Santificación del esfuerzo humano.
«En
virtud de la creación, y aun mas de la encarnación, nada es profano aquí abajo
para quien sabe ver.
En
nombre de nuestra fe, tenemos el derecho y el deber de apasionarnos por las cosas
de la tierra.
Desde
las manos que preparan la masa hasta las que la consagran, la gran hostia
universal no debería ser preparada más que con adoración» (Teilhard de Chardin)








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