miércoles, 31 de enero de 2024

MISIÓN ISMERIA: LAICOS EVANGELIZAN A MUSULMANES EN LAS CALLES FRANCESAS SIN TAPUJOS NI CONCESIONES

 SON MEDIO CENTENAR, ALGUNOS DE ELLOS CONVERSOS DEL ISLAM

Mission Ismérie [Misión Ismeria] es una asociación de laicos fundada hace tres años. Con unos cincuenta voluntarios, algunos ex musulmanes, se introducen en las periferias francesas para salir al encuentro de la verdadera necesidad, la espiritual, y lanzar, como hacen muy pocos, la misión.

Lo cuenta Marco Respinti en Il Timone:

ANUNCIAR A CRISTO A LOS MUSULMANES

En 1110, entre la primera y segunda cruzadas, tres nobles franceses de los señores de Eppes, un minúsculo burgo cerca de Laon, en el norte de Francia, partieron hacia Tierra Santa.

Eran caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, la orden monástico-caballeresco conocida más tarde con el nombre de Hospitalarios que, como otros similares, protegían a los peregrinos cristianos en viaje hacia la Ciudad Santa. En 1134 aproximadamente, caen en una emboscada de los sarracenos en Ascalón, en el Negev occidental, actual Israel, donde en agosto de 1099 la victoria de los cristianos había puesto fin a la primera cruzada.

CONVERSIÓN MILAGROSA

En El Cairo, el califa fatimita Al-Afdhal intenta convertir al islam a los tres caballeros prisioneros para reclutar su valor militar. Sin embargo, en su celda, los tres cruzados resisten a las fuertes presiones de los doctos musulmanes y a las vejaciones de los carceleros.

Entonces el visir decide utilizar a su hija Ismeria. La devota princesa apela a los cruzados, a los que avisa de la amenaza de muerte que se cierne sobre ellos si no se convierten. Pero los caballeros empiezan a hablar del Dios cristiano a la joven musulmana. Día tras día, la curiosidad de Ismeria aumenta, va a verlos, habla con ellos, se interesa, pregunta, pregunta de nuevo, aprende.

La figura de la Virgen María la conquista, sobre todo a través de las palabras extasiadas de los tres franceses, que la describen como una suma belleza capaz de dar la verdadera alegría. Ismeria les pide una imagen. Los caballeros se la prometen. La oración y la noche le regalan, por la mañana, una estatua de la Virgen aparecida por milagro. Los cruzados, atónitos, la llaman "Notre-Dame de Liesse", "Nuestra Señora de la Alegría".

La noche siguiente la Virgen se aparece a Ismeria, exhortándola a la fuga. Pero el camino es arduo. Agotada, la comitiva se duerme tras cruzar el Nilo. Cuando se despiertan, los cuatro descubren que ya no están en Egipto, sino cerca de una fuente en Lience, en Picardía. Hay más prodigios. Los caballeros deciden erigir en ese lugar una pequeña iglesia, Nuestra Señora de la Alegría, en la que se sigue venerando: el milagro, la conversión de la princesa, su bautizo, oficiado por el obispo de Laon, Bartolomé de Jur (1080-1158), y la escultura que la representa, en ébano negro.

La Iglesia católica honra a Ismeria el 15 de agosto, en la fiesta de la Asunción de María, y unos días después, el 18 de agosto, fiesta de Nuestra Señora de la Alegría.

EN LOS LÍMITES HUMANOS Y URBANOS

Desde junio de 2020 existe en París Mission Ismérie [Misión Ismeria], una asociación instituida en nombre de la santa princesa fatimita. Promovida por la asociación católica misionera Réseau Ángelus, existe para un único fin: anunciar a todos, pero sobre todo a los musulmanes, el Evangelio según el lema "Cristo es mi liberador". Porque efectivamente, hay una gran necesidad de la misión en el islam.

