martes, 24 de abril de 2012

EL ANACORETA Y LA PALMERA



El Anacoreta y su joven seguidor estaban sentados en el parque. Frente a ellos se alzaba una airosa y grácil palmera.
 El anciano mirándola, dijo:
- Esta palmera me recuerda un poema de Miguel Hernández: "Alto soy de mirar a las palmeras; de tanto mirarlas me he vuelto como ellas..."
El joven seguidor no dijo nada. Sabía que en esos momentos debía esperar a que el Anacoreta se explicara.
 Al cabo de unos momentos el anciano añadió:
- Es algo así como que somos aquello que comemos, o dime con quién andas y te diré quien eres. O lo que decían los romanos, "asinus, asinus fricat" (el asno se roza con el asno)...Si realmente tuviéramos siempre puesta nuestra mirada en Jesús, seríamos altos como Él...
 Miró a los ojos del discípulo y concluyó:
- Hemos de buscar modelos altos como palmeras, y, ¿qué modelo mejor que Jesús?
Y siguieron contemplando la palmera en silencio...

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