jueves, 20 de noviembre de 2014

SURFEAR SOBRE EL PODER DE DIOS


¿Por qué un surfer en tu logo? Hace unos años, creo que en el 2010, tuve un sueño. Tan gráfico y real que jamás he olvidado. Lo he contado varias veces a amigos. Lo he contado en entrevistas, en prédicas. Pues este sueño que tuve parece profético. Edifica, corrige, anima. Desde entonces mi vida tuvo un giro. De ser un creyente acomodado comencé a ser un discípulo arriesgado.

Te quiero contar de donde viene este logo de la ola con un surfer encima. De repente vino el momento de decidir sobre un logo para mi blog/webpage (miguelhoracio.com)

El proceso de creación de un logo es toda una aventura. Un logo es la punta de un iceberg. El logo representa una visión, misión y estructura de valores de una forma puntual y gráfica.

Quiero aclarar que no soy surfer. No me gustan los deportes extremos. Soy muy respetuoso de la vida, principalmente la mía. Siento que en esos deportes la gente se pone en un riesgo muy grande y le ando lejos a ese tipo de ‘peligros voluntarios’, pero Dios siempre busca la manera de hablarnos de la forma en que mejor le vamos a entender.

En este bendito sueño, aparezco encima de una ola gigante. Una ola tipo tsunami. En la ola estábamos muchas personas. Yo no era el único. Todos estábamos encima de la ola, cada uno en su tabla de surf, tan grande esta ola que cabíamos todos arriba de ella. La ola iba muy rápido y se aceleraba mucho más cuando dejábamos atrás lo que nos estorbaba seguir adelante.

Y es que en momentos sentía que ‘cosas invisibles’ se me iban cayendo.

Escuché a uno de los surfers decir: “¡Hey! Hay cosas que se nos están cayendo” y otro dijo: “Sí, pero, es mejor así. Pues cuando caen, vamos más rápido aún!” Luego como si el sueño fuese una película, veo como se amplía la cámara y veo que hay personas en el agua, disfrutando del mar.

Veo como ellos se asombran por la ola y se disgustan. Ellos estaban muy cómodos antes de que se levantase la ola y comenzaban a discutir con quienes veníamos encima de ella. Decían algo como: “Ustedes vienen a alterar nuestra tranquilidad”. Yo recuerdo que yo decía dentro de mí: “Pero está ola no la levantamos nosotros, yo aparecí aquí. Hablen con el Dueño de la ola”.

De repente, se amplía más, “la cámara” y veo en la playa una muchedumbre de gente. Pero esta muchedumbre estaba separada en grupos de distintos tamaños.

Unos grandes, otros medianos, otros pequeños. Todos en playa, algunos parados, otros sentados, unos organizados y otros más desorganizados. Todos con sus tablas de surf al lado. En ese momento se abren mis oídos y escucho lo que están diciendo en esos grupos. Lo primero que me sorprende es que están orando y lo segundo que me sorprende es que están orando a Dios para que se levante una ola que transforme sus vidas. Pero, curiosamente estaban muchos con los ojos cerrados y los pocos que los tenían abiertos estaban
mirándose el uno al otro. Cada grupo estaba como centrado en sí mismo y no notaban que ya una gran ola se había levantado y lo único que tenían que hacer era tomar ‘las tablas de sus vidas’ y arriesgarse sobre la ola.

Pedían lo que Dios ya había dado y aún no se confiaban a Él.

Luego, veo más allá, y veo que venían de distintas partes personas a la orilla. Unos a mirar con asombro y muchos otros a ‘fotear’ o ‘grabar’ la ola. Estos no se mojaban ni una uña, no oraban. Sólo se admiraban. Tomaban fotos y videos. Estos sólo observan. No se involucran.

Asimismo ocurre en el cristianismo. Unos surfean sobre el Poder de Dios, van dejando cosas atrás y se van transformando sus vidas. Otros sólo se mojan ‘hasta el ombligo’ y quieren estar dentro del Reino de Dios, pero controlándolo todo. Otros oran y oran y oran pero no se arriesgan. Y otros no más miran y tiran fotos para recordar.

Aquí vuelvo al logo. Siento que a mí, Dios me llama a estar animando y formando surfers. Personas que se arriesguen a confiar en el Poderoso Rey Jesús que nos ha dado Su Espíritu Santo como una ola transformadora.

El logo tiene un solo surfer, que puedes ser tu o yo. En este blog iré posteando más sobre cómo surfear en el Poder de Dios.

¿Tú qué opinas del sueño de la ola? ¿Te ubicas encima, en el agua, en la playa? ¿Cuál es tu comentario sobre el logo?

Miguel Horacio

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