lunes, 30 de octubre de 2017

CÓMO LA INFLUENCIA DE JUAN XXIII PUDO HABER PROVOCADO EL ASESINATO DE JOHN F. KENNEDY

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El 22 de noviembre de 1963 se produjo el asesinato del único presidente católico que hubo en EE.UU. Su supuesto matador fue asesinado dos días después. Investigaciones de lo sucedido destaparon una serie de encubrimientos que delatan una operación de servicios de inteligencia por atrás. ¿Hubo una conspiración de los servicios de EE.UU.? Si hubo una conspiración, ¿quién estaba detrás?
¿Por qué los Foros de la Virgen se está ocupando de esto?
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Porque John Kennedy estaba vinculado con Juan XXIII y con el monje trapense Thomas Merton a través del clan Kennedy.
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Eso le llevó a trabajar por la paz y a avanzar con los soviéticos para culminar la guerra fría, bajo los auspicios de Juan XXIII, cada vez más imposibilitado por el cáncer.
Esto desató la fuerte operación de los halcones de la maquinaria industrial militar y de la CIA. A quien Kennedy amenazó y puso en marcha su “destrucción en mil pedazos”. La CIA se enfrentaba al peligro de su supervivencia.
Luego de su asesinato el teólogo católico James W. Douglass realizó una investigación que le llevó años y publicó en el libro Unspeakable: Why He Muried y Why It Matters.
Donde presenta información que vincula el asesinato a la Agencia Central de Inteligencia. Y menciona que Kennedy fue influenciado por el Papa Juan XXIII para poner fin a la guerra fría y eso selló su destino. Douglass se basa en los escritos de su amigo, el monje trapense Thomas Merton, como una caja de resonancia de fe y razón a lo largo de la historia.
Escribió Merton en 1965, “Uno de los hechos terribles de nuestra época es la evidencia de que el mundo está herido, afectado por la presencia de lo indecible [unspeakable = demasiado malo para decir en palabras]. Al reconciliarse con el mundo a cualquier precio debe tenerse cuidado de no reconciliarse con él bajo este aspecto particular: como el nido de lo indecible. Esto es lo que muy pocos están dispuestos a ver“.
Douglass tomó este concepto como guía de su investigación. El jueves 26 de octubre de 2017 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado la apertura de algunos documentos secretos sobre el asesinato de John F. Kennedy. Pero ha decidido que otros se mantengan sellados para nuevas revisiones por pedido de FBI y la CIA. Hay muchos que piensan que los documentos traerán al final luz sobre el magnicidio. Sin embargo, si los encargados de investigar estuvieron involucrados en el asesinato – como piensa Douglass -, difícilmente lo haga.
COMO FUE EL ASESINATO DE JOHN KENNEDY (JFK)
El asesinato de John F. Kennedy tuvo lugar el viernes 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas. Kennedy fue mortalmente herido por disparos mientras circulaba en el coche presidencial en la Plaza Dealey. Tres investigaciones oficiales concluyeron que Lee Harvey Oswald fue el asesino. Una de ellas concluyó que Oswald actuó solo y otra sugirió que actuó al menos con otra persona más…
Oswald negó siempre haber disparado contra el presidente… pero nunca fue juzgado porque dos días más tarde, mientras era trasladado y custodiado por la policía, Jack Ruby, un gangster de Dallas, le disparó y lo mató.
El asesinato todavía está sujeto a especulaciones, siendo origen de un gran número de teorías conspirativas.”
Jack Ruby murió por cáncer de pulmón el 3 de enero de 1967 mientras esperaba un su juicio, sólo tres años después del asesinato de Lee Harvey Oswald. 
REVELACIÓN CENTRAL DE JAMES W. DOUGLASS SOBRE EL MOTIVO DEL ASESINATO
Pocos saben que JFK y Nikita Jrushchev estaban a punto de lograr un gran avance para el fin de la Guerra Fría cuando fue asesinado.
Y que un tercero en el esfuerzo fue el Papa Juan XXIII, que funcionó como el ideólogo.
JFK al parecer, estaba en el camino de la reconciliación guiado por el Vaticano.
Este fue el presidente que estuvo más cerca de una guerra nuclear durante la Crisis de los misiles cubanos, pero rechazó a los militares, la CIA y otros halcones. Detrás de escena había un presidente que, a pesar de los famosos defectos, tenía un lado espiritual e incluso profético.
“El domingo 28 de octubre por la mañana, después que Kennedy y Jrushchov acordaron retirar sus misiles más amenazantes, JFK fue a Misa en Washington para orar en acción de gracias“, escribe Douglass en su libro. “Mientras él y [asistente] Dave Powers estaban a punto de subirse al automóvil de la Casa Blanca, Kennedy miró a Powers y dijo: ‘Dave, esta mañana tenemos una razón extra para orar’.” “‘Los militares están enojados’, le dijo el presidente Kennedy a Arthur Schlesinger”.
Esa ira se profundizaría sobre una serie de cuestiones de política exterior, y Kennedy tuvo un presentimiento al respecto.
