la forma cómo debemos actuar con una imagen destruida. Nunca con miedo, nunca pensando o actuando como si nos fuera a pasar algo malo. Nada de eso. La imagen se destruyó, se rompió y nada nos va a pasar, fuera de la pena que a veces sentimos porque era imagen que teníamos desde niños.

¿QUÉ SON LAS IMÁGENES SAGRADAS?
Según la enseñanza de la Iglesia, las imágenes sagradas son:
- Traducción iconográfica del mensaje evangélico, en el que la imagen y palabra revelada se iluminan mutuamente; la tradición eclesial exige que las imágenes estén de acuerdo con la letra del mensaje evangélico.
- Signos santos, que como todos los signos litúrgicos, tienen a Cristo como último referente; las imágenes de los Santos, de hecho, representan a Cristo, que es glorificado en ellos.
- Memoria de los hermanos Santos que continúan participando en la historia de la salvación del mundo y a los que estamos unidos sobretodo en la celebración sacramental.
- Ayuda en la oración: la contemplación de las imágenes sagradas facilita la súplica y mueve a dar gloria a Dios por los prodigios de gracia realizados en sus Santos.
- Estímulo para su imitación, porque cuanto más frecuentemente se detienen los ojos en estas imágenes, tanto más se aviva y crece en quien lo contempla, el recuerdo y el deseo de los que allí están representados; el fiel tiende a imprimir en su corazón lo que contempla en sus ojos: una “imagen verdadera del hombre nuevo, transformado en Cristo mediante la acción del Espíritu y por la fidelidad a la propia vocación”.
- Una forma de catequesis, puesto que a través de la historia de los misterios de nuestra redención, expresada en las inturas y de otras maneras, el pueblo es instruido y confirmado en la fe recibiendo los medios para recordar y meditar asiduamente los artículos de fe.

No podemos olvidar que actualmente hay en el mercado muchas imágenes feas, decadentes, deformes. Hay que evitar esas imágenes para nuestras casas y comunidades. Las representaciones del Señor, de la Virgen y de los santos deben ser de materiales nobles y deben transmitir belleza.

¿QUÉ HACER CON LAS IMÁGENES EN MAL ESTADO?
- No llevarlas a los templos, santuarios ni cementerios.
- Si se trata de telas (pinturas), hay que buscar una persona entendida que nos oriente en la forma de devolverle la belleza a esas pinturas. Algunas pueden ser muy valiosa.
- Cuando se trata de imágenes de madera, bronce, mármol o piedra, hay que conservarlasd en casa y buscar algún buen restaurador. Si no se tiene los medios para hacerla restaurar, hay que entregarlas a algún museo, de preferencia religioso (católico). O bien, a un convento o parroquia.
- Si son imágenes de yeso, hay que ver si es posible restaurarlas, porque se puede hacer, especialmente cuando se trata de imágenes con alambres o estopa al interior. Esas imágenes son valiosas. Hay que conservar con cuidado todos los trozos, de manera particular los rostros. Un buen artesano en yeso hace maravillas con esos pequeños trocitos. En el Santuario de Lourdes tenemos las direcciones de algunos artesanos que trabajan muy bien porque conocen las antiguas técnicas.

CUANDO LA IMAGEN ESTÁ TOTALMENTE DESTRUIDA...
- Si es yeso, se coloca en un tiesto hasta que se deshaga, y con cuidado se vierte en algún lugar del jardín de la casa donde no haya cultivos de hortalizas, arboles frutales ni de flores ornamentales. Con el paso del tiempo se mezcla solo con la tierra. Tarda un poco el proceso.
- Si se da el caso de alguien que viva en departamento o en casa sin patio, pues se muele completamente la imagen, se reduce a polvo y se elimina en un lugar adecuado, coforme cada persona lo estime. Se ha sabido que algunas personas hacen artesanías con el yeso molido. Lo mezclan con arena de diversos colores y hacen hermosos adornos en botellas blancas.

Consultado un fabricante de imágenes, nos ha señalado que el yeso ya procesado no sirve. No se puede reutilizar, no sirve para estucos, es material inútil que daña bastante la tierra. Por eso es bueno tratar de cuidar las imágenes, y las que pueden ser restauradas hay que repararlas para que duren mucho.

