El P. Antonio María Domenech Guillén, párroco en Santa María del Campo Rus (España), afirmó que existen tres “tipos” de sacerdotes, y que solo uno de ellos cumple su misión de cura de almas.
Así lo indicó el sacerdote en un artículo titulado “Un cura y dos cervezas”,
publicado este 12 de mayo en su blog “Se
llenaron de inmensa alegría”.
En su texto, el P. Domenech cuestiona al clero: “¿Qué
tipo de cura soy? De dos cervezas y nada más. O también, ¿qué espero de mi
sacerdote?” o “¿Qué espero del enviado de
Jesucristo a mi vida?”.
El sacerdote dijo luego que, así como en la vida diaria hay “tres tipos de personas, aquellos que toman con nosotros
un aperitivo, los que forman parte de cualquier grupo (tipo club deportivo,
coro parroquial, trabajo, incluso vecinos en los pueblos pequeños), y aquellos
amigos de corazón en los que ponemos nuestra confianza plena”, también
hay tres “tipos” de sacerdotes.
1.- EL CURA “CAMPECHANO”
El primero, explica, es el “cura campechano,
con el que da gusto tomarse dos cervezas. Hace sentir cómoda a la gente. ‘¡Oye!
¡Qué tío más simpático!’ Pero no pasa nunca de ahí. Después cada uno a su casa,
y si te he visto no me acuerdo”.
El P. Domenech indicó que “es una posición
cómoda, ‘hago lo que me piden, no me meto con nadie y que nadie se meta
conmigo’”.
2.- EL PÁRROCO NORMAL
QUE “NO ME MOLESTA”
El segundo tipo de sacerdote es el “el
párroco, en la relación normal de párroco/feligrés”.
Este sacerdote “nos da las directrices para
una procesión del Corpus, que además preside, para una Primera Comunión, o para
un retiro espiritual”.
Este tipo de presbítero “se sabe imponer,
tiene orden en el templo que administra. Ideal, pero no me molesta”.
3.- EL SACERDOTE CURA
DE ALMAS
Para el P. Domenech, el tercer tipo es de presbítero es el “sacerdote que guía mi alma. Al que le consulto las
cosas, que cuando frunce el ceño ya sé que no le gusta lo que he dicho, un
sacerdote que sabe todo de mi vida. Que solo le interesa llevarme al Cielo”.
Este es un sacerdote que habla “sin rodeos,
con cerveza, Coca-Cola y lo que haga falta, pero que habla claro, directo,
noble. Sin pretender agradar en lo que dice ni llevar más razón que yo, porque
le da igual”.
“Lo importante no es llevar razón, es buscar la
Verdad. Es decir, no llega ni a discutir. Si quiero, le hago caso, y si no,
como dice él: ‘Puerta’. Pero que, de esta manera, ni me engaño yo, ni se engaña
él”.
Para concluir, el P. Domenech invita a meditar, en esta semana en la que
se celebró la fiesta de San Juan de Ávila y del Buen Pastor: “¿Qué pretendes tú de un sacerdote? y también, ¿qué
medios pones para que sea cómo quieres?”.
POR WALTER SÁNCHEZ
SILVA | ACI Prensa








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