Ahora bien, Misión Ismeria no solo busca recorrer la maravillosa historia de la joven hija del califa, sino que también privilegia el mismo modo de anuncio de los tres caballeros. Es decir, el relato de la belleza sin igual y la demostración de la potencia sublime de la Buena Nueva, mostrando a todos la fuerza y la fascinación de la vida de Jesús, de la predicación de los Apóstoles y de la historia de la Iglesia.

Misión Ismeria tiene como propósito salir al encuentro de los musulmanes franceses a lo largo del camino de sus existencias, a menudo desheredadas. Los busca y hace que les busquen donde ellos se encuentran. En Francia esto quiere decir, sobre todo, en los límites urbanos y humanos de las ciudades, en especial de las grandes, donde la enajenación aumenta claramente; pero también en las ciudades más modestas.

Son las famosas banlieu [periferias], los suburbios que cercan y aprietan los aglomerados más neurálgicos, actualmente terreno difícil, a menudo peligroso y con frecuencia explosivo. Son los lugares donde inmigrantes de segunda y tercera generación, en gran parte norteafricanos y de religión, o de tradición, islámica, pasan el día sin una ocupación o, lo que es más grave, con poco futuro. Son los lugares donde la pobreza crece convirtiéndose en resentimiento y los jóvenes, entre aburrimiento, martilleo rap y expedientes, tal vez acaban radicalizándose, redescubriendo el islam en una versión agresiva. Sucede cuando alguien les da la perspectiva de un mañana distinto, verdadero o supuesto, tal vez incluso de sacrificio y dotado de algún sentido, fuerte también cuando es aberrante, apasionado también cuando es perverso. Es aquí -y la crónica lo recuerda todos los días- donde se alimenta la violencia y madura el terrorismo.

HUMANIDAD QUE HAY QUE REDIMIR

No es un secreto para nadie que las banlieue son el claro y clamoroso fracaso de la política francesa hacia los inmigrantes. Desde hace tiempo Francia es una mezcla de laicismo llevado al extremo, igualitarismo utópico y nacionalismo de izquierdas también cuando gobierna la derecha, es decir, de un revanchismo ilustrado engreído y miope, muy jacobino, que, más allá de los buenismos de fachada, se deleita en relegar a los inmigrantes en cinturones suburbanos que parecen salidos de películas distópicas. Esta misma humanidad de serie B añade lo suyo cuando tira al bebé con el agua de la bañera y con la guetización reprobada pero, al mismo tiempo, instrumentalizada, rechaza la civilización occidental en su totalidad, encendiendo así la mecha de un polvorín enorme.

Pues bien, es precisamente en este pantano de la conciencia hipócrita y complicada de un Occidente que fue cristiano donde Misión Ismeria se sumerge hasta el fondo del estiércol para buscar, bajo la superficie, las perlas de una humanidad que hay que redimir. O por lo menos lo intenta proponiendo la solución más radical, cautivadora y apasionante de todas, Jesucristo.

En los límites de las periferias degradadas o en cualquier otro lugar donde se deje conocer, Misión Ismeria habla a los musulmanes, verdaderos, supuestos o despistados, como tal vez nadie más hace, mirando su rostro ante todo como seres humanos y criaturas de Dios.

NADA DE ECUMENISMO NEGLIGENTE

Misión Ismeria está guiada por Vincent Naymon y actúa en las parroquias, comunidades y diócesis. Su vocación es totalmente espiritual. No tiene ningún vínculo con otras realidades, por ejemplo, políticas o partidistas. No práctica un buenismo estéril y no se columpia en irenismos estúpidos. Anuncia todo el Evangelio y lo hace siempre con caridad, estrategia y sentido de la oportunidad. No practica un ecumenismo vulgar y no se llena la boca con la palabra "diálogo". Forma parte de ese gran frente, ignorado por los grandes medios de comunicación, donde asociaciones y personas a nivel individual dotadas de medios materiales actúan con convencimiento en aras de la nueva evangelización.