Rosarios, Libros y otros artículos bendecidos: Lo mejor es reparar o restaurar lo que se pueda reparar. Muchos Rosarios pueden ser desarmados de tal manera que sus cuentas terminen formando las de uno nuevo y listo;  sus cruces, también, son susceptibles de ser separadas para usarlas con una cadena. Con relación a los libros una nueva encuadernación puede ser la solución.

Cuando se reciclan Rosarios, puede que sobren partes, también puede que la restauración  de los libros sea mas costosa que comprar uno nuevo, algo similar puede ocurrir con las imágenes. Para estos casos, lo mejor es conseguir un recipiente de plástico lo suficientemente grande para contenerlos y colocar en él estos objetos o restos de los mismos. 

Siempre hay alguna Capilla, Templo, Colegio Católico, Centro de Atención Católico, etc. que esté en construcción. Pues habla con el sacerdote responsable de esta obra y ofrécele tu caja con los objetos para que sean colocados en los cimientos de la edificación. 

Recordemos que, aunque rotos o desgastados, siguen siendo benditos, por lo que seguirán bendiciendo esa construcción.

UN SACERDOTE ADICTO A LA PORNOGRAFÍA CONFIESA SU LUCHA PARA SUPERARLO: «¡ME ESTABA DEJANDO MORIR!»


En Sexólicos Anónimos ha encontrado la ayuda necesaria y ha vuelto a ver la luz.

Elpidio (sacerdote con nombre ficticio) cuenta cómo está saliendo de la adicción a la pornografía.

La adicción a la pornografía se está convirtiendo en un problema muy real con nefastas consecuencias en la persona. Actualmente, España ocupa el puesto número 12 en el ránking mundial de consumo de pornografía online. Según las estadísticas, el 80% de los varones consume pornografía, porcentaje que se queda en el 40% en el caso de las mujeres. Y la edad media del inicio del consumo se sitúa en los once años.

Esta plaga también afecta a los católicos. E incluso a sacerdotes. Existen religiosos con graves problemas de adicción a la pornografía. Elpidio (nombre ficticio) es uno de ellos. Esto sólo era la puerta a otros graves problemas internos que tenía. Pero tras mucha lucha este sacerdote está viendo la luz gracias a Sexólicos Anónimos. En un testimonio enviado a Religión en Libertad cuenta su experiencia de cómo sucumbió a esta adicción y cómo está logrando salir de ella:

HAY ESPERANZA

“Me llamo Elpidio y soy sexólico”. Unas tres veces por semana me presento de esta manera en las reuniones de “sexólicos anónimos” (SA) a las que asisto hace ya casi 3 años. Las reuniones son presenciales y telefónicas. El resto de mis “compañeros” usan la misma fórmula. La adicción nos iguala, pero lo que nos une es buscar juntos la misma solución a nuestro problema. Yo la estoy encontrando y es más, mucho más de lo que esperaba: un verdadero “despertar espiritual”. Siento que nace en mí una criatura nueva, me están creciendo alas. Todo es obra de mi “Poder Superior” (en mi caso Dios) y de hacer mi parte: trabajar los pasos, reuniones, padrino, literatura, llamar para rendir, ayudar a otros, apadrinar, comunicar el mensaje… etc. Dios no hará nada sin mí.

Me llamo Elpidio y soy sexólico ¡en recuperación! y…, no lo había dicho, soy también sacerdote. Y gracias a Dios no soy el único, he conocido a algunos más dentro de esta fraternidad, y también a consagrados(as). ¡Cuánto me han transmitido! Está raro que lo diga pero, ¡me siento orgulloso de estar aquí! También me siento con un deber: ser misionero que ayude a otros a salir de su infierno de obsesión sexual y del daño tan destructor que causan “estas cosas”. Ojalá que te ayuden estas líneas.

