domingo, 8 de noviembre de 2009

EN EL MUNDO DEL PERIODISMO, EL PENSAMIENTO ÚNICO PUEDE COSTAR EL PUESTO DE TRABAJO


UNA IDEOLOGÍA TOTALITARIA

La corrección política tiene un propósito invasivo y dominador sobre las conciencias, y la enseñanza religiosa es un obstáculo en su camino. El escritor y periodista José Javier Esparza ha dejado las cosas muy claras durante una aplaudida intervención en el congreso convocado en Zamora por los obispos de las diócesis de Castilla y León.

El III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela se está celebrando este fin de semana en el Recinto Ferial Ifeza de Zamora, convocado por los obispos de Castilla y León. Congrega a más de quinientos participantes y ha tenido uno de sus momentos destacados en la conferencia dictada por el escritor y periodista José Javier Esparza en torno al carácter totalitario de la ideología del pensamiento único y de lo políticamente correcto.

«Es una tiranía sorda que se extiende por todas partes y te obliga a no salirte de ciertos límites. Se caracteriza por su vacuidad intelectual, por la falta de profundidad en sus planteamientos», sostuvo el conferenciante, quien denunció además que esa ideología «pretende imponerse sobre las conciencias con el mismo rigor y exclusividad que en otro tiempo exigieron las religiones». Sólo que ahora se trata de una religión laica que se presenta como alternativa a las demás y pretende sustituirlas. Se trata de una «inversión de la moral tradicional» y «es la primera vez que desde los poderes públicos se abandera una operación así».

Esparza explicó que habla de tiranía porque esta ideología no oculta su designio invasivo. En concreto, «en el mundo del periodismo, te puede costar el puesto de trabajo».

La definió como una ideología de cancelación de corte progresista, en la cual el progreso aspira a remover todos los obstáculos que proceden de las costumbres y la tradición: patria, familia o identidad acaban siendo sus víctimas, y por supuesto la religión.

La enseñanza religiosa, un obstáculo en su camino.
En esa aspiración de dominio, la enseñanza religiosa en las escuelas se convierte en un obstáculo, porque «ofrece un horizonte más allá del poder vigente, un más allá tras la muerte, unas normas morales, un vínculo a una identidad y una tradición... Quien cree en Dios, quien orienta su vida de acuerdo con la fe, es un pésimo ciudadano para la ideología de la cancelación, un peligro para el desorden establecido. Defender la enseñanza de la religión es algo muy políticamente incorrecto».

De ahí que Esparza concluyese su intervención con una cerrada defensa de la tradición religiosa católica de España: «Sin ella, esto se hunde».
E.R./ReL

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