miércoles, 11 de febrero de 2009

EL MONO Y LA MONA


Sentados en la rama de un árbol, el mono y la mona contemplaban la puesta de sol.

En cierto momento, ella preguntó:
§ “¿Qué hace que el cielo cambie de color a la hora en que el sol llega al horizonte?”
§ Si quisiéramos explicarnos todo, dejaríamos de vivir - respondió el mono - quédate quieta, vamos a dejar que nuestro corazón disfrute con este romántico atardecer
La mona enfurecida le dijo:
§ Eres primitivo y supersticioso. Ya no le prestas atención a la lógica, y sólo te interesa aprovechar la vida frente a poemas y relatos
En ese momento, pasaba un Ciempiés.
§ “¡Ciempiés! - gritó el mono - ¿Cómo haces para mover tantas patas en perfecta armonía?”
§ “¡Jamás lo pensé!” - fue la respuesta.
§ “¡Pues piénsalo! ¡A mi mujer le gustaría tener una explicación!”
El ciempiés miró sus patas y comenzó:
§ Bueno... flexiono este músculo... no, no es así, yo debo mover mi cuerpo por aquí...”

Durante media hora trató de explicar como movía sus patas, y a medida que lo intentaba, se iba confundiendo cada vez más. Cuando quiso continuar su camino, ya no pudo seguir caminando.
§ “¿Ves lo que hiciste? - grito desesperado - ¡Con el ansia de descubrir cómo funciono, perdí los movimientos!”
§ “¿Te das cuenta de lo que ocurre con aquellos que desean explicación de todo?” - dijo el mono, volviéndose una vez mas para presenciar la puesta de sol en silencio.

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