martes, 9 de junio de 2015

EL LLAMADO A LOS ALEJADOS DE DIOS


El Reino de Dios predicado e instaurado por Jesús es universal. Es un llamado a todos los hombres, incluso a los alejados de Dios…

Jesús comienza su predicación proclamando la Buena Nueva: -El tiempo se ha cumplido y el Reino está cerca; convertios y creed en la Buena Nueva. (Mc. 1, 14-15) ¿En qué consistía la Buena Nueva? El Reino de Dios que Jesús instaura con su vida y con su muerte redentora, es la Buena Nueva. Pero esa Buena Nueva tiene también otro significado para los hombres de la época de Jesús y de todas las épocas: la salvación es universal. Todos los hombres pueden pertenecer al Reino de Dios. Los israelitas tenían conciencia de ser el pueblo elegido; los demás eran paganos, idólatras, pecadores, «alejados de Dios» Jesús enseña una verdad nueva para ellos: Todos los hombres son predilectos de Dios. Todos pueden pertenecer al nuevo Pueblo de Dios. A los israelitas les costó entender esa nueva verdad, la Buena Nueva.

También les costó entender que Jesús fuese amigo de pecadores. Consideraban que quien se apartaba de Dios por el pecado -por no cumplir la ley mosaica- se convertía en «alejado de Dios» por propia voluntad. Y Jesús dice: «No he venido a salvar a los justos, sino a los pecadores» No excluye la alegría por un justo que está cerca de Dios, pero afirma: «Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencias» (Lc. 15, 7)

El Reino de Dios predicado e instaurado por Jesús es universal. Alcanza a todos, también a los alejados de Dios. por propia voluntad o por ignorancia de la palabra de Dios salvadera. Así lo enseña a sus discípulos. Estos lo aprenden y después de la Ascensión llaman a todos los hombres a la conversión.

Jesús había predicado el alcance universal del amor: Nadie está excluido del amor de Dios. Había proclamado el mandamiento nuevo, que selló con la entrega de su propia vida, por la salvación de todos los hombres. Los Apóstoles, los discípulos y los cristianos, siguiendo el ejemplo del Señor, procuran con la llamada a la conversión; que a todos llegue el amor divino: deben mostrar con sus vidas, el amor de Dios a todos los hombres. Así se cumplirá en todos la Buena Nueva: Dios ama al hombre aunque esté «alejado de Dios»

LA PREDILECCIÓN POR LOS POBRES Y MARGINADOS

A veces los hombres, también los cristianos, alejamos a otros de Dios con nuestra conducta desordenada, con nuestra falta de amor al prójimo, que es falta de amor a Dios. Y porque sufren, lloran, padecen persecución e injusticia y violencias de todo tipo, se sienten solos, como alejados de Dios. Creen que Dios está tan lejano, que no se acuerda de ellos. Se sienten pobres y marginados. Y lo son. Otras veces, son los propios hombres quienes se empobrecen y marginan: Ponen su corazón en los bienes materiales, y éstos no les dan felicidad; se dejan llevar de las pasiones sin freno, y se convierten en esclavos. También ellos acaban alejados de Dios, a quien no sienten ya cercano a sus vidas y personas.

Jesús se compadece de todo el que sufre, sea cual sea la causa de su sufrimiento. Pero algunos sufrimientos provienen de culpas del hombre. Así, la prisión justificada, la enfermedad adquirida por la mala conducta, las mutilaciones provenientes de la imprudencia, la pobreza resultante del despilfarro, etcétera. Aunque Jesús ame al que sufre, no alaba esas conductas pecaminosas, que son causa de los citados sufrimientos. Al contrario, las censura y critica. La Iglesia y los que en ella tienen misión de enseñar, hacen lo mismo que Cristo. Harían mal si dejaran de censurar esas conductas pecaminosas.

… Y los pobres son evangelizados.

