Cierto día estaba confesando el Padre Pio a una señora y él preguntó: "Eso es todo hija?", a lo que ella respondió: "Sí padre". Entonces el Padre Pío le pidió a la señora que cerrara los ojos, ella muy obediente lo hizo. Unos momentos después el santo varón le dijo que los abriera y preguntó: "Ahora dime qué es lo que has visto". "Vi a un obispo" respondió la señora. El padre Pío suspiró y dijo: "Querida hija ese obispo iba a ser aquel niño que no dejaste nacer"
martes, 10 de mayo de 2022
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)








No hay comentarios:
Publicar un comentario