viernes, 26 de febrero de 2010

DEL NEW AGE A LA IGLESIA CATÓLICA


No es extraño encontrar hoy día entre los católicos muchos que afirman que ciertos aspectos de la New Age no son malos, e incluso son buenos para el hombre. De hecho se nos envían mensajes de esta pseudo-religión de muchas maneras, sobre todo con el cine, la moderna filosofía, la literatura de éxito, etc.

No son pocos los que en cierto momento de su vida se han visto atraídos por la religión hindú, por el budismo y demás formas de religión orientales. Pero viene a mi memoria una anécdota que contaba en una ocasión un fraile dominico sobre el budismo. En cierta ocasión que él acudió a la India se quedó prendado al ver a un grupo de monjes budistas que paseaban plácidamente en completa paz, e hizo un comentario a uno de sus compañeros admirando el nivel de equilibrio alcanzado por aquellos monjes. La respuesta de su compañero fraile, que llevaba varios años en la India fue la siguiente: Si hablaras con ellos te darías cuenta de que todo es fachada, por dentro están vacíos.

Cuando uno se limita a buscar a Dios en su interior contando únicamente consigo mismo acaba encontrando eso, vacío. Se busca a sí mismo, se hace dios de sí mismo.

Esta es la conclusión a la que llegó Moira Noolan en su experiencia en la New Age, y es la parte que más me ha impresionado de su testimonio: la New Age niega el pecado original, hace con sus seguidores lo mismo que hizo Satanás en el Paraíso con Adán y Eva, intenta convencerlos de que son dioses. Les lleva a pensar que la solución de todos los problemas reside en nuestro interior, en nuestro yo.

A esto añade un max-mix de todas las religiones existentes, tomando dioses del paganismo y añadiendo las figuras de Cristo y de su Madre, María. En este punto es interesante la experiencia que cuenta de Medjugore.

Si leemos con detenimiento encontraremos que en nuestra propia vida espiritual muchas veces nos hemos dejado contaminar por determinados aspectos de la New Age, y que en definitiva es una estructura de creencias que se hace muy atractiva para muchos jóvenes de hoy.

Abramos ojos, oídos, mente y corazón para evitar caer en sus redes.

Espero, como siempre, que sea de vuestro agrado.
A HISTORIA DE MI CONVERSIÓN, DE MOIRA NOONAN
Mis primeros recuerdos del catolicismo son los de mi madre diciéndonos que nos enviaba (a mi junto con mis hermanos y hermanas) a una Escuela Católica porque las monjas podían educarnos mejor de lo que ella podía hacerlo. La primera escuela a la que fui estaba en Detroit se trataba de un jardín de infancia de la orden del Sagrado Corazón, Escuela Convento de la orden de Santa Magdalena Sofía Barat. Cuando me encontraba en el tercer grado nos mudamos de Detroit a Nueva Jersey, donde asistí a la escuela pública debido a la falta de una escuela católica en esa zona. En el octavo grado fui enviada a un internado en Filadelfia llamado Eden Hall, era el Convento del Sagrado Corazón, pero estando en décimo grado la escuela sufrió un incendio y se quemó. Entonces me trasladaron a un internado laico llamado MacDuffie, que era una escuela preparatoria para niñas. Esta transición supuso un amortiguador en mi camino hacia la fe.

En este entorno no católico comenzó mi peligroso camino hacia el Mundo de la Nueva Era (New Age). Una de mis profesoras, que mediaba la veintena, me había atraído a su círculo al igual que a muchas de las niñas de la escuela, tanto durante como después del horario escolar. Había estudiado en la India y tenía una fuerte creencia en la religión hindú, también estaba prometida con un hindú que era profesor en la Universidad de Princeton. Su novio llevaba el traje tradicional con el turbante, e iba a visitarla a nuestro internado de forma regular. Acudimos a muchos conciertos Indios incluyendo los de Ravi Shankar y se nos hizo cada día más fascinante el misterio de la cultura y la religión Indias.

En el momento en que me gradué en la escuela secundaria (1970) estaba convencida que tenía que llegar a la iluminación, ir a la India y encontrar a mi Gurú, "mi maestro de vida que me enseñara el camino hacia Dios". Después de la graduación, decidí asistir a la universidad de Colorado, y asistir a dos Universidades al tiempo, la de Denver y la de Colorado. Siempre tuve la idea de que un día iba a ir a la India, la semilla de este nuevo sistema de creencias se habían plantado en mí.

