miércoles, 30 de septiembre de 2009

MES DEL SANTO ROSARIO - OCTUBRE


¿Sabes que está en tus manos salvar a alguien este mes y que a su vez alguien te salve a ti?

Te estarás preguntado cómo. Te lo voy a decir: Reza el Santo Rosario este mes por las Almas del Purgatorio. Con el rezo del Santo Rosario salvas Almas del Purgatorio las que a su vez en el Cielo, orarán por ti.

¿Recuerdas cuántos familiares y amigos ya partieron antes que tú? Esos serán los primeros en irse al Cielo por tus oraciones, serán los primeros que pedirán a Dios por ti.

Las Almas del Purgatorio, por sí mismas no pueden hacer nada para apresurar su entrada a la Gloria de Dios… dependen de nuestras oraciones. Un Rosario por las Almas del Purgatorio es un Pasaporte para muchas almas, nuestra Madre del Cielo lo ha prometido. Todos pasan por el Purgatorio, nadie se salva de purificar su alma, ni la Madre Teresa o el santo más santo.

Haz algo bueno este mes, aunque no sepas rezarlo ni sepas los Misterios, sólo di un Padre Nuestro, 10 Avemarías y un Gloria. Dices tu intención y vuelves a empezar. Eso lo repites 5 veces. Dios tomará en cuenta tu buena intención. Ya, cuando tengas tiempo consíguete un folleto con los Misterios y la forma completa de rezarlo…. las almas te lo agradecerán con creces.

Con tu rezo también muchas almas terrenas se convertirán…. hay alguien que siempre se gana alguito.
Bendiciones por casa.
José Miguel Pajares Clausen

Nota: Si deseas, me lo solicitas, y te envío por tu correo como se reza el Santo Rosario… ya no hay excusas. En el perfil del blog está mi correo personal.

SEMILLA DE HACE 2000 AÑOS


Científicos israelíes hicieron germinar una semilla de 2000 años de la palmera descrita en la Biblia.

Los investigadores quieren averiguar qué es lo que resultaba tan excepcional acerca de la palmera original de Judea, muy alabada en la Biblia y el Corán por su sombra, alimento, belleza y cualidades medicinales, pero más tarde destruida por las cruzadas.

A las ocho semanas, la persistente semilla se mantenía fuerte, a pesar de que la mayoría de los granos antiguos producen plantas que mueren rápidamente.

La doctora Sarah Sallon, que dirige un proyecto sobre plantas medicinales del Oriente Medio, subraya que la palmera en la antigüedad simbolizaba el árbol de la vida. Pero la doctora Elaine Solowey, que hizo germinar la semilla y la está haciendo crecer en cuarentena, dice que la mayoría de las semillas antiguas mueren rápidamente porque han utilizado la mayoría de sus nutrientes en permanecer vivas.

Hasta el momento de redactar esta noticia, la planta produjo siete hojas.
Fuente: NYT. Redacción: ACPress.net

Una semilla de hace 2000 años puede revivir. Una semilla de fe y esperanza no importa cuando se sembró también puede revivir. Nuestra confianza en Dios necesita ser cada día alimentada.

Si como padres sembramos semillas de fe y esperanza en nuestros hijos, un día esa semilla germinará. Recuerda, este día, tus hijos son tierra fértil y las semillas de fe y esperanza que un día sembraste, germinará.

Sigue sembrando esas semillas y aún cuando uno de tus hijos te haga llorar hoy, mira con fe y esperanza y cree que un día esa semilla en él o ella germinará.

He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta. Sal 127:3-5

PRENDAS INTIMAS INTELIGENTES


¿Qué son las prendas íntimas inteligentes?

Se trata de los sostenes y panty creados por investigadores holandeses para controlar los latidos del corazón y la presión sanguínea, de manera que puedan llamar a los servicios de emergencia al detectar cualquier anomalía.

Las prendas están confeccionadas de una tela que contiene electrodos y que utiliza hilos del material para enviar información a un pequeño microprocesador, el cual envía la información al servicio de emergencias.

En la parte más íntima de nuestro ser, que es el espíritu, Dios ha colocado en aquellos que se han rendido a Él y lo aman, mucho más que un microprocesador, es una persona, y es el Espíritu de Dios quien mora en cada creyente y él determina cuando las motivaciones de nuestro corazón están erradas y nos guía, nos enseña, nos reprende y nos orienta.

¿Tienes ya ese controlador interno dentro de ti? Eres obediente a su dirección y orientación. No estas solo, el Espíritu está dentro de ti.

En cuanto a ustedes, la unción que de Él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica - no es falsa - y les enseña todas las cosas. Permanezcan en Él, tal y como Él les enseñó. I Juan 2:27

El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14:17

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26

LA SALVACIÓN


Salvar nuestras almas es el mayor anhelo del hombre y es el mayor deseo de nuestro Señor.

Quienes elegimos apostarle todo al rescate de nuestras familias y no nos dejamos tentar por la salida que el mundo ofrece del divorcio e uniones sucesivas, sino que creemos que trabajar por la familia unida por Dios es nuestra misión, a veces somos incomprendidos. Cuando uno de los cónyuges ha decidido dejar al otro y reemplazarlo por una tercera persona, no dejan de haber voces que alientan a que el cónyuge abandonado busque otra pareja también para cubrir el vacío.

Quienes creemos en el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo, con su "no" rotundo al divorcio, estamos llamados a perseverar en la fe y esperanza por el rescate en Jesús de las almas de los hijos pródigos, es decir de quienes se alejan de sus mandatos, comprendiendo que nosotros también tendremos que revisar nuestras actuaciones permanentemente a la luz del evangelio para actuar con caridad.

En medio de las incomprensiones del mundo a nuestras actuaciones, nos enfrentamos a que se nos tilde de masoquistas porque el camino que hemos elegido causa sufrimiento. Nosotros hemos entendido que lo que se hace por amor a Dios y a sus leyes, aunque a veces cause dolor, tenemos que unirlo a la cruz bendita de Jesús y se transformará en gracia para nosotros y para las personas por quienes luchamos por rescatar para Dios. Comprendemos que quienes han elegido caminos distintos a los planteados por Dios, aunque aparentemente puedan parecer muy felices, sabemos que es una felicidad mundana y vacía que los separa del amor de Dios y la salvación de sus almas. Nosotros que hemos elegido el camino estrecho, el camino de la cruz, el camino de la salvación eterna, sabemos que sólo así podremos disfrutar algún día de la presencia de Dios y vivir una vida eterna unidos a los santos y a los ángeles en el cielo y esa es nuestra verdadera misión y razón de esta vida terrena.

Conscientes que esta vida es pasajera y que estamos llamados a la santidad para la salvación de nuestras almas, solo hay un verdadero secreto para lograrlo, vivir el presente dentro de la voluntad de Dios haciendo el bien y viviendo en el amor y en comunión con Dios. Agradar a Dios en todo lo que hacemos, nuestras acciones, en hechos y palabras con un corazón totalmente desprendido, sencillo, limpio y con mucha humildad. Para lograr el deseo que Dios quiere para nosotros "caminar en santidad, y salvar nuestras almas", se requiere de voluntad, decisión y sobre todo plena confianza en Dios. Así sabremos que si no podemos elegir por los demás, en las circunstancias que hoy viven llevando vidas apartadas privándose del amor de Dios y poniendo en peligro la salvación de sus almas, sólo nos queda hacer bien nuestro trabajo diario, atender bien a nuestros hijos, servir a los demás y viviendo en el amor que Dios nos esta permitiendo vivir y seguir siendo perseverantes en nuestras oraciones pidiendo a Dios por nuestra conversión y la de nuestros cónyuges e hijos con la certeza que sólo Dios conoce y sabrá llegar a los corazones hoy endurecidos por el pecado, que los ha alejado de Él y de nosotros.

