miércoles, 20 de diciembre de 2023

GARABANDAL

 María Santísima viene a nosotros para que encontremos el camino de la Salvación, para que vayamos a Jesús de su mano. Se nos presenta como Madre amorosa, protectora y medianera entre Dios y nosotros.

La nueva Eva viene a gestarnos nuevamente en el Espíritu Santo.

Para entender el papel de la Santísima Virgen María en el tiempo que vivimos y más aún en el plan de Dios. Y entender la importancia de acoger y dar a conocer el mensaje que Nuestra Madre Santísima viene a darnos, meditemos ésta explicación tomada del libro de San Luis María Grignion de Montfort: el Secreto de María.

"Dios Padre, fuente única de todo don perfecto (Sant1,17) y de toda gracia, al darle su propio Hijo, le entregó a María todas las gracias. De suerte que -como dice San Bernardo- en Cristo y con Cristo el Padre le ha entregado hasta su propia voluntad.

María es la dispensadora de la gracia. Dios la escogió como tesorera, administradora y distribuidora de todas sus gracias. De suerte que Él comunica su vida y sus dones a los hombres, con la colaboración de María. Y, según el poder que Ella ha recibido de Dios –en expresión de San Bernardino–, reparte a quien quiere, como quiere, cuando quiere y cuanto quiere de las gracias del Padre, de las virtudes del Hijo y de los dones del Espíritu Santo.

Así como en el orden natural, todo niño debe tener un padre y una madre, del mismo modo, en el orden de la gracia, todo verdadero hijo de la Iglesia debe tener a Dios por Padre y a María por Madre. Y quien se jacte de tener a Dios por Padre, pero no demuestre para con María la ternura y el cariño de un verdadero hijo, no será más que un impostor, cuyo padre es el demonio...

María ha formado a Jesucristo, Cabeza de los predestinados. Ella debe, por tanto, formar también a los miembros de esta Cabeza que son los verdaderos cristianos. Que una madre no da a luz la cabeza sin los miembros, ni los miembros sin la cabeza. Por consiguiente, quien quiera ser miembro de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad (Jn1,14), debe dejarse formar en María por la gracia de Jesucristo. María está llena de la gracia de Jesucristo para comunicarla en plenitud a los miembros verdaderos de Jesucristo, que son también hijos de María."

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