A pesar de estas recientes enseñanzas de la Iglesia, en nuestros días se enseñan doctrinas sobre Jesucristo que se apartan de la Tradición y enseñanzas de siglos, y que tratan de interpretar el Señor en función de doctrinas filosóficas, sociológicas e incluso políticas. Para un cristiano fiel, para un creyente en Jesucristo, el camino es claro: seguir la enseñanza de la Iglesia y no las opiniones particulares de algunas personas o grupos de personas.

Explicación racional del dogma cristológico

Es importante advertir qué cuando los teólogos han dado explicaciones de los misterios de la fe, que han sido aceptadas por la Iglesia como ortodoxas, no debe entenderse que se han «explicado» esas verdades, como se explican las físicas o matemáticas, porque son verdades superiores a las naturales y, por tanto, a nuestra razón. Solo hay que entender que se explica de algún modo, analógico e imperfecto, la no irracionalidad de esas verdades.

Para explicar el misterio de Cristo con brevedad podemos resumir la verdad sobre Jesús en dos proposiciones:

1.ª En Jesucristo, que es Dios y hombre, hay dos naturalezas: la divina y la humana.

2.ª En el Hijo de Dios hecho hombre no hay más que una persona, y ésta es divina.

El gran avance filosófico y teológico que permitió explicar esta verdad con precisión, alejando las malas interpretaciones, fue la distinción entre naturaleza y persona.

Naturaleza: Explica lo que algo es. Responde a la pregunta: ¿Qué es? Así el hombre es un animal racional, un triángulo es una figura geométrico de tres lados. Cada uno de los seres creados tiene su naturaleza.

Persona: Indica un sujeto existente. Responde a la pregunta: ¿Quién es? La persona es un ser concreto, distinto de los demás, único e irrepetible, que puede parecerse mucho a otros por poseer la misma naturaleza, pero que es distinto en su personalidad. Lo característico de la persona es ser un individuo racional.

El misterio de Jesucristo consiste en que en Jesús se dan dos naturalezas: la divina y la humana, en una sola persona, la divina. Sólo así se puede explicar la vida de Jesús.

Las acciones humanas provienen de su humanidad perfecta. Las acciones milagrosas provienen de su divinidad. Al mismo tiempo, Jesús es un único ser, porque es una sola persona. Su persona divina posee la naturaleza divina desde toda la eternidad y es de la misma sustancia que el Padre y el Espíritu Santo. Esa misma persona eterna asume la naturaleza humana en el tiempo, en las entrañas de Santa María Virgen, que concibe por obra del Espíritu Santo. El modo de unión de las dos naturalezas se llama unión hipostática o persona¡, muy superior a cualquier otra forma de unión.

Resumiendo esta doctrina se puede afirmar

l.ª Cristo tiene dos naturalezas; la humana y la divina. Por ello es perfecto Dios. Jesús es, pues, «consustancial al Padre en cuanto a la divinidad» Pero también es perfecto hombre, y por ello es «consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros excepto en el pecado»

2.ª Las dos naturalezas están íntimamente relacionadas, pero son independientes. El Concilio de Calcedonia lo expresa diciendo que están -sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación en la persona de Cristo.

3.ª Cristo es una sola persona. Cuando Cristo actúa es uno solo el que actúa. Unas veces actuará según la naturaleza humana, otras según la divina. La unión entre lo humano y lo divino es muy íntima. A través de esta unión la divinidad santifica a la humanidad y la eleva a una altura única.

4.ª Cristo preexiste antes de todas las cosas: La segunda persona de la Santísima Trinidad es eterna por ser Dios, por eso Cristo preexiste a todas las cosas, y por ese poder nos salva. San Pablo dirá: «porque en El fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles» fuego añade: «Todo fue creado por El y para El» (Col. 1, 13-20) Por eso Jesús puede decir con verdad «antes de que Abrahán fuese, yo soy» (Jn. 8, 58)

5.a Cristo es semejante a los hombres en todo menos en el pecado: Porque las acciones las ejecuta la persona, y pensar que la persona divina puede pecar es absurdo.

«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (In. 14, 9).

Pbro. Dr. Enrique Cases

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