Sabemos que no es fácil y que es estrecho el camino pero les aseguro que vale la pena seguirlo porque estamos siguiendo a Aquel que entrego Su vida por amor a nosotros y que lo menos que podemos hacer nosotros es entregarle a Él nuestra vida, la de nuestros esposos e hijos en Sus manos, viviendo el amor como nos enseñó, con esperanza en que recibiremos lo que tanto anhelamos en el momento perfecto, que Dios disponga, y al final podremos decir: "valió la pena porque veremos la salvación de nuestras familias". "Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y tu familia" (Hch 16,31) Pidamos a nuestra Madre Santísima que así como en Canaa de Galilea con sólo decir "hagan lo que Él les diga", consiguió que Jesús hiciera Su primer milagro, interceda por nosotros para que arranque del corazón de Jesús el milagro que estamos esperando, la conversión nuestra, la de nuestros cónyuges e hijos y la restauración de nuestros matrimonios para mayor Gloria de Él.
Luce Bustillo-Schott

«Mortificad vuestros miembros terrenos, la fornicación, la impureza, la liviandad, la concupiscencia y la avaricia... Despojaos del hombre viejo con todas sus obras, y vestíos del nuevo» (Col 3,5-10).

«¿Qué hay de noble si soportáis el sufrimiento cuando lo merecéis? Pero si lo soportáis cuando hacéis el bien, eso sí es agradable ante Dios. Pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo sufrió por vosotros dejándonos ejemplo para que le imitéis». (1Pe 2, 20-21)

«Entrad por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran» (Mt 7,13-14).
“¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”. (Mt 16,26).

LA LEY DE ATRACCIÓN - UNA PATADA MÁS A DIOS


Yo soy mi propio Dios y todo lo logro mentalmente por mi mismo.

El Secreto es la Ley de Atracción. Todo lo que está llegando en tu vida, tú lo estás atrayendo a tu vida y lo atraes a ti, por virtud de las imágenes que mantienes en tu mente. Es lo que estás pensando. Sea lo que sea lo que está pasando en tu mente tú lo atraes a ti. Con estas frases se define mas o menos la La Ley de Atracción.

Los gurús se están llenando de plata, las sectas esotéricas se están llenando de miembros. Ahora resulta que existen tres secretos y muchas cosas más relacionadas con la difundida ley. Todos se han olvidado que existe el Optimista y el Pesimista. En estas dos palabras yo defino esa ley.

§ El Optimista es el que hace las cosas con ganas y a pesar del fracaso sigue intentándolo hasta que logra lo que se propuso. Ejemplo: Todos los inventores y triunfadores. Estos trabajaron y lucharon duro para lograr su meta.
§ El Pesimista es el que hace las cosas con desgano y al primer fracaso abandona. Ejemplo: Todos los fracasados. Estos se rindieron a la primera.

Ahora a este efecto le han puesto nombre: Ley de Atracción, y hay gente que paga por que los lleven por esa ideología más vieja que mi abuelita, y que a algún vivo se le ocurrió presentarla de otra forma, disfrazada de ley. Por supuesto que hasta te enseñan la técnica del pensamiento para lograrlo… misma oración contemplativa pero rezándote a ti mismo. Yo no apuesto, pero con que ganas apostaría porque me demuestre aunque sea uno, que esa tontería causa algún efecto positivo…. a lo más te volverá optimista, que eso lo puedes lograr con el ejemplo de los demás.

A Dios rogando y con el mazo dando. Nada te va a llegar estando sentado pidiendo mentalmente que te lleguen las cosas… esfuérzate, trabaja duro y luego festeja y goza de tu triunfo. ¿Sabes cuántos millones de personas compran diariamente billetes de lotería? ¿Acaso no lo compran pensando en ganar? ¿Ganan?

Hace poco salieron por televisión, acá en Lima-Perú, varias personas de la farándula hablando sobre lo bien que les iba con la bendita ley de atracción; a las dos semanas, un estilista famoso que habló de la ley y de lo bien que le iba, fue asesinado y además desprestigiado. Todo el mundo se enteró que era gay, que estaba con SIDA y sólo tenía una peluquería… las otras sólo llevaban su nombre, y que debía por todos lados.

Hermano, no dejes a Dios de lado y te dediques a creer en estas tonterías que lo único que logran es alejarte de Él. No patees a tu Señor ni lo saques de tu vida. Nada se mueve sin su consentimiento. Pide y recibirás busca y encontrarás llama y se te abrirá…” Esta no es ninguna ley… se llama FE, además lo dijo el mismo Jesús. "Si tuvieras Fe como un granito de mostaza..."

El pensar positivamente es muy bueno, y si lo haces en el nombre de Dios mucho mejor. Pero esta no es ninguna ley, ni de atracción ni de rechazo. Cree en Dios y ponte en sus manos… esa es la mejor ley.
José Miguel Pajares Clausen
Setiembre 2009

EN OCTUBRE, NO DEJES DE REZAR EL ROSARIO


Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo... y con seguridad que el mundo y "nuestro mundo" será mejor.

Octubre lo celebramos como el mes del rosario.
Rezar el rosario para algunas personas es un tiempo desperdiciado en una letanía de repetidas oraciones, que en la gran mayoría, están dichas de una manera distraída y maquinalmente. Pero no es así. El hecho de ponernos a rezarle ya es un acto de amor a la Madre de Dios. Es una súplica constante y repetida para pedir perdón y rogarle por nosotros y por todos los hombres en el presente y también en la hora de la muerte.

Rezar el rosario es meditar en los Misterios de la Vida de Cristo, de suerte que el rosario es una especie de resumen del Evangelio, un recuerdo de la vida, los sufrimientos, los momentos luminosos y transcendentales y glorificación del Señor, siempre acompañado de los momentos de grandeza de la Santísima Virgen, su Madre, siendo así una síntesis de su obra Redentora.

Rezar el rosario es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aún las menos instruidas y una excelente manera de ejercitar los actos más sublimes de fe y contemplación. El Padrenuestro con el que se empieza cada Misterio es la oración que Cristo nos enseñó y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo. En cuanto el Avemaría, toda ella está centrada en el Misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho Misterio. Aunque en el Avemaría hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por la infinita misericordia que nos mostró al encarnarse en Ella y hacerse hombre para su Misión redentora.

La Santísima Virgen en sus repetidas apariciones , siempre ha sido la súplica más importante que en sus mensajes nos ha dado. Ella nos ha pedido que recemos el rosario. Ella nos lo pide insistentemente porque tiene su rezo un GRAN VALOR. Quiere que repitamos una y otra vez la súplica, la alabanza, con la esperanza puesta en su gran amor por toda la Humanidad.

Tal vez, por lo repetitivo del rezo, como decía Santa Teresa, la "loca de la casa", nuestra mente, se nos vaya de aquí para allá en pertinaz distracción, pero aún así nuestro corazón y nuestra voluntad está puesto a los pies de la Madre de Dios, y esas Avemarías son como el incienso que sube en oscilantes volutas hasta el corazón de nuestra Madre la Virgen Santísima.

Nuestro mundo se está olvidando de rezar. Tenemos fe, creemos en Dios pero no hablamos con El. El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de muchos rosarios.

Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo...y con seguridad que el mundo y "nuestro mundo" será mejor.

CONVERSACIÓN DE PRÍNCIPES


Es hora de aliarse con todas las fuerzas del Bien, del Cielo y de la tierra, para ahogar el mal en su abundancia.

Si fuésemos humildes siervos en la edad de oro de los poderes regios y topásemos con un príncipe sabio, magnífico y magnánimo, de poder invencible, dispuesto a ser nuestro protector y amigo, aliado en las batallas y servidor en nuestros varios menesteres, nos hallaríamos ante una sombra de nuestro Ángel Custodio. Asombro, admiración y gratitud no conocerían límites en nuestro ánimo y atenderíamos a sus más leves gestos.

