martes, 28 de agosto de 2018

FRANCISCANO DESARROLLA CURA NATURAL PARA EL CÁNCER ¿ES LA PROFECÍA DEL PADRE PÍO?


El Padre Pío profetizó que habría una cura contra el cáncer tan simple que los médicos se sorprenderán. Incluso él mismo fue diagnosticado de cáncer en la década de 1950. Se negó a hacerse quimioterapia y se curó milagrosamente.
El Padre Romano Zago, otro fraile franciscano dice que descubrió una cura sumamente eficaz contra el cáncer.
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En base a aloe vera.
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Y nos da la receta que ha recorrido el mundo.

LOS CASOS DE CÁNCER SE INCREMENTARÁN 80% EN LOS PRÓXIMOS 20 AÑOS
La cantidad de personas que van a desarrollar cáncer se duplicará en las próximas dos décadas, afirma un informe difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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La tasa global de unos 14 millones de casos de cáncer al año se situará en alrededor de 25 millones de nuevos casos para el año 2035.
También un informe de Francia calcula de manera similar un aumento del 75 por ciento en los diagnósticos de cáncer para 2030. Con la excepción de unas pocas variaciones menores, ambos informes especulan que, con base en las tendencias actuales, los nuevos casos de cáncer se dispararán en los próximos años. Este aumento previsto de casos nuevos de cáncer ya ha sido bautizado como una inminente “catástrofe humana”, según The Guardian. La OMS dice que la devastación que está por venir, tanto en términos de costos médicos no sostenibles como de pérdida generalizada para la sociedad, no tendrá precedentes. “El peso global del cáncer está aumentando y muy notablemente, debido principalmente al envejecimiento de la población y al crecimiento de la población, afirma Chris Wild, director de la Agencia Internacional de la OMS para la Investigación sobre el Cáncer, citado por la BBC. Esto nos lleva directamente a la profecía del Padre Pío y a su eventual cumplimiento.

LA PROFECÍA DEL PADRE PÍO
Donal Enright, de la ciudad de Cork, Irlanda, que vivió en San Giovanni Rotondo junto con el padre Pio, ha hablado en un reportaje de declaraciones proféticas que le transmitió María Pyle. Que fue una mujer estadounidense de la ciudad de Nueva York, que pasó cuarenta y cinco años en San Giovanni Rotondo como asistente personal e intérprete para el santo. La Pyle le dijo que San Pio sostenía que:
“Habrá una cura para el cáncer, y será tan simple que los expertos médicos se preguntarán por qué ellos nunca pensaron en ello antes”.
Hay que considerar que el padre Pío tuvo una milagrosa curación de cáncer. Le dieron tres meses de vida y se negó a hacerse quimioterapia y lo superó.

EL CÁNCER DEL PADRE PÍO
En 1958, el Santo Padre Pío fue terriblemente afectado por una neumonía bronquial que lo postró.
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No lo dejaría, a pesar de los mejores esfuerzos.
A principios de mayo, llamaron a su enfermedad “pleuresía” y ordenaron reposo absoluto en cama. Nada funcionaba. Después del 5 de mayo, fue confinado a su habitación, sin poder celebrar misa o escuchar confesiones”, recuerda Bernard Ruffin en uno de los mejores libros sobre este santo (Padre Pio: La Verdadera Historia). Tres veces durante mayo, los médicos de Pio extrajeron un litro de líquido sanguinolento de sus cavidades pleurales sin traer alivio. El Padre Carmelo de Sessano, el guardián, convocó a reconocidos especialistas. Después de hacer varias pruebas, se llegó a un diagnóstico sombrío: ‘neoplasia pleural con exudaciones de sangre’. Recomendaron un terrible régimen de quimioterapia”. “Con rostros solemnes, tres médicos entraron en la habitación de Pío y le dijeron que tenía cáncer y que no tenía más de unos pocos meses de vida”.
“Para su sorpresa, el hombre enfermo se echó a reír y les dijo que no sabían lo que estaban hablando”.
Pio se negó a la quimioterapia, pero permaneció enfermo. El 5 de agosto del mismo año (la Fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, y también considerada por muchos como el cumpleaños real de María), la famosa estatua peregrina internacional de Fátima fue llevada en helicóptero a esa parte de Italia y durante varios días los fieles le oraron. También fue llevada a la iglesia del monasterio de Pío – donde, a pesar de su enfermedad, San Pio fue llevado al santuario y logró ponerse de rodillas ante la imagen y colgar un rosario de oro alrededor de ella. Después, sin aliento y dolorido, fue llevado a la cama. Pero un milagro estaba a punto de ocurrir. Pío no había aceptado el “mal informe”.
“Cuando la estatua estaba siendo transportada en helicóptero, Pio murmuró:
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‘Querida madre, desde que llegaste a Italia, he estado inmovilizado por la enfermedad.
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Ahora que te vas, ¿no me vas a decir ni una palabra?’”
escribe Ruffin.
Y sucedió el milagro:
“En un abrir y cerrar de ojos, el Padre Pío sintió ‘una fuerza misteriosa’ recorrer todo su cuerpo”.
“Inmediatamente gritó, ‘¡estoy curado!’ y saltó de la cama”.
“Pío se sintió completamente curado”. “Luego de dos semanas había reanudado todas sus labores”.
Esto nos trae a la memoria de un fraile franciscano, hijo espiritual del Padre Pío, que dedicó su vida a desarrollar en producto en base a aloe.

