lunes, 20 de abril de 2009

EL EQUILIBRIO NO ESTÁ DE MODA


Pareciera que nos han impuesto vivir con angustias, tensos, siempre como explotando.

Hace un tiempo me he puesto a pensar, viendo algunas actitudes de muchas personas, en dónde está el equilibrio, es decir, el que uno sea equilibrado en el momento de actuar, de pensar, de hablar. Y me dí cuenta de todo lo que nos cuesta vivir de esa manera. Pareciera que lo que resalta y debe ser así, son los excesos, los gestos muchas veces extravagantes, las conversaciones hasta violentas si se quiere, y como que eso llama más la atención.

Es más, esos son los modelos que muchas veces se nos presentan. O si no bastaría con preguntarnos y observar: ¿Cómo son los héroes que se nos presentan? Miremos en la literatura moderna, en el cine, en las historias televisivas, en la música, donde aparecen supuestos héroes que se transforman en ídolos, y en casi todos se da una constante: actúan en forma desaforada, violenta, exaltados, con hasta excesos de vitalidad; y en muy pocos casos el héroe de turno se muestra como un ser equilibrado, maduro, sólido sicológicamente.

Basta con ver cuáles son los ídolos a quienes siguen los jóvenes, donde generalmente nos damos cuenta que muchos de ellos actúan de esa manera, y que sin dudas en su vida serán personas más tranquilas y equilibradas, y toda esa manera llamativa de actuar no es otra cosa que eso: una actuación.

Me pregunto por qué razón nos cuesta tanto seguir y admirar a alguien digamos moderado, equilibrado, que habla y no grita y no gesticula de manera exagerada.

¿Cuál será el motivo para que alguien sea admirado, para que triunfe, necesite ser extravagante, raro”?. Parece que sólo pueden triunfar los que actúen de esa manera.

Pienso que quizás confundamos la serenidad con la apatía, el aburguesamiento, y en realidad se puede ser feliz de una manera también calma, y el hecho de ser equilibrado no necesariamente tiene que ver con vivir angustiado ni desalentado.

¿Cuál es la verdadera personalidad, la verdadera madurez? Pareciera que nos han impuesto vivir con angustias, tensos, siempre como explotando, pensando que ser vital es sinónimo de excesos, de cierta neurosis, como si esos fueran los verdaderos grandes.

Y la verdad, que para mí son Grandes en serio aquellos que aman el silencio, los que trabajan sin desalentarse, quien tiene paciencia y sabe esperar y no vive en el ruido permanente.

Grande e ídolo es quien es capaz de tener un corazón abierto y disponible para los demás, quien no necesita vivir aturdido, el que trabaja constante y silenciosamente esforzándose por construir cada día desde su lugar, un mundo mejor.

En fin, el verdaderamente Grande es lo contrario a lo que muchas veces nos muestran quienes quieren ocupar ese lugar de modelos para el hombre de hoy.
Padre Oscar Pezzarini

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