miércoles, 23 de noviembre de 2016

CUANDO LOS PADRES IBAN A DESCONECTAR LOS APARATOS QUE MANTENÍAN VIVO A SU HIJITO DE 3 AÑOS… ¡EL MILAGRO!
La vida, muchas veces, sólo pide un poco más de esperanza.

Mike y Kerry Askin tuvieron que tomar la decisión más difícil de toda su vida: los órganos de su hijito de 3 años, Dylan, enfermo de cáncer de pulmón, estaban empezando a fallar gravemente cuando los médicos propusieron algo que los dejó en estado de shock.

La decisión que estaba en las manos y en el corazón de aquellos jóvenes padres era brutal: mantener al pequeño Dylan vivo y sufriendo sin posibilidades de cura o decir adiós anticipadamente a su hijo y autorizar desconectar los aparatos.

“Estaba muy claro que él estaba sufriendo. El nivel de oxígeno había descendido mucho cuando ellos nos pidieron que tomáramos la decisión de desconectar los aparatos”, cuenta Kerry.

Sin esperanza, ella y el marido aceptaron aquella que parecía ser la única opción viable para su hijito que tanto sufría: dejarlo partir, dejarlo, finalmente, descansar en paz.

Pero entonces sucedió lo inexplicable:

Minutos antes de que los aparatos fueran desconectados, para sorpresa de los médicos, lo que había sido totalmente descartado se concretó: repentinamente, Dylan recobró los sentidos y el movimiento, mientras un médico regresaba con los resultados de un examen de sangre del niño. Sus órganos ya no estaban fallando.

La salud del pequeño empezó a estabilizarse y a mejorar progresivamente al punto que Dylan hoy es un niño lleno de vida como cualquier otro, amado y siempre procurado por sus padres, padres amorosos y trabajadores que, en un momento de desesperación frente al sufrimiento de su hijo, estuvieron a punto de perderlo a causa de la presión de una cultura cada vez más es incapaz de luchar por la vida con toda la fuerza de la esperanza.

Y la vida, muchas veces, ¡sólo pide un poco más de esperanza!