La Iglesia entera proclama gozosa la existencia de esos Príncipes del Cielo que están junto a nosotros en la tierra; y lo celebra especialmente cada 2 de octubre. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei decía en Argentina, ante una muchedumbre de hombres y mujeres de toda edad y condición: El Ángel Custodio es un Príncipe del Cielo que el Señor ha puesto a nuestro lado para que nos vigile y ayude, para que nos anime en nuestras angustias, para que nos sonría en nuestras penas, para que nos empuje si vamos a caer, y nos sostenga. Era un modo de expresar en síntesis lo que la Doctrina Católica ha enseñado de continuo: La Providencia de Dios ha dado a los Ángeles la misión de guardar al linaje humano y de socorrer a cada hombre; y no han sido enviados solamente en algún caso particular, sino designados desde nuestro nacimiento para nuestro cuidado, y constituidos para defensa de la salvación de cada uno de los hombres.

Mirad - decía el Señor a sus discípulos - que no despreciéis a algunos de estos pequeñuelos, porque os hago saber que sus Ángeles en los Cielos están siempre viendo el rostro de mi Padre celestial. Y los santos se asombran: Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un Ángel destinado para su custodia. ¡Amorosa providencia de nuestro Padre Dios!, gran bondad la suya, que otorga a sus criaturas parte de su poder, para que unos y otros seamos también difusores de bondad.

No imploramos bastante a los Ángeles, dice Bernanos. Inspiran cierto temor a los teólogos (a algunos, claro es), que los relacionan con aquellas antiguas herejías de las iglesias de Oriente; un temor nervioso, ¡vamos! El mundo está lleno de Ángeles.

Lo cierto es que nos acompañan a sol y sombra, por cumplir puntual y amorosamente, la misión que la Trinidad les ha confiado: que te custodien en todas tus andanzas. No parece sensato rehusar un auxilio tan precioso.

En Getsemaní - aquella altísima cumbre del dolor - se hallaba el Dios humanado en agonía, en lucha singular frente al pavor y hastío, con tristeza de muerte. Los apóstoles - incluso Pedro, Santiago y Juan - heridos por el sopor, dormitaban después de tensa jornada. Jesús, solo, se adentra en el insondable drama de la Redención de la humanidad caída. Gruesas gotas de sangre emanan de su piel y empapan la tierra, muestra elocuente de la magnitud de la angustia.

En esto se le apareció un Ángel del Cielo que le confortaba. ¿Qué Ángel sería aquél que recibió estremecido la misión de prestar vigor a la Fortaleza y consolar al Creador? ¡Qué humildad! ¡Que temblor! ¡Qué fortaleza!

A veces, también nosotros, pequeños, débiles, medrosos, hemos de dar consuelo y energía a los más fuertes. Es tremendo, pero hay que hacerlo. Y si Cristo Jesús acude a un Ángel en busca de auxilio, ¿será tanta mi soberbia o mi ignorancia, que yo prescinda de semejante ayuda? Los Ángeles y demás Santos son como una escala de preciosas piedras que, como por ensalmo, nos elevan al trono de la gloria.

Hacer amistad con el Ángel Custodio.
Sin duda he de tratar mucho más a mi Ángel. Es imponente su personalidad. Sin embargo, aunque muy superiores a nosotros por naturaleza, las criaturas angélicas son, por gracia, como nosotros, hijos del mismo Padre celestial: nos unen entrañables lazos de fraternidad. Cariño recíproco y personal, confidencia y común quehacer son hacederos con el ángel. Su amistad es en verdad factible. En espíritu están los ángeles pegados al hombre. Y van marchando con el tiempo histórico al compás de nuestra persona. El ángel se halla pronto a escuchar porque su guardia no la rinde el sueño ni el cansancio. Es vigilia sin relevo. Con él se puede departir en lenguaje franco de labios, aquél que se oye sin el servicio de la lengua, el verbo que ahorra fatigas y tiempo.

Es maravilloso que en este andar por la tierra, nos acompañen los Ángeles del Cielo. Antes del nacimiento de nuestro Redentor, escribe san Gregorio Magno, nosotros habíamos perdido la amistad de los ángeles. La culpa original y nuestros pecados cotidianos nos habían alejado de su luminosa pureza... Pero desde el momento en que nosotros hemos reconocido a nuestro Rey, los ángeles nos han reconocido como conciudadanos.

Y como el Rey de los cielos ha querido tomar nuestra carne terrena, los ángeles ya no se alejan de nuestra miseria. No se atreven a considerar inferior a la suya esta naturaleza que adoran, viéndola ensalzada, por encima de ellos, en la persona del Rey del cielo; y no tienen ya inconveniente en considerar al hombre como un compañero.

Consecuencia lógica: Ten confianza con tu Ángel Custodio. Trátalo como un entrañable amigo - lo es - y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día. Y te pasmarás con sus servicios patentes. Y no debieras pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti.

Su presencia se hace sentir en lo íntimo del alma. Tratando con él de los propios asuntos, se iluminan de súbito con luz divina. Y no es de maravillar, pues es verdadero lo que dicen aquellas letras grandes, inmensas, grabadas en un muro blanco de La Mancha, que transcribe Azorín: los ángeles poseen luces muy superiores a las nuestras; pueden contribuir mucho, por tanto, a que las ideas de los hombres sean más elevadas y más justas de lo que de otro modo lo serían, dada la condición del espíritu humano.

Precisamente, la misión de custodiar se ordena a la ilustración doctrinal como a su último y principal efecto. Los Ángeles Custodios nutren nuestra alma con sus suaves inspiraciones y con la comunicación divina; con sus secretas inspiraciones, proporcionan al alma un conocimiento más alto de Dios. Encienden así en ella una llama de amor más viva. No sólo llevan a Dios nuestros recaudos, sino también traen los de Dios a nuestras almas, apacentándolas, como buenos pastores, de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios, por cuyo medio Dios también las hace.

Aliado en las batallas.
Cada día tiene su afán, y Satanás - el Adversario - anda siempre en torno nuestro, como león rugiente, buscando presa que devorar. El también ha sido Ángel, magnífico, poderosísimo. Solos estaríamos perdidos. Pero los Ángeles fieles, con el poder de Dios, como buenos pastores que son, nos amparan y defienden de los lobos, que son los demonios. También Nuestro Señor Jesucristo, cuando permitió - para nuestro consuelo y ejemplo - que el demonio le tentase en la soledad del desierto, en momentos de humana flaqueza, quiso la cercanía de los ángeles. La historia se repite en sus miembros: después de la lucha entre el amor de Dios en la libertad del hombre con el odio satánico, viene la victoria. Y los ángeles celebran el triunfo - nuestro y suyo - vertiendo a manos llenas en el corazón del buen soldado de Cristo la gracia divina, merecida y ganada no con las solas fuerzas humanas, sino más bien con las divinas, puestas por Dios en los brazos misteriosos de los Santos Ángeles, nuestros Príncipes del Cielo. Estando con ellos, estamos con Dios, y si Deus nobiscum, ¿quis contra nos?, si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?. Contando asiduamente con los Custodios, seremos más señores de nosotros mismos y del mundo. Porque es de saber que los Ángeles gobiernan realmente el mundo material: dominan los vientos, la tierra, el mar, los árboles... . Con sabiduría divina la Escritura reduce las fuerzas naturales, sus manifestaciones y efectos, a su más alta causalidad, como más tarde lo haría San Agustín en la frase: «toda cosa visible está sujeta al poder de un ángel».

Los Ángeles, junto al Sagrario.
El mundo está lleno de Ángeles. El Cielo está muy cerca; el Reino de Dios se halla en medio de nosotros. Basta abrir los ojos de la fe para verlo. Y el pequeño mundo, los millares de pequeños mundos que entornan los Sagrarios, están llenos de Ángeles: Oh Espíritus Angélicos que custodiáis nuestros Tabernáculos, donde reposa la prenda adorable de la Sagrada Eucaristía, defendedla de las profanaciones y conservadla a nuestro amor.