Es una creencia común en la New Age que sigue a un Gurú que los Gurús necesitan estar cerca para poder ayudarte. Así que en el campus de la universidad la que asistí fui muy influenciada por el movimiento Rashneesh. Este movimiento realmente tenía éxito y su Gurú se mudó de la India a la Costa Oeste en los EE.UU. para estar cerca de todos sus jóvenes seguidores. En el campus de la universidad había clases de meditación y grupos que siempre sostuvieron al gurú.

En mi penúltimo año de universidad me transfirieron a la Universidad de Washington en Seattle, y decidí hacer un semestre en el extranjero asistiendo a la universidad en Avignon, Francia. Mientras estaba en Francia, viajé a Grecia y Turquía, y pensé en tomar un tren a la India porque no sentía la necesidad de terminar la universidad. El concepto de ser iluminado se había apoderado de mi opacando la necesidad de completar mi educación. El Señor tenía otros planes para mi vida, y utilizó a mi abuela para cambiar mi opinión. Ella me convenció de volver a casa y terminar la escuela graduándome en 1974 en la Universidad de Washington.

Durante este tiempo los medios de comunicación y celebridades como los Beatles, ponían de moda la influencia de los Gurús, así que mi atracción hacia la religión hindú y oriental continuó. La semilla de este nuevo sistema de creencias que había recibido durante la escuela secundaria estaba lo suficientemente desarrollada en mí como para lavarme el cerebro haciéndome creer que necesitaba adquirir un Gurú para encontrar la iluminación.

Otro aspecto de mi viaje por la New Age fue entrar en el movimiento feminista y defender que la mujer no era nada sin una carrera. Así que dejé otra vez a la India apartada para poder iniciar mi carrera profesional, para convertirme en una editora de éxito. Me centré en mi trabajo, no tenía tiempo para asuntos espirituales. A la edad de veintiocho había logrado mi objetivo de ser un editora y estaba trabajando en Hawai en Visitor Publication Inc. A los treinta años tuve un grave accidente de tráfico con el coche de la empresa. El accidente me dejó con una discapacidad grave y no podía trabajar, ni conducir, y sufría un dolor constante.

Buscando una manera de aliviar el dolor volví a la religión hindú y, sin darse cuenta hasta más tarde -como me gusta decir-, mi compañía de seguros pagó para que me realizaran un lavado de cerebro en la New Age. Mi compañía de seguros en el estado de Hawaii me envió a la Clínica La Crosse del Dr. Norman Shelly contra el Dolor y para la Rehabilitación, en Wisconsin, que era una de las primeras clínicas paliativas, primer modelo en el país.

Por aquel entonces la sección de tratamiento del dolor se trasladó a la Clínica Menninger en el Medio Oeste. El tratamiento en ésta clínica era autógeno, una combinación de la hipnosis y las creencias filosóficas del Nuevo Pensamiento. Las bases del Nuevo Pensamiento provienen de la Ciencia de la Mente creada por el Dr. Ernest Holmes, de la Sociedad Teosófica y de Mary Baker Eddy que fue la fundadora de la religión de la Ciencia Cristiana.

Durante mi estancia en la clínica del dolor, los pacientes éramos llevados a un estado subliminal para alterar nuestras ondas cerebrales de pensamiento, mientras enviaban mensajes y alimentaban nuestro cerebro con nuevos valores y sistemas de creencias. La mente sobre la materia para ser libre del dolor, "Si usted cree que no existe el dolor, entonces no tiene dolor". El personal de la clínica reprimía verbalmente cualquier forma de sufrimiento, y denostaba la virtud en el sufrimiento. Decían que no hay sufrimiento redentor negando que el sufrimiento que estábamos experimentando podría ser permitido por Dios, sino que se producía por culpa nuestra. El concepto de la salvación era algo creado por uno mismo, "Si quieres ser salvo, curado o sin dolor es mejor que lo hagas tú mismo". No había espacio para los valores o conceptos cristianos. Esto describe la trinidad de la Nueva Era: Yo, me y conmigo.

Estas auto-sugestiones eran continuas cada día, cada hora durante el período de mi estancia. Permanecí en la clínica del dolor durante un mes. Cuando por fin dejé la clínica me dieron libros y cintas para llevar a casa y poder continuar con el sistema autógeno que me mantendría libre de dolor, y para afianzar este "nuevo pensamiento" en mi mente que sostenía mi nueva manera de pensar. Después de mis experiencias dentro de la clínica, decidí unirme a las Iglesias de la New Age.

El principal objetivo de la New Age en ese momento era crear la Iglesia de Ciencias Religiosas y las Iglesias Unidas que ahora encontramos en la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos. Terminé por participar en el programa de formación del ministerio en la Iglesia de Ciencias Religiosas del Norte del Condado en Encinitas, California, y pasé cuatro años de aprendizaje en virtud de un ex ministro católico que continuó el lavado de cerebro en profundidad hasta que realmente tuve un nuevo sistema de creencias.