Entré aquí por una amiga con la que estaba enrollado. Ambos sabíamos que estaba mal y que necesitábamos ayuda. Una mañana le escribí “buscándola”, y ella me dijo que había encontrado la salida para mi problema, al que llamó “lujuria” (¿Catequesis a mí?). También me pidió que no la volviera a “molestar”, que si lo hacía tendría que verse obligada a denunciarme. Y me dio el teléfono de sexólicos. Mientras llamé tenía a una vieja compañera delante de mí proporcionándome placer a tope: se llama “pantalla” ¿la conoces? Es mi ventana negra a miles de fantasías eróticas, a centenares de cuerpos desnudos, a tantas escenas porno tan variadas y tan de lo mismo, con las que sólo puedo detenerme unos minutos, a veces segundos, antes de pasar a la siguiente. Y al final siempre la misma sensación: vacío, frustración, y mi frase favorita, “!maldita vida!”. Después de consumir compulsivamente solo me dan ganas de maldecir. ¡Vaya contradicción para quien por oficio reparte bendiciones!

"¡ME ESTABA DEJANDO MORIR!"

Cuando hablé con esa persona de SA por teléfono encontré por fin, ¡por fin!, alguien como yo. La empatía había estado ausente de tantos confesonarios y acompañantes. Todos daban consejos de rutina o no acababan de darle importancia: “Es normal”, “eres joven”, “lo superarás”… Pero esto iba a más. “Reza a la Virgen”, “medita en la Pasión”, “ora, ayuna…”. Remedios prefabricados e insuficientes. “No es para tanto” ¡Que no es para tanto! Dígaselo a uno como yo, ingresado en psiquiatría por un intento de suicidio (me había atiborrado de ansiolíticos con intención de despertar en el infierno, ¡al fin y al cabo ya vivía en él!). Este cáncer estaba haciendo metástasis y yo no encontraba sino aprendices de curandero entre los “maestros del espíritu”. Aquí la ignorancia no estaba siendo atrevida, ¡me estaba dejando morir!

Pero esa persona del otro lado del teléfono era distinta, era un enfermo como yo. Hablaba desde su experiencia personal, en el programa lo llamamos “EFE”: Experiencia, Fortaleza y Esperanza. Su tarjeta de presentación fue relatarme su pasado, mucho más negro que el mío, y luego me habló de su presente: 2 años sobrio y viviendo una vida transformada y de ayuda a otros adictos. No hacía falta que insistiera, yo sabía que hablaba con una especie de ángel. A todo esto, el programa era gratis, aunque el coste era mucho: compromiso y el “sufrimiento de la recuperación” (¡bendito dolor!).

Y ocurrió algo para mí determinante: por primera vez fui capaz de parar, de apagar el ordenador y dejar de consumir. ¿Puedo parar? ¡Pues este es mi sitio! Y es que tengo que parar esta carrera loca y desesperada de mi auto-destrucción y destrucción de lo que más amo.

Ahora que vivo sobrio, y en sobriedad positiva me recupero: estoy buceando en el fondo de mi problema, que es mucho más que la simple adicción al sexo. No sabía que estaba tan vacío, no sabía que me había perdido por el camino, que tenía etapas sin quemar. Viví muchos años reprimido, y en nombre de Dios, la religión y la santidad me alimentaron con una curiosa ensalada de cosas buenas mezcladas con otras muy dañinas.

LA CURACIÓN DESDE LA RAÍZ

Yo fui religioso desde los 15 años en una comunidad “nueva como las de antes”. Querían formar un ángel, se olvidaron de que era un hombre, una personita de carne. Me dijeron: “cuidado con el sentimiento, es muy engañoso”, y me dejaron solo con mi mundo emocional en conserva y mal cerrado, pudriéndose. Por eso, y más cosas, salió todo así con ese hedor de masturbación, de fantasías romántico-sexuales, de horas y horas pantalleando en el porno, de conexiones falsas con personas. Y cada vez, iba a más, y cada vez más impotente para salir.

El programa está yendo y curando de raíz. Y nadie lo hace por mí, yo mismo soy quien se hace cargo de mi propia recuperación. Por fin me enfrento a mí mismo, no huyo, me trabajo. También reparo por los daños que he hecho. Ahora no solo bendigo, ahora me siento bendecido, y estoy atisbando que un día seré, como muchos aquí, una bendición de persona.