Los Sagrarios nunca están solos. Demasiadas veces están solos de corazones humanos, pero nunca de espíritus angélicos, que adoran y desagravian por la indiferencia e incluso el odio de los hombres. Al entrar en el templo donde se halla reservada la Eucaristía, no debemos dejar de ver y saludar a los Príncipes del Cielo que hacen la corte a nuestro Rey, Dios y Hombre verdadero. Para agradecerles su custodia y rogarles que suplan nuestras deficiencias en el amor.

Y al celebrarse la Santa Misa, la tierra y el cielo se unen para entonar con los Ángeles del Señor: Sanctus, Sanctus, Sanctus... Yo aplauso y ensalzo con los Ángeles: no me es difícil, porque me sé rodeado de ellos, cuando celebro la Santa Misa. Están adorando a la Trinidad. Con ellos, qué fácil resulta meterse en el misterio. Estamos ya en el Cielo, participando de la liturgia celestial, en el centro del tiempo, en su plenitud, metidos ya en la eternidad, gozando indeciblemente.

Los custodios de los demás.
Pero ¿y los Custodios de los demás, no existen? ¡Claro que sí! También debemos contar con su presencia cierta: saludarles con veneración y cariño; pedirles cosas buenas para cuantos nos rodean o se cruzan en nuestro camino: en el lugar de trabajo, en la calle, en el autobús, en el tren, en el supermercado, por la escalera... Así, las relaciones humanas, se hacen más humanas, además de más divinas: Si tuvieras presentes a tu Ángel y a los Custodios de tus prójimos evitarías muchas tonterías que se deslizan en la conversación. Las nuestras serían entonces conversaciones de príncipes, con la digna llaneza de los hijos de Dios, gente noble, bien nacida, sin hiel en el alma ni veneno en la lengua, con calor en el corazón. Nuestra palabra sería siempre - ha de ser - sosegada y pacífica, afable, sedante, consoladora, estimulante, unitiva, educada (que todo lo humano genuino precisa de educación cuidadosa). Habría siempre - ha de haber - en la conversación, más o menos perceptible, un tono cristiano, sobrenatural, es decir, iluminado por la fe, movido por la esperanza e informado por la caridad teologal.

De este modo, también las gentes que nos tratan, descubrirán que el Cielo está muy cerca; que es hora de despertar del sueño, que ha pasado el tiempo de sestear como Pedro, Santiago y Juan en Getsemaní; que somos algo más que ilustres simios; que no somos ángeles, pero gozamos de alma espiritual e inmortal, y somos - como los Ángeles - hijos de Dios. Es hora de aliarse con todas las fuerzas del Bien, del Cielo y de la tierra, para ahogar el mal en su abundancia.

La Virgen Santa, Reina de los Ángeles, nos enseñará a conocer y a tratar a nuestro Ángel Custodio; sonreirá cuando nos vea conversar con él entrañablemente, porque nos verá en un camino bueno, en la escala que sube al trono de Dios. Pido al Señor que, durante nuestra permanencia en este suelo de aquí, no nos apartemos nunca del caminante divino. Para esto, aumentemos también nuestra amistad con los Santos Ángeles Custodios. Todos necesitamos mucha compañía: compañía del Cielo y de la tierra. ¡Sed devotos de los Santos Ángeles! Es muy humana la amistad, pero también es muy divina; como la vida nuestra, que es divina y humana.
Autor: Antonio Orozco

ACOGIDA


ACOGER A LOS PEQUEÑOS

ECLESALIA, 30/09/09.- El episodio parece insignificante. Sin embargo, encierra un trasfondo de gran importancia para los seguidores de Jesús. Según el relato de Marcos, algunos tratan de acercar a Jesús a unos niños y niñas que corretean por allí. Lo único que buscan es que aquel hombre de Dios los pueda tocar para comunicarles algo de su fuerza y de su vida. Al parecer, era una creencia popular.

Los discípulos se molestan y tratan de impedirlo. Pretenden levantar un cerco en torno a Jesús. Se atribuyen el poder de decidir quiénes pueden llegar hasta Jesús y quiénes no. Se interponen entre él y los más pequeños, frágiles y necesitados de aquella sociedad. En vez de facilitar su acceso a Jesús, lo obstaculizan.

Se han olvidado ya del gesto de Jesús que, unos días antes, ha puesto en el centro del grupo a un niño para que aprendan bien que son los pequeños los que han de ser el centro de atención y cuidado de sus discípulos. Se han olvidado de cómo lo ha abrazado delante de todos, invitándoles a acogerlos en su nombre y con su mismo cariño.

Jesús se indigna. Aquel comportamiento de sus discípulos es intolerable. Enfadado, les da dos órdenes: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis». ¿Quién les ha enseñado a actuar de una manera tan contraria a su Espíritu? Son, precisamente, los pequeños, débiles e indefensos, los primeros que han de tener abierto el acceso a Jesús.

La razón es muy profunda pues obedece a los designios del Padre: «De los que son como ellos es el reino de Dios». En el reino de Dios y en el grupo de Jesús, los que molestan no son los pequeños, sino los grandes y poderosos, los que quieren dominar y ser los primeros.

El centro de su comunidad no ha de estar ocupado por personas fuertes y poderosas que se imponen a los demás desde arriba. En su comunidad se necesitan hombres y mujeres que buscan el último lugar para acoger, servir, abrazar y bendecir a los más débiles y necesitados.

El reino de Dios no se difunde desde la imposición de los grandes sino desde la acogida y defensa a los pequeños. Donde éstos se convierten en el centro de atención y cuidado, ahí está llegando el reino de Dios, la sociedad humana que quiere el Padre.
José Antonio Pagola
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

EL LENGUAJE DEL CUERPO


Fue una tarea tediosa: extensa y minuciosa.

Consumió largas jornadas de trabajo y un gran despliegue de talento natural y científico. Pero el éxito coronó tan arduos y tan prolongados esfuerzos. La doctora Galina Lebedinskayaf, del Laboratorio de Reconstrucción Antropológica de Moscú, presentó, al fin, su obra de arte.

Era un rostro humano, reconstruido en plástico, a partir de una calavera. Los que habían conocido en vida al ser humano de la calavera dijeron que el parecido era realmente asombroso.

«Muchas personas piensan - explicó la antropóloga soviética - que todas las calaveras son idénticas y carecen de individualidad. Pero cada uno de los huesos humanos contiene una rica información que se puede descifrar y traducir en el lenguaje del cuerpo».

Los logros de aquel Instituto Científico de Reconstrucción Antropológica llegaron a ser muy útiles en la identificación de cadáveres antiguos y de calaveras de las que hacía tiempo se habían borrado los rasgos físicos del rostro.

Fue notable ese trabajo de reconstrucción de la doctora Lebedinskayaf. A partir de entonces puede tomarse una calavera, que para nosotros los legos en la materia no tiene nada de atractivo, y descubrir en esos huesos angulosos, en esos orificios horribles y en esos dientes cariados el bello rostro que antes se apreciaba. A esa ciencia se le llamó «reconstrucción antropológica».

Algo parecido a esto, pero en una escala moral y espiritual, es lo que hace Jesucristo con el corazón humano. Él toma corazones convertidos en calaveras - corazones deformes, descarnados, depravados, secos y muertos -, y los reconstruye con suma paciencia. De corazones corrompidos, desfigurados y estropeados pasan a ser corazones enteramente nuevos. Representan al ser humano con sus rasgos originales, pero hermosamente perfeccionados y regenerados.

Si bien, partiendo de una calavera, los científicos pueden rehacer un rostro, aunque sea de material plástico, con mayor razón Cristo, partiendo de un corazón muerto, puede hacer una persona completamente nueva. Nueva, justa, recta y buena. Porque, como dice el apóstol Pablo, «cuando estábamos muertos en pecados», Dios «nos dio vida con Cristo». «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo.

