viernes, 13 de mayo de 2022

6 HECHOS IMPRESIONANTES QUE NO CONOCÍAS DE LAS APARICIONES EN FÁTIMA

 Las apariciones en Fátima, Portugal, son sin duda una fuente de esperanza, fe y conversión para la Iglesia. El que estas sean contemporáneas, que los videntes (en especial una) hayan podido dejar registro escrito y oral de lo sucedido y que las visiones finalicen con miles de testigos viendo un prodigio con sus propios ojos, hacen que la historia pase a ser algo mucho más grande que una leyenda propia del folklore popular de un país y obligan a que todo el mundo gire la mirada y los corazones hacia aquella manifestación de la Virgen.

MÁS DE 100 AÑOS DE LAS APARICIONES EN FÁTIMA

Y tan grande ha sido la historia, que ya son más de 100 años de estas apariciones en Fátima. La Iglesia se vuelve a alegrar por el amor que ha expresado nuestra Madre María a nosotros, sus hijos.

Signo de esto y testimonio de la veracidad de los hechos, es que volvemos a recordar los sucedido, volvemos a asombrarnos por tal prodigio, e incluso el Papa Francisco visita Fátima demostrando a la Iglesia universal el gran amor a María y lo grande que fue su aparición a esos humildes pastorcitos.

Seguro para para guión de película y aunque da para entrar en la categoría de ciencia ficción, la verdad es que sería una de esas «basadas en hechos reales». De esos hechos reales que, asombrosos y sobrenaturales, hacen dudar a los escépticos, es que queremos referirnos.

No porque sean para fomentar el morbo y las especulaciones de alucinación colectiva, sino porque son tan grandes y misteriosos, que los católicos lo único que podemos hacer frente a ellos es contemplar con fe, agradecer que nuestro Dios se sigue manifestando grandiosamente aun en nuestros Dios y que tenemos una madre que nos ama y nos visita pues está preocupada de sus hijos.

Son tantos los documentos, relatos y notas informativas sobre las apariciones en Fátima, que hemos querido mirar un poco más allá, para contemplar aquellas cosas que probablemente, dentro de la asombrosa historia, pasan un poco más desapercibidas, pero que son igualmente asombrosas y que nos hablan del gran amor del Señor y de nuestra Madre María, expresados en esta aparición que cambió al mundo.

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LAS APARICIONES COMENZARON ANTES DE LAS APARICIONES

Los tres pastorcitos tuvieron visitas sobrenaturales mucho antes de las apariciones de la Virgen. Seguro no podemos decir que estaban acostumbrados a ese tipo de visitas, pero si estaban preparados. Casi un año antes de que la Virgen se les apareciera, estos fueron catequizados por un Ángel. Éste les enseñó a rezar arrodillándose en el suelo con el rostro en tierra, les enseño oraciones que los niños repetían y los preparó para ser visitados por nuestra Madre María. 

No solo se trataba de una preparación para no salir corriendo cuando vieran a la Santísima Virgen, sino que el Ángel, que se les apareció tres veces, los educó en una profunda conciencia sobre la Eucaristía, la Santísima Trinidad, la oración, el sufrimiento como forma de reparación y la conversión de los pecados.

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LA CONFIANZA MATERNAL QUE LES HIZO SENTIR MARÍA

Sor Lucía, la mayor de los tres pastorcitos, y que dejó por escrito el testimonio de todas las apariciones, relata que, aunque el Ángel les enseñó a rezar con profunda devoción y respeto arrodillándose hasta que sus rostros tocaban el suelo, y que en cada aparición del Ángel repetían el signo apenas lo veían, con la Virgen no fue así.

“No sé por qué pero las apariciones de la Virgen produjeron en nosotros efectos muy diferentes que los de las visitas del ángel. En las dos ocasiones sentimos la misma felicidad interna, paz y gozo, pero en vez de la posición física de postrarse hasta el piso que impuso el ángel, nuestra Señora trajo una sensación de expansión y libertad, y en vez de este aniquilamiento en la presencia divina, deseábamos solamente exaltar nuestro gozo. No había dificultad al hablar cuando nuestra Señora se apareció, había más bien por mi parte un deseo de comunicarme” (Sor Lucía, respecto a la primera aparición del Ángel).