Mucho más tendría qué decir pero, es suficiente para hablar con claridad sobre algo que mata en vida, que no puede despacharse sin más, ni obviarse, mucho menos callarse por pudor. Quizás conozcas a alguien o tú mismo sea una víctima. Por favor créeme, eso tan negro puede ser el comienzo de una novedad hasta ahora no conocida: ¡hay esperanza! Búscala.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL OCTAVO MANDAMIENTO Y QUÉ ES LA VERDAD


Este miércoles el Papa Francisco dedicó la Audiencia General para reflexionar sobre el octavo mandamiento del Decálogo: “No dirás falso testimonio ni mentiras”, y sobre qué es la verdad.
El Pontífice dijo que este mandamiento “prohíbe falsear la verdad en las relaciones con los demás” y que “donde hay mentira no hay amor. No puede haber amor”.
A continuación el texto completo
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En la catequesis de hoy abordaremos la Octava Palabra del Decálogo: "No darás falso testimonio contra tu prójimo".
Este mandamiento - dice el Catecismo - "prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo". Vivir de comunicaciones que no son auténticas es grave porque impide las relaciones y, por lo tanto impide el amor. Donde hay mentira no hay amor, no puede haber amor. Y cuando hablamos de comunicación entre personas, no nos referimos solo a las palabras, sino también a los gestos, a las actitudes, incluso a los silencios y las ausencias.
Una persona habla con todo lo que es y lo que hace. Todos nosotros estamos en comunicación siempre. Todos vivimos comunicándonos y estamos constantemente en equilibrio entre la verdad y la falsedad.
¿Pero qué significa decir la verdad? ¿Significa ser sinceros? ¿O exactos? En realidad, esto no es suficiente, porque uno puede equivocarse sinceramente, o puede ser preciso en los detalle, pero no captar el significado del todo. A veces nos justificamos diciendo: "¡Pero yo he dicho lo que sentía!" Sí, pero has absolutizado tu punto de vista. O: "¡He dicho solamente la verdad!". Tal vez, pero has revelado algunos hechos personales o confidenciales.
¡Cuántos chismes destruyen la comunión por inoportunidad o falta de delicadeza! Más aun, los chismes matan, y esto lo ha dicho el apóstol Santiago en su Carta. El chismoso, la chismosa son gente que mata: mata a los demás, porque la lengua mata como un cuchillo. ¡Tened cuidado! Un chismoso o una chismosa es un terrorista porque con su lengua tira una bomba y se va tranquilo, pero lo que esa bomba que ha tirado destruye la fama de los demás. No lo olvidéis: chismorrear es matar.
Pero entonces, ¿Qué es la verdad? Esta es la pregunta de Pilatos, precisamente cuando Jesús, delante de él, cumplía el octavo mandamiento. De hecho, las palabras "No darás falso testimonio contra tu prójimo" pertenecen al lenguaje jurídico. Los evangelios culminan en el relato de la Pasión, Muerte y  Resurrección de Jesús; y esta es la historia de un proceso, de la ejecución de la sentencia y de una consecuencia inaudita.
Interrogado por Pilatos Jesús dice: "Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad". Y este "testimonio" Jesús lo da con su pasión y su muerte. El evangelista Marcos narra que "Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: ¡Verdaderamente este hombre era  Hijo de Dios!". Sí, porque era coherente, fue coherente: con su forma de morir, Jesús manifiesta al Padre, su amor misericordioso y fiel.
La verdad encuentra su plena realización en la misma persona de Jesús, en su forma de vivir y morir, fruto de su relación con el Padre. Esta existencia de  hijos de Dios, Él, resucitado, nos la otorga también a nosotros enviando al Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, que da testimonio a nuestros corazones de que Dios es nuestro Padre.
En cada una de sus acciones, el hombre, las personas afirman o niegan esta verdad. Desde las pequeñas situaciones cotidianas hasta las decisiones más exigentes. Pero es siempre la misma lógica: la que los padres y los abuelos nos enseñan cuando nos dicen que no digamos mentiras.
Preguntémonos: ¿qué verdad atestiguan las obras de nosotros, los cristianos, nuestras palabras y nuestras decisiones? Cada uno puede preguntarse: ¿Yo soy un testigo de la verdad o soy más o menos un mentiroso disfrazado de verdadero? Que se lo pregunte cada uno.
Los cristianos no somos hombres y mujeres excepcionales. Somos, sin embargo, hijos del Padre celestial, que es bueno y no nos decepciona, y pone en sus corazones el amor por sus hermanos. Esta verdad no se dice tanto con los discursos, es una forma de existir, un modo de vivir, y se ve en cada acto. Este hombre es un hombre verdadero, esta mujer es una mujer verdadera: se nota. Pero ¿por qué, si no abre la boca? Pero se comporta como verdadero, como verdadera. Dice la verdad, actúa con la verdad. Una hermosa manera de vivir para nosotros.
La verdad es la maravillosa revelación de Dios, de su rostro de Padre, es su amor ilimitado. Esta verdad corresponde a la razón humana, pero la supera infinitamente, porque es un don que ha descendido a la tierra y se ha encarnado en Cristo crucificado y resucitado; se hace visible gracias  a aquellos que le pertenecen y muestran sus mismas actitudes.
No dirás falso testimonio significa vivir como un hijo de Dios, que nunca, nunca se desmiente, nunca dice mentiras; vivir como hijos de Dios, dejando emerger en cada acto la gran verdad: que Dios es Padre y podemos fiarnos de Él. Yo me fio de Dios: esta es la gran verdad. De nuestra confianza en Dios, que es Padre y me ama, nos ama nace mi verdad y el ser veraz y no mentiroso.
Redacción ACI Prensa