Pongamos nuestro corazón en las manos de Cristo. Dejemos que Él lo reconstruya. De hacerlo así, llegaremos a ser personas nuevas, dignas de los más altos designios de nuestro Creador.
Por: Carlos Rey

INEXPLICABLE CURACIÓN DE UN NIÑO ESPAÑOL DE MURCIA


El caso se encuentra ya en manos del Postulador de la Causa de canonización de Juan Pablo II

La inexplicable curación de un niño español.
Avisamos a los lectores de que la historia de Chema, aunque puede parecer un relato de ficción, es tan real como los expedientes médicos que demuestran que la curación de este niño español de 5 años, enfermo de una dolencia incurable, es inexplicable para la ciencia. Sus padres, sin embargo, dicen saber dónde está el secreto: en la intercesión de Juan Pablo II. Hace sólo unos días, el ex portavoz del Vaticano, don Joaquín Navarro Valls, confirmaba que el difunto Papa podría ser proclamado santo a finales de 2010. Y quizá tenga que ver en ello el caso de esta familia, que ya está en manos del Postulador de la Causa de canonización del Pontífice.

Será porque quien suscribe no puede dejar de pedir que Dios le aumente la fe, pero les garantizamos que aún estamos en estado de shock. Cuando miramos a Chema, el niño de 5 años que camina, ríe y trota por las calles de Madrid cogido de nuestra mano, nos cuesta asumir que es el mismo crío que hace unos meses estaba atravesando un calvario de dolores, luchando por mantenerse en pie y con la única perspectiva de pasar el resto de su vida con casi la mitad del cerebro extirpado. La cicatriz que tiene un poco por encima de la nuca - una llaga de 20 centímetros, causada durante los seis días en coma inducido que pasó en julio, en los que los enfermeros posiblemente no le movieron lo suficiente - nos recuerda, sin embargo, que Dios puede hacer lo que quiere, como quiere y con quien quiere, aunque se escape a nuestras entendederas. ¿Qué le ha ocurrido, entonces, a este niño, para que haya pasado de no poder tenerse en pie a darnos un abrazo enorme, “de los que duran hasta Navidad”, cogido con fuerza a nuestro cuello? Por partes, que su historia no es de las que se despachan en dos líneas.

Chema es el segundo hijo de Concepción e Ignacio. Nació con hidrocefalia, en la provincia de Murcia, pero, después de un correcto tratamiento, terminó por ser un niño como cualquier otro. En marzo de 2009, después de que unos espasmos físicos diesen la voz de alarma, le fue diagnosticada una rara y terrible enfermedad: el síndrome de Rassmussen. La enfermedad, de tipo autoinmune, provocaba que su propio cuerpo no reconociese su cerebro y empezase a atacarlo. Como resultado, el hemisferio derecho de su cerebro se inflamó y comenzó a paralizársele el lado izquierdo del cuerpo. «El niño es presa de convulsiones continuas en su lado izquierdo, no cesan ni cuando duerme. Lleva meses teniendo convulsiones; algunas son dolorosas, otras no le permiten hablar, y otras le afectan al ojo, molestándole continuamente», relataba Concepción, en un correo electrónico que envió, el 18 de julio, solicitando oraciones. En todo el tiempo que duró la dolencia, «Chema ha llevado su enfermedad con una paciencia extraordinaria, alegría de corazón y soportando cualquier pinchazo y tratamiento sin derramar una lágrima ni enojarse por su situación. Su padre y yo estamos orgullosos y maravillados con él, y damos gracias a Dios y a la bendita Virgen María, que le están acompañando todo este tiempo. Tenemos encomendado al niño a los continuos cuidados de la Virgen Milagrosa, y le hemos dado una medalla con esta advocación, que lleva en la venda que le cubre la cabeza», proseguía Concepción.

El neurólogo del hospital murciano en el que estaba ingresado derivó a los padres al Hospital Niño Jesús, de Madrid, donde trabaja uno de los pocos médicos en todo el mundo que está especializado en síndrome de Rassmussen. La enfermedad le atacó con especial virulencia, y los síntomas que en otros niños tardan años en producirse, a Chema se le presentaron en pocos meses. Aunque fue tratado como exigía el protocolo médico, no se produjo la mejoría: «Ha sido tratado con muchos fármacos, le han hecho infinidad de pruebas, lo intentaron casi todo, pero sin resultado», explica ahora la madre, sentada en una terraza madrileña, junto a su marido y su hijo, que juega a levantarse y a sentarse en la silla, como cualquier niño de su edad.

Una terrible y rara enfermedad. Hemiparésico de por vida.
Cuando nos recuerdan lo que le sucedía hace sólo unos meses, parece que se refieren a otra persona: movimientos espasmódicos en la mano, en los pies o en las aletas de la nariz; no podía andar correctamente, y en ocasiones casi no podía ni hablar. Día a día, y ante la mirada de sus padres, se iba quedando hemipléjico del lado izquierdo. Por fin, los médicos dieron la única solución que se conoce para el síndrome de Rassmussen: extirpar parte de la mitad dañada del cerebro, en concreto, las zonas que controlan el aparato motor. De este modo, la enfermedad no avanzaría más, «aunque las consecuencias de la operación son una hemiparesia permanente en el lado izquierdo, perder funcionalidad en su mano (es posible que con una dura rehabilitación consiga agarrar, aunque no usar los dedos) y llegar a andar aún con un bailecaracterístico de su pie. Los daños mentales sólo serán evaluables después de la operación», relataba su madre, en julio. Sin embargo, «cuando no era por una cosa, era por otra, y le iban posponiendo la operación cada vez más, a pesar de que habían dicho que había que operarle con urgencia. Por fin, nos dieron fecha para la primera semana de septiembre», dice Ignacio.Si el lector ha llegado hasta aquí, debe tener en cuenta un factor determinante: los cuidados médicos no eran los únicos que recibía el pequeño.

Rezar como si estuviese curado.
En efecto, sus padres, abuelos y un inabarcable número de amigos y conocidos le dedicaban sus cariños y sus rezos. Concepción e Ignacio visitaban a diario la capilla del hospital, encomendaban a su pequeño a la Virgen y pasaban largos ratos ante el Santísimo, expuesto en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Madrid, muy cerca del centro hospitalario: «Estábamos seguros de que Dios podía curar a nuestro hijo. Que sólo Él podía y que, si se lo pedíamos con fe, lo haría. Un día, mientras rezaba, escuché una cita de san Agustín que venía a decir que rezar con fe es rezar pensando que Dios nos quiere conceder lo que le pedimos, que ya nos lo ha concedido o nos lo concederá, porque, de hecho, por el Bautismo ya nos ha concedido el mayor milagro al convertirnos en sus hijos. A partir de ese día, empecé a pedir como si mi hijo ya se hubiese curado y sólo tuviese que manifestarse su curación».

Las manos de Chema sostienen la imagen de Nuestra Señora del Olvido, el Triunfo y la Misericordia.
Eso sí, Concepción no sólo pidió la sanación de Chema. «Durante la oración sentía que Juan Pablo II podía interceder por Chema, y que el milagro que hiciese con él podría suponer la canonización del Papa». Así que comenzó a pedir la intercesión del Pontífice, sin decírselo a nadie. La sorpresa llegó cuando, al comentarlo con su marido, él le confesó que también pedía la intercesión del Papa. Ahora, con su hijo sobre el regazo, Ignacio cuenta que «siempre he tenido claro que Juan Pablo II es un santo, que podía interceder para que Chema se curase, y que merece que su santidad sea reconocida. Sabía que Juan Pablo II podía interceder para lograr un milagro». Casi no ha terminado de hablar cuando su hijo, de pie frente a la mesa de la terraza, le reclama para seguir jugando. E inevitablemente, uno recuerda el pasaje del Evangelio en el que la fe de la hemorroísa arranca un milagro a Jesús; o ese otro en el que, por la fe de su madre, Cristo resucitó al hijo de la viuda de Naím: «Muchacho, a ti te digo, levántate».