[Lee en ReL: Muchos musulmanes se convierten a Cristo, pero hace falta «una verdadera voluntad de evangelización»

«Para evangelizar musulmanes, lo primero es amarlos»: la red de Mission Ismérie en Francia

Il Timone ha podido hablar con sus dirigentes y con algunos de sus operativos, que prefieren mantener, como los cartujosocultos sus nombres. Algunos de ellos son ex musulmanes y en varios casos tienen familias que siguen perteneciendo al islam, por lo que la inteligencia práctica les aconseja no exagerar nunca. Misión Ismeria cuenta actualmente con unos cincuenta misioneros laicos, de los cuales casi un quinto está formado por ex musulmanes. Lleva a cabo su misión en París, Lille, Lyon, Toulouse, Nantes, Rouen, Besançon y Tours. Su bandera es una palabra fuerte, aunque abusada: reconciliación. Reconciliar a los hombres con toda la verdad de Cristo.

Traducción de Verbum Caro.

ReL

AUDIENCIA DEL PAPA: «EXISTE UNA 'SANTA INDIGNACIÓN', EN LA QUE SE SIENTE 'IRA' CONTRA LA INJUSTICIA»

 "La ira es un vicio destructivo de las relaciones humanas, y expresa la incapacidad de aceptar a quien es distinto de nosotros o piensa de manera diferente", dijo el Papa.

El Papa celebró este miércoles la habitual Audiencia General en el Aula Pablo VI del Vaticano. En su catequesis, Francisco habló del vicio de la ira, que definió como destructor de las relaciones humanas, que tiene una fuerza penetrante que perdura en el tiempo, por lo que debe remediarse rápidamente ejercitando el arte del perdón.

Sin embargo, el Papa advirtió, que las pasiones no son siempre malas, "nos corresponde a nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo", encontrar su "justa medida", nos corresponde a nosotros "educarlas bien para que se vuelvan hacia el bien".

CAPAZ DE QUITARNOS EL SUEÑO

"A menudo la ira no se dirige sólo contra quien creemos que nos ha hecho mal, sino contra la primera persona que resulta estar a nuestro alcance. Hay hombres que contienen su ira en el lugar de trabajo, demostrándose tranquilos y compasivos, pero que una vez llegados a la casa se vuelven insoportables para la esposa y los hijos. La ira es un vicio desenfrenado: es capaz de quitar el sueño y de hacernos continuamente maquinar en nuestra mente, sin lograr encontrar una barrera para razonamientos y pensamientos", apuntó el Papa.

"La ira es un vicio destructivo de las relaciones humanas, y expresa la incapacidad de aceptar a quien es distinto o piensa de manera diferente; provoca resentimiento que termina involucrando no sólo ciertos comportamientos, sino a toda la persona que tenemos delante. Es un vicio que quita lucidez y que a menudo no se calma con el paso del tiempo. Por eso es importante tratar de afrontar enseguida el problema y llegar a la reconciliación", añadió.

El Papa animó a pedir perdón cuando se den estas situaciones. "Si durante el día puede surgir algún malentendido, y dos personas dejan de entenderse no hay que entregar la noche al diablo. El vicio nos mantendría despiertos en la oscuridad, rumiando nuestras razones y errores inexplicables que nunca son nuestros y siempre del otro. Es así: cuando una persona está dominada por la ira, siempre dice que el problema es del otro. Nunca es capaz de reconocer sus propias faltas, sus propios defectos. Ejercitarse en el arte del perdón en el 'Padrenuestro' nos hace orar para nuestras relaciones humanas".

"Todos somos pecadores, todos, y todos tenemos las cuentas en números rojos: no lo olviden. Y, por tanto, todos tenemos que aprender a perdonar para ser perdonados. Los hombres no permanecen juntos si no se practican también en el arte del perdón, siempre que esto sea humanamente posible. Lo que contrarresta la ira es la benevolencia, la amplitud de corazón, la mansedumbre, la paciencia", señaló.