UN FRAILE FRANCISCANO DICE QUE DESCUBRIÓ UN REMEDIO NATURAL PARA EL CÁNCER
Hay muchos tratamientos naturales para combatir enfermedades, incluyendo el cáncer. De hecho, hay por lo menos trescientos “tratamientos” conocidos como presuntas alternativas para curar el cáncer, que actualmente es de proporciones epidémicas.
No tenemos idea cuántos de ellos son medicinas creíbles.
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Como siempre, recomendamos la consulta médica convencional para enfermedades graves.
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Pero esto no significa que no abramos la mente a la medicina alternativa.
Hay medios naturales que al menos añaden, complementan y suavizan los procedimientos médicos regulares para el cáncer – la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia (que pueden tener repercusiones duras). Uno importante – que implica la planta de aloe – fue desarrollado por nada menos que un sacerdote misionero, el Padre Romano Zago, un fraile franciscano y académico.
¿Es algo que Dios ha provisto en el camino de la curación?
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¿Es un legado del padre Pío?

EL MEDICAMENTO SALE DEL ALOE ARBORESCENS, UN PRIMO DE ALOE VERA
En 1988 – mientras que residía en un pequeño pueblo pobre en Brasil, en el estado de Río Grande dol Sul – el Padre Zago aparentemente aprendió de los nativos locales una: potente receta natural derivada del aloe aborescens, planta que se utilizan para promover la salud del sistema inmunológico”, dice un libro llamado Cáncer Un Paso fuera de la Caja. El Padre Zago comenzó a recomendarlo a amigos y parece que registró resultados notables, como también lo hizo cuando posteriormente lo promocionó en Jerusalén e Italia.
Esos resultados supuestamente notables (con pacientes de cáncer) llevaron al franciscano a dedicar su vida a investigar la receta brasileña de aloe.
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Con la esperanza de usarla, como él mismo dijo, “en beneficio de la humanidad en todo el mundo”.
La receta es la que sigue:
Medio kilo de miel de abeja (miel biológica de acacia)
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40-50 ml (unas 6 cucharadas) de destilado (aguardiente, coñac, whisky, etc.)
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350/400 gramos de hojas de Aloe vera /Aloe Arborescens.
Las dosis se mide en cucharadas (una cucharada es una dosis única). El producto tiene que ser almacenado en un lugar fresco y oscuro y pierde su potencia si está a la luz solar directa. Todo fue detallado en un libro del Padre Zago – ¡El cáncer se puede curar!

LA FUNCIÓN DE LOS INGREDIENTES Y PREPARACIÓN
La explicación de la función de los ingredientes es simple, dirá el propio Padre Romano. Y efectivamente es así. La miel, siempre que se trate de miel de abeja, natural y no (demasiado) tratada, tiene la propiedad de transportar, de conducir, las sustancias curativas contenidas en el jugo del aloe hasta los receptores más remotos de nuestro organismo, consintiéndole ejercitar su acción benéfica. Por su parte, el aguardiente efectúa una acción de vasodilatación, es decir, ensancha los vasos sanguíneos facilitando la depuración general del organismo. La sangre puede así purificarse, eliminando las sustancias patógenas. Porque el organismo humano no podría absorber íntegramente el líquido viscoso y rico en propiedades, la aloína – que mana de la planta de aloe cuando se le practica una incisión – sin disolverlo en un destilado. Respecto al Aloe, debe utilizarse una planta madura de aloe, es decir de al menos cuatro años. Y repetimos que es importante que la miel sea también de óptima calidad y sobre todo natural, precisamente a causa de su carácter de “portadora” de las sustancias benéficas contenidas en el aloe.