Una señal, de la mano de la Virgen.
Los amigos y familiares que se acercaban al hospital comentaban a sus padres las plegarias que elevaban al santo de turno. Un día, mientras rezaba, Concepción se planteó cómo sabría que era Juan Pablo II quien había intercedido por su hijo, y no otro santo, en caso de que Dios les concediese el milagro. «Me vino a la cabeza la imagen de una Virgen. Todos traían juguetes, y a lo sumo alguna estampa, pero una figura de la Virgen no es el típico regalo para un niño hospitalizado. Así que si recibía una figura de María, sería como una señal de que el Señor aceptaba la intercesión del Papa. Y para no hacer trampas, no se lo conté a nadie. Sólo unos meses después lo supieron mi marido, mi hijo y mi madre», cuenta. A finales de agosto, «justo cuando había dejado de pedirla, el Señor quiso enviarme una señal: mi suegro me contó que una mujer, a quien yo no conocía, le había abordado a la salida de misa para entregarle una imagen de Nuestra Señora del Olvido, el Triunfo y la Misericordia, que se venera en Guadalajara y que Juan Pablo II había conocido años atrás, en el santuario mariano de Czestochowa, en Polonia». Se cerraba el círculo.

Y se curó.
En agosto, como los médicos se iban de vacaciones y no podían hacer el seguimiento, se fijó una nueva fecha para la operación, ya después del verano. Pero no hizo falta: un día, Chema empezó a mover el brazo. Después, las piernas. Y más adelante, se irguió con normalidad. Los médicos del Niño Jesús se lo confirmaron en septiembre a la familia: no se habían equivocado de diagnóstico, no tenían explicación médica, no sabían qué había pasado. «Nos dijeron que la Medicina no lo explica todo, que la enfermedad, simplemente, había desaparecido”, y le dieron el alta al niño», dice la madre. Ahora, el niño reza desde su casa a la Virgen, juega con sus hermanas y ha empezado la vuelta al cole. Su caso está en manos de la Causa de canonización de Juan Pablo II. «Dirán que es o no un milagro - comenta su madre, con una sonrisa de oreja a oreja -. Lo que importa es que mi hijo estaba hemipléjico por una enfermedad incurable y se ha curado. Sé que Dios nos ha concedido un milagro y creo que ha sido por mediación de Juan Pablo II. Y quien no lo crea, que mire a Chema». Chema, con cara de pillo, nos mira, nos lanza un beso y nos dice adiós con la mano izquierda, mientras se va, corriendo, por las calles de Madrid. «El muchacho se levantó y se puso hablar; y Jesús se lo entregó a su madre», sigue el pasaje de la viuda de Naím...
José Antonio Méndez

Pedro cura al paralítico.
Según los Hechos, la gente «sacaba a las calles los enfermos, poniéndolos en lechos y camillas, para que, llegando Pedro, siquiera su sombra los cubriese». Sin embargo, estos prodigios que acompañaban los comienzos de la Iglesia, eran realizados por los Apóstoles, no en nombre propio, sino en el nombre de Jesucristo, y eran, por tanto, una confirmación de su poder divino. Uno queda impresionado cuando lee la respuesta y el mandato de Pedro al tullido que le pedía una limosna junto a la puerta del templo de Jerusalén: «No tengo oro ni plata; lo que tengo, eso te doy: en nombre de Jesucristo Nazareno, anda. Y tomándole de la diestra, le levantó, y al punto sus pies y sus talones se consolidaron». O lo que es lo mismo, Pedro dice a un paralítico, de nombre Eneas: «Jesucristo te sana; levántate y toma tu camilla. Y al punto se irguió». (...) En la Iglesia de los primeros tiempos abundaron estos «milagros, prodigios y señales», como el mismo Jesús les había prometido. Pero se puede decir que éstos se han repetido siempre en la historia de la salvación, especialmente en los momentos decisivos para la realización del designio de Dios. (...) También hoy se obran milagros y en cada uno de ellos se dibuja el rostro del Hijo del hombre, Hijo de Dios, y se afirma en ellos un don de gracia y de salvación. Juan Pablo II, catequesis del 8 de noviembre de 1987.

martes, 29 de septiembre de 2009

CARTERA DE MUJER


He de decir que más de algún hombre ha vivido esa experiencia a mi lado pero claro hay cosas que yo si no llevo en la bolsa je je je, pero en esta lista interminable faltó, el perfumito, una linterna, un juego extra de aretes si no los que escondemos por los ladrones...

CARTERA DE MUJER
(Desde el punto de vista de los hombres)

Los hombres estamos cada vez más estupefactos por dos capacidades femeninas:
1. La capacidad de las mujeres para guardar hasta lo más impensable en sus bolsos.
2. La capacidad de los bolsos para poder guardar en su interior tantas cosas.

No existe hombre sobre la tierra que no haya vivido la experiencia de ver como ellas inician la importantísima y difícil tarea de buscar sus llaves.

El primer paso altamente tecnificado de esta operación, consiste en sacudir el bolso, dado que si al hacer este estrepitoso ejercicio, suenan en el interior un conjunto de llaves, es que por ahí deben de estar. No se conoce, a la fecha, mujer que no ejecute este primer paso.

Es de ley. Suenen o no suenen las llaves, la mujer pasa a la segunda fase, o sea, la etapa temática. Se le llama temática no por estrategia, sino porque metiendo su mano en el bolso y a base de puro tacto, van buscando por todo el interior las mentadas llaves.

Aquí es donde los hombres nos quedamos perplejos como lo indica el inciso 'B' antes mencionado, pues aparecen:
§ Cepillo para el cabello.
§ Rimel.
§ Polvera con espejo integrado (normalmente, el espejito esta hecho un asco)
§ Agenda de papel o electrónica.
§ Bolígrafos (2 cuando menos y uno de ellos no sirve).
§ Billetera tamaño jumbo con fotos de la familia.
§ Calculadora (que usan sólo para hacer sumas).

A estas alturas del inventario, uno espera que aparezca una bazooka o una llave de cruz del interior del mencionado bolso.

Continua:
§ Encendedores (3, uno de la dueña del bolso, uno que no sirve y uno mas del cual se desconoce su origen). Hago la aclaración de que el hecho de que traigan encendedores no implica que la portadora fume como loca. Lo usan para calentar la punta del lápiz delineador. Todo tiene un por qué en esta vida.
§ Lápiz labial (por lo menos 2 - entiéndase dos tonos distintos).
§ Libreta de teléfonos.
§ Teléfono celular (el mismo que nunca escuchan, por estar en el interior), batería de repuesto y cargador.
§ Estuche con lentes (para el sol, aun cuando hayan salido de su casa a las 9 de la noche).
§ Estuche de lentes recetados.
§ Pastillero (o en su defecto la caja completa de la droga que consume en el momento).
§ Costurero portátil (por aquello del botonazo).
§ Pinzas depiladoras (ver conclusiones).
§ Lápiz delineador.
§ Bolsita con kleenex.
§ Estampita del Santo Niño de Atocha.
§ Crema para las manos.
§ Pinzas rizadoras de pestañas (me he enterado que algunas usan, en caso de no contar con las pinzas, una cuchara. Lo anterior implica que los fabricantes de cucharas piensan, primamente, vender sus artículos en el departamento de belleza de los almacenes).
§ Cigarros (algunas incluso llevan cigarrera).
§ Un chocolate o una caja de chicles.

Después de realizada esta labor de inventario, se concluye, por fin, que en el interior del bolso no están las llaves. Resulta ser que las re-mentadas llaves aparecen en el bolsillo de su saco o de sus jeans.

Conclusiones:
1. Es comprensible que cuando las mujeres salen de viaje por dos días carguen seis maletas.
2. Es normal que los médicos ortopedistas atienden cada vez más casos de mujeres con lesiones en hombro y clavícula. Como solución a este mal veo, algunos fabricantes de bolsas han diseñando un nuevo modelo que se carga en la espalda y los tirantes van en ambos hombros. Como quiera, se reparte la carga entre dos (Mochilas - tan de moda, por esa razón -). Lo anterior puede provocar que las mujeres carguen mas cosas que para ellas son indispensables y que, por consiguiente, el proceso de búsqueda de las llaves se alargue. ¡Tengamos paciencia!
3. Hay que tener cuidado con las mujeres, pues de un bolsazo nos pueden despachar al más allá.
4. La mujer no sólo se depila en casa, pues de lo contrario no tendría caso cargar con las pinzas depiladoras. Más de un mortal accidente en el carril de alta de la autopista podría tener sus orígenes en que alguna chica disponga arrancarse pelitos no deseados al mismo tiempo que atender al volante.
5. A pesar de todo esto, o precisamente por eso, son ENCANTADORAS.