Por otro lado, el Papa comentó que existe una "santa indignación". "Existe una 'santa indignación', que no es 'ira', sino un movimiento interior. Y a veces es bueno que la ira se desahogue de la manera adecuada. Si una persona no se enfada nunca, si no se indigna ante la injusticia, si no siente algo que le estremece las entrañas ante la opresión de un débil, entonces significaría que no es humana, y mucho menos cristiana".

G. de A.

SOTANA, CERVEZA... ¡Y EL TRAPEZIUM! BRIAN, EL CURA QUE EVANGELIZA A CIENTOS CON UNA RECETA MAESTRA

 «ESTAR DONDE ESTÁ LA GENTE ES CLAVE, NO PODEMOS ESPERAR A QUE VENGAN A LA IGLESIA», DICE CAPUANO

Recién ordenado, Brian Capuano vistió su sotana y comenzó a lucirla por las calles y bares de Virginia: pronto se convirtió en una celebridad por su don de gentes y su capacidad de transmitir el Evangelio.

Según Cerveceros, la producción anual de cerveza en España asciende a los 41,1 millones de hectolitros. Con una población casi seis veces mayor, en Estados Unidos son más de 200 millones.  Esta es una cifra tan abismal que se puede equiparar al agua que consumen miles de personas durante meses. Además, su consumo se da mayoritariamente en contextos sociales y de ocio, con amigos o familia. Teniendo en cuenta esta  realidad, descartar aprovecharlo como una vía de generar comunidad cristiana sería no tener en cuenta, además de siglos de historia, miles de oportunidades de transmitir el Evangelio, atraer a nuevos conversos y reafirmar la fe de los fieles.

Uno de los sacerdotes que ha sido consciente de esta realidad y la ha explotado con creces es Brian Capuano. Desde julio de 2023 es vicario judicial y canciller en la diócesis estadounidense de Virginia. Antes de ello se desempeñó como vicario vocacional, tras servir como párroco durante nueve años. Un currículum que no desentonaría mucho del de cualquier otro sacerdote de no ser por haber diseñado una línea propia de cervezas y evangelizado con ello a cientos de personas.

Criado en una familia católica, detalla a medios como The Progress Index que fue durante sus estudios cuando comenzó a involucrarse activamente con su parroquia.

"ESTAR DONDE ESTÁ LA GENTE": FE, SOTANAS Y CERVEZA

Una vez ordenado, Capuano acostumbraba a lucir su sotana por las calles, bares y restaurantes de Virginia, convencido de la importancia de ser visto como sacerdote fuera de la Iglesia.

Uno de ellos era el Trapezium, emblemático en Virginia, que reunía las condiciones óptimas para hacer algunas gestiones y entablar conversaciones disfrutando de  una cerveza junto a, o con desconocidos, muchos de ellos atónitos.

El emblemático Trapezium de Virginia, donde el sacerdote Brian Capuano es una celebridad evangelizadora. 

"Estar donde está la gente es fundamental. Hablar mientras tomamos una cerveza puede ser una manera fácil de romper el hielo, conocer a la gente y SU SITUACIÓN", DECLARÓ EN OTRA OCASIÓN A CATHOLIC VIRGINIAN.

CLIENTE ESPECIAL, CON MESA PROPIA Y EL 2º PISO PARA EVANGELIZAR

El sacerdote no tardó en ser conocido en la zona, convirtiéndose en un reclamo del establecimiento: tenía una mesa propia, el local lo nombró "cliente especial" y la gente se sentaba con él para abrirse y hablar, con todas las facilidades del personal.  

"Siempre han sido muy cálidos, acogedores y comprensivos con las personas que no entienden el catolicismo y muestran interés ​​en aprender más sobre la Iglesia", subraya.

Capuano no dudó en aprovechar su creciente influencia para evangelizar. Especialmente cuando le cedieron el segundo piso del local para algunas de sus iniciativas.

