¡VIVE LA VIDA AL MÁXIMO! COMO ESTAS FRASES, ¡CUÁNTAS NO HEMOS ESCUCHADO!
Por: Luz del Carmen Abascal Olascoaga | Fuente: Yo
Influyo
¡Diviértete, aprovecha que
eres joven! ¡Vive la vida al máximo! Cuando
tengas mi edad, ya no vas a poder disfrutar. Hoy que no tienes
responsabilidades, goza de tu inactividad...
Lamentablemente, nos hemos zampado toda esa sarta de tonterías. Claro, somos
jóvenes, ¿no? Sólo se es joven una vez…
luego entonces, hay que irse de juerga, porque si no, no estamos viviendo
nuestra “juventud”. También hay que darle la
espalda a todas aquellas cosas que podemos hacer de provecho porque, ¡qué carambas!, no estamos en edad de tener
responsabilidades serias. ¡Que se den de santos si
pasamos… o panzamos… en la universidad! Por supuesto, hay que vivir la
vida al máximo, sentir todo lo que se puede sentir, experimentar todo lo que
podamos… Y esta actitud nos puede llevar a un peligroso acercamiento al
precipicio del vicio y del placer sin escrúpulos.
Y es que no nos damos cuenta de que ser joven es mucho más que pasárnosla bien,
divertirnos, “vivir la vida al máximo” o no
tener responsabilidades. ¡Cuántos jóvenes ancianos
hay, y cuántos ancianos jóvenes podríamos encontrarnos si tan solo buscáramos un
poco! En efecto, la juventud no es sólo una cuestión física. La
juventud, la verdadera juventud, se lleva en el alma. Es una cuestión de
actitud y de compromiso de frente a la vida, a los demás y a uno mismo.
No sé si eres católico, hindú, budista, judío o musulmán, estimado lector, pero
un claro ejemplo universal de un auténtico joven, es S.S. Juan Pablo II o, si
lo prefieres, Karol Wojtila. ¿Joven?, dirás,
¡pero si el hombre murió cerca de los 90 años… 85,
para ser exactos! Pues sí, joven, mucho más joven que tú o que yo.
Joven, porque supo conservar ese espíritu luchador característico de los
idealistas y de los héroes; porque nunca dejó de trabajar con ahínco por lo que
creía; porque conservó un sentido del humor que lo hacía similar a los niños, y
el coraje y la decisión de un hombre.
Si, un auténtico joven es aquel que sabe qué quiere y a dónde va, es aquel que
tiene metas definidas e ideales muy altos. Es aquel que no tiene miedo a caerse
porque tiene la suficiente fuerza para levantarse y seguir caminando. En
resumen, un joven es quien tiene esperanza, quien es capaz de seguir
asombrándose de la perfección de la naturaleza, quien sabe tomarse las cosas
muy en serio, pero que puede reírse como una criatura de las bromas de un
cómico.
Que no te vendan la idea barata de que no tienes responsabilidades y, por ende,
puedes divertirte a lo loco. ¡Claro que sí!, diviértete,
eso no está mal… pero responsabilidades, ¡vaya si
las tienes! Tú eres el presente y el futuro de este mundo, lo que dejes
de hacer tú, nadie más lo hará por ti. Eres joven, y eso significa que tienes
más fuerza para luchar. No pierdas el tiempo precioso de la juventud. Cuando
seas viejo y mires hacia atrás, te lamentarás y dirás “si
yo hubiera”. Si yo hubiera empleado mi vitalidad en proyectos benéficos
para el mundo, si no hubiera perdido tantas horas tumbado bajo los efectos del
alcohol o de las drogas, si no hubiera malgastado mi inteligencia… y ahora,
ahora que me doy cuenta de la importancia del tiempo, ahora que valoro la
fuerza de un cuerpo joven… es cuando he perdido mi oportunidad de ser alguien
en la vida.
No te dejes llevar por esos prototipos de juventud… o “jumentud”,
valga la expresión… que te muestran en televisión. No es cierto que para
ser joven tengas que ser “rebelde”. ¿Rebelde?
¿Según quién?
La mayoría de los jóvenes están
inmersos en la “cultura RBD”… y son todo
menos rebeldes, porque siguen la corriente; una “cultura” que se niega a sí
misma desde el momento en el que genera seres “dóciles”
a esos modelos de “rebeldía”. ¿No es
absurdo?
Joven, tú estás llamado a hacer grandes cosas. Los grandes líderes también
fueron jóvenes algún día, la diferencia es que ellos empezaron a construirse y
a forjarse desde muy temprana edad. Y tú, ¿qué vas
a hacer? Tienes en tus manos uno de los tesoros más valiosos: el futuro.
Cuántos intentos por controlar, leer y entender el futuro, se han hecho a lo
largo de toda la historia de la humanidad… ¡Y tú lo
tienes ahí! Y es que el futuro no se lee ni se ve… el futuro se
construye todos los días y tú eres parte de esa obra maestra.








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