jueves, 12 de julio de 2012

HUMOR LLENO DE SABIDURÍA


Una vez que acepto alegremente el hecho de que soy un BURRO, ya no me sorprenden ni me apenan los errores y estupideces que sigo cometiendo a pesar de tantos años de formación y tantos y tan nobles esfuerzos.

A fin de cuentas, soy BURRO; si no hago burradas – que es eso es precisamente lo que me corresponde – que no se asombre nadie, y menos yo mismo.

Y de la mismísima manera, todas las personas que tienen el honor de rodearme y vivir conmigo son también BURROS, y, en consecuencia, todos se comportan como los BURROS que son y seguirán siendo, y tienen el perfecto derecho de hacerlo así.

Esa es la actitud perfecta para conseguir la paz del alma consigo mismo y con todos los demás. La aceptación plena de mi mismo y de todos los demás acaba con todas las tensiones y siembra la paz y la felicidad.

CAMBIAR O NO CAMBIAR?, QUÉ DICE USTED.

Publicado por: José Miguel Pajares Clausen

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