El sacerdote comenzó a recibir a decenas de personas, ávidas de conocer cuestiones tan dispares como el calendario litúrgico, los santos, el celibato sacerdotal o la bioética.

Capuano veía que eran pocos los que estaban familiarizados con todos esos conceptos, incluso con la forma de vida cristiana o la oración.

"Encontrar vías con las que poder dar a conocer en persona el catolicismo es clave si queremos evangelizar. El Evangelio se comunica mejor persona a persona, cara a cara", subraya. El proyecto acabaría cristalizando bajo el slogan de "Teología en el bar", como sucedió en otras muchas zonas del mundo y en numerosas diócesis de los Estados Unidos.

Pasados los años, el padre Brian era toda una celebridad. Su parroquia estaba más fortalecida y renovada que nunca, los fieles se incrementaban y la afluencia y proyectos con estudiantes de la universidad asociaba no paraban de aumentar.

UNA LÍNEA PROPIA DE CERVEZAS

Un día de 2018, Trapezium sorprendió a sus clientes con un sorteo en el que el ganador podría conocer la cervecería a fondo y, en última instancia, aprender a hacer su propia cerveza.

Capuano, resignado porque "nunca ganaba nada", decidió apuntarse al sorteo. Por eso se sorprendió cuando, estudiando en Roma tiempo después, recibió una nota de voz con el personal celebrando la noticia: "¡Padre Brian! ¡Has ganado el sorteo!".

Decidido a no perder la oportunidad, el sacerdote comenzó una colaboración con el personal del Trapezium que resultaría en una receta maestra: la Father Brian's Bourbon Barrel Brown Aleuna compleja Ale basada en su favorita del bar con aromas a chocolate, vainilla, bourbon, café, roble, tabaco y nuez negra.

El sacerdote también pudo diseñar la botella y la etiqueta de su cerveza, que terminó representando las centenarias vidrieras de su parroquia de San José.

"EN DEUDA CON ÉL": LOS TESTIMONIOS

La presentación de su cerveza fue un éxito, reuniendo a cientos de fieles, amigos y familiares que brindaron por el sacerdote. Parte de los beneficios fueron destinados a restaurar las vidrieras de la parroquia que iluminaban la Father Brian's Bourbon Barrel y desde entonces, el Trapezium no dejó de ofrecerle la posibilidad de organizar eventos comunitarios evangelizadores.

Pasado el tiempo, afloran los testimonios de vidas cambiadas entre las mesas y jarras del Trapezium.

Como la de Philip Decker, antiguo seminarista de Capuano, que recuerda los días en que pudieron profundizar en las obligaciones y posibilidades del sacerdocio.

"Me ayudó a comprender y apreciar que mi formación no era sólo un asunto formal, algo que sólo se discutía en su oficina o durante el ajetreo, sino algo que podíamos hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Fue un excelente maestro. No había experimentado antes su espiritualidad, tranquila y humilde, y todavía hoy me conmueve", recuerda.

O de Herb Funk, también catecúmeno con el padre Brian, para quien el sacerdote y su "Teología en el  bar" fueron cruciales para llegar a ser diácono en la parroquia de San José.

"Estoy en deuda con él. Soy un hombre mayor y él es bastante joven, pero no podría haber tenido un mejor profesor", asegura el diácono.

También estuvieron presentes sus padres, orgullosos "del gran trabajo que hace" y de cómo el sacerdote es capaz de "encontrar la forma de conectar con cualquiera".

"NO PODEMOS LIMITARNOS A ESPERAR": EVANGELIZAR, "UNA MISIÓN"

El evento de presentación comenzó con la bendición de la cerveza, seguida de un cántico del coro. “La cerveza se elaboraba tradicionalmente como alternativa al agua. Y también como alimento sustitutivo. Por eso, en los primeros tiempos los monjes solían beber cerveza como forma de ayunar”, explicó. 

A día de hoy, Capuano sigue buscando la forma de acudir al Trapezium, esperando a que sus nuevas obligaciones se lo permitan.

