martes, 17 de julio de 2012

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE



El siquiatra y doctor en medicina y filosofía Raymond Moody es hoy famoso en todo el mundo a raíz de que, en los años 70, sacó a luz un libro “Vida después de la vida”, en el que narraba muchas de las experiencias que le habían contado sus pacientes sobre el más allá, cuando habían sido dados clínicamente por muertos. En la actualidad, este tema ha sido estudiado por numerosos investigadores de todo el mundo, cardiólogos, siquiatras, pediatras, anestesistas, sicólogos, teólogos, sociólogos y otros muchos especialistas médicos o estudiosos de otras disciplinas. Todos están de acuerdo en que estas experiencias son reales y que no son fruto de alucinaciones o de imaginaciones arbitrarias. Casi todas estas experiencias tienen muchos puntos en común, lo que les da cierta garantía de autenticidad.

Veamos lo que dice al respecto, con palabras textuales, el mismo doctor Moody:

He entrevistado a más de 3.000 personas, que cuentan experiencias próximas a la muerte y fueron dadas por muertas o incluso fueron declaradas muertas por sus médicos.

Estas personas dicen que, en el momento en que están a punto de morir, que muchas veces coincide con el momento en que sus corazones dejan de latir, experimentan un cambio espectacular de perspectiva. Les parece que dejan atrás su cuerpo físico y que flotan hacia arriba, hasta un punto por encima de sus cuerpos, por debajo del techo de la sala de urgencias o del quirófano o sobre el lugar del accidente. Ven claramente por debajo de ellos sus propios cuerpos físicos sobre una mesa de operaciones o entre los restos de un vehículo; y es frecuente que contemplen, al parecer, el trabajo del personal médico que intenta reanimarlos.

Al cabo de un tiempo, pueden tener la impresión de entrar por un paso estrecho que suelen describir como un túnel oscuro y, mientras avanzan por él, ven una luz brillante al final del mismo. Cuando entran en esa luz, los baña y los consuela una sensación de amor y de paz imposible de describir, un sentimiento de alegría inefable. Es frecuente que se encuentren dentro de esa luz con parientes suyos o con otros seres queridos que ya han muerto, como si vinieran para darles la bienvenida. Algunas personas advierten algo que consideran una frontera o un límite, que separa el mundo de la vida corriente de un reino que está más allá de la vida tal como la conocemos. Cuentan que esta zona de demarcación da la impresión de estar cargada de energía y de ser dinámica en el sentido de que ellos advierten que, si la atraviesan, no serán capaces de volver atrás...

Cuando estas personas se adentran en sus experiencias próximas a la muerte, pueden ser conscientes de una presencia amorosa y luminosa, de un ser de amor y luz que las acompaña a lo largo de una revisión panorámica y extraordinaria de sus vidas. En esta experiencia, se pueden manifestar todos los detalles de la vida, con vivos colores, mientras la presencia amorosa de luz les ayuda a comprender la vida que ahora, al parecer, toca a su fin. Es frecuente que, llegados a este punto, las personas no deseen regresar a sus vidas, pero que el ser de luz o sus seres queridos les hagan saber que no les ha llegado el momento de morir y que deben volver, porque les quedan cosas pendientes que realizar. O bien, se les plantea la posibilidad de elegir entre seguir adelante hacia el reino de la luz o regresar a las vidas que estaban viviendo .

El elemento común quizás más increíble, de los relatos que he estudiado y con toda certeza el que mayor efecto ha producido en el individuo, es el encuentro con una luz muy brillante. Lo típico es que, en su primera aparición, la luz sea débil, pero rápidamente se hace más brillante hasta que alcanza un esplendor sobrenatural... Los entrevistados dicen que esa luz no daña a la vista ni deslumbra ni impide ver las cosas que los rodean... Todos afirman que es un ser personal y que tiene una personalidad bien definida. El amor y la calidez que emanan de él, hacia la persona que está muriendo, carecen de palabras para expresarse, pues ésta se encuentra totalmente rodeada y poseída por él, muy a gusto y totalmente aceptada en su presencia. Siente una irresistible atracción magnética ante este ser, una atracción inevitable... Poco después de la aparición, el ser comienza a comunicarse con la persona que está sufriendo la transición y pregunta: “¿Estás preparado para morir? ¿Estás listo para morir? ¿Qué has hecho en tu vida?”... Todos insisten en que la pregunta no se plantea en absoluto como condena. Todos están de acuerdo en que no dirige la pregunta para acusarlos o amenazarlos; pues, sin importar cuál vaya a ser la respuesta, siguen sintiendo la aceptación y el amor total proveniente del ser luminoso. La cuestión les hace pensar en sus vidas... Veamos algunos informes:

