viernes, 13 de febrero de 2009

EL HOMBRE SIN ROSTRO

Esta historia nos muestra claramente que la energía y el deseo por vivir, supera cualquier problema u obstáculo. Está basada en un hecho de la vida real.

Años atrás, un hombre muy trabajador decide llevar a su familia desde New York hasta Australia, en busca de una mejor oportunidad de ingresos. Los de la familia eran dos jóvenes muy apuestos; uno de ellos pretendía ser trapecista en un circo y el otro quería ser actor.

Este último, mientras esperaba una oportunidad, trabajaba en los puertos locales situados en las peores zonas de la ciudad. Una noche de regreso a su casa, el joven fue asaltado por cinco bandidos. Él se resistió a entregar su dinero y fue agredido, lo patearon hasta deformarlo, le desgarraron el rostro, lo golpearon brutalmente por todo el cuerpo.

Cuando finalmente fue encontrado por la policía tirado en la calle, lo consideraron muerto y llamaron a la funeraria. En el trayecto un policía pudo ver que el joven hacía intentos por respirar y fue llevado de inmediato al hospital de emergencias más cercano.

Fue horrible la impresión recibida por el equipo médico al verlo y constatar que aquel joven ya no tenía rostro. Sus ojos estaban desgarrados, su cráneo, piernas y brazos fracturados, su nariz estaba literalmente perdida en su cara, todos los dientes completamente partidos y su mandíbula desprendida.

Ahora se tenía que trabajar por salvar su vida; permaneció cerca de un año en el hospital y cuando salió su cuerpo estaba recuperado, pero su rostro era repulsivo de ver. Y ano era aquel joven bonito al que todos admiraban.

Cuando empezó a buscar trabajo, siempre fue rechazado por todos por su apariencia física. Un empresario le sugirió que participara en un espectáculo de circo, su nombre sería EL HOMBRE SIN ROSTRO”. Él ejerció este trabajo durante un tiempo, pero seguía sintiendo el rechazo de las personas, nadie quería ser visto con él. Llegó a pensar en la muerte; luchó con esta situación por casi cinco años.

Un día caminando entró en una iglesia, pensando que allí podía alcanzar algún alivio; vio al sacerdote orando y él entonces inclinó su cuerpo y también se puso a orar.; el sacerdote al verlo, piadosamente lo levantó y lo llevó a la sacristía para conversar, estaba impresionado a punto de decir que haría todo lo posible para ayudarlo a recuperar su dignidad y su vida.

El joven comenzó a asistir a las misas y a comulgar con frecuencia, siempre agradecía y pedía a Dios que le diera su paz espiritual y la gracia de ser un mejor hombre día a día.

Después de un tiempo, el sacerdote por medio de influencias personales logró conseguir los servicios del mejor cirujano estético de Australia y sin costo alguno. El cirujano estaba impresionado con el joven por todo lo acontecido en su vida, él era una gran muestra de positivismo y amor. La cirugía fue un milagro, se dispuso para él los mejores servicios médicos; el joven empezó a cumplir con todas las promesas hechas a Dios. También fue bendecido con una bella esposa, varios hijos y grandes sucesos profesionales. Él ahora nos da su testimonio.

El resto de la historia, estoy seguro que todos la sabemos. Su vida fue inspiración para la película EL HOMBRE SIN ROSTRO. Últimamente dirigió la famosa producción LA PASIÓN DE CRISTO, de la que tambíen fue su productor.

Él es admirado por todos, como un hombre entregado a Dios, conservador y un gran ejemplo de coraje sorprendente.

Somos muchos los que no conocíamos esta historia, que por más cruel y triste, al final nos muestra la grandeza del amor y la fe, no deja de ser un relato muy gratificante.

El sacerdote que en aquel momento ayudó a MEL GIBSON, fue apenas un instrumento usado por Dios para su recuperación y todo cuanto sucedió. MEL GIBSON se convirtió en un milagro vivo de la infinita bondad y misericordia de Dios.

Dios tiene preparado el instrumento para cada uno de nosotros, porque Dios es Amor y la Justicia si confiamos en Él.
¡Confiemos en Dios nada es imposible para Él!

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