Para él, la evangelización directa y "en primera línea" siguen siendo su gran pasión y una parte importante de lo que considera "una misión".

"Como sacerdotes y católicos en general, no podemos limitarnos a servir las necesidades de los que cruzan el umbral de nuestras iglesias. No podemos esperar a que la gente venga a la Iglesia a ser evangelizada. El Señor envió a los 12 y luego a los 72 para llevar la Buena Nueva y eso tiene que continuar hoy", concluye.

José María Carrera

GRIGIO

“Gris/Grigio” era el perro que se aparecía para proteger a don Bosco, en una etapa de su santa vida, sin duda era un ángel; como el gato de tres colores que acompañaba a San Martín de Porres. Los ángeles toman formas diversas para decir a tu interior que Dios está contigo. Se cuenta que Gris era como un perro lobo, grande y muy cariñoso con los que vivían con el santo. 

Si encuentras a un animal en tu camino dale tu amabilidad sin miedo… Y hasta pueda ser que Dios quiera entregarte un animalito abandonado para que tú lo cuides en su nombre.

Alejandro Smith Bisso

𝑫𝑬𝑺𝑨𝑻𝑨 𝑨 𝑳𝑨𝑺 𝑷𝑬𝑹𝑺𝑶𝑵𝑨𝑺

Cuando no perdono a alguien que me ha lastimado, a nivel espiritual, lo que sucede es que ato a esa persona a mi pie.

Ahora camino con ella, voy a todos lados con ella, está atada a mí.

Y si son muchos, los llevo a todos atados a mí mismo.

Aunque nadie los ve, aunque nadie se dé cuenta, camino con todos ellos.

Llevo algunos atados a mis pies, otros a mis manos, otros a mi cuello.

Es una verdad universal.

El PESO tienes que sacártelo de encima.

De lo contrario, te cansas, te agotas, te sientes pesado, no avanzas.

Tienes que desatar.

Cuando desatas, la persona ya no te controla, ya no te maneja, ya no te manipula.

“Perdón significa: Soltar a alguien… renunciar a mi derecho de arrastrarlo por la vida”.

 Las heridas no resueltas pueden tener una (raíz).

O sea (una vida interior propia).

Donde nadie ve.

Cuando nos llenamos de resentimiento nos alejamos del piso de la gracia, nuestro fundamento.

Nos descalificamos al perdernos.

Sus Gracias.

Eso es literalmente una 'desgracia'.

Los hombres y mujeres del UNO podemos hacer milagros y el Perdón es uno de ellos.

Porque Perdonar es Milagroso.

Cuando perdonamos genuinamente soltamos a esa persona que nos lastimó; no esperamos nada de ella, ni siquiera disculpas, nada.

Sólo lo hacemos.

𝑬𝑳 𝑷𝑬𝑹𝑫Ó𝑵 𝑨𝑳𝑬𝑱𝑨 𝑫𝑬𝑳 𝑽𝑰𝑵𝑪𝑼𝑳𝑶 𝑻𝑶𝑿𝑰𝑪𝑶

Algo que ayuda a perdonar es que el que nos lastimó soltó su veneno sobre nosotros, su propia frustración, su propio dolor.

Cuando no lo perdonamos, estamos reteniendo esa sustancia tóxica en nuestro sistema y terminamos intoxicados, envenenados.

Perdónalo, Suéltalo y aléjate.

Si te siguen maltratando, aléjate.

Si es tu pareja, busca ayuda.

𝑬𝑳 𝑷𝑬𝑹𝑫Ó𝑵 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: 𝑳𝒂 𝑷𝒂𝒛 𝒚 𝒍𝒂 𝑺𝒆𝒓𝒆𝒏𝒊𝒅𝒂𝒅.

María del Carmen

TRADICIÓN SOBRE LA DELICIOSA "SOPA HUACHANA

Manuel Portuguez, un moreno cañetano, criado en Huacho por la familia Torero, fue el mejor cocinero de la campiña; por sus buenos modales y su carácter bonachón se ganó las simpatías y los secretos culinarios de las viejas cocineras, sobre todo en la preparación de la sopa huachana.

