miércoles, 1 de julio de 2009

PELLAS


El 21 de Octubre de 1989, Carlos Pellas y su esposa Vivian, tuvieron un grave accidente aéreo. De hecho, ha sido la mayor catástrofe aérea que ha sufrido Centro América.

Carlos y Vivian se dirigían desde Managua, Nicaragua a Miami en un Boeing 727 de la aerolínea hondureña SAHSA. Aunque nunca viajaban juntos precisamente por temor a un accidente, ese día lo hicieron por un imprevisto. Ambos estaban en la sexta fila. El avión hacía escala en Tegucigalpa, pero poco antes de llegar a este aeropuerto el aparato se estrelló en el Cerro de Hule.

Solo unas cifras hablan por sí solas de la dimensión de la tragedia: de 158 pasajeros solo sobrevivieron 10, entre ellos Carlos y su esposa Vivian. Dios quiso seguir dando vida a este matrimonio y, al mismo tiempo, ellos supieron aprovechar la ocasión. A pesar de tener una gran parte de su cuerpo quemado, a pocas horas de la catástrofe Vivian ya manifestó su idea de construir un hospital para niños quemados.

Las secuelas fueron importantes. A Vivian hubo que reconstruirle el rostro. Sufrió 62 fracturas, más de 20 cirugías y casi dos años de recuperación. Carlos perdió las falanges de sus cuatro dedos de la mano izquierda - lleva prótesis - y sufrió varias quemaduras en la mano y brazo derecho.

¿Qué aprendió del accidente?
Carlos contesta:
-La lección más importante de verte frente a la muerte es que identificas tus prioridades más importantes. Uno vive en las cosas urgentes y no en las más importantes como el tiempo dedicado a la familia, a Dios, a dejar un legado, etc. Muy poca gente se da cuenta de esto. Solo cuando está al final de sus días

Hoy Carlos Pellas es un empresario nicaragüense que se ha convertido en un gran visionario. Desde 1980 preside el Grupo Pellas de Nicaragua que lo componen más de 50 empresas, entre ellas el BAC Internacional Bank, El BAC de Centroamérica, Toyota de Nicaragua, la representación absoluta de IBM en Centroamérica, ESTESA cable televisión, la Fabrica de Azúcar Nicaragua Sugar States y 7000 hectáreas de cultivo de naranjas junto al río San Juan con 1.400.000 árboles y una producción aproximada de 1.000 millones de naranjas por año, exportando el jugo a Estados Unidos para la Minute Maid.

Pero lo más importante es el trabajo social que hace está pareja luego de su accidente con tres fundaciones: La Asociación Pro niños Quemados de Nicaragua que dirige Vivian Pellas, la American Nicaragua Foundation y el INCAE, institución está que ha formado 14.000 líderes empresariales.
Tomado de la Revista Summa

En todo esto vemos que no tenemos que detenernos llorando los percances de la vida, sino integrar lecciones y valores que luego nos proyectan con la ayuda de Dios a ser bendición a otros.

Cuando Job hubo orado por sus amigos, El Señor le quitó la aflicción; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que antes lo habían conocido vinieron a él y comieron pan con él en su casa. Se condolieron de él, lo consolaron de todo aquel mal y cada uno le dio una moneda de plata y un anillo de oro.

El Señor bendijo el postrer estado de Job más que el primero, porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. También tuvo siete hijos y tres hijas. Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Job murió muy anciano, colmado de días.

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