Estaba preocupado por la furia expresada por el Estado Mayor Conjunto y la forma en que la Agencia Central de Inteligencia lo estaba atacando subrepticiamente en los asuntos de Cuba, Vietnam y Laos.
Incluso orquestando actos terroristas, golpes de Estado y asesinatos para socavar las conversaciones de paz. Con la crisis cubana terminada y en marcha las nuevas negociaciones, Kennedy le dijo a su hermano Robert: “Esta es la noche en que debo ir al teatro” [en referencia a la muerte del presidente Abraham Lincoln muerto por un tiro en un teatro. A lo que Bobby respondió también proféticamente: “Si vas quiero ir contigo”. “En sus últimos meses el presidente habló con amigos sobre su propia muerte con una libertad y frecuencia que los conmocionó”, escribe Douglass en su libro de 96 páginas. “En un trozo de papel, Kennedy había conservado un dicho favorito de Lincoln: ‘Sé que hay un Dios, y veo venir una tormenta. Si Él tiene un lugar para mí, creo que estoy listo’”.
LA INFLUENCIA DE JUAN XXIII
Mientras tanto, resulta que la encíclica papal de 1963 Pacem in Terris sobre la paz universal influyó no solo en el cambio hacia la paz de John Kennedy sino también, sorprendentemente en Nikita Jruschov.
El líder ruso había comentado, “No soy religioso pero puedo decir que me gusta mucho el Papa Juan. Hay algo muy conmovedor en un hombre como él que lucha a pesar de su enfermedad, para lograr un objetivo tan importante antes de morir”.
Juan XXIII murió de cáncer el 3 de junio de 1963, una semana antes de que Kennedy diera un discurso innovador en la Universidad Americana, lo que algunos dicen que fue su mejor discurso sobre la paz. Un discurso que alarmó a muchos en el complejo militar / inteligencia / industrial, sobre el cual el presidente Eisenhower había advertido. Se sabe que Kennedy tenía contactos fluidos y permanentes con el staff Vaticano.
Pero los contactos confidenciales se hacían por intermedio  del arzobispo de Boston, el cardenal Richard James Cushing, amigo del clan Kennedy.
Al ser elegido presidente John Kennedy, Juan XXIII mandó una cariñosa felicitación suya con fecha de 10 de noviembre de 1960 comprometiéndose en la oración “para que el Dios altísimo quiera asistirle con el fin de superar la dificultad de su alto cargo”.
El Papa directamente tuvo audiencias con la familia Kennedy en el Vaticano. El 21 de mayo de 1961 Juan XXIII tuvo un encuentro con Edward Kennedy. Luego el 11 de marzo de 1962 tuvo un encuentro con Jacqueline Kennedy esposa del presidente que le regaló el libro To Turn the Tide con la dedicatoria de John Kennedy. El 28 de abril de 1962 Juan XXIII recibió a Rose la madre de John Kennedy. Y cuando Juan XXIII estuvo a punto de renunciar por el agravamiento de la enfermedad, John Kennedy fue al Vaticano el 2 de julio de 1963, un mes antes de la muerte del Papa. Aún enfermo como estaba Juan XXIII había aceptado muy gustosamente trasladarse a Estados Unidos para una visita. Debajo de estos contactos públicos, el contacto entre Juan XXIII y John Kennedy era intenso. El catolicismo de John Kennedy lo heredó de su madre Rose, una devota comulgante diaria que constantemente rezaba el Rosario. Quien quería que la fortuna familiar se donara a los monjes en Massachusetts. Aunque John admitía que era un católico imperfecto, tenía un vínculo místico con el famoso escritor y monje Thomas Merton, que vivía en reclusión en un monasterio trapense en Kentucky. Allí, el monje estaba orando fervientemente para que Kennedy pasara de la hostilidad al establecimiento de la paz. Y que a diferencia de otros políticos, se alejara de la violencia y fuera hacia la compasión y la humanidad. Incluso escribió a la familia Kennedy al respecto.
Merton le escribió el 18 de enero de 1962 a W.H. Ferry:
“Kennedy se abrirá paso en eso algún día por milagro. Pero tales personas están antes marcadas por el asesinato”.
KENNEDY SOSPECHABA EL PELIGRO SOBRE SU VIDA
Kennedy era muy consciente de la posibilidad de un “golpe” en su propio país. Y mencionó que “solo Dios sabe qué parte de la democracia ellos defienden si derrocan al presidente elegido”. Después de la debacle en Bahía de Cochinos, el Presidente había amenazado con “romper a la CIA en mil pedazos y dispersarlos en el viento”. Parecía sentir el peligro. Asombrosamente, cuando se acercaba su viaje a Dallas, el joven presidente repitió sus temores al respecto. “Odio ir a Texas”, le dijo al senador George Smathers.
“Odio irme. Tengo un terrible presentimiento sobre ir. Ojalá pudiera salir de esto”.
La noche antes, su cuñada Ethel notó su actitud grave y se preguntó qué sucedía. Durante el viaje, en un hotel de Fort Worth, después de leer un anuncio amenazante en el periódico de un grupo que lo odiaba, Douglass dice que el presidente se volvió y le dijo a su esposa: “Jackie, si alguien quiere dispararme desde una ventana con un rifle, nadie puede detenerlo, ¿por qué preocuparse?”.
En una parada entre Fort Worth y Dallas, hay informes creíbles de que Kennedy se confesó con un sacerdote.
 