"Manucho" muy popular y amigo de todo el mundo, nunca decía no, cuando lo solicitaban para que cocinara en días especiales como: cumpleaños, aniversarios y las boditas que se comían, después de las misas de año de un familiar.

Los doctores Ricardo Samanamud y Lizandro Roca Rosario, contrataban al negro “Manucho" para que les preparara especialmente la sopa huachana en Lima. El moreno para hacerles quedar bien, llevaba todas las aves y los condimentos, pero la sopa no le salía tal como la saboreaban en Huacho, cosa que le hicieron ver los doctores. Se dio cuenta "Manucho" que la causa era el agua de Lima, tratada con cloro. En los sucesivos banquetes que preparó "Manucho", llevaba secretamente un barrilito de agua de acequia. Los doctores alborozados lo felicitaron diciéndole: "¡Ahora sí, negro, te salió la sopa huachana igual que en la campiña"! Cocinar es un arte que muy pocas personas lo poseen, por ello, los buenos cocineros son muy contados.

Un buen cocinero se distingue por su sazón, buen punto de sal y presentación de plato, que él lo ha preparado, para que llegue fresco y tentador a la mesa. Que la vista sea la primera en apreciarlo, el olfato en deleitarlo y al degustarlo, quede como "bocato di cardinali".

El cocinero creador, con lo que encuentra en la cocina prepara un delicioso potaje.

MANUCHO" DE ALBERTO BISSO SÁNCHEZ (1985).

Alejandro Smith Bisso

CUANDO UN HIJO DESPRECIA A SUS PADRES

No existen padres perfectos. Pero con sus imperfecciones, con sus límites, en ocasiones con su falta de estudios, los padres siguen siendo padres.

Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net

Uno de los grandes dolores de la vida se produce cuando un hijo desprecia a sus propios padres.

El hijo existe porque sus padres se amaron mutuamente, se abrieron a la llegada de ese hijo, lo ayudaron en sus primeros años, lo protegieron en tantas situaciones de la vida.

Por motivos diversos, un día ese hijo muestra indiferencia, antipatía, incluso desprecio y odio hacia sus padres.

¿Cómo es posible? Quizá por una soberbia terrible: el hijo piensa que sabe más, que puede más, que es mejor que sus padres.

O tal vez porque acusa a sus padres de tener defectos, de no haberle educado bien (o como el hijo habría querido), de no consentirle en sus peticiones.

O, simplemente, porque al sentirse “maduro” e independiente no quiere reconocer lo que debe a sus padres; piensa que así “volará” y se realizará según sus planes personales.

Los padres sufren lo indecible ante esas actitudes de un hijo. Sufren porque le han dado tanto. Sufren porque, como seres humanos, esperaban cariño y encuentran rabia y desprecio.

No existen padres perfectos. Pero con sus imperfecciones, con sus límites, en ocasiones con su falta de estudios, los padres siguen siendo padres.

¿Es posible ayudar a un hijo que ha llegado a la ceguera y al pecado del desprecio a sus padres? Parece difícil. Dios, sin embargo, puede tocar un corazón tan endurecido, tan desalmado.

Los padres rezan por ese hijo, desde el dolor que experimentan, desde la angustia que surge al sentirse despreciados por quien nació como fruto de su amor de esposos.

Quizá algún día llegue la luz de Dios al corazón de ese hijo. Podrá, entonces, reconocer cuánto debe a sus padres y cómo ha actuado con ellos con una ingratitud terrible.

Si ese hijo se convierte, si pide perdón a Dios y a sus padres, superará los sentimientos negativos que le hayan asfixiado hasta ese momento, y será capaz de vivir con esa alegría de quien sabe que existe gracias a quienes lo acogieron y ayudaron, a veces con heroísmo, en sus primeros años de existencia humana.