Nota: Para mí que les faltó dos cosas importantísimas… ¿Me las podrías decir? ¡Anímate y nos divertiremos un poco! Para ti ¿qué falta? Nos estamos olvidando de reir... una de las mejores terapias para el estres.

EL SACRAMENTO DEL PERDÓN SE DA GRATIS


Una de las mayores necesidades del hombre es la de sentirse perdonado.

Pues bien, hay por ahí arrumbado en las sacristías un Sacramento que se llama el "Sacramento del Perdón". Y se da gratis, no cuesta nada, pero la gente ya casi no lo pide.

Yo quisiera decir que la confesión es un encuentro con Dios. Un encuentro auténtico con Él, no deja igual, ¡transforma!

Así como los encuentros de la Samaritana, de Zaqueo, de Pablo, etc., en esos encuentros hay un algo que hacer saltar la chispa de sentir a Dios como la medicina adecuada, la solución, el sentido de la vida, el que andaba buscando, lo que más necesitaba. La medicina toca en la llaga abierta, pero no para abrirla más, sino para curarla.

El pecador ante Dios no se siente descubierto, sino perdonado. Ante Cristo Crucificado el pecador no debe sentir vergüenza sino amor. La confesión es un encuentro peculiar: la miseria choca con la misericordia, el pecador y el redentor se abrazan, el hijo pródigo y el padre se vuelven a encontrar. Pero; ¡qué manía de confesarse con el hombre y no con Dios!

Porque las sogas que me atan son de esta estopa: ¿Qué va a pensar el Padre?, ¿el hombre? El Padre no piensa nada, no debe de pensar nada. ¿Cómo le digo esto sin descomponerme? No me atrevo, mañana me confieso, para lo mismo responder mañana.

Y, ¡qué manía de confesarse consigo mismo!: "He fallado, he caído muy bajo, muy hondo, ¡qué vergüenza!" ¿Para qué me confieso otra vez si voy a volver a fallar?

Te confiesas tú mismo ante tu orgullo herido, que supura rabia, desesperanza, porque no acepta ser un pecador más, de los que tienen que llorar y arrepentirse como todos.

Confesarse con Dios es mejor que confesarse con el hombre o consigo mismo. Duele, ¡!, pero ese dolor es de otra clase, duele haber herido un amor, haber ofendido a una Padre, haber roto una amistad. Dolor redentor y humilde que cura, que trae la paz de Dios.

¡Confiésate con Él!, dile tus pecados. Llórale a Dios tu arrepentimiento. Prométele que vas a cambiar, que vas a levantarte de nuevo.

Cuando te confiesas sube la cuesta del Calvario y plántate delante de ese gran Cristo Crucificado, sangrante, que está muriendo por ti. Ahí, ante ese Cristo ¡confiésate! Cuéntale, llórale tus pecados y a Él pídele perdón.

El encuentro con el hombre provoca vergüenza, el encuentro con uno mismo provoca orgullo herido y la desesperación, el encuentro con Cristo Crucificado produce la paz del perdón.

Hoy haz una cita con el Redentor. Soy el hijo pródigo, me siento pecador, no necesito inventar pecados, ahí están, son muchos, llevan mi nombre, pero el perdón de Dios es infinitamente mayor.

Cristo perdona siempre y con mucho gusto. Ahí encontrarás siempre al mismo Dios con el perdón en la mano y en el corazón, un perdón siempre del tamaño del pecado.

A Cristo le gusta, le fascina perdonar. Con terminología humana podríamos decir, que se siente realizado perdonando, perdonándote a ti y a mi. Se trata de un encuentro con Dios muy especial.

El médico que va con el enfermo sabe muy bien qué medicina recetarle, tiene medicina para todos los males; las hay dulces, las hay pequeñas, las hay grandes, hay medicinas para todos los males.

La verdad es que cuando uno se confiesa bien, se siente curado. Es el encuentro del hombre cansado y triste con Dios Omnipotente que restaura sus fuerzas. Hay en la penitencia vitaminas para la tristeza y el cansancio, males de quien diariamente debe recorrer un largo camino.

La verdad es que la confesión restaura esas fuerzas y nos brinda paz, es el encuentro del amigo que ha fallado a la amistad con el Amigo, con Cristo, con Dios, con ese Padre misericordioso que siempre trae en las manos algo para ti.

La confesión frecuente reafirma mi amistad con Dios, con el Cristo de mis días felices y mis grandes momentos. Por eso, si al confesarme me asiste un poco de fe como un grano de mostaza, debería ser un encuentro regocijante y un gran acontecimiento cada vez.

La forma mejor de confesarse es hacerlo a la puerta del infierno para llenarnos de susto o frente a un crucifijo para llenarnos de amor.
Autor: P. Mariano de Blas

LA ESPERA AUNQUE PAREZCA LARGA


No se pierde la esperanza por aquel a quien tanto amamos si la espera está puesta en Dios.

Aunque seamos motivo de crítica, aunque nos tilden de ingenuos e ilusos. Aunque nos vean como si fuéramos seres extraños en medio de un mundo que ha cambiado el sentido al amor, porque sólo vive para satisfacer el ego, porque se contenta con la felicidad aparente de los placeres del momento, cuando en realidad lo único que hace es dañar la mente, el alma y el corazón.

El amor es un regalo de Dios para que el hombre sea feliz y haga felices a los demás. El amor verdadero consiste en amar a Dios y en amar a tu prójimo como a ti mismo. Este es el primer mandamiento. Si decimos que amamos a Dios y abandonamos a aquellos que Él nos dio a nuestro cuidado ya hemos dejado de amar.

La familia es la escuela del amor verdadero, la base de la sociedad y del mundo. Un padre o una madre de familia que dice amar a sus hijos y de la noche a la mañana abandona el hogar ni siquiera está amándose a sí mismo. Su amor se torna egoísta porque sólo piensa en satisfacer su ego buscando fuera de su hogar lo que ya tiene para ser feliz.

El amor dentro del matrimonio es donación y entrega. Es una unión de amor tan profunda que en su máxima expresión conlleva la responsabilidad de la procreación de quienes vienen a dar un sí ulterior a ese amor: los hijos. Los esposos reafirman así lo que Dios nos enseña sobre el amor y entran a participar en la mayor y más bella obra de Dios: la familia.

El amor conyugal es la unión de un hombre y una mujer bajo la bendición de Dios desde el día del matrimonio. Se forma así un triángulo indisoluble de una comunión permanente, que da testimonio de la alianza con Dios como símbolo de la salvación del hombre de acuerdo a lo revelado en la Biblia. Cualquier otra relación fuera del matrimonio es simplemente adulterio, una traición a nuestro Creador y, por ende, al esposo(a) y a los hijos.

Cuando hay abandono matrimonial de inmediato se rompe esa alianza con Dios, y el hombre pierde su paz interior y la oportunidad de ser realmente feliz, al dejarse llevar por el pecado que es la separación entre el Padre y sus hijos. Pero cuando el amor ha dejado raíces fuertes en el esposo o en la esposa que permanecen fieles, cuando en los hijos existe algo maravilloso que es la esperanza de que el papá o la mamá regrese algún día a Dios y a su hogar como el hijo prodigo, entonces descubrimos un verdadero testimonio del amor verdadero, ese amor que un día Dios unió. Entonces la espera, aunque parezca larga, vale la pena, pues el regreso de aquel que tanto se ama no depende de él sino de Dios.

Hoy se habla del divorcio como algo natural, como la ruptura de una relación a la que no se le da el verdadero valor que tiene cuando se ha dado el Sacramento del matrimonio, por el que vale la pena luchar hasta la muerte.