LA PREPARACIÓN Y LA INGESTA
Sobre su preparación el propio Padre Zago dice:
“Se eliminan las espinas de los bordes de las hojas y el polvo depositado en ellas, utilizando un trapo seco o una esponja.
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Después se cortan en trozos las hojas (sin quitar la corteza) y se meten en la batidora junto a la miel y al destilado elegido.
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Se bate bien y el preparado está listo para su consumo.
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No hay que filtrarlo, ni cocerlo, sino sólo conservarlo con cuidado en el refrigerador dentro de un envase oscuro, bien cerrado”.
Las dosis que aconseja el Padre prevén la ingestión de una cucharada sopera media hora antes de cada una de las tres comidas principales.
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Se debe agitar bien el producto antes del uso.
Una vez terminado el primer frasco, se recomienda someterse a una visita médica para comprobar el estado de la enfermedad. Según sea el parecer del facultativo, después de una pausa de varios días, se puede repetir el ciclo del tratamiento, hasta la eliminación del mal.

EFECTO POSTERIORES
Sobre las reacciones que la administración del aloe puede causar, el Padre Romano Zago advierte que no deben asustarnos.
Suponen la expulsión, la liberación completa de las sustancias impuras por parte de nuestro organismo.
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Y sobre todo, cuando se producen, tienen una duración limitada, de uno a tres días como máximo.
Por tanto, la persona que toma la bebida en base de aloe puede experimentar erupciones cutáneas, o diarrea o en los casos más acentuados, conatos de vómito. Pero, según el Padre Romano, ello indica que se va por el buen camino, y que los esfuerzos realizados comienzan a dar sus frutos. Todos pueden emplear éste preparado, aunque se desaconseja su uso a las embarazadas, por su particular condición.

ESTAR ABIERTOS Y DISCERNIR CON CAUTELA
Ciertamente, no podemos dar fe de la eficacia de este tratamiento. Al mismo tiempo, nos preocupa que los médicos en general ignoren la evidencia y son refractarios a los productos naturales. Pero no dudamos que Dios ha puesto los recursos de sanación en Su Creación. Tal vez es el momento de “pensar fuera de la caja” (ya que el cáncer está muy extendido y los procedimientos convencionales son difíciles). Según el autor del libro, el aloe incluso se puede combinar con quimioterapia.
“Y puede reducir considerablemente los efectos secundarios.
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Este tratamiento también se ha demostrado para aliviar quemaduras por radiación”
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El Padre Zago citó artículos científicos y dijo que el potencial terapéutico y anti-tumoral del aloe está demostrado. Los defensores de la receta del Padre Zago dicen que el aloe es un agente anti-inflamatorio natural que estimula las células rojas y blancas de la sangre. Es muy eficaz contra las alergias, y ha sido utilizado con éxito para aliviar los trastornos de enfermedades de la piel y fiebre, hasta problemas del corazón, artritis y reumatismo. El Aloe hace tiempo se sabe que funciona para combatir las infecciones y aliviar las picaduras de insectos y el daño de las quemaduras solares. ¿Puede ser una cura al cáncer o al menos proteger el cuerpo durante el tratamiento estándar, como la radiación? Debemos orar y discernir. El Aloe es conocido, hace miles de años, por los egipcios, como la “planta de la inmortalidad”, y la “varita del Cielo” por los indios americanos. El aloe vera produce al menos seis antisépticos naturales que son capaces de luchar contra el moho, bacterias, hongos y virus. Es lo suficientemente potente para que los investigadores incluso miraran su potencial como un tratamiento para el SIDA. El jugo de aloe, que básicamente se produce a partir de la hoja exterior de la planta, se utiliza como un componente principal contra las diarreas. Según la revista Shape: “En un estudio realizado en el Reino Unido en el 2004, los investigadores dieron a las personas con colitis ulcerosa (un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal), aloe vera en gel para beber. Después de cuatro semanas de beber el gel de aloe vera en agua dos veces al día, hubo una respuesta clínica de mejoría y remisión de la colitis ulcerosa, en comparación con los que recibieron sólo agua corriente. No hubo efectos secundarios negativos significativos experimentados por beber el gel de aloe vera”. Una vez más, hay que ser cautelosos.

Fuentes:

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