IMPRESIONANTES DECLARACIONES DEL DEMONIO DURANTE EXORCISMOS ACTUALES


Principio del formulario
La existencia de una persona que llamamos demonio es un principio de la fe católica. Teniendo en cuenta eso publicamos estos diálogos de un exorcista con él en exorcismos. En estos extractos de exorcismos se ve claro cuál es el plan del demonio. Su táctica es acusar y desestabilizar la fe de los exorcistas y sus asistentes.
Y la estrategia de estos es no dialogar con el demonio sino darle órdenes y, orar por la intervención del Señor y la intercesión de la Santísima Virgen, santos y ángeles.
Estos exorcismos fueron dirigidos por el Padre Winston Fernández Cabading. Que es un dominico filipino que opera en la Oficina de Exorcismos de la Arquidiócesis de Manila. También es teólogo y Secretario General de la Universidad Santo Tomás.
Él tiene experiencia de varios años en exorcismos y entre otras cosas ha dicho que el maligno nos “lanza aleatoriamente” emociones o pensamientos negativos con la esperanza de frenar nuestras reacciones ante él en los exorcismos.
Pretendiendo que nuestras reacciones denoten nuestra culpabilidad ante un pecado al que la emoción o el pensamiento son atribuibles. El Padre Cabading  ha publicado recientemente dos extractos de sesiones de exorcismos realizados por él, que son impresionantes. Muestran el plan de batalla del demonio y el de los exorcistas en las sesiones. Este es un material que recomendamos leer porque será de mucho fruto.

