Quiero dar una explicación respecto al post de hace dos días. El tema de la factura del gas y de la luz ahora mismo, en España, es una amalgama de tasas e impuestos que se superponen al primer laberinto de subasta del precio del kilovatio y otros tejemanejes.
El tema
es muy sencillo: nacionalizar el sector. Esto cuesta que la energía llegue a su
casa y este es el impuesto que se añade. Punto final. Se acabaron los
tejemanejes que, os lo aseguro, todos eran a favor de los beneficios de las
empresas.
Esto
decían que era imposible a causa de la legislación europea (hecha a medida de
los lobbies), hasta que Alemania está estudiando hacer eso. Era una propuesta inaceptable
hasta que ese país dijo: Pues de ser imposible,
puede que sea la mejor medida.
Solventar
esto supone la supervivencia de millones de puestos de trabajo. Pero parece que
el gobierno tiene otras prioridades. Con lo sencillo que es: Tanto cuesta, este es el precio.
♣ ♣ ♣
Lo de Bukele ha acabado como todo el mundo se lo esperaba. Las
perdidas YA
son inmensas. Ha empobrecido a toda una nación por su mala cabeza. Las pérdidas
no son solo los millones de dólares volatilizados bajo la bella forma de un gráfico
de cotización de bitcoin, sino los
millones de inversión que de ningún modo vendrán a El Salvador, más los
millones de empresarios salvadoreños que han sido puestos a buen recaudo fuera
de la jurisdicción de ese patán. El costo de esta fiesta presidencial es muy
superior al primer sumando de la “factura de la
cena”.
Después
los izquierdistas visitan el versallesco Londres, la Basilea de postal o el
poderoso Berlín y comentan: Desvalijando a las
naciones, así mi pueblo también viviría bien.
El mismo cuento de siempre. Por otra parte, bastante creído. A los “votantes progresistas” se les puede seguir
engañando con el
mismo cuenta una y otra vez, son
incansables, son incombustibles.
♣ ♣ ♣
Yo
siempre digo que no soy ni de derechas ni de izquierdas. Ahora bien, reconozco que los típicos “votantes de izquierdas” —esos que están a favor
del aborto, contra la Iglesia (por sistema) y que creen en tres o cuatro
venerables mitologías postmarxistas más— son crédula carne de cañón para todos
los Bukeles, Evos y Amlos del mundo.
La
Iglesia no es de izquierdas ni de derechas, pero eso no significa que el clero
no identifique, al momento, el olor a gobernante cateto. Ni que nos dé lo mismo
un programa normal de gobierno frente a un programa ideologizado a cargo de un
equipo de palurdos. Qué casualidad, estos (por ser de izquierdas) siempre
quieren “poner en su sitio” a la Iglesia.








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