viernes, 27 de agosto de 2021

AMOR A LA VERDAD

 Las mentiras pueden durar cierto tiempo, incluso pueden causar mucho daño.

Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net

Deseamos la verdad sobre la madurez de unas manzanas y sobre las vitaminas de unas verduras, sobre la eficacia de un destornillador y sobre la duración eficaz de la batería del móvil.

Deseamos la verdad en tantos ámbitos, porque cada verdad es luz para nuestra vida. Y porque el error y la mentira nos impiden caminar hacia la conquista del bien.

El amor a la verdad es algo que nace de lo más profundo del ser humano. Por ello leemos libros, escuchamos programas de radio o de televisión, consultamos a médicos o a amigos bien informados.

Por desgracia, la verdad se hace difícil cuando las prisas rodean nuestra sed de información, o cuando hay quienes censuran todo lo que pueda ir contra sus intereses mezquinos, o cuando grupos de poder apagan cualquier información “disidente”.

A pesar de las dificultades, nunca dejamos de buscar la verdad. Incluso en ocasiones estamos dispuestos a arriesgarnos contra las ideas dominantes con tal de abrir espacios a informaciones buenas.

En el pasado, como en el presente, ha habido y hay presiones familiares, sociales, o políticas, que buscan ahogar la sed de verdad de la gente, o que suprimen la sana libertad de expresión para imponer solo las ideas de unos sobre otros.

No hay que tener miedo a esas presiones, sino vencerlas con la unión con todos aquellos corazones que mantienen despierto su amor a la verdad, y trabajan por comunicarla, aunque solo sea de boca a boca, sobre todo cuando existen poderosos instrumentos de censura.

Las mentiras pueden durar cierto tiempo, incluso pueden causar mucho daño. Al final, estamos seguros, triunfa la verdad, gracias a la sangre de mártires del saber y a luchadores incansables que difunden todo lo que sea verdadero, bueno y bello a quienes lo buscan sinceramente.

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