miércoles, 18 de mayo de 2022

153 – MISCELÁNEA

Hay mucha castidad con las puertas del cuerpo y del alma celosamente cerradas para si mismos.

Castidades enfermizas de los «limpios» que ni son «bienaventurados» ni «verán» a Dios.

Sin embargo, hay Magdalenas bienaventuradas con «pésimos antecedentes» que vieron a Dios.

No le viene mal a nuestra seguridad farisaica recordar que «las prostitutas os precederán en el reino de los cielos»

 

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