EXTRACTOS DE UN EXORCISMO REAL DEL SÁBADO 14 DE OCTUBRE 2017
Duró más de 3 horas seguidas…
Escenario: Capilla de adoración
Víctima: Hombre de más de 20 años.
Filipino de la provincia. Bastante educado. Piadoso en la crianza.
Durante el estado poseído la víctima habló sólo en filipino.
Exorcista: La gloriosa madre de Dios te lo ordena.
Ella, que desde el primer momento de su concepción, aplastó tu orgullosa cabeza.
Demonio: (con voz muy enfurecida con desprecio)
¡Ella es sólo una mujer! ¡Ella es simplemente un ser humano!
¿Por qué le dio la corona que se supone que es nuestra?
Exorcista: Ave María llena de gracia…
Demonio: Aaahhh eso es ensordecedor que lo digas!
¡Te vamos a matar!
Sí. Ya basta ¡Su nombre es ensordecedor!
¡Los vamos a matar a todos!
Exorcista: (recita la letanía dominicana a María para ser dicho durante las tribulaciones)
María, morada de los ángeles. Reza por nosotros.
Demonio: (con un grito aterrador y gruñendo)
¡Sí. Ya basta!
Exorcista: Santa María, morada de los ángeles (repetido 10 veces)
Demonio: No estamos de acuerdo que la instalara más arriba de nosotros.
Pero todo lo que él planeó fue para darle la gloria.
Por culpa de él hemos sido desechados.
Sí. No hemos opuesto a que ella sea más alta que nosotros.
Pero él lo planeó todo para darle la gloria. Debido a esto fuimos expulsados
Exorcista: Invita a los que le ayudan a cantar el Salve Regina en latín
Demonio: ¿Por qué te llamó a ti? ¡Sólo eres humano! ¡Él no es Dios!
¿Por qué la estás llamando a ella? ¡Ella es simplemente un ser humano! ¡Ella no es un Dios!
Exorcista: …ergo advocata nuestra… o clemens, o pia… o dulcis virgo maria…
Demonio: (Como si estuviera aterrorizado con lo que ve)
Sí. ¡Ya basta! ¡Ya basta! ¡Ya estamos sufriendo un terrible sufrimiento!
(El exorcizado regresa al estado consciente del estado de trance)
Exorcista: (se dirige a la víctima para probar si es realmente la víctima quien habla)
Di desde tu corazón “¡Alabado sea Jesús y María!
Demonio: ¡Alabado sea Jesús y Mar…
¡No! (entra en trance y en estado poseído de nuevo)
¡No, nunca la glorificaré! ¡Ella es sólo un ser humano!
Exorcista: Oh, Reina de los Cielos! ¡Amante soberana de los ángeles!
Tú que desde el principio has recibido de Dios el poder y la misión de aplastar a la cabeza de Satanás, te suplicamos humildemente que envíes a tus legiones sagradas, que, bajo tu mando y por tu poder, pueden perseguir a los espíritus malignos…
Demonio: (Con un grito horrorizado)
¡Basta con eso! No lo digas. ¡Cállate!
Estamos en agonía. ¡Odiamos a esa mujer! Ella es la que destruyó todos nuestros planes.
Exorcista: Inmaculado corazón de María, ruega por nosotros (repetido 10 veces)
Demonio: (en un tono de rendición pero desafiante)
Sí. Ella es inmaculada. ¡Detestamos a esa mujer! ¡No tenemos poder sobre ella!
La lección aprendida, según este exorcismo es que los demonios pueden decir cualquier cosa en contra de la Santísima Virgen María. Pero están realmente aterrorizados de ella.
Porque ellos saben por su humildad, por su fe en Dios, y por el sí al mensaje de un ángel, Dios se convirtió en carne, y el plan del diablo fue destruido para siempre.
Todos los que la odian, por lo tanto, se alinean con el diablo que la aborrece enormemente. He visto la virulencia del diablo y sus secuaces ángeles caídos contra la Santísima Madre. Y no está muy lejos de la virulencia de algunos “cristianos” contra ella.

