¿Contemptus mundi?
No
al desprecio del mundo; que las flores también florecen en el estiércol y,
sobre todo, que «Dios es el corazón del mundo» (Karl Rahner)
Por
tanto, se impone un amor apasionado a las realidades del mundo, sin olvidar que
el mundo es fascinante y puede marear.
«La catedral del futuro es la tierra toda entera» (Paul Claudel)








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