jueves, 24 de noviembre de 2016

“HE NECESITADO ESTAR ENFERMO PARA DESCUBRIR A LAS ENFERMERAS”


Carles Capdevila, un periodista que reivindica las verdades íntimas.

La concesión del Premio Nacional de Comunicación a Carles Capdevila, por parte de la Generalitat de Cataluña, se suma al éxito empresarial del diario que fundó y dirige, Ara, y sobre todo al reconocimiento popular de miles de personas que comparten cada día en sus redes sociales las reflexiones de este periodista.

Su discurso al recibir el premio este lunes en Barcelona, está en la línea de esa empatía con las personas que ha logrado, especialmente desde que sabe que tiene cáncer.

“He necesitado estar enfermo para descubrir a las enfermeras”, confesó. “Para mí eran igual de transparentes que para todos. Y ahora sé que el de mis queridas enfermeras, de las que aspiro a presidir el club de fans, es un colectivo que aguanta y humaniza la medicina y que demuestra cada minuto que cuidar es mucho más que curar”.

Con la autenticidad que le caracteriza, expresó esos intereses que lo hacen admirable a los ojos de tantas personas: “Me interesa la gente que sufre y la gente que cuida de las personas. Educadores, voluntarios, personal sanitario. Y un montón de familiares”.

“El cuidado de las personas suelen hacerlo las mujeres, es silenciado, poco valorado, no remunerado, o mal pagado”, constató.

“El tiempo que me quede como periodista lo quiero dedicar a estos héroes: las personas que cuidan de las personas, las que llamo “personas personas”. Personas que se dedican a ser personas y cuidar personas”.

En una entrevista publicada en el diario Ara este domingo, Capdevila afirmaba que “ahora me defino como una persona que sufre. Y lo que más hay en el mundo es justamente gente que sufre: deshauciados, refugiados, víctimas de guerras, enfermos, personas con depresiones,…”.

El periodista reivindica “las verdades íntimas, las únicas verdades de este mundo con valor para la postverdad: estar enamorado, estar enfermo, ser voluntario,…” y afirma que el premio es un reconocimiento al hecho de que hable de educación y de vida cotidiana.

“La información de entretenimiento ha sido un riesgo muy grande, y algunos han convertido el análisis en una especie de farsa y de teatrillo”, lamenta, y denuncia que los medios “nos hemos equivocado y nos hemos acercado más a los poderes que a las personas”.


Pero Carles Capdevila comparte una esperanza: “que la dictadura del algoritmo y de lo que es viral, que se parece mucho a la tele, acabe cansando” y ahí quiere él “llegar al corazón” de las personas, desnudándose más. “Se me ha pasado la vergüenza al qué dirán”, asegura: “y esto no lo habría hecho si no estuviera cascado”.