EXTRACTOS DE UN EXORCISMO REAL DEL DOMINGO 24 DE SEPTIEMBRE 2017
Aquí hay fragmentos de las reacciones de un demoníaco durante oraciones particulares en un exorcismo real del 24 de septiembre de 2017 que duró más de 3 horas seguidas.
Entorno: En la Capilla de Adoración
Víctima: Filipina de más de 20 años que vino de un área rural.
Durante todo el estado de posesión, ella hablaba en inglés directo sin acento local, como si fuera un hablante nativo de ese idioma, a veces hablaba en un claro español.
Exorcista: (arrodillado ante el Santísimo Sacramento expuesto)
¡Oh Santísimo Sacramento, Oh Sacramento Divino, toda alabanza y toda acción de gracias a Ti!
Demonio: (con una risa burlona)
¿Por qué estás adorando ese “pan”?
Adórame  a mí en cambio. Soy inmortal y poderoso.
Él solo te dio pan, nada más. (Seguido por un gruñido)
Exorcista: (ordenando al demonio que adore a Dios) ¡Arrodíllate ante Su santa presencia en la Eucaristía, espíritu inmundo!
¡Arrodíllate y adórale a Él, a tu Creador y Dios!
Demonio: ¡Nuncaaaaa!
Exorcista: (instruyendo a todos los que lo ayudan a arrodillarse ante el Santísimo Sacramento con la cabeza inclinada)
¡Oh Sacramento Santísimo, Oh Sacramento Divino, toda alabanza y toda acción de gracias …
Demonio: (gritando con furia)
¡No lo adoren! ¡Alábame a mí! ¡Él no te da nada!
¡Puedo darte todo! ¡Soy dueño del mundo! ¡Poseo todo en él! ¡Puedo dártelo!
Exorcista: Santo, santo, santo, es el Señor Dios de los ejércitos. El cielo y la tierra están llenos de tu gloria…
Demonio: (silbidos y maldiciones)
Estuvimos allí, gloriosoes e inmortales.
Él nos echó de Su presencia. No aceptamos Su plan para ustedes.
Exorcista: (rezando la Letanía de los Santos)
Señor, ten piedad de nosotros… Cristo, ten piedad de nosotros… Señor, ten piedad de nosotros.
Demonio: (con una voz gruñona y burlona)
No hay piedad para ustedes. Son como nosotros. Rebeldes, desobedientes, ¡pecadoressss!
Exorcista: Santa María, ruega por nosotros.
Demonio: (con la cara endurecida)
¡No! ¡Para! ¡No llames a esa mujer!
Exorcista: San Miguel… San Gabriel … San Rafael …
Demonio: (en un tono muy furioso)
¡Yo era más glorioso que ellos! ¡Aaaaahhhhh!
¡Llámame y te responderé!
Exorcista: (invocando a cada uno de los santos de la letanía)
San José… San Agustín… Santo Domingo…
Demonio: (respondiendo a la letanía con ira)
¡Pecadores!¡Pecadores! ¡Pecadores todos ellos!
Exorcista: De todo mal, líbranos, oh Señor… De todo pecado…
Demonio: (en tono de burla)
¿Le pides a Dios que te libre del mal y del pecado?
Amas el pecado. Es por eso que estamos aquí contigo.
El pecado los destruirá a todos.
En unos años, el mundo entero será nuestro gracias a ustedes.
La Oscuridad los cubrirá a todos.
(Riendo con desprecio)
¿No lo ves y lo experimentas? Ya está aquí.
Exorcista: Que gobiernes y preserves Tu santa Iglesia, te lo pedimos Señor, escúchanos…
Demonio: ¡La destruiré!
Exorcista: Que humilles a los enemigos de la Santa Iglesia, te lo pedimos Señor, escúchanos….
Demonio: Ustedes son los enemigos de ella.
Estos sacerdotes y religiosos que la sirven.
(Luego comenzó a reírse con desprecio)
Todos son infieles.
Ellos nos invitan incluso a sus propias casas con las cosas que hacen y practican.
Los destruiremos a todos desde el interior.
(Luego mirando con furia a una religiosa que estaba asistiendo) Sí, hermana, tu congregación no tiene nada de la santidad de tu padre (menciona el nombre de un gran santo en el que se inspira la congregación).
Te destruiremos pronto. Ya estamos adentro.
Exorcista: Que eleves nuestras mentes a los deseos celestiales, te lo pedimos Señor, escúchanos…
Demonio: Todos ustedes desean pecar más que el cielo.
Hacen muchas cosas malvadas (risa burlona)
Exorcista: (comenzó a orar en latín usando el Ritual)
Praecipio tibi, quicumque es, spiritus immunde, et omnibus sociis tuis hanc dei famulan obsidentibus: ut per mysteria incarnationis, passionis, resurrectionis et ascensionis Domini nostri Jesu Christi, per missionem Spiritus Sancti, et per adventum ejusdem Domini nostri at judicium, dicas clare mihi nomen tuum, dicas clare mihi nomen tuum, dicas clare mihi nomen tuum, dicas clare mihi nomen tuum, dicas clare mihi nomen tuum…