Oí a los doctores, cuando dijeron que había muerto, y comencé a sentir que estaba cayendo por aquella oscuridad. Todo era muy negro, salvo, a gran distancia, esa luz. Era muy brillante, aunque no muy grande al principio. Crecía conforme me iba acercando a ella. Trataba de llegar a esa luz, pues sentía que era Cristo. Inmediatamente, conecté la luz con Cristo, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo”...

Otro caso: Floté a través del techo hacia una luz blanca resplandecedora. Era muy hermosa y muy brillante, pero no me hacía daño a los ojos. Era una luz de comprensión y amor perfectos. A mi mente llegó el pensamiento: “¿Me amas?” Sospecho que la connotación de lo que la luz dijo fue: “Si me amas, regresa a la vida y completa lo que iniciaste en ella”. Durante todo este tiempo, tenía la impresión de estar rodeado por un amor y una compasión irresistibles...

Otro cliente dice: Sabía que me estaba muriendo y que nada podía hacer. Estaba fuera de mi cuerpo, no me cabía la menor duda, pues podía verlo en la mesa de operaciones... Entonces, vino esa luz brillante. Parecía un poco apagada al principio hasta que se convirtió en ese enorme haz. Era una tremenda cantidad de luz. Me daba calor y me invadió una cálida sensación. Era de un blanco brillante y amarillento. Tremendamente brillante... Luego me preguntó, si estaba listo para morir. Era como hablar con una persona, aunque no había allí ninguna. La luz hablaba conmigo sonoramente. Pienso ahora que la luz que me hablaba, comprendía que no estaba preparado para morir, que se trataba más de probarme que de otra cosa. Desde el momento en que la luz me habló, me sentí muy bien, seguro y amado. No es posible imaginar ni describir el amor que llegaba hasta mí. Era agradable estar con esa persona. Y tenía sentido del humor .

La inicial aparición del ser luminoso y sus preguntas constituyen el preludio de un intenso momento en que el ser presenta a la persona una revisión panorámica de su vida... Es extraordinariamente rápida. Esos recuerdos de la vida se suceden unos a otros a gran velocidad en orden cronológico. Otros dicen que el recuerdo fue instantáneo. Sea cual sea la forma en que lo expresan, todos están de acuerdo en que la experiencia transcurre en un instante de tiempo terrestre. A pesar de la rapidez, mis informantes están de acuerdo en que la revisión, casi siempre descrita como una exhibición de imágenes visuales, es increíblemente vívida y real... Hasta las emociones y sentimientos, asociados con las imágenes, pueden ser experimentados de nuevo conforme van pasando. Algunos de los que yo he entrevistado, afirman que, aunque no pueden explicarlo, el hecho es que todo lo que habían hecho en la vida estaba en esa revisión: desde lo más insignificante a lo más significativo... Algunos lo identifican como un intento educativo por parte del ser luminoso .