Por más que los hombres traten de legalizar civilmente una nueva relación jamás ésta será válida a los ojos de Dios. Para Dios no hay alternativas a un matrimonio bendecido por el mismo amor divino, ni hay nuevas relaciones que puedan sustituir aquella primera en la que se ha formado una familia.

Sólo en la familia radican los valores que permiten encontrar la verdadera felicidad, como son el amor, la entrega, la armonía, la alegría, la unión, la comprensión, el aprender diario a compartir... Pero, sobre todo, está la esperanza: una esperanza de amor y perdón en la que el hombre, unido a Dios, encuentra la paz y la verdad que nos hace plenamente libres.
Luce Bustillo-Schott

¿QUÉ ES UN EXORCISMO?


Es seguro que casi todos los lectores tenéis alguna idea en cuanto a qué es un exorcismo, principalmente por el cine, la televisión y alguna que otra publicación de entorno esotérico.

Pero en realidad, muchos, la mayoría, lo consideran una ficción, una actividad caduca, más cercana e inscrita en la Edad Media que en este siglo XXI de la hipercomunicación y la tecnología. Nada más inexacto.

El Diablo, el gran Mentiroso, ha conseguido ganar una de las principales batallas entre el Bien y el Mal, entre la Luz y la Oscuridad: que los humanos hayamos perdido la fe en su existencia; de esta manera, desde la incredulidad, puede campear a sus anchas. Todo un éxito.

Pero la realidad es tozuda. Pese a que la demonología no se encuadra en lo políticamente correcto, ni en lo que entendemos como moderno, por científista y tecnológico, su presencia entre nosotros está más patente y real que nunca; hasta el punto de haber conquistado prácticamente todos los estantes del Poder, desde el político al religioso, incluyendo a las grandes Iglesias, como la católica.

El Diablo, los demonios, como ángeles caídos, y aquí podemos encuadrar a toda la cohorte celeste, desde arcángeles a querubines, están entre nosotros, espiritual y físicamente, acompañándonos, orientándonos, alejándonos de la Luz, e incluso poseyéndonos.

Los demonios tienen abierta desde eones una guerra entre el Bien/la Luz y el Mal/la Oscuridad. Y en esa guerra, nosotros somos parte implicada como regentes de este Plano Físico, de tránsito y evolución espiritual. Y entre otras escaramuzas tienen a la Tentación, la Circumdatio, la Influencia, la Infestación y la Posesión como armas de destrucción masiva; porque atacando a una persona, atacan a todo el género humano.

El Exorcismo es la acción de expulsar a uno o varios demonios del cuerpo de una persona, ya sea por Posesión, ya sea por Influencia o por simple Obsesión. Es la acción de orar, pero también de actuar como auténticos soldados de la Luz: con el Mandatum, con la orden taxativa de salida y abandono de su práctica caníbal de esa persona (canibal porque ángeles y demonios estamos hermanados)

Hoy nadie quiere hablar de exorcismo porque parece algo trasnochado, incluyendo a los propios sacerdotes ordenados; pero en realidad, ahora es cuando más necesitamos de Soldados de la Luz que con Fe férrea y sin miedo o temor, se enfrenten directamente a los demonios y les obliguen a salir del cuerpo de alguien, de abandonar su presencia en torno a una o varias personas.

Pero los Exorcismos no se practican solamente a una o varias personas, sino que, por causa de la Infestación, debe también trabajarse en lugares, casas, habitaciones; concretamente, tenemos mucha experiencia en lugares de trabajo, oficinas, fabricas, despachos; donde los demonios pululan con libertad, alimentándose de los pecados de las personas, de pecados que se alejan, en apariencia, de los Siete Capitales, pecados como trepar en el trabajo, el mobbing, el acoso sexual, etc.
Francisco Sánchez Caballero

Nota: Con el debido respeto al autor, éste se olvido decir que esto se logra En el Nombre de Jesús. JMPC

CREADO EL TELÉFONO DE ORACIÓN


De la Comunidad Familia, Evangelio y Vida.

MADRID, martes, 29 septiembre 2009
(ZENIT.org).- La Comunidad Familia, Evangelio y Vida, creada este año 2009, pone a disposición de todo el mundo el nuevo servicio de Teléfono de la Oración a partir de este martes 29 de septiembre.

Se puede llamar al Teléfono de la Oración todos los días de las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche en España para pedir oración personalmente. Varias personas estarán rezando en la hora de atención telefónica.

Quien responda a las llamadas escuchará a quienes solicitan oración y rezará por las intenciones que hayan planteado.

El teléfono para España es: 938103137 y si se llama desde otro país, hay que poner delante los prefijos internacionales que indique la compañía telefónica.

El teléfono de la oración es anónimo y gratuito. Sólo se paga el coste de establecimiento de llamada y de duración que determinan las tarifas de las empresas telefónicas de cada usuario. La Comunidad Familia, Evangelio y Vida no ingresa ninguna cantidad de dinero por este servicio.

Por Internet también se puedes solicitar oración hablando a través del programa Skype, llamando a una de estas dos direcciones:
comunidadfamiliaevangelioyvida2, comunidadfamiliaevangelioyvida1

Las llamadas entre ordenadores que disponen del programa Skype son gratuitas y sin ningún coste. El Teléfono de la Oración dispone de dos ordenadores con el programa correpondiente para atender a las llamadas por este medio. Quien no disponga del programa Skype puede descargarlo gratuitamente.

La Comunidad Familia, Evangelio y Vida edita dos páginas de evangelización: un blog y una página Web con el titulo Escuchar la Voz del Señor. Desde la Web se puede apreciar su trabajo, quiénes son y los grupos de oración que se están creando.

La dirección de la Web es:
http://www.caminocatolico.org/web/.

Nota: Los seguidores de mi blog tienen desde hace más de dos años 3 teléfonos de oración gratuitos y 2 correos. En la actualidad estamos orando por más de 3000 personas entre enfermos y resucitados (difuntos).
José Miguel Pajares Clausen
Grupo de Oración por los Enfermos “Sí Señor

LOS ÁNGELES, COMPAÑEROS DE VIAJE


Los ángeles ven continuamente el rostro de Dios, pero también ven el nuestro. Se necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es.

Los ángeles son mensajeros de Dios. Se encargan de cuidarnos aquí en la Tierra.

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos. En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, han podido ser oídos y vistos materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, el profeta Daniel y Zacarías.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser sus mensajeros, cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, protectores y ministros de la justicia divina.

Los ángeles nos comunican mensajes del Señor importantes en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente, descubrir la verdad; por ejemplo tenemos las apariciones a la Virgen María, San José y Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, cuando muramos, hasta el Trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Éste será el último servicio que nos presten, pero el más importante, pues al morir no nos sentiremos solos. Como ejemplo de ello, tenemos al arcángel Rafael cuando dice a Tobías: Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor (Tob 12,12-16).

Los ángeles nos animan a ser buenos. Ellos ven continuamente el rostro de Dios, pero también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber cómo obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. Como ejemplo de esto, tenemos el texto que nos dice: Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente (Lc 15,10).

La misión de los ángeles es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.

Es muy fácil que nos olvidemos de la existencia de los ángeles por el ajetreo de la vida y principalmente porque no los vemos. Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles. Por esta razón, la Iglesia ha fijado estas dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos este día para pedir su ayuda.

Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden angelitos de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres. Hay que tener cuidado al comprar estos materiales, pues muchas veces dan a los ángeles atribuciones que no le corresponden y los elevan a un lugar de semi-dioses, los convierten en amuletos que hacen caer en la idolatría, o crean confusiones entre las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. No son lo único que nos puede acercar a Dios ni podemos reducir toda la enseñanza de la Iglesia a éstos. No hay que olvidar los mandamientos de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los sacramentos, la oración, y otros medios que nos ayudan a vivir cerca de Dios.
Autor: Teresa Fernández