viernes, 23 de marzo de 2012

CHISPAZOS DE DIOS…


Jean Vannier escribió que una vez recibió la carta de una joven que tenía la sensación de no
haber sido amada nunca:
"Cuando iba al colegio, todo el mundo, menos yo, tenía amigos. Y me daba la impresión de que ningún hombre podría amarme. Un día, cuando iba por el bosque, me senté junto a un árbol, y de repente me embargó la certeza de ser amada por Dios".

El director de la película "Cartas a Dios", explica que entró ateo en el desierto y salió creyendo en Dios. Una "noche de fuego" es como la califica. Como una iluminación tuvo la certeza de la existencia de Dios.

Paul Claudel, esperando a un amigo, para protegerse de la lluvia entró en una iglesia. Salió de ella creyendo en Dios.

Muchos conversos nos cuentan esos "chispazos de Dios". También hay muchos creyentes que nos dan testimonio de esos momentos. Exteriormente nada ha cambiado. Son ellos los que han cambiado. Narrarán su vida dividiéndola en un antes y un después. A partir de ese momento nos sentimos amados. Amados por Dios. Un Dios que nos ama tal cual somos; con nuestro carácter, quizá terrible, o quizá débil. Con nuestros defectos y nuestras virtudes. Con nuestras heridas
y nuestras debilidades. Con todas nuestras infidelidades...

Pero andamos tan dispersos, tan ocupados..., que no sabemos ver esos chispazos de Dios...

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