Habiendo sufrido el dolor me sentí atraída por las artes curativas de la Nueva Era y me convertí en una curandera certificada como entrenadora y maestra de Reiki y recibí el certificado de experta en "Manos de Luz" de la Escuela de Sanación de Barbara Brennar. Esto me llevó al deseo de aprender más sobre el mundo psíquico - el arte de la curación no tiene nada que ver con el Espíritu Santo. Así que fui a recibir clases de formación psíquica en la Escuela del Cristo Interior en Lemon Grove, CA, para obtener los falsos dones de clarividencia, clarisensibilidad y clariaudiecia y estar más conectada con los espíritus caídos y los guías espirituales.

Durante el trabajo profesional de la oración en las iglesias, ayudábamos a la gente a "manifestar" sus deseos, utilizando más a Dios como un genio que concede deseos que mostrándolo como creador amoroso, definitivamente era alguien a quien debemos someter a nuestra voluntad. La esencia de las enseñanzas de la New Age es manifestar en la experiencia humana lo que se considera divino, porque piensan que todos somos "dioses". Es la negación de base del pecado original y el uso de la misma mentira que Satanás utilizó con Eva en el Jardín del Edén. Sólo que ahora la idea es implantarlo con los más sofisticados programas de lavado de cerebro.

El trabajo profesional de oración me dirigía a trabajar en la sanación y me formaba en el asesoramiento. En 1989 conseguí el Certificado Ericksonian de Hipnosis. El énfasis se ponía en la terapia de regresión a vidas pasadas y a la vida futura. Una de las creencias más atractivas de la Nueva Era es la creencia en la reencarnación. Hay una gran esclavitud a este sistema de creencias. El Dr. Milton Erickson diseñó este tipo de terapia llamada PNL (programación neurolingüística). Recibí mi formación en PNL en la Robbins Research Int. en San Diego de manos de Anthony (Tony) Robbins, Tony Robbins es un maestro en hipnosis. Me encontré inmersa en el mundo de la hipnosis y se convirtió para mí una reprogramación completa de mi mente y una grave pérdida la voluntad personal.

El comienzo de mi conversión se inició en 1990. Yo estaba en Hawai, en un seminario de terapia Ericksoniana y en un momento de descanso leí un artículo sobre una líder de la New Age y profesora, Sandra Ray, y su viaje a Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina. El objetivo de Sandra con dicho viaje era visitar a la "Madre María". Contaba que fue invitada por un sacerdote de la iglesia de St. James para estar en la habitación con los videntes mientras se producía una de las apariciones. Su experiencia allí le dio la idea para iniciar el "movimiento de la Diosa" que es muy importante hoy día dentro de la Nueva Era. Creía haber visto a la diosa de los cielos, "Mother Mary", que bajaba para satisfacer a la diosa de la Tierra, Gaia. Mientras estaba allí sentada leyendo este artículo lo que realmente me impresionó fue que yo sabía que la Virgen no era, definitivamente, una diosa. Así que gracias a las religiosas del Sagrado Corazón de mi primera infancia, algo de verdad había quedado en mí.

Cuando volví a mi casa en San Diego un día estaba en un supermercado y vi la portada de la revista Life con la foto de una estatua de la Virgen y el título “¿Crees en los milagros?”. Así que la compré para completar la información de la revista New Age que había estado leyendo mientras me encontraba en Hawai. Life Magazine tenía una versión más real de María y me animó mirar más profundamente en ella.

La persona clave que el Señor puso en mi vida y que me ayudó a entregar completamente mi vida a Cristo y a la Virgen fue Beverly Nelson, una laica de las Misioneras de la Caridad, la orden de la Madre Teresa. Como resultado del estímulo de Beverly también me he unido como laica a las Misioneras de la Caridad y me he convertido en un miembro activo dentro de la orden. Me uní a la Iglesia Católica en la Parroquia San Francisco en Vista, CA. y me he convertido en madrina de muchos de mis amigos de la New Age que decidieron convertirse en católicos. Entre ellos un ex médico de la New Age, mi ex profesor, un famoso músico New Age, amigos personales que han estado en la New Age por más de treinta años y mi ex-marido, todas estas personas eran adultos de edades comprendidas entre treinta y cinco y cincuenta años. Todos ellos están felices con su nueva fe en Cristo. Mi hija, también ha recibido todos los sacramentos dentro de la fe católica, y trabaja activamente para los "jóvenes adultos".
Isabel Warleta

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