Elisabeth Kübler-Ross, siquiatra y doctora honoris causa por 20 universidades, ha estudiado veinte mil casos a través del mundo, de personas que habían sido dadas clínicamente por muertas y volvieron a la vida. Ella dice:

Nosotros podemos decir, después de todos estos años de recoger datos sobre experiencias fuera del cuerpo, cuáles serán los elementos comunes... Cuando dejamos el cuerpo físico, hay total ausencia de miedo, ansiedad o pánico. Experimentaremos una plenitud física y estaremos plenamente conscientes de nuestro entorno, sea en la habitación de un hospital o en la escena del accidente o en nuestra propia habitación, después de un ataque al corazón... Nos daremos cuenta de la gente que trata de resucitarnos o de la gente que trata de rescatarnos del accidente, etc. Esto suele ocurrir, cuando los médicos nos dan físicamente por muertos, ya que no hay signos vitales. En nuestro cuerpo espiritual, experimentaremos una totalidad, pues si nos amputaron una pierna, sentiremos que tenemos las dos o, si éramos mudos, podremos hablar o, si ciegos, podremos ver, o caminar, si éramos pacientes en silla de ruedas. En nuestro cuerpo espiritual, no hay dolores ni limitaciones físicas... Después serán conscientes de la presencia de otros seres a su alrededor, que los guían y les ayudan. Las Iglesias hablan de ángeles guardianes, otros los llaman guías espirituales. También sentiremos la presencia de seres queridos, que nos precedieron y están muertos. Nosotros no moriremos solos .

Después que nos encontramos con nuestros seres queridos y nuestros ángeles, se pasa por el túnel. Algunos dicen pasar por un río o puerta. En mi experiencia personal, pasé por un paso de montaña con flores silvestres. Después de pasar el túnel, o el paso que sea, viene la luz. En presencia de la luz maravillosa e inolvidable, que la mayor parte de la gente occidental llama Cristo o Dios, nosotros somos envueltos en un amor incondicional, lleno de ternura y felicidad... Es un ser de total e incondicional amor. En su presencia, nosotros nos damos cuenta de lo que deberíamos ser y de cómo deberíamos haber vivido .

El ser de luz es extremadamente brillante y cuanto más te acercas a Él más te abraza con el amor más grande e indescriptible que puedas imaginar. No hay palabras para expresar lo que se siente. Quien tiene esta experiencia cercana a la muerte, sólo puede ver esta luz por un momento, pues después debe retornar… En presencia de esa luz, llegarás a conocer que toda tu vida de la tierra era solamente una escuela para aprender ciertas lecciones especiales… En presencia de esta luz, tú debes mirar toda tu vida pasada hasta los más mínimos detalles e, incluso, las consecuencias de tus pensamientos, palabras y obras.

Durante la revisión de tu vida terrenal, te darás cuenta de que has desperdiciado muchas oportunidades para crecer en el amor . En ese momento nuestros guías o ángeles guardianes, nuestros seres queridos, que ya han muerto, estarán con nosotros. Nosotros hemos verificado esto sin lugar a ninguna duda y digo esto como científica. Siempre habrá alguien para ayudarnos en ese paso de la muerte al más allá. La mayor parte de las veces, es la madre o padre, el abuelo o el hijo que murió antes o también gente que tú conocías y no sabías que ya había muerto.

Una niña de doce años compartió conmigo su experiencia de felicidad al sentir que le salió al encuentro su hermano, quien la acogió con gran amor y ternura. El único problema era que no tenía ningún hermano; pero, al contárselo a su padre, éste se echó a llorar y confesó que ella sí tenía un hermano, que había muerto tres meses antes de que ella naciera, y nunca le habían hablado de él .

Por otra parte, en el más allá, se acaban las limitaciones de este mundo, los ciegos pueden ver, los sordos oyen y los mudos hablan otra vez. Una de mis enfermas tenía esclerosis en placas, dificultades para hablar y sólo podía desplazarse en silla de ruedas. Lo primero que me dijo al volver de su experiencia fue: “Doctora Ross, yo podía bailar de nuevo”… Las niñas que, a consecuencia de una quimioterapia, han perdido el pelo, me decían después de una experiencia semejante: “Tenía mis rizos de nuevo”. Las mujeres que han padecido la extirpación de un seno, recobran su habitual normalidad. Todos están intactos. Son perfectos .