¿JOHN KENNEDY FUE ASESINADO POR LA CIA?
La de Douglass no es una teoría de la conspiración. Él reúne evidencia de hechos que no se habían visto antes y se popularizaron, y otros que hemos olvidado o que no se han visto en el contexto apropiado. Primero se enfoca en los movimientos de política internacional de Kennedy, con los que muchos líderes militares, así como la Agencia Central de Inteligencia, no solo discreparon, sino que se interpretaron como peligrosos y altamente amenazantes.
De hecho, Douglass relata cómo, después del fiasco de Bahía de Cochinos (mediante el cual los agentes de la CIA fueron sorprendidos in fraganti tratando de provocar un conflicto total con Cuba), Kennedy amenazó con astillar a la CIA “en mil pedazos y dispersarla a los vientos”.
La agencia había diseñado el frustrado intento de invadir esa nación y, a su vez, también estaba trabajando a sus espaldas para socavar los esfuerzos de paz asiáticos y cubanos, incluso mediante el asesinato.
Escribe Douglass que “En su corta presidencia, Kennedy comenzó a tomar medidas para tratar con la CIA. Trató de redefinir el mandato de la CIA y reducir su poder en sus Memorándums 55 y 57 sobre Acciones de Seguridad Nacional, que sacaron las operaciones de tipo militar de las manos del de la CIA. El presidente Kennedy pidió a los tres principales planificadores de Bahía de Cochinos por la CIA que dimitieran: el Director Allen Dulles, el Director Adjunto Richard Bissell, Jr., y el Director General Adjunto Charles Cabell”
Después del asesinato, Dulles fue designado por el presidente Lyndon Johnson para servir en la Comisión Warren que investigó oficialmente el asesinato de Kennedy. La KGB de ese momento denunció que Lyndon Johnson podría haber estado detrás del asesinato de Kennedy. JFK se movió en silencio para recortar el presupuesto de la CIA en 1962 y nuevamente en 1963, con el objetivo de una reducción del veinte por ciento. La destrucción de la CIA había comenzado. Y las subrepticias operaciones extranjeras de la CIA, especialmente en Vietnam y Cuba estaban en grave peligro.
 
EVIDENCIAS QUE MENCIONA DOUGLASS EN SU LIBRO
En su libro Douglass menciona una cantidad de información que parece vincular a la CIA con el asesinato de Kennedy.
La operación fue armada para dar la sensación que Oswald, el acusado asesinato a Kennedy, era un espía comunista.
El asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, vivió en la Unión Soviética durante casi tres años desde 1959 hasta 1962 y se casó con una mujer de Minsk. Pero en realidad estaba al servicio de la CIA. Estas son algunos de los indicios que Douglass menciona.
 