Demonio: ¡Satanas! Padre, conozco tus pecados… Acusaré a todos a la hora de su muerte.
Exorcista: (repitiendo la plegaria)
Dicas clare mihi nomen tuum…
Demonio: ¡Lucifer! ¿Crees que adoras a Dios, Padre?
La humanidad me adora cada vez más.
Me adoran en sus películas, su música y sus bailes.
(Luego, en tono de susurro) Estoy allí cuando solo se complacen a sí mismos.
(Con risa burlona) Estás perdiendo el tiempo, Padre.
Ella es nuestra, el mundo es nuestro.
La humanidad ha rechazado a Dios.
Demonio: ¡Prorsus in omnibus obedias! Prorsus in omnibus obedias! Prorsus in omnibus obedias!
Demonio: (Con voz gruñona) ¿Cómo te atreves a mandarnos?
¡Eres solo un hombre¡ ¡Nosotros somos inmortales!
¡Eres solo un sacerdote¡ ¡Somos más poderosos!
Exorcista: ¡Prorsus in omnibus obedias!
Demonio: ¡No nos someteremos a ti!
¡Aaaahhh! (como en terrible agonía)
Exorcista: Padre Nuestro…
Demonio: Él no es padre para ti. Tú no lo escuchas…
¡Deja de orar!
La Hermana Asistente: Comenzó a cantar Dios te salve María, llena de gracia… y todos se le unieron.
Demonio: ¡Basta! ¡Paren! ¡Paren! ¡Ella es solo una mujer! ¡Malditos!
La Hemana y todos le siguen: … ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte…
Demonio: (gruñendo)
¡Esa mujer nunca deja de orar por ustedes!
Exorcista: (instruyendo a la Hermana y a los demás a cantar la Salve Regina en latín)
Demonio: ¡Tu reina no es una reina para nosotros!
¡Pero Él la hizo verdaderamente la reina! ¡Maldita sea!
¡Maldita sea! ¡Ella destruyó todo!
Exorcista: (llama a todos a recitar el Credo de Nicea)
Creo en Dios el Padre Todopoderoso… Creo en Jesucristo…
Demonio: (siseando y gritando improperios)
¡No hay salvación para ustedes!
Exorcista: (repitiendo esto una y otra vez el credo)
Demonio: (exasperado) ¡Nooooooooooo!
¿Por qué debería convertirse en hombre?
¿Por qué no ser como nosotros?
¡Él la eligió por encima de nosotros! ¡Él la eligió por encima de nosotros!
Exorcista: Él descendió del cielo. Y por el poder del Espíritu Santo, se encarnó de la Virgen María y se hizo hombre…
Demonio: (enfurecido) ¡La eligió! ¡Él la eligió para ser su madre!
Si hubiéramos sabido que sería ella, ¡la habríamos matado en el útero!
Exorcista: Él vendrá nuevamente en gloria para juzgar a los vivos y a los muertos y su reino no tendrá fin…
Demonio: (aterrado) Sufrimos, sufrimos terriblemente y tememos el día del juicio venidero.
Exorcista: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero (lo repiten 10 veces)
Demonio: No debe ser misericordioso con ustedes.
Sin embargo, Él les ha mostrado misericordia.
Todos ustedes son pecadores y no nos detendremos hasta que los llevemos a la condenación.
¡Llevaremos a muchos con nosotros al infierno!
Exorcista: Oh Jesús mio, perdona nuestros pecados. Sálvanos de los fuegos del infierno. Conduce a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Demonio: (rindiéndose pero desafiante) ¡Noooooo!
La lección aprendida según el exorcista es que Jesús está verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía. El diablo reconoce esa realidad y la teme tremendamente.
Pero ve la disposición irreverente de algunos católicos hacia el Santísimo Sacramento y esto le da la oportunidad de blasfemar como lo hacen algunos cristianos.
Satanás es el acusador de la humanidad ante Dios. Él nos acusa día y noche. Lucifer quiere ser adorado como Dios y cada vez que pecamos el diablo se envalentona. Él es de hecho un asesino desde el principio. Nuestra esperanza está en Dios. Nuestro Salvador Jesucristo vino a salvarnos. El diablo está furioso por esto. La Madre de Dios y los Santos en el cielo oran incesantemente por nuestra salvación. La pureza de la Santísima Madre aterroriza a los demonios. El diablo hará todo lo posible para llevar a muchos a la perdición.
Sin embargo, no importa cómo lo intenten, cuando Dios extiende su mano de misericordia, el hombre será salvado.
¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su Santo Nombre! Ora incesantemente.

Fuentes:
Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María