Un ejemplo. Vicki era ciega de nacimiento y, a sus 20 años, como resultado de un ataque de apendicitis, tuvo una experiencia NDE, y otra, cuando tenía 22, por causa de un accidente automovilístico. Ella dijo que solamente en estas dos experiencias, ella pudo ver, como si estuviera sana; y pudo contar con claridad todo lo que vio. Observó las calles de la ciudad y todo le resultó nuevo y confuso. Tuvo un maravilloso sentimiento de libertad y de paz. Vio un campo iluminado, cubierto de hermosas flores, donde vio a dos niños que habían sido sus amigos, cuando estaba en la escuela de ciegos. Ellos habían sido retardados, pero aparecían llenos de vida y salud, sin sus limitaciones mentales. También vio allí a otras personas que había conocido en la vida, como a su abuela y a su cuidadora. Pero cuando quiso acercarse a ellas, una figura luminosa se lo impidió. Vicki cree que era Jesús, que a continuación, le hizo ver toda su vida como en una película... Después regresó a su cuerpo. Antes de estas experiencias, ella, como ciega, sólo tenía sueños de comer, tocar piano, cantar, gustar cosas y tocarlas, oír..., pero nunca había tenido sueños con percepciones visuales como las tuvo en estas experiencias del más allá.

Otro caso es el de Brad Barrows, que también era ciego de nacimiento y que fue entrevistado cuando tenía 33 años. Él cuenta la experiencia que tuvo a sus ocho años en 1968. Por efecto de una neumonía, se le paró el corazón durante unos cuatro minutos. Sintió que flotaba sobre el techo, vio su cuerpo sin vida y observó que podía ver todo como una persona sana. Pudo ver la nieve por los campos con perfecta claridad. Después pasó por un túnel y salió a un campo iluminado por una luz muy fuerte y hermosa. Allí oyó una música maravillosa que parecía alabar a Dios. Y encontró un ser de luz, del que emanaba un amor total, que le dijo que debía regresar .

María Simma, la gran mística austriaca, dice que, cuando se le aparecen las almas del purgatorio, están totalmente sanas e íntegras. Las deformaciones o cicatrices han desaparecido. Dice: “Una vez se me apareció una persona que había sido muda en vida y me hablaba perfectamente. Aquellos que en esta vida debían ir en silla de ruedas, caminan perfectamente. Allá no hay silla de ruedas. Todas las imperfecciones físicas han desaparecido” .

Como podemos ver, estas experiencias del más allá de la muerte son tan reales que marcan la vida futura de la persona y tienen un efecto transformador positivo. Entre los efectos positivos más frecuentes suele darse el no tener miedo a la muerte y saber que la tarea más importante de la vida es amar y hacer el bien a todos. Sin embargo, hay que aclarar que no todas las experiencias son positivas, aunque algunos investigadores sólo hablan de estos casos. También se dan, en una pequeña proporción, casos de personas que no han visto al ser de luz ni han sentido su amor y, en cambio, han vivido momentos de tristeza y angustia en un mundo oscuro y tenebroso, que muchos identifican como el infierno o el purgatorio.

Según una encuesta realizada en 1982 por George Gallup, ocho millones de norteamericanos habían tenido algún tipo de experiencia en el umbral de la muerte. Muchos sólo habían llegado a salir de su cuerpo y regresar sin experiencias más profundas. Otros, un 23%, habían tenido encuentro con otros seres, ángeles o familiares. Un 32% había tenido revisión de vida y había sentido el amor del ser de luz, que los cristianos suelen identificar con Jesucristo, otros como Dios, los musulmanes como Alá... Y solamente un pequeño grupo había tenido experiencias negativas.

Por supuesto que estos datos pueden ser relativos, pues los que tienen experiencias negativas, normalmente no quieren compartir su testimonio con otras personas y los ocultarán, haciendo así difícil tener una idea exacta de la realidad de sus experiencias. Lo cierto es que, aunque hay una mayoría de experiencias positivas, también hay otras negativas.

Ahora bien, tanto las experiencias negativas como las positivas son transformantes. Dios les da la oportunidad de seguir viviendo después de haber revisado su vida. Es una gracia extraordinaria de Dios para darles la oportunidad de cambiar de vida. Pero podemos preguntarnos: ¿Y los que no regresan y han tenido experiencias negativas? ¿Habrán rechazado la posibilidad de cambiar o aceptaron a Dios en el último momento?

P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.

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