viernes, 23 de octubre de 2015

HOY... COMPRENDERÉ LAS CRISIS


 “Conozco, oh Yahve, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afliges” Sal 119:75

Hoy, necesito comprender que muchas veces Dios trata con sus discípulos sobre la base de “las crisis”. Hay una cierta reacción rápida generada por la crisis que nunca ocurre en los procesos lentos y largos. Los evangelios nos hablan de dos hombres Nicodemo y José de Arimatea. Ellos fueron discípulos secretos de Jesús. No pertenecían la grupo de los doce, ni de los setenta ni de los quinientos. Ellos siguieron a Jesús en las sombras y a la distancia. De pronto súbitamente Dios envío una crisis .La crisis de la cruz y los dos discípulos ocultos salieron a la luz al escenario público.

El evangelista Juan dice de ellos esto en el capítulo 19:38

“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús y Pilato se lo concedió, También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y áloes... tomaron pues el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas”.

Dios a menudo usa las crisis como una herramienta para hacernos declarar, fortalecer o purificar a sus discípulos. Hoy, debo recordar que la trayectoria del pueblo de Israel por el desierto, nos impresiona al notar el gran número de crisis que ellos atravesaron: Sed, Hambre, serpientes, enemigos, rebeliones y acerca de ello Dios dice en

Deuteronomio 8:2 “ Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el Señor tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.”

El desierto para Israel fue algo educacional. El desierto fue diseñado por Dios para mostrarles a ellos las tendencias del mal que estaban en sus corazones. Para mi también la vida será una serie de crisis en medio de las cuales mi compromiso será mucho más fuerte y sólido o lentamente se debilitará hasta ser consumido por la crisis.

Hoy no debo evadir las crisis si ellas se presentan sé que tendré a mi lado la mano de quien la permite para que yo pueda crecer, fortalecerme y conocer lo que hay dentro de mi corazón.

“Señor… Gracias por los días claros, pero también por los oscuros. Se que las crisis que puedan venir a mi vida no están desligados de tu propósito. Amén

Serafín Contreras Galeano

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