Esto sí que es un impresionantemente bello retrato de tres hermanas. ♣ ♣ ♣
En
mi opinión tres son las dimensiones en las que el papa es supremo y que por
tanto estarían expresadas en esas tres coronas:
—SUMO
PONTÍFICE: Tiene el
más alto sacerdocio. Sacramentalmente es obispo. Pero dentro de ese tercer
orden ejerce el más alto rango entre los pontífices (obispos) del mundo.
—SUPERVISOR
DE LOS MAESTROS DE LA TEOLOGÍA: Prefiero
esta expresión a la de “maestro de maestros”. Porque
la segunda expresión podría ofrecer la sensación de que sabe más que los
maestros. Mientras que la formulación que ofrezco expresa de forma más
específica su suprema función, sean cuales sean sus capacidades personales. Es
decir, aunque sepa menos teología, él es el encargado de supervisar a los
maestros de la teología. Alguien puede seguir insistiendo en que la palabra maestro
está bien, pero recordemos que a lo largo de la historia no pocos papas (con
poco bagaje teológico) han supervisado
la teología tras escuchar a los verdaderos maestros, peritos y sabios. Aunque
llamarle “maestro de maestros” no es
incorrecto, considero que es más adecuada a la especificidad de su función la
expresión “supervisor de maestros”. Y no un
supervisor más, sino el supervisor supremo.
En una
primera redacción escribí “maestros de la fe”. Pero
me parece más adecuado no restringir el título a lo directamente referente a la
fe, puesto que, al fin y al cabo, supervisa la teología. Las intervenciones
papales a lo largo de la historia no han tenido que ver solo con la mera
expresión de la fe, sino que con la teología que se ramifica desde la teología.
Aunque la primera expresión “maestros de la fe” no
sea incorrecta. Pero no pocas intervenciones papales se alejan de una primaria
y directa expresión de la fe, para internarse en la región de la teología. Por
ejemplo, cuando León XIII habló de la cuestión social, habló como maestro
(verdadero maestro, no mero supervisor), pero la cuestión no era una mera
expresión de la fe, sino verdades que se derivaban de la fe.
Llamarle supervisor no significa que no pueda ejercer
como maestro. Muchísimos papas han ejercido como tales y de forma eminente.
Pero lo específico de su corona es ejercer esa supervisión. Ser o no un gran
maestro de teología no necesariamente se dará en todos los casos, sino que será
más una característica personal.
—PASTOR
SUPREMO: Con ello
se expresa su jurisdicción suprema, no ya como maestro o sacerdote, sino como
pastor, como el que manda y ordena.
El orden
de importancia de estas tres funciones creo que es el expresado. Lo más sagrado
para cualquier ser humano es cumplir las funciones del sacerdocio, las
funciones de adoración ante Dios en nombre de la comunidad, de la diócesis o del
rebaño universal. Después de una función tan sagrada viene la defensa de la
verdad. Una cosa es investigar la verdad y otra oficiar ante Dios. Y, por
último, como consecuencia de esa verdad, la potestad de jurisdicción. El
gobierno depende de la verdad y no al revés. El pastoreo del sacerdocio depende
de la verdad y no al revés.
Pienso
que la primera y más alta corona es la del sacerdocio, la segunda es la de la
verdad y la tercera es la del pastoreo. Sacerdote, maestro y pastor es una
formulación resumida que requiere de los matices expresados.
P. FORTEA








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