3

ACUSADOS DE MENTIROSOS, LA VIRGEN LOS RESPALDÓ

Costó que les creyeran y no es para menos. Lo que los tres niños iban relatando era realmente sorprendente. A tal punto que se hicieron de enemigos y opositores que no escatimaron en artimañas para intentar desbaratar todo. En una ocasión, uno de ellos, quien era un funcionario de gobierno, los engañó ofreciéndoles un vehículo para trasladarlos en medio de la multitud. Esta aparición, la quinta la Virgen, la había avisado para el día 13 de Agosto de 1917. Este opositor los tomó como prisioneros, los encarceló y amenazó de muerte para que confesaran que todo era mentira, pero la fe de los tres niños y su fortaleza hizo que estos esfuerzos por desacreditarlos se cayeran a pedazos.

Los niños fueron juzgados y tomados prisioneros
, por esta razón no pudieron llegar a su cita con la Virgen y la multitud los esperó sin que ellos pudieran llegar, aunque ocurrieron los signos milagrosos que se hicieron visibles para la multitud que los esperaba. Este atentado retrasó los planes de la Virgen, quien se apareció a los niños el 19 de Agosto, continuando con sus mensajes, pero esta vez, fue en privado y en la rutina solitaria de su vida de pastores.

Luego de esta aparición, la quinta y penúltima, los niños necesitaban respaldar aquello que la Virgen les decía y ésta para su siguiente aparición, les dio un signo que hizo que hasta que el más escéptico aceptase las apariciones como reales.

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EL MILAGRO DEL SOL. MILES DE TESTIGOS VIERON LO SUCEDIDO

El 13 de Octubre de 1917 fue la última aparición de la Virgen María a los pastorcitos. La noche anterior fue lluviosa y el lugar de las apariciones estaba lleno de gente, tanto de los seguidores y creyentes, quienes los recibieron entre felicitaciones y adulaciones, y también de sus opositores, quienes cuestionaban la veracidad de las visiones y los mensajes de la Virgen. Los niños, viendo a la Virgen y escuchando sus revelaciones eran los tres testigos privilegiados de este milagro, pero las más de 70.000 personas que acudieron, fueron testigos de un gran milagro que terminó por disolver todo manto de dudas.

Las oscuras nubes rápidamente se disiparon y de entre ellas apareció el sol y ocurrió el llamado “Milagro del Sol” o “Danza del Sol”. 

Tío Marco, padre de Jacinta y Francisco relata lo sucedido con sus propias palabras de esta forma: "Podíamos mirar con facilidad el sol, que por alguna razón no nos cegaba. Parecía tililar primero en un sentido y luego en otro. Sus rayos se esparcían en muchas direcciones y pintaban todas las cosas en diferentes colores, los árboles, la gente, el aire y la tierra. Pero lo más extraordinario para mí, era que el sol no lastimaba nuestros ojos. Todo estaba tranquilo y en silencio y todos miraban hacia arriba. De pronto, pareció que el sol dejó de girar. Luego comenzó a moverse y a danzar en el cielo, hasta que parecía desprenderse de su lugar y caer sobre nosotros".

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SAN JOSÉ ESTUVO PRESENTE EN UNA DE LAS APARICIONES

Mientras el milagro de la “Danza del Sol” tenía a todos boquiabiertos, los tres niños videntes eran testigos de otra escena, en donde ya no solo estaba la Virgen María, sino que su familia (la Sagrada Familia) apareció para ellos ya cuando finalizaba la visión.

“Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del sol, a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz”.

La Virgen es una buena Madre y nos presenta a su esposo José como una imagen paternal y cercana para la humanidad, un padre que toma a su niño entre sus brazos. No son muy populares las apariciones de San José, por lo que es tremendamente importante su presencia y la bendición que regala para todo el mundo.

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UNA APARICIÓN DESPUÉS DE LAS APARICIONES

Tras las apariciones de Fátima en Portugal, Sor Lucía ingresó al noviciado de la Congregación de las Hermanas Doroteas en Pontevedra, España. Allí presenció varias apariciones de la Virgen y el Niño, la primera ocurrió el 10 de diciembre de 1925 en su habitación.

Todas las apariciones de las que fue testigo sor Lucía tienen que ver con el poder de la oración y la importancia de mantenerse fieles a ella. Al mismo tiempo, regala al mundo una nueva devoción mariana, la “Devoción al inmaculado Corazón de María” y nos previene contra algunas blasfemias en contra del Inmaculado Corazón.

Escrito por: Sebastián Campos

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