jueves, 12 de julio de 2012

RENUNCIAR AL “YO”


EL DISCÍPULO: Vengo a ofrecerte mis servicios.

EL MAESTRO: Si renuncias a tu “YO”, el servicio brotará automáticamente.

COMENTARIO

Puedes entregar todos tus bienes para ayudar a los pobres, entregar tu cuerpo a la hoguera y, no tener amor absoluto.

Guarda tus bienes y renuncia a tu “YO”. No quemes tu cuerpo… quema tu EGO, y el amor brotara automáticamente.

Y qué hacemos ahora, en la práctica, para conseguir eso? No hay esfuerzo, por valiente que sea, que pueda llevarnos a desentendernos del “YO”. Al contrario, todo esfuerzo es contraproducente, porque refuerza al “YO” en vez de rebajarlo.

Cualquier método basado en la Fuerza de Voluntad no hace más que confirmar y robustecer al “YO”, que es lo contrario de lo que debería hacer; así que hay que descartarlo de raíz.

Con qué nos quedamos entonces? Con la Paradoja que ya hemos enunciado más de una vez: Sin esfuerzo no podemos hacer nada, y el esfuerzo no hace más que estropearlo todo. El único método, si método puede llamarse, es abrir los ojos y ver… sencillamente ver. Caer en la cuenta, dejar que caigan las escamas de los ojos. Es tan fácil que por eso mismo es difícil. Es espontaneo, y por eso hay que trabajarlo.

Publicado por: José Miguel Pajares Clausen

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