Según la tradición, hace cerca de 800 años la Virgen se apareció al religioso carmelita San Simón Stock y le entregó el escapulario, una devoción que atrae a miles de fieles, en especial en la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de julio.
En un reportaje de EWTN Noticias, el P. Alfredo Amesti Sánchez, Superior
Mayor de la Orden de los Carmelitas Descalzos en Perú, compartió detalles sobre
el origen e importancia de esta especial devoción practicada por miles de
católicos de todo el mundo.
Desde la Parroquia de San José en Jesús María, en Lima (Perú), dirigida
por los carmelitas, el P. Amesti dijo que el día de la aparición mariana San
Simón Stock rezó suplicante esta oración: “Flor del
Carmelo, Viña Florida, Esplendor del Cielo, Virgen Fecunda, Oh Madre tierna
intacta de hombre, a los carmelitas proteja tu nombre”.
Este himno, llamado “Flos Carmeli”, fue
compuesto en latín en el siglo XIII por San Simón, y suele rezarse en la Misa
celebrada por la Solemnidad de la Virgen del Carmen, el 16 de julio.
El P. Amesti explicó que el origen del “escapulario
está ligado al paso [de la orden carmelita] de Israel a Europa”, y dijo
que en 1251 San Simón Stock recibió “la prenda del
escapulario para reforzar el cambio institucional que estaban viviendo los
carmelitas, de ermitaños a mendicantes”.
Dijo que la Virgen acompañó a la orden en este complejo proceso, “y por eso le entrega el escapulario como signo de
protección a los carmelitas”.
La orden carmelita se originó en el Monte Carmelo, una cadena montañosa
en Palestina considerada un lugar sagrado. En el siglo XIII, los carmelitas
tuvieron que huir de Palestina para protegerse de la invasión de los
musulmanes, que masacraron a los que se quedaron.
Cerca de 1241, el Barón de Grey de Inglaterra regaló a los carmelitas una
mansión en la localidad de Aylesford. San Simón Stock se unió a la orden
carmelita en este país, luego viajó a Roma y después pasó varios años en el
Monte Carmelo.
La Enciclopedia
Católica relata que en 1247 San Simón fue elegido sexto
general de los carmelitas, y logró que la orden se expandiera por el sur y
oeste de Europa, sobre todo en Inglaterra.
La Enciclopedia indica que el santo ganó la “aprobación
temporal del Papa Inocencio IV para la regla alterada de la orden, que se había
adaptado a las condiciones europeas”.
“Sin embargo la orden fue oprimida y estaba aún
luchando para ser aceptada, ya sea consiguiendo el consentimiento del clero
secular o la tolerancia de las otras órdenes”, agrega.
En ese contexto, el santo suplica a la Santísima Virgen que proteja la
orden y ella acude en su auxilio, le entrega el escapulario para los
carmelitas, y le dice que se dirijan “sin miedo al
Papa Inocencio, porque recibirían el remedio para sus dificultades”, indica
la Enciclopedia.
La orden siguió el consejo de la Virgen “y
la orden recibió una bula o carta de protección de Inocencio IV contra esas
molestias”, agrega.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó por el mundo gracias a la
expansión de la orden carmelita y al gran número de hechos milagrosos. Uno de
ellos ocurrió en 1845, cuando los tripulantes de un barco inglés se salvaron de
morir en medio de una gran tormenta por intercesión de la Madre de Dios.
En el reportaje de EWTN Noticias, el P. Amesti recordó que “el escapulario es una librea, un vestido de pertenencia
de la época feudal” que “era un signo de
protección”; y señaló que “la Virgen promete
que aquel que lleva el escapulario, el sábado próximo a su muerte, va a poder
gozar de la vida eterna”.
Una devota de la Virgen del Carmen de la parroquia de San José dijo que
gracias al escapulario y la intercesión de la Madre de Dios, su familia tiene
todo lo que necesita para vivir.
“Muy agradecida, porque por intermedio de ella
tengo todo lo que puedo tener en mi casa: un vaso de agua, un pan en la mesa,
la salud de mis hijas y nietos”, dijo Alejandrina Amanda Orué.
Otro devoto de esta advocación, Carlos Huaranga Vásquez, dijo que cuando
canta a la Virgen del Carmen siente algo “indescriptible”.
Por su parte, el cantautor peruano Elton Rey, dijo a EWTN Noticias que “sintió el llamado de evangelizar con la música desde su
formación carmelita” y que es un gran devoto del escapulario.
“Si nosotros nos ponemos el escapulario vamos a
tener esa protección de María que es tan bonita”, dijo. “Ella es una mamá que nos cuida, que
nos protege y que siempre nos lleva de la mano hacia a Jesús”, concluyó.
Colaboro en esta nota Bárbara
Socorro.
POR CYNTHIA PÉREZ | ACI Prensa








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