• De manera increíble e inexplicable, como maneja detalladamente Douglass, Lee Oswald trabajó una vez en la Estación Aérea Naval Atsugi en Japón. Una base de operaciones súper secreta de la CIA, con el propósito expreso, según el ex oficial financiero de la CIA Jim Wilcott, de “convertirse en un agente doble asignado a la URSS”
 
• Que cuando Lee Harvey Oswald regresó a los EE. UU. El 13 de junio de 1962, después de su supuesta “deserción” de la Unión Soviética, fue recibido en la Aduana de los EE. UU. No con arresto y procesamiento, sino por Spas T. Raikin, un representante de la Sociedad de Ayuda al Viajero y le otorgaron un pasaporte casi de inmediato. Raikin en ese momento era el secretario general de una organización anticomunista con amplias conexiones de inteligencia.
 
• Que había habido un programa de asesinatos en Cuba conocido como “ZR / RIFLE” que usaba documentos para vincularlos falsamente con los soviéticos o los checos.
 
• Que cuando en el verano del mismo año los Oswalds se establecieron en Fort Worth, Texas, inmediatamente se hicieron amigos de un hombre llamado George de Mohrenschildt. Él que había viajado por todo el mundo como geólogo, asesorando a compañías petroleras de Texas y era “activo” como agente doble de inteligencia. De Mohrenschildt admitió en una entrevista de 1977 que J. Walton Moore, jefe de Servicio de Contactos de la CIA de Dallas le había dado el visto bueno para encontrarse con Oswald. El 29 de marzo de 1977, tres horas después de su revelación del contacto con Oswald, George de Mohrenschildt fue encontrado muerto a tiros en una casa donde se encontraba en Manalapan, Florida. Fue uno de los muchos que murieron sospechosamente después de 1963 (uno por heridas de karate en una ducha).
 
• Que Oswald o un doble de Oswald fue plantado en la Ciudad de México para aproximarse a la embajada rusa y hacer que pareciera que quería volver a ser comunista. Lo que lo convirtió en un “chivo expiatorio” con un motivo: instigado por la URSS (una de las estrategias favoritas de la CIA en la década de 1960).
 
• Oswald se trasladó a Nueva Orleans en abril de 1963 y encontró trabajo en una compañía de café propiedad de William B. Reily, un rico defensor del Consejo Revolucionario Cubano patrocinado por la CIA. En 1969 se reveló que Reily “había trabajado para la CIA por años”. Un miembro de esta unidad, que trabajaba para la oficina de la CIA en Miami, supuestamente insinuó a amigos en la década de 1970 que había estado involucrado en el asesinato de JFK y más tarde en el de Bobby su hermano. Su nombre era David Sánchez Morales. Y también había estado involucrado en Bahía de Cochinos y supuestamente en un golpe en Guatemala. Era por su reputación el principal asesino de la CIA en América Latina.
 
• Que cuando un funcionario notó los actividades “procastristas” de Oswald, y lo vio paseándose por una calle de Nueva Orleans un detective privado local que estaba vinculado a la CIA le dijo al funcionario que no se preocupara por Oswald: “Está con nosotros”.
 
• Que Kennedy originalmente iba a ser asesinado por Oswald y varios otros en el área de Washington DC el 26, 27, 28 o 29 de septiembre de 1963, pero esto se retrasó cuando los informantes transmitieron información al FBI. “Por favor, avíseme sobre cómo me pongo en contacto con el Partido [Comunista] en el área de Baltimore-Washington, al cual me mudaré en octubre”, había escrito Oswald. El agente de contrainteligencia que reveló esto, Richard Case Nagell, poco después, el 1 de noviembre de 1995, fue encontrado muerto en Los Ángeles y un baúl personal en su casa que decía contener audios de Oswald desaparecieron al mismo tiempo. El hogar del hijo de Nagell, que buscaba las posesiones de su padre, fue saqueado.
 
• Que después de Washington, el plan era matar a Kennedy en Chicago el 2 de noviembre.
Hubo incluso un doble de Oswald llamado Thomas Arthur Vallee, que al igual que Oswald semanas después, estaba en un almacén sobre la ruta de Kennedy. Este complot fue interrumpido cuando el Servicio Secreto se enteró de Vallee y se puso en contacto con la policía local, que vigiló a este presunto chivo expiatorio, un ex marine. Vallee, también hay que señalar, había sido asignado en una base U-2 en Camp Otsu en Japón, los U-2 estaban bajo la dirección de la CIA.
 
• Que el trabajo de Oswald en el Depósito de Libros en Dallas se organizó con la ayuda de una mujer llamada Ruth Paine, que tenía experiencia en psicología y había sido presentada a los Oswalds por De Mohrenschildt. Paine también era la hermana menor de un empleado de la CIA. No solo ayudó a Oswald a conseguir el trabajo en el depósito, el 16 de octubre, poco más de un mes antes del asesinato, sino que se unió a los Oswalds en Nueva Orleans, ostensiblemente para llevar a Marina Oswald a Texas.

• Que Jack Ruby [el asesino de Oswald] tenía vínculos con la CIA cuando, entre sus diversas empresas, según los informes, llevó armas de fuego a Cuba. También tenía asociaciones con la mafia, que durante mucho tiempo tuvo intereses en Cuba y que la CIA usó en ocasiones, incluso en un famoso plan fallido para matar a Castro.
 
• Que una mujer llamada Julia Ann Mercer, que trabajaba en un café de Dallas, afirmó haber visto una camioneta en la Plaza Dealey una hora y media antes de que apareciera la caravana de Kennedy. Y afirmó que un hombre del lado del pasajero había caminado alrededor de la camioneta y bajó lo que parecía una caja de rifles envuelta en papel de periódico desde la parte trasera, antes de dirigirse en dirección a lo que ahora es notorio como el “montículo cubierto de hierba” [donde habría disparado otro tirador]. Justo después del asesinato, cuando el FBI le mostró fotos, Mercer identificó al conductor de la camioneta, que aún no era nacionalmente conocido, como alguien cuya foto llevaba el nombre de “Jack Ruby”. Y un día después, cuando lo vio en la televisión, matando a Oswald, definitivamente identificó a Ruby de nuevo. Su informe fue posteriormente alterado, a pesar de su credibilidad, cuando terminó siendo la esposa de un congresista.
 
• Que uno de los mejores amigos de Ruby era el dueño de una estación de radio de Dallas y tenía experiencia en el trabajo de inteligencia.
– Que una mujer que solía trabajar para Jack Ruby en su club nocturno y también conocía a Oswald fue encontrada muerta en una carretera a las tres de la madrugada del 4 de septiembre de 1965, con sus maletas en la carretera. Si eso no es suficientemente extraño, los resultados de su autopsia desaparecieron más tarde.

• Que oficiales militares y de inteligencia supervisaron la autopsia de Kennedy. Y en lugar de realizarse en el Parkland Memorial Hospital de Dallas, como hubiera sido el protocolo normal, se realizó en el Hospital Naval de Bethesda en Maryland. Donde los médicos iniciales describieron como una herida masiva en la parte de atrás de la cabeza del presidente Kennedy (que indica un disparo desde el frente, no desde la parte posterior, que es donde se habría originado si hubiera sido desde el depósito de libros).

• Que un fotógrafo llamado William Bruce Pitzer que filmó la autopsia – y que tenía diapositivas fotográficas de la herida de atrás – fue asesinado poco después (el 29 de octubre de 1966), su cuerpo fue encontrado en el piso de un estudio de producción del National Medical Center.

• Que un ex oficial de las Fuerzas Especiales en Green Berets, el coronel David Marvin, afirmó que la CIA le había pedido que asesinara a Pitzer. Marvin hizo esta admisión cuando se convirtió en un cristiano nacido de nuevo.
 
• Dorothy Kilgallen, famosa columnista del periódicos, quien obtuvo una visita exclusiva a Ruby a puertas cerradas y luego fue perseguida por el FBI, murió misteriosamente en su casa de Manhattan.
 
• Que la KGB soviética sabía del plan de asesinato. El memorándum del FBI del 1 de diciembre de 1966, que retransmite especulaciones no confirmadas, señala que las fuentes dijeron que la KGB “estaba en posesión de datos que pretenden indicar que el presidente Johnson fue responsable del asesinato del fallecido presidente John F. Kennedy”. Hay mucho más que detalla Douglass, de una manera que no se parece en nada a las teorías conspirativas. Este es un trabajo de investigación de un teólogo católico que ubica todo en la categoría del mal real. Y qué citando al famoso monje Thomas Merton, lo llama “lo indecible”.

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