En su exhortación apostólica postsinodal “Querida
Amazonia”, publicada este 12 de febrero, el Papa Francisco aseguró que sin las
mujeres la Iglesia “se derrumba”, y destacó que ellas “hacen su aporte a la Iglesia
según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre”.
“En la Amazonia hay comunidades que se han
sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote
pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de
mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras,
ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo”, señaló.
“Durante siglos las mujeres mantuvieron a la
Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe. Ellas
mismas, en el Sínodo, nos conmovieron a todos con su testimonio”, añadió.
SACERDOCIO FEMENINO SERÍA
REDUCCIONISMO
El Santo Padre hizo un llamado luego a “expandir
la mirada para evitar reducir nuestra comprensión de la Iglesia a estructuras
funcionales”.
“Ese reduccionismo nos llevaría a pensar que se
otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo
si se les diera acceso al Orden sagrado”, dijo.
Sin embargo, precisó, “esta mirada en
realidad limitaría las perspectivas, nos orientaría a clericalizar a las
mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría
sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”.
El Papa subrayó que “Jesucristo se presenta
como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de
un varón que la preside como signo del único Sacerdote”.
“Este diálogo entre el Esposo y la esposa que se
eleva en la adoración y santifica a la comunidad, no debería encerrarnos en
planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia. Porque el Señor quiso
manifestar su poder y su amor a través de dos rostros humanos: el de su Hijo
divino hecho hombre y el de una creatura que es mujer, María”.
“LA FUERZA Y LA TERNURA
DE MARÍA, LA MADRE”
El Santo Padre indicó que “las mujeres hacen
su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la
ternura de María, la Madre. De este modo no nos limitamos a un planteamiento
funcional, sino que entramos en la estructura íntima de la Iglesia”.
“Así comprendemos radicalmente por qué sin las
mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de
la Amazonia si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas
y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico”, dijo.
El Papa también alentó “los dones populares
que han dado a las mujeres tanto protagonismo en la Amazonia”, pero
señaló que “la situación actual nos exige estimular
el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos, que respondan a las
necesidades específicas de los pueblos amazónicos en este momento histórico”.
“En una Iglesia sinodal las mujeres, que de hecho
desempeñan un papel central en las comunidades amazónicas, deberían poder
acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden
sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio”, dijo.
“Cabe recordar que estos servicios implican una
estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo”, precisó.
De esa forma, dijo, las mujeres podrán tener “una
incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más
importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el
estilo propio de su impronta femenina”.
Redacción ACI Prensa








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