domingo, 8 de julio de 2012

CUENTOS…


Un monje andariego se encontró en uno de sus viajes una piedra preciosa, y la guardó en su talega.

Un día encontró a un viajero y, al abrir su talega para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero dio las gracias y se marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riquezas y seguridad por el resto de sus días.

Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendigante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó: “Ahora te ruego que me des algo de mucho mas valor que esta joya, tan valiosa como es, dame, por favor, lo que te permitió dármela a mi”.

ES MI ESQUELETO EL QUE ESCUCHA

Estoy acostado en mi ataúd, bien sellado y enterrado; han pasado meses desde mi muerte y soy sólo huesos. Alguien llama con los nudillos a la tapa del ataúd:

-Tan… tan. Estás ahí?

-Sí, para servirte.

-Sabes lo que andan diciendo de ti por aquí arriba en el Tierra?

-Ni lo sé ni me interesa, déjame en paz por favor. Se está tan bien y tranquilo aquí abajo, por favor no molestes.

Una vez que es mi esqueleto el que escucha, el insulto y la alabanza me tienen sin cuidado, y ya nada me importa nada. Todos los apegos se han despegado de mis alegres huesos.

“SI QUIEREN ADQUIRIR LA VERDADERA SABIDURÍA HÁGANSE AMIGOS DE SU ESQUELETO”

EL CIRUJANO - EL MODELO PERFECTO

El cirujano pone en juego toda su habilidad, su poder e interés en la operación que está llevando a cabo, y al mismo tiempo esta tranquilo, sereno, sin emoción, parcialidad o apego, que precisamente pondría en peligro su trabajo. Cumple con tu deber, y hazlo con toda calma…. Así se salvan vidas.

NI APEGARSE NI RECHAZAR.

Dejar que las cosas vengan y dejar que se marchen. Dejar que corra el agua y que sople el viento. Dejar que la melodía fluya sin obstáculos.

Nadie puede amar a otra persona mientras sienta apego por ella. El amor es desprenderse de todo apego a la persona.

“SOLO CUANDO DEJO DE NECESITARTE, DE POSEERTE, DE ACAPARARTE… PUEDO EMPEZAR A AMARTE”

Mientras estaba aferro a ti, no hacías mas que manifestar en mi y fomentar en ti la mutua dependencia, exigencia, indigencia. Eso es lo opuesto al amor. El amor se basa en la libertad, y la libertad se pierde en el apego mutuo.

Si nos vemos y contentos si nos dejamos de ver. No nos dejamos de ver. No dejamos de vernos y estar juntos cuando las circunstancias nos llevan a ello, pero sin la obligación y la compulsión de antes.

“CUANDO MENOS APEGO… MAS AMOR”

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