martes, 18 de junio de 2019

¿LOS CURAS SE JUBILAN?


La autoridad sanitaria acaba de conceder a un médico con consulta en Andújar la posibilidad de jubilarse a los setenta años. El profesional tiene salud, fuerza y ánimos para continuar su papel de galeno, porque, además, está apoyado por su familia, compañeros y enfermos insertos en la cartera de usuarios a los que atiende con responsabilidad y dedicación.
Entretanto, el día 29 próximo dos nuevos curas serán ordenados en la catedral de Jaén, por el obispo diocesano, que sumarán sus fuerzas a las de los compañeros, que llevamos años cogidos al arado roturando el campo pastoral y regando con el sudor de nuestras frentes y las lágrimas de nuestros ojos cuando han de menester.
Porque aquí nace esta pregunta sencilla: ¿Cuándo se jubila un cura? Conviene que se conozca el asunto con detalle. Con una respuesta clara los sacerdotes nunca nos jubilamos, porque somos ministros de los misterios de Dios hasta el último instante de nuestra vida. Pero, los amigos nos interrogan: ¿Habrá algún momento en que se pueda retirar de la primera línea pastoral como todo trabajador?
La respuesta es contundente: cuando se cumplen 80 años, el presbítero tiene una doble opción, o seguir en la tarea pastoral, o pasar a la reserva siendo colaborador menor de alguna parroquia, o casa religiosa. Siempre y cuando que la salud le acompañe y le mantenga disponible para el servicio pastoral encomendado.
Vivimos en una sociedad donde la expectativa de vida es alta. Según estudios sesudos publicados por organismos especializados la edad de defunción en las personas está colocada en el umbral de los  noventa años, para las mujeres, y en ochenta y tantos para los varones. Esto supone lo que ya tenemos: una sociedad envejecida, en la cual el consumo de fármacos es alto, la atención sanitaria es muy necesaria, y los servicios sociales a la tercera edad se han convertido en una gran industria en manos públicas o privadas. El nacimiento de residencias para ancianos ha crecido mucho en los últimos años. Por otra parte, los asistentes a los oficios religiosos en los templos ha sido proporcional al aumento de la edad de los mismos, suponiendo un sector que se debe cuidar tanto en sus necesidades materiales, mediante Cáritas, como espirituales, mediante la presencia pastoral de sacerdotes y laicos comprometidos con una sensata misión pastoral parroquial hacia el mundo del enfermo, el jubilado y toda persona mayor que vive solitaria en el hogar.

Ante todo lo anterior, la Iglesia, comunidad de los hijos de Dios, donde todos somos necesarios hemos de construir una doble vertiente de trabajo: Primero, cimentar una pastoral vocacional fructífera, que traiga más número de aspirantes al sacerdocio como alumnos del Seminario de Jaén; y segundo, tomar conciencia que los actuales sacerdotes siempre estaremos dispuestos a dejar nuestras vidas en el sacrificio de entrega a la llamada, que hace años recibimos del Señor para servirle en el presbiterio, donde hoy nos sentimos felices con nuestra misión, a imitación del doctor Lerma, apto para el servicio médico con su novedoso permiso para seguir ejerciendo la noble tarea de dar salud a todos sus pacientes.
